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Full text of "Ortología clásica de la Lengua Castellana: Fundada en la autoridad de ..."

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y lo confirma la razón, u 
lo hay que bnBcar otr^ i 
adíccioD maniñesta. Por 
as reglas que establecei 
^muestre su falsedad. Si 
ahí con un Quevo sistemí 
i universal, más antiguo 
lado en la naturaleza de 
3 mi obra para dar lugai 
ago al rayar el alba. Ha 
menester proftor y diecat 
con todo rigor l'gico. 

3." Convenimos, pues, con la Real Academia en que si hay le; 
tae verdaderas, no silo no es necesario, mas ni se debe en m 
Atender al uso de ninguna región de EspaKa ó fuera de ella, en 
oso sea contrarío á la regla. ^ lo demás, es decir, á falta de re 
deras y explícitas, convengo también con la Real Academia en 
ma de la pronunciación y acentuación debe ser el uso de las pert 
de Castilla. Es cosa inaguantable que algunos no castellanos se 1 
prononciacion de Castilla, quebrantando, sin razón suñciente. 
Academia. De aquí resulta que el castellano reprendido en su 
cion, ignorando que ella es la más correcta, y que aunque no lo 
sancionada por la Academia, comienza por dudar de la legitimi 
y por librarse de reprensiones y burlas, acaba tristemente por a 
corrompiendo así inconscientemente la pronunciación pura y 
-Castilla. Nanea he podido yo entender con qué cara se atreve n 
«orregir á un castellano, acaso más culto y docto que él, precisa 
que debiera tenerle por modelo. 

4." ¿Qué se entiende por Castilla? La Real Academia no dist 
Castilla la Nueva y la Vieja, y creo que tampoco debo yo disi 
«mbargo, voy á hacer tres observaciones. 

A) Algunos Quisieran que por Castilla se entendiese príi 
Madríd; pero dicho sea con perdón de los madrilefios, no me 
]tfadr¡d pueda ser norma tan segura del lenguaje, como otras ci 
pacíficas: pues como en la corte hay tan diversos elementos, es 
fácil que se corrompa en ella la pronunciación, que no en otro 
Castilla. Hablando de Madrid decía Argensola (Bartolomé): 
Como aquf de provincias tan distantes 
Concurren ó por gracia ó por justicia 
Diversas lenguas, trajea y semblantes, 



Idt obnde BsDot qo es Md bnenk oomo U ds Sicilia. En vsnlKd qae prueba luii uei 
mplM, r an« SEpODe mnT bien lu doi rsirtu prlmeru ds mi ortolnirt» siláblos; p« 

j- j— P. -' — I» fija, Kitcunidol Informado 01 

Dologis que emplea, y á Im raraa 

- "" — ■■ -"i de poca utilidad práetl 

lue fei k Blollla. Lo que 



giuii u ue un» porsuuu puriiicuiuri ui bi uhu vuatranu a tus beuuencius Dalzú- 
rales de la lengua; bí el ubo que en vez de perfeccionar, afea; en vez de afinar, 
corrompe; en vez de unificar, divide y confonde. Porque «no siempre el uso 
afina y perfecciona las lengpias, sino tal vez menoscaba y desfigura sus be- 
llezas.» (R. Acad., ed. de 1880, pág. 368, nota). En el uso hay que distinguir 
dos cosas: el hecho y ei derecho. Cuando todos los que hablan una lengua 
toman tin uso repugnante & la naturaleza ó á la perfección de ella, claro es 
que de hecho prevalece el tal uso; pero éste no tiene derecho á subsistir, á no 
fler que se quiera alterar la lengua, ó se trate de un caso particular que no 
hace regla, y aun entonces es menester que se conozca y sepa que es una 
rareza, y que la admitimos por capricho. Tal sucede con los solecismos á 
ejoB visUts y á pie juntülas. Mas si se.trata de reglas falsas, admitidas ó seguí- 
■dss por ignorancia ó error, paréceme que entonces, una vez advertido el en- 
gaño, debemos corregirlas ¿ todo trance, si queremos conservar la lengua en 
en perfección y belleza. 

Con estas restricciones admito el dicho tan llevado y traído de Horacio: 
«in ellas s lo le admito mientras la lengua se está formando, y no cuando 
ésta ha llegado ¿ su perfección. 

Abrigo la confianza de que las reglas ortológicas <iae en esta obra for- 
mulo son la expresión del instinto eufónico de nuestra lengua en su estado 
perfecto. Resta que todos los amantes de la corrección de nuestra lengua se 
den con ahínco á usarlas y defenderlas: nadie se acobarde; el uso empieza 
por pocas personas. Recuerdo á este propósito el gracioso diálogo entre don 
Domingo y el sombrerero, en la comedia de Alarcon No hay mal que por bien 



D. DoM. 


¿Yo mandé 




Está valido en Zamora. 




Hacer corosa 6 sombrero? 


D. Dosi. 


Esa es raion muy liviana. 


ScwB. 


No hubiera desagradado 




¿Onolquior uso no empeed 




A nin^no álno k vos: 




Por uno? 




Qne es pintado, vive Dios. 


SoUB. 


8L 


D.DuM. 


Pues no le quiero pintado. 


D. DOM. 


¿Pues por qué 




Sino 4 mi guato y de lana. 




Si uno bast^ do podré 


SOHB. 


Esto en el UBO que agora 

I 

LosP 


V 

oetas. 


Comenurle también jo? 



Que los poetas son en algún modo ley ó norma de la pronunciación es 
cosa muy clara y que no se puede negar razonablemente. Xas Prosodias 
ípriega y latina se han sacado, como todos saben, de los versos. 



ico», 



tros 

les- 
ilo 
aal- 
dis^ 



dd 
líos 



ilio- 
iti- 
hoft 



nameros que yo estampare, son ni más ni menos lo3 mismoa qae tengo en 
JOÍb apuatoB, los cuales están hechos con el cuidado que cualquiera de mis 
ffaeaugoB pondría en buscar ejemplos para combatir mi obra. 

To he hecho lo que he podido: 
FortniM, lo que h« querido. 



(Qnevedo, 301). 



ADVERTENCIA 



£1 modo de citar que tengo es el siguiente: Guando no ezpreso el tomo, 
se entiende qae es el notado en el catálogo siguiente: y las virgulitas ' y " 
expresan las colulnnaH 2.* y 3.* de la página, la cual va siempre en número 
arábigo. iE^emplos: 

Moreto,250' 
quiere decir:' Morete en su tomo, que es el xxxix, según consta en el catá- 
logo; pá^na 250, columna 2.' 

Lope, 2." 406" 
Liope, en el tomo 2." de sus comedias (tomo xxxiv de la Biblioteca), página 
40B, columna 3.' 

Moreto, xiv, 572 
3£oreto, tomo xiv de la Biblioteca, página &72, columna 1.* 

A veces hay más de on ejemplo en una sola página, y en distintas colum- 
nas: entonces omito las virgulas, pero espreso el número de ejemplos 
4bÍ9, fer, etc.) 



'WHmtm 



- 11 - 

ArtKte *• IMuM (Gouulo), Urieo: n. S«tUU; 1549 

ArfKl}» (Joan d«), lírico: n. SeTilla; m. deapnéa de 1622: célebre BonetisU. 

Ariu llMtaB* (Benito), liríoo de fines del siglo xvi 

Ar|MM (Lie. Joan de), épico: n. Oranad»: lo. á fines del eiglo xvj 

ArjMa (Manuel H»ria de), liríoo: n. Omns: canónigo Penitenciario de Cór- 
doba: m. 1820 

Arrian (Joan Bautista de), Úrico: n. Madrid, 177(^ m. 18S7 

Artiate (mioer Andrés Bey de), lirieo-dramátioo: n. en Valencia; m. Iti 13. . 

iWa (el Harqnée del), liríoo de finos del siglo xti 

Anltanda (Lio. Alonso FernándeE de), pseudónimo de Fr. Luis de Alia 
ga, oonfeaor del Rey Felipe IIL Ea el antor de nna segunda porte df 

Don Quiote, 1614: jotd poeta 

Avlta (Gaspar de), dramático de los tiempos do Lope y gran ortólogo 

Avila y Sotomayor (Fernando de), poet^ amigo do Argensola (B) 

Ayala (Ignacio Lópeí de), catedrático de Poética on Son Iddro de Madrid 
hacia 1794 



Badajaz (Garcí Sánohes de), troTsdor del siglo xt 

a (Jnan), romancero del siglo x vi 

t it Sota, (Lois), liríoo: obras, 1586; n. Lnceua 

• (Alonso Jerónimo de Salas), dramático y nevelieta: n. Mndríd, 

ISBB; m. 1685 

BarrlM (Miguel de), lírico; n. Uontilla: obras, 1665 

Barrw (Alonso de), liríeo: n. Segovia: obras, 1567 

BattD (el Conde del), escribió una comedia con Alarcon 

Bélar, (el Dnqne de), liríoo: vivía en Madrid en 1750 

BabNMrte Birnúdaz (Lnis de), dramático: n. Sevilla, 1587; m. Madrid, 1650 

bnen poeta. 

■aU (Cristóbal de). Unco: obras, 1881 

BaraMai (Fr. Jerónimo), dominico, natnral de Galicis^ catedrático de Teo 

logia en Salamanca: vivió entro 1580 y 1590 

Barria (el Lioenoiado), liríoo de los tiempos de Lope 

Blaaea y Craapa (José María), liríoo: n. Sevilla, 1775: canónigo de la Metro 

politana: a&anoesado y protestante: m. en Inglaterra, 184! 

BaA VIvsa (Carlos), dramático: n. Valencia; m. 1621 

Btallla (Alonso de), lírico: n. Baeía: obras, 1614-1624. 

Baaeaa (Joan de), Unco: n. Barcelona: obras, 1543 

a (N.), trovador de principios del siglo xvi 

• (Francisco Javier de), liríoo: n. Motril, 1778: m. Madríd, 1848 



c 

Caksra (Francisco), tiene nn soneto en el tomo 

Caáalso (José), lírico: n. Cádis, 1741; m. 1779 

Calraaoa de Fitaaraa (Bartolomé), Úrico: n. Oran Cañaría: canónigo de Lae 

Palmas: m. deepnéa de 1612 

CaWaraa de la Barca (don Pedro), el príncipe de nnestroB dramáticos: n. Ma 



— 17 — 

«OH. Qii« la Ortología debe muoho 4 Lop^ íaé vos oomnii en bu tiempo^ * 

indica en bd égloga á CUadío (t.o 5.° 483*): 

PenBá yo qne mi lengok me debía I Poreía j «nnonla, 

(Afll lo presumió p«rte de Eapafis, Y si no lo permito qniftn lo 

O el propio amor me engafia) | O dqe da imitar ó lo permit 

Estos palabras se prestan á cotíobos comentarios, qne el ingenii 

podrá hacer. El impulso dado por Lope si^oió adelante, y llegó á t 

«ion en Alarcou. Es, pues, Lope un autor que merece ser más ap 

leído que lo es al presente. 

L«ttda Seta, eancioaero que parece de fines del siglo xr 

í i i pu (Jnan Antonio), 1 

LéMi {Joan José), > ronunoeros del siglo zTni 

Upez (Mignel), \ 

Upeí it Ayala (Peio), esnoiller j cronista de los reyes Juan I y Enri- 
que nir n. 1833; m. 1407 

Lifez <• UlM<U (FraneiBoo), pseudónimo de Fr. Andrés Peres, autor de La 
PtearaJwlina; n. León: esta novela salió i luz en 1601 

Lépaz tfe Zarate (Francisco), lírico: n. Logrofio; m. 1668 

Fr. Lsla dt LSM, agustino, lírico eminente, aunque algo inoorreoto como 
ortólogo: n. Balmonts da Tajo, 1527; m. 1591 

taaui (Ignacio de), lírico: n. Zaragoza, 1703; m. 1754 

u 

Uaia (Ciego de la), romancero y coplero del siglo xti 

Llaaa (Juan de la), Úrico de fines del siglo xti 



a (Juan da), lirico-dnun&tioo: n. Sevilla; profesor de Humanidades: 
floreció en la segunda mitad del siglo ztl 

IbÜTsaáa (Jacinto Alonso da), poeta sstirico del primer tercio del si- 
glo xvn 

■aarlqae (Jorge), Uriou: <Qran lástima qne tal ingenio faltase en lo me- 
jor de su edad.» (P. Mariana, lib. zxiv, cap. 19): m. 1479: 

■arebeaa (el abate José), Úrico: n. Utrera, 1768: Tolteriano, incrédulo y 
ateo: m. Madrid, 1821 

P. Ilaroa, poeta desconocido del siglo xnn 

■anwa {Pedro Antonio), antor de la Batraeomicmaquia: n. cerca de Sa- 
lamanca, y fué párroco en vanos pueblos: poesías, 1B20. 

Sar Haría rie Saa Jasi, pilora de Sevilla, disolpnla de Santa Teresa 

■arruina, trovador de la primara mitad del siglo xvi. 

■artia (Pedro Luis), Úrico: n. Antequera, 1585: m. 16S5 

MarUaez (el Lio. Bartolomé), Úrico de fines del siglo xti 

MatM Frati l B (Juan de), dramático: n. Albita (Portugal), á principios del 
•siglo xvn; m. Madrid, 1692 

■airy (Jnan Maria), épico y Úrico; n. Malaga, 1773; m. 1845 

IMraat (Frauoiaeo de), lírico sevillano: obras, 1617 

Ji^ia da la Ctria (el Lie.), dramático contampor&neo de Lope, relator da la 
•^anaillerU deTalladoUd. 



- 19 - 

Mtto y MoliiMi {Pr«ncÍ8co), autor do La Perrmmquiaj 1765: n. Cádiz XLII 

lUeva Calvo (Sebastian de), lírico: poesías; 1025 XXXV 

Nsroia (el Conde de), liríoo: n. Castellón de la Plana, 1760: teniente general 

del ejército: m. Madrid, 1815 T.ITTTT 

Misz de ReiflOM (Alonso), novelista del siglo xvi (1552) XVI 

Néisz Dtez (Francisco de Paula), lírico: n. Sevilla, 1766: capellán del Aey 

en Granada; m. 1832 LXVn 

O 

Ooaia (Francisco de), cancionero (16(B) XXXV 

•lavkle (Pablo), lírico: n. Lima (Pera): secretario del Conde de Aranda; 

. m.l808 LXVn 

tKmm (Lncas delX romancero y coplero: parece de mediados del siglo xvii. . XXXV 

Oift (Pedro de^ épico: n. en Chile: obras, 1596: algo raro como ortólogo. . . . XTTTX 

Ortil (Andrés), romancero pc^olar del siglo zvi X 

Oviedo (Luis Antonio de). Conde de La Granja: obras, 1711 XXXV 

P 

Paefceeo (Francisco), lírico: n. Sevilla, 1571: m. 1654 XTTTT 

Padilla (Fr. Juan d^, cartujo, cancionero: n. Sevilla, 1468; obras, 1580 XXXV 

Pidnia (Pedro de), r<Hnancero: obras, 1580. X-XVI 

Padilla (Fr. Pedro de), carmelita calzado, lírico; n. Linares; obras, 1587-1597. XXXV 

Pafaa (Diego Bamíres), obras, Valencia, 1592 XXXV 

Paasac (Antonio), romancero del siglo xvi X 

Pedraza (Juan de), vecino de Segovia: autor de La Danza de la Muerte 

(1551) Lvm 

Pérez (el protonotario Luis), cancionero: obras, 1561 XXXV 

Pérez do CaHlno (Norberto), lírico: n. Burgos, 1788; m. Francia, 1842 LXVn 

Pérez do HHa (GinésX vecino de Murcia, historiador y novelista: obras, 1595. XVI-m 

Plato y Delgado (Juan), obras, 1627 XLII 

Pülllao (Jorge), pseudónimo de José Gerardo Hervás, satírico, mal ortólogo, , 

m.1742 ....' LXI 

Polo do Modioa (Salvador Jacinto), lírico y gran ortólogo de primera clase; 

n. Murcia, 1607; m. despuéade 1657 XLH 

Poaoo do León (Diego), lírico de fines del siglo xvi XUI 

Porool (José AntonioX lírico: canónigo de Granada, donde nació, 1720. .... LXI 

Porras (García de), romancero del siglo xvn (1654) XVI 

Prado (Fr. Adrián de), Jerónimo, lírico: obras, 1629 XXXV 

Prado (Andrés de), novelista: n. Sigttenza; obras, 1668 XXXTTT 

Proaza (Alonso de), trovador de principios del siglo xvi XVI 

a 

teoifodo Vniofas (Francisco de), el bombre más docto de su tiempo entre 
loe seglares: poeta satírico sin igual, y no mal ortólogo on varias mate- 
rias, aunque peca algo en las combinaciones de vocales fuertes: n. Ma- 
drid, 1580; m. Villanueva de los Infantes, 1645 LXIX 

Nota. La Cueca de Mdiao no es de Quevedo: tiene muchas incorreooio- 
aee ortológicas, y carece totalmente de chispa. 



cxxTm 

XVI 

sxxn 



xui 

í-XYl 

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Lxvn 
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S-XVI 



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Lxvn 

gT.rr 

xux 

XXXT 

XTjIT 

yTTTTT 



« (FnncÍBco), lírico de gr«adm dotee poétíow, annqne mal 

mpleadu: a. Horifiigo (Salsmftnoft^ m. Helillo, 1819: bnen orUlogo. hSIJl 

I (Miguel; «1 divino), llrioo 7 dramitioo, proebitero de VaU»dolÍd: 

ftoteoió por lo» kBob 1688-1610 TÍT.TT T 

UmIhi (el Lie. Tícente], poeta deaoonocido: obras, Zaragoza, 1688 XXXT 

SntnisBa (el Marqnée de; Dos Iñigo Lopes de Ifendoea); n. Carrion de lee 

Oondea, 189^ m. Granada, 145S: tiene unos pocos versos en el tomo TTinrTT 

Suitm (IVanoisoo), orlado de la Beal Casa: novelista: obras, 16^-1678 TfinriTT 

t »§mu (Fr. Bartolomé de), benedioUno: poeslaa, 1619 XXXV 

Sslaya (Alfonso de), romancero j coplero, del siglo xvi XVI 

S«t¿lvMla (Loresio de), romancero artístico: obras, 1566- 168a X-XVI 

Sslurtl (Joaquín), Úrico catalán: obraa, 1610-1614. XLU 

Sllveatre (Oregorio), Carnoso poeta ; excelente ortólogo; n. lisboa, 1620: or- 
ganista^ la Catedral de Qranad^m. hacia 1688 XXXV 

StHt (Antonio de), bnen dramitioo y elegante historiador n. AlcalA de He- 

Baree, 1610: ordenóse de misa en 1667: m. Uadrid, 1686. XLVU 

Mía (Dionisio), Úrico: n. Córdoba, 1774; m. Uadríd, 1884 LXVn 

t (Alonso del OastiUo), dram&tioo y noveUsta apreciable: obras, 

839 XLV 

• (Joai), Unco: n. Piedrahita (Avila), 1781: epicúreo y volteriano: 

m. 1852 LXVn 

Sarta (K.), trovador del siglo xv X 

Siria Galvarro (Fernando de), sevillano, amigo de Hedrano XLU 

Sata (el Lie. Luis de], lineo de principios del siglo xvn XLII 

Sata da Ra]aa (Pedro), Úrico: n. Granada; canónigo de la Uetropolitana: 

obras, 1623-1652 ; . : XLH 

Sflánz ta Hinrta (Cristóbal), polígrafo 3 novelista: obras, 1609 XLU 



T 

Tapia (Bogenio de), poeta en varios eatiloe: n. Arévalo, 1776: estudió Teo- 
logía en Avila, aunque no se ordenó: bisóse liberal, ; se le atribuye haber 
aido el primero que usó tal calificativo en las Cortea de C&dis, en oposi- 
ción & loe catóUooB puros, k quienes llamaba mtmím: m. 1860. LXvil 

Tarraga (Francisco), drsmáUco: n. Valencia, donde fué canónigo: obras, 
1606: gran ortólogo XLIII 

Tasla (Juan de), Conde de Villamediana, Unco: m. 1622 XUI 

Ta|«4a (el Dr. Agustín de], Unco sobresaliente, presbítero de Antoqnera, 
donde nació, 156^ m. 16B5 XLH 

SMta Tarasa de lesúa, n. Avila, 1615; m. Alba de Tormos, 16%. 6ns versos 

no Bon tan deealifiadoa como algunos que la atribuyen LUÍ 

Tlsaaeda (Juan de), Ubrero y poeta Úrico y dram&tíoo de Valencít^ escribió 

de 1611-1566: mnrió muy viejo. LVIII 

Tira* da IWIm, pseudónimo de Fr. Gabriel Téllet, de la orden de la Uer- 
eed: dram&tioo de primera dase: n. Uadrid, hacia 1686; m. 1648. Ia ame- 
nidad 7 variedad de este poeta son extraordinarias. Como ortólogo no 
Soga & Lope, aunque poco le falta. La comedia Cautela contra emá^ no es 
ie Tirso, pues tiene difereute ortología (fiel, puntital oriente); ni tampo- 
co Loé amanttt de Teruel, ^t la misma raeon V 



VlllaltbM (FranoÍBoo de), médioo de Cámara del Bey Católico y de Cario 
VHIUMVK (Joaqnin Lorenvo), lirieo: n. JitÍTa, 1757; m. Dablin, 1837. . 

VlUaiTMl (Diego de ToireB y\ aatüioo: n. Salamanea, 1696; m. 1768 

VlUasudll» (Alfonso AlvawB de), canoionero del siglo xir 

VUlattr* (N\ canoioaero de la primera mitad del aiglo zn 

VHIavtelatt (José de), épico: □. SigaenEo, 168(^ m. Casaca, donde era oi 

nigo, 1608. Sn célebre Itotqtiea ee modelo de sonoridad en el Terso.. , 
VUIbvIQÍMk (Sebastian de), osoribiá k mediados del siglo ZTin, nna oom< 

en unión de AvellaReda (Franoieco de): son buenos ortólogos. 

A (Diego de), escribió eoa Alarcon nna óomedia. , 

• (Estaban Manuel de), notable lírico: n, K&jera, 1G86; m. 1660. . . 
» (Jnao Bantieta ia\ autor de La Detpredada qfterida, comedia i 

bOida á Lope 

"VfrBéa (Cristóbal átíi, épico y dramitico: n. Talencia, haoia 1560: ol 

1580-1580 i 

z 

liwar» (Antonio de), dram&tico, y ortólc^o disparatado: m. Madrid, h 

174a 

Aiptts (Luis Af¡\ épico: autor del Cario fiunoao, 1566. Hay d« 41 naos ve 
en el tomo 

Zárato (Femando de), dram&tico desoonooido y bnea ortólogo, del siglo i 

Zavftleta (Joan de^ dramático ooet&aeo de Calderón 

Zayia y SstaHiyw (Dofia Uaria de)^ célebre novelista: n. Madrid; oí 
1638-1647 

Comprende este catálogo 376 poetas: en él no van inclQíd 
mnta, cayos versos no coutienen cosa digna de notars^ ni tai 
aimos, aunque sus poesías formarían un tomo garande de la i 



Anómmos, SLn 

Bnerts (Jerónimo) 

Aub 

Berrlo 

Cmo 

Capad» 

boobu (BbJUsu) 

FriaB 

GUFok) 

Gtuman (Fernuido} 

Hoioaco 

Leca 

liwtlDes 

U&u 

Uoheduo 

HMa(CrÍBt6btí) 

llMK(J(Mn) 

Hondos (Jum) 

FoDce 

n Conde de Salinu 

rauc. Soto 

Avil» y Botomsyor 

OcAfik 

Lopes de Ubeda 

Taldivieao 

ArReiiBo)* (Lnpercio) 

Bib««(Jun) 

Hidalgo (Locm) 

Tirreg» 

Garó (Bodrigo) 

Carrillo 

SOAres de Flgneroa 

Hidalgo (Juan) 

1810-ieaO 

EapInoM 

Hojeda 

Bou 

Ft. Alvaro 

D.* Cristobalina 

Betanü 

Bibera (Luis) 

Agnilar 

Tejada 

Alcalá 

Crroa 

Argensola (Bartolomé) 

f emándei de Castro 

Avellaneda 

Valbnen» 

Aceredo 

Ledeama 

VillaTicioBa (Joeé) 

Ifalvenda 

Argnijo 

Fr. Jerónimo 

Orajake 

Heíía 

Tstia 

Taldirlelso 



- 26 - 

Medrano 

Soria Oalvarro 

Claraoiosta 

Tirao 

Bonilla 

Céspedes (Goucalo) 

Céspedes (Sebutian) 

Castro (aoiUea) 

Salostrlo 

Uuxet 

leao-ieso 

Jioregni 

Avila 

Qniroga 

Atarcon 

Basto 

Lode&a 

Villegas (Diego) 

MirademeeciM 

Pacheco 

Vélei(LiuB) 

Tasia 

Herrera (Jacinto) 

Herrera (Bodrigo) 

Herrero 

Enrfqnei (D.' Feliciana) 

Hartiu (Pedro Lois) 

Fr. Hortensio 

Qnevedo 

Nieva 

BarbadUlo 

Belmonte 

Callecerrada 

Godlaei 

Pinto 

Corral 

ViUegas (Joan) 

Prado (Fr. AcMan) 

Fr. Gaspar 

Hora 

Salinas (Jnan) 

Moreno 

Rebolledo 

Villegas (Esteban) 

Montalban 

Don Carlos el Infante 

Solóriano 

Soto de Rojas 

Eaqailache 

RIoja 

Colodrero 

Felipe IV 

Trillo 

P. Céspedes 

López de Zarate 

Caro (D.' Ana) 



LosFigQ 
Villaviuit 
Zayas 
Oémes T 
Hurtado ' 
Anónimo 

1 
Calderón 
Anónimo 
Navarreti 
Zavaleta 
Cáncer 
Coello 
EBiebanil 
Merlanes 
Polo 
Matos 
Enriques 
Zarate 
Monteeer 
Rojas 
amo 
ViUuzan 
Salinas (1 

Navarreti 

Gainarra 

Ulloa 

SollsfAnl 

Cabillo 

Meneees 

Leiva 

Véleí (Jn 

GnéUar 

Morete 



1 
Anónimo 
Prado (Aj 
Farfan 

QnirÓ8(E 

Diamante 

Monroj 

Santos 

Calleja 

Fomperoi 

Estrella 

Torre (Fr 

Valenxuel 

Salacar ; 

HOB 

Femánde 
Bánchei( 
Sor Joaiu 
Vera lasi 



refutando mis argrunentos y presentando, de un modo m 
torio qae hasta ahora, laverdadera teoría prosódica 7 m 
castellana.» 

£1 público literario Terá si la Ortología que yo ensel 
Terdadera. 



ADVERTENCIA 



En número de orden de cada tomo ha desaparecido ei 
res, y voy & ponerle aquí, para facilitar la compulsación 



>res í Car- 



vn, 
x,rvi. 

IV. 

xvn, 
znn, 

XX. 

xxm, 
xxiy, 



IiM KoraÜnee. 
NoTsliaUe antei 

IX, Xn, Xr?. Oaldeíos. 

Bomanoaro generaL 

P. lela. 

TTTtTTt. Poenuu ¿píooe. 

TtyTTTT. Iforelistaa posteñorea 

acerrantes. 
Alareon. 
XLTm, LXIX. Qneredo. 

XXXIV, XLI, Ln, xxivni: 

loe cinoo tomoa de Lope. 



XXXn, XUL Ui 

XXXV. 



XXXVI. 

xun, 
XLvn, 

TJTT, 

uv. 
LVm. 

LXT, 



y XVII. 
Bomaocer 

Cnrioaidat 
XLV. Dri 

neos de 
XIJX.Dr 

Lope. 
LV. Santa 
Hojas. 
Autos sac: 

Lxni, l: 

glo xvm. 



Ia edición de Oervantes (tomo 1} qae yo uso , es la di 



- 31 - 

ierae... tifftut nait sonorum ad artíadatam weem, qua V 
son laa sefiales de loe sooidoB qae forma la voz articn 
entienden loa írresoIubleB en otros más simples, la defi 
como la denominación de letra ae aplica no sólo al si 
bien al mismo sondo, diremos qne letra en el lengnaj 
los sonidoa gim^xt que el hombre emite al hablar; j en el 
no de cada sonido simple, 

4. Fotsníes.— Las lebras se dividen primeramente e 
Voetúes son las qne proceden de solas las cnerdas rocí 
mente por la mayor 6 menor abertura que dejan la 
salida del aire. De los diversos sonidos vocales que el 
el idioma castellano sólo admite cinco: a, e, i, o, u. De 
e, o, son flnrtn ó llenas; i, u, Mbilas. 

5. Gonaonantes. — Letras consonantes son los sonic 
movimientos de la lengua y demás órganos concurre) 
voz. Se llaman eomonantea, porque no pueden por si i 
suenan con ellos las vocales, delante ó detrás. La letra < 
sonido simple: en efecto; sí pronunciamos las sílabas 
mo8 que en todas ellas hay algo igual, que es la s 
sOave de un lab o al otro, y algo que se muda que 
guíente, en cada ana de esas sílabas hay dos element' 
nante y otro vocal. IjOS sonidos consonantes en caste 

6. AlJabeU) 6 cAeeedario.—El catálogo de todas las 
ay<á)eío, por empezar con laa dos letras >. % al/a, beta; 
dar también al catalogo de las letras latinas y castel 
cibe también el nombre de abecedario, tomado de las 
del catálogo. 

He aqní el alfabeto, segnn le trae Lope de Vega, < 
báfiez con su fiel espasa Casilda (t." 3.°, 2SV): 



CAfllLD 


h. ¿Qné ha de tañer para bnena 


Tporl 




nna majar? 


Detns 


Pmra. 


Oye. 


Quien ( 


Cab. 


Di. 


LaNU 


Phkib. 


Amar y honrar on marido 


A solio: 




Es letra de este abecé. 


QneoBi 




Siendo bnena poi la B, 


EaUei 




Qne ea todo el bien qne te pi4o. 


LftPt« 




Barato cnerda la C, 


LaQb 




Ja D dnloe, y entendida 


Contal 




La E, y la F en U vida 


Todal< 




Firme, fuerte y de gran fe. 


Solicitt 




La G gTBTe, y pata honrada 


De mi: 




La H, qne con la I 


LaTti 




Te haH> üuetre, si de ti 


Hallan 






LaVt 




Limpia »erto por la L, 


LaXl 



VengADu comienza en v. 
— Harto bien te vengas tú 
De en necia eonf lama. 

Otros machos ejemplos pudiera citar acerca del nombt 
pero los creo innecesarios. Para concltür diré qae las letras 
demia enseRa, deben llamarse así: a, be, ce, che^ de, e, efe, g 
ka, ele, elle, eme, ene, o, pe, en, ere, erre, esa, te, a, ve, eqni 
todo estoy conforme, exceptQando la v, según más adelante 

^oíd.— Como curiosidad eufónica, pondré aquí el sigí 
■Cáscales (Tablas Poéticas, pág. 151): 

La a es sonora y clara: la o llena y grave: la i aguda y hi 
til y lánguida: la e de mediano sonido. I]n las consonantes si 
píritu y sonido: el espíritu dice en sí estridor y rechinami 
sacudimiento, aspereza, retintín y bramido. La / y 5 son esp 
«e Te en riliia (sic), sale, saeta, Juribundo.Juria, fiera. Jocundo. 
la cual casi siempre trae su descendencia de la/, como de 
nando; d&Jarto, harto; dejado, hado; dojambriento, hambriento, 
bres doctos poco ó casi nada se pronuncia, sino es en las asp 
hay (sic), cuando nos dolemos; ha, ha, ha, cuando reímos; A 
llamamos. L, m, n, son blandas, como leve, luna, lirio, mejül 
Juno, cano, hermano; aunque la wi, suele tener un sonido 1 
mente con otra m, b, p, como swmmo, cambio, rompo. Cy gha 
nido, como Caco, gigante. La d es humilde, como IHdo, dado, 
hervía (sic) y hinchada, como pulpito, trompa. La r suena ásp 
4Kérrimo, parra, carro. La / se dejabien oír, como tuba, tumult 
les juntas con otras consonantes, cobran más fuerza y aliei 
«nena tumba, que no tuba; y más suena planto, que no plat 
eanío, que no cato. La s significa un sordo rOído, como sor. 
rtxuiro.» 

CAPÍTULO II 
Silabas. 

7. Süába, de <riv = juntamente, de una vez, y Xajipávw = t 
mente lo que se toma de una vez: es decir, el sonido ó conjonti 
se emiten á la vez en cada articulación de la voz. Sílaba es 
mediato de las palabras; y aunque no todas las silabas i 
tiempo, el oído las distingue por la unidad, ó mejor dicho, \. 
montos constitutivos, y por la independencia que cada un 
•de las demás. 

8. Una sílaba puede constar: 

1." De una sola vocal, como a, y.; 

2." De una vocal y hasta cuatro consonantes, y. g., cd, I 
tram. 



- 45 - 

acento prosódico de las tres palabras se marcha á la segunda i 
nsn las tres palabras: céfiro, gitano, corazón. Gsto prueba que ] 
segunda nota prevalece contra el acento rítmico del compás, 
gniente, que el acento gramatical puede consistir en la maj 
sonido. 

El núm. 2 prueba que dentro de un mismo sonido, el oído 
gue al acento rítmico del compás, siendo las notas de igual 
las citadas palabras suenan ahí esdnijulas: céfiro, gitano, eóraii 

El núm. 3 tiene todas sus notas en parte débil; y sin emba 
duración de la primera, siendo todas iguales en altura é intensi 
el oído perciba el acento gramatical en ella, resultando tambi 
labras esdnl^ulas: j esto prueba que la mayor duración de un¡ 
convertirla en acentuada. 

En el núm. 4 el vocablo gitcmo suena mal, porque ese giro 
no sirven para dicciones llanas; pero si examinamos detenidan 
dos, céfiro y corazón, notaremos que la diferencia es muy peqn 
cnal praeba qne la elevación del sí destruye el acento del sol 
guíente, esas palabras ni suenan al oído claramente como esdrú 
agudas. De donde se infiere que no basta la intensidad de la pai 
para el acento, si las silabas siguientes son más altas que la p 
notas fueran si, la, sol, en vez de sol, la, si, entonces sonarían t 
palabras. 

Iguales razonamientos podríamos hacer con los demás ejen 
de inñero la Biguiente conclusión: 

El acento depende de la intensidad, altura y duración del son 
juntas, 6 de dos de ellas, ó de una sola. Cuál prevalece en cada 
do yo definirlo; pero el oído lo aprecia muy bien. 

32. La teoría que acabo de exponer está más fundada que 
«n la doctrina tradicional prosódica. 

1.** Los antiguos latinos solían decir que el acento agud 
«levar (acuere, levare) la voz; pero si esta teoría es verdad, se hi 
en la música poner una silaba acentuada en nota más baja qu 
taada, sin destruir el acento de la palabra; y eso no sólo puede 
siempre creeré que así lo hicieron también los griegos y los 
más, los latinos llamaban también toTio al acento (1) y tono (de - 
propiamente intensidad, esjuerzo, no elevación ó agudeza. 

2." Respecto de la duración ó cantidad, creo también que 
la consideraban como elemento del acento, ó como causa ó coi 
mismo. Intendere syUabam es, según Quintiliano, alargar una sil 
lógicamente es esforzarla ó acentuarla. ¿Qué otra cosa pruebi 
los esdrújulos latinos? En ellos se ve claro que el acento huye 
de, de las sílabas breves; y esto prueba, á mi parecer, que la d 



iba su partido con el mayor empe- 
oaservacion ó el trastornamiento 
Q, conviniendo todos tres en que la 
"um, qI fundamento de todo el buen 
línerra, j que si alguno entraba en 
a puerta falsa, no babiendo en el 
;e llamasen escritores los que no 
la autor una zambra de todos los 



irtía el corazón de dolor, viendo & 
ribfan España sin H, en gravísimo 
, siendo así que se deriva de Hü- 

bizo tantas proezas en la caza de 
¡no á llamar Hispania toda tierra 
sre que se derive de Héspero, aun 
o viene menos que del lucero ves- 

caando se acuesta, y le sirve el 
s ve que está en el territorio coles- 
a á ésta la ^con sacrilega impie- 
^larísimo origen. ¡Y los que hacen 
^idad! ¡Oh indecencia! 

de la paciencia y aim de la razón, 
dalosa costumbre ó corruptela de 
vía de conjunción, en lugar de la i 
liada, tenia más parentesco con el 
i nosotros nuestra i. Fuera de qne 
ca y grosera, pues se parece á la 
in los haces el carro; y aunque no 
lebia desterrarse de toda escritura 
elogista: Siempre qne leo en algún 

i Pedro i Juan i Diego, se me re- 
rabia las entrafias, y no me puedo 
, — Y al contrario, no me harto de 
Timos autores que saben cuál es 
eos de dos famosas universidades, 
envidia de los futuros, los cuales, 
iografía, han trabajado con glorio- 
de sus antepasados; por lo cual 
tre todos los benditos, 
espreciando la etimología y la de- 
'aa se debía escribir como se ha- 
ne no se pronunciase. Era gusto 
ímo se enfurecía contra la intro- 

impertinentes que no suenan en 
)1 Bey (decía el tal autor, que no 



in lo arrogante): bí p 
onAre, onra, ijo sin aspiración ni alforjas, ¿á qué ton emos de ] 
palabras aquella h arrimadizo, que no es letra ni calabaza, sino 
A nn pnntiQ aspirativo? Y si se debe aspirar con la h siempre 
¿por qué nos reimos del andaluz, cuando pronuncia _;t;o, jonra, 
de dos, ó él jabla bien, ó nosotros escribimos mal. Pues ¿qué d 
^> ^> 29> y demás letras dobles que desperdiciamos lo más las 
del mundo? Si suena lo mismo pasión con una 8 que con dos, 
unan que con dos, Phüipo con xm&p que con dos, ¿ut quid perdí 
doblemos las letras en aquellas palabras en que se pronuncian 
lar fortaleza, ó en las cuales si no se doblan se puede confundií 
do con otro, como enjjcrro, para distinguirle de pero; en parro, 
ciarle deparo; y en cerro, para que no se equivoque con cero, y 
buró, que ya se sabe lo que es, y no puede equivocarse con otrc 
ñcado, ¿para qué hemos de gastar ana r más, que después pu< 
&lta para mil cosas? ¿Es esto más que gastar tinta, papel y ti< 
todas las reglas de la buena economía? No digo nada de la prot 
que malbaratamos un prodigioso caudal de uu, que para nada 
nosotros, y con las cuales se podían remediar muchísimas pol 
que no tienen una u que llevar á la boca. Verbi-gracia: en qué, 
para qué, en quiero, et reliqua; ¿no me dirán ustedes qué falta n 
puesto que no se pronuncia? ¿Estaría peor escrito qiero, qe,por q 
cétera? Añado que, como la misma q lleva envuelta en su mism 
oion la u, podíamos ahorrar muchísimo caudal de uw para una i 
en aquellas voces en que claramente suena esta letra; porque ¿< 
niento tendría que escribiésemos qemo, qándo, qáles, para pronu 
guando, quáles? Aun hay más en la materia: pnesto que la k tie 
fnerzaqae la q, todas las veces que la u no se declara, distingai 
pos y concordaremos derechos; quiero decir, desterremos la q d< 
lias palabras en que no se pronuncia la u, y valgámonos de la 
que así se parecerá la escritura á los kyries de la misa, no perd 
«80. Vaya un verbi-gracia de toda esta ortografía. 

«El ombre ke kiera escribir eoretamente, uya qanto pudier» 
akeilas letras ke no se egspresan en la prounnciacion; porke e: 
la pluma, ke debe ser buena ija de la lengua, no aprender lo ke 
madrej eto. Cuéntense las uu que se ahorran en solo este períod 
se sacará las que se podían ahorrar al cabo del aSo en libros, i 
y cartas; y luego extrañarán que se haya encarecido el papel (: 

>Por el contruio, el ortografista que era de opinión que en 
cribir se había de seguir la costumbre, no se metía en dibajos; 
gran borla de los que gastaban el calor natural en estas bag 
qae en escribiendo como habían escrito nuestros abuelos, se < 



en 61 sino cosas muy onUuanas y comonesi't.jmero explicar este 
pío de im estupendo sermón, predicado al mismo San Agustín, 
he oído ni pienso oír en los días de mi vida. Preguntaba el pre 
qaé á San Agustín se le llamaba el gran Padre de la Iglesia, y i 
Santo Padre ni doctor de ella se Je daba este epíteto? (Así dec 
pendió: 

>Porque mi Agustino no sólo fué Oran Padre, sino Oran Jk¡ 
Abuelo de la Iglesia. Gran Padre, porque antes do bu Conversi 
chos Hijos, aunque no se le logró más que uno. G-raa Madre, \ 
bió y parió muchos Libros. Gran Abuelo, porque engendró á 1( 
de San Agostiu, y los Ermitaños de San Agustín engendraron d 
las religiones mendicantes que siguen su Santa Regla, las ona 
Nietas del Grande Agustino. Y note de paso el discreto, que 1 
truye la Maternidad, y la Regís fué la que aseguró la Patei 
Gran Padre: Magnm Parens.» 

'Este trozo de sermón que oí con estos mismísimos oídos q 
mer la tierra, y un pobre ignorante y mentecato, aunque teni 
gran letrado y hombre maduro, trató de puerco, sucio, hedl< 
del fuego; pero á mí me pareció (1), y hoy día me lo parece, It 
del mundo: digo que este trozo de sermón, escrito como está e8< 
con letras mayúsculas y garrafales en todo lo qne toca á San ¿ 
de Is primera vista llama la atención del lector y le hace conoc 
contienen cosas grandes, y sin poderse contener, luego se abali 
cuando al contritrio, si estuviera escrito con letras ordinarias 
mientes en él, y quizá le arrimaría sin haber leído una letra. As 
mi ortografía se logra, lo primero, la propiedad de las letras coi 
tos que representan; lo segando, el decoro de las personas de < 
ta; lo tercero, el llamar la atención de los lectores. Y podía afi, 
■to, que también se logra la hermosura del mismo escrito; poi 
letras grandes en el papel lo que los árboles en la huerta, que 
y la agracian, y desde luego da á entender que aquélla es huei 
«nsndo tm libro todo de letras iguales y pequeñas parece huert 
y hortaliza, que es cosa de frailes y gente ordinaria.» 



(1) Ho >e olTid* qna ■Ism 



'. '-P'"j 



, que los tres 
fía castellana, 
i á la latina en 
odo las letras 
icipios del si~ 
iraeba de ello. 



ortografía es 
tancia que no 

en ocho afios 
.s señales por 



mminacíon; el 
tercero, como 
i hasta ahora 
,mitidos, más 
le antojaba.* 
principios; y 
[oe sufl base» 



as diferentes, 



mt^, no paede decirse, prosódicameote hablando, que terminan en ye. * (Pá- 
gina 326, nota). En efecto, la y final forma casi siempre diptongo con la vo- 
cal precedente, lo cual sería imposible, sí la y no fuese vocal. Pero aunque 
no se pudiese probar que forma diptongo con otras vocales, bastaría su so- 
nido enteramente igual al de la i, para demostrar que es letra vocal y no 
consonante. 

45. Al contrario de lo que decíamos en el niim. 43, la t átona entre dos 
vocales, se convierte en y; v. gr., oyendo^ oiendo; contrayente^ contrátente. La 
razón de este cambio es la dificultad que tiene la pronunciación de la vocal 
»■ entre dos vocales. JjB, i inicial átona seguida de otra vocal, también es y, 
como en yegua por tegua, de equa. No siempre se verifica esta conversión en 
el diptongo te, pero entonces lleva h inicial, v. gr., hierro: y la razón de no 
verificarse dicha conversión es que la A representa otra consonante cambia- 
da; asi en hierro {Aejemim) la A sustituye á la/ de iierro; en hielo (de geht), 
i la jr de gieh. De aquí se infiere que la forma hierba es más correcta que la 
otra yerba, puesto que su origen es herba, 

Zja^ latina se ha cambiado unas veces en,;', otras en y; v. gr., de Junios, 
Junio; de Majus, Mayo. La i latina inicial, seguida de otra vocal, era siempre 
consonante; pero algunas veces, imitando á los griegos* la hacían vocal los 
latinos, diciendo lesu -povJesu. En castellano, \&i6j inicial átona latina se 
ha convertido en y ó y, pero en nuestros poetas se encuentra vocalizada en 
el nombre Ion (Fomer, 361, y algunas veces en Ionio (por Jonio): véase en 
Bufo, y en Arjona (Juan). De paso notaré aquí que en el texto de Arjona 
está malamente cambiada en J(10í): 

Eq bq abrigado puerto defendida 
Del mar Jouio, que enojado gime. 

El Último verso no consta sino diciendo Ionio. Más adelante volveremos 
& tratar de estas dos palabras, con motivo de la azeuxis que forman las dos 
vocales. 

46. Vengamos ahora á la quinta vocal, que también merece particular 
estadio. Lo que sobre ella debe notarse, lo díce Bello (111) del modo ai- 
gniente: 

■La quinta vocal es siempre representada por la letra u. Pero este carác- 
ter es á veces enteramente ocioso, porque ni representa el sonido vocal de 
que le Hemos hecho signo, ni otro sonido alguno. Así sucede siempre (según 
la ortografía corriente) después de la q, v. gr., en las dicciones quema, guita; 
y después de la g, cuando no señalamos la « ton los dos puntos llamados ere* 
nut,» En dos palabras se dice todo esto: La u es muda detrás de g & q, cuan- 



De eea ctiTema— Como hagan 

De la o, t, norabnono. 

—¿Qué qoieree decir?— <¡no tmeqQen... 

—Di — La (^Bvema ea taberna. 



Quevedo, 202' 
Hay roatro que de bello 
Tiene sólo el qne le qait 



4.* El U80 vulgar. Encina: «í» por vjv por 6 muy asado está, pi 
neo gran hermandad eutre si.» 

Cáscales (^6): «La i y la w son de diferente pronunciación, co 
Mío, bota, besHa, etc.; voto, jiva, vano, verdad, verán, etc. De aquí 
no son consonantes mave y cabe: yerro pueril, pero digno de grai 
poetas célebres y doctos. Hallo en esta parte á los poetas espallole 
tan voto y obtuso, que apenas sienten la dicha diferencia.» Cascal 
testimonio del uso promiscuo de la 6 y i; en Is rima. Y si el adj 
que hallo en el impreso fué así escrito por Cáscales, es cosa de r 
menda que dirige á los poetas; y aun más lo que escribe un poco a 
pretéritos... como en latin se pronuncian con b, en romance con v, í 
va, quitava.» ¿Bisum teneatis? 

La Real Academia (pág. %3): «Siendo en la mayor parte d 
ignal, aimque no debiera, la pronunciación de la & y de la v, etc.» 

5." Ls misma ortografía moderna. Al irse fijando la ortografi 
terminarse que la v y 6 siguieran la ortografía latina, quedaron al 
labras con la letra cambiada; y esto prueba que ni aun los misn 
distinguían una letra de otra en la pronunciación. Tales son, entre 
pudiéramos buscar: 



abogado de advocatuB 

abnelo de aros 

Avila. de Abula 

alabar. de laadare 

barrena de vorinns 

barbecho de vervoctom 

bomJE. de vemioiom 

boda de Tota (1) 



bóveda de í 

bermejo de 1 

bulto de 1 

buitre. de i 

barrer de i 

maravilla. de i 

embaír de i 

invierno de 1 



Y no solamente en la derivación del latín, sino también en la é 
de otras palabras castellanas y en dos derivaciones de un mismo 
nota esta inconsecuencia; v. gr., tuve, estuve, anduve, son formas ce 
de tener hube, estar hube, y (mdar hube: caudillo, sale de et^ieüo, 
«(^teUum; eaudal, de oAdal y éste de capitalis; (ándense, de edtulen 
con v); vuUw^no de vulíur (buitre con b); deuda, de debda 6 dtí>do, y é 
bütan, eto. 

48, De lo dicho en el número anterior se ve que sólo loa preci 
¿stos sólo en teoría y no en práctica, han distinguido la b de la v. Lo 
y en todas partes y siempre han usado, creo que es suficiente regh 

a uo w Im Bs&alac 
>■ InoaanoioIIIi 

w la stlmotDgia da tmbobr: tíu» Qonulo de Bctovo (t. LVH, pif . M}. 



trata de cosas de qae el uso 
eso no debió hacerse. Tampo- 
es en la conjugación caetella- 
tii, lector amigo, me obligas & 
r, yo te obligaré á pronunciar 
•onuDciar las palabras que co- 
) la u griega, y así habría que 
ibras; porque en casi todas hay 
iprensiones de Cáscales no tu- 
), sino fascinar á unos cuantos 
on dar por ley lo que se debió 
)8 lo que debe ser. Nada im- 
anas palabras, que el Sr. Bello 
Q el oyente confusión ideoló- 
'Bs sueltas, sino con palabras 
ibología ó equivocación á los 

er una pronunciación tan nni- 
intense con su buen deseo. Yo, 
1 la v; y no se escapará de que 
que pronuncie tales letras con 
en el sonido. 

bo de defender sobre la iden- 
)s ahora tratar del nombre que 
ire u, como lo probamos en el 
nática oficial de 1890, la Keal 
!,■ y yo, si ese ve suena be, no lé 
en el nombre se distinga de 
jar de llamarla tibé. Es como si 
¡rando las Toces compuestas el 
trataremos más adelante, debe 
ician algnnoB. Todavía queda 
birse con 6 ó con v. Digo que 
)U etimología escribirla con b. 
Qo; tampoco la x entra en el 

» las vocales, notaremos lo si- 
es é, 6, ü, se acentúan ortográ- 

abra qae sigue empieza con t, 
na, como Femando é Isabel; pa- 
i dos Íes. 

i A precede al diptongo íe. Se 
)co se pone é por y al principio 



51 - 

yy, vaya (del lat. vado.) 
s compuestos y deriva 

, , -_^¡,-, --¡,-„-, _, , valer, valija, válvula, 

vapor, vapuleo, vara, vario, varón, vasallo, vaso, t?asíar C=desti 
vedar, vegetar, vehemente, veinte, vejar, vejiga, vela, velo, vello 
ütm, vena, vencer, venda, vender, vendimia, veneno, venero, ve, 
nia, venir, venta, viento, vientre, ver, verano, verdad, verbo, «« 
líufro, vereda, vermes, verraco, verruga, verso, versar, verter, vés 
vez, vía, víbora, vih-ar, vice (=t6z), vicio, vid, vidrio, viejo, vi 
vü, villa, vinculo, vindicar, vino, violencia, mola, violar, virar, \ 
rus, viudo, vivir, voz, volar, Vulcano, volver, voluntad, vomitar 
vuXpeja, vulnerar. 

4." Los verbos lavar, üover, mover, precaver, hervir, set 
nevar; los compuestOB de los simples inusitados vocar, varar 
nombres favor, pavor, oveja, cueva, nervio, diluvio, pavo, Je 
otros muchos que se aprenderán con el aso. 

Sn el niim. 47 quedan notados alg^unos vocablos que se < 
otra letra distinta de la que exige su etimología. Si se me 
&lta ortográfica escribir dichas dicciones conforme á la 
que si; pues la misma razón debe tener el uso en ortografís 
logia, y en ésta considero como faltas las formas contraríe 
aunque sigan la morfologia de bu orígen: tal sucede, por ej< 
vidro, sobo, vidua,pono, etc. 

La í) de las proposiciones latinas o& y sub ha desaparecid 
labras castellanas, como en oscuro, sujeto, sustituir, de obscun 
stituere. En las que la conservan, es vicio algo común supríi 
ciar, diciendo v. gr., astracto, ostinacion, por abstracto, obstiru 

55. La Wí fw valona ó doble v) en realidad no pertenecí 
beto, y sólo se emplea en nombres góticos ó sajones. En ale: 
suena como v; en inglés, como u; v. gr., Waterloo^ Vaterh 
Uáshigíon. En castellano debe suprimirse ó eliminarse de li 
dema, empleando la v sencilla en los nombres connatuialis 
idioma, como Vamba, Vitiza; y es error hacer á la tíi equiva 
oiendo Uvitiza, üvamba; error en que incurrió Jovellanos en 
Todo lo creerá, por m&s que añadas I Deshecho por loe celtas 

Qoe faé en las Navas WiHta el santo | Trinnfó en Aljnbarrota 

Este ejemplo de Jovellanos es el único que he hallado i 

cion: los demás poetas dijeron siempre Vamba, Vitiza; vean 

Sepúlveda, X, 893 ViÜta, aqueee tu 

Bey que se vido ser Paulo, Ensañastes mal á 

Al rey Vamba, gaerreaba; Con vneetroa g^ai 

Vamba oon sns caballeros 

Di¿le tna; otada batalla. 

ídem, 411' 

Bien sabes qae tA, y el rey 



Siguióme, pasó '. 
Edificio del rey 



AbtIcDLO BXOWDO. — CONBONAVTSS QUTÜ&ALES 

6t. La c inerte, la ¿ y la 7 saenan lo mismo en castellano. 8 
con un golpe rápido y ñierte de la parte media de la lengna bc 
ó campanilla del paladar. La g suave se pronuncia lo mismo, ] 
pe sOave y blando. 

Las sílabas ca, co, cu se escriben siempre con c; que, guí si 
seguida de u mnda (v. núm. 46). La ¿ no se debe usar sino en 
mero de palabras exóticas: ka, kabüa, Kan, Keut, kappa, kep. 
co, kirie, Krause, Kurdista», etc. 

AI fin de silaba y antes de consonante siempre se escribe c 
acto, Moloc, clima. La c puede ser inicial de vocablo castellar 
i 6r, pero nanea de otra consonante . Sin embaído, saele esc 
inicial (aunque apenas se pronuncia) la palabra Ctteo. 

ftU medio de dicción, la c puedo preceder á cualquiera coqsg 
sea gutural; así puede preceder á c suave , pero no i otra c fuei 
doble c fuerte 6\b, cq latinas jamás se usan en castellano. Se ee 
en castellano cuando en el origen se hallan dos ce ó ct, v. gr., 
dente (de dictio, occiden^: y es defecto ortológico pronunciar 
ctoñ, etc. Sin embargo, hay palabras en que la c latina se ha sup 
objeciott, objeto, sujeto, suceder, sucumbir {de objecíio, objet 
tum,succedere, succumbere). Por tanto, es vicioso pronunciar < 
todavía ojecto, como algunos dicen. !Ehi algunas palabras la ct 
convertido en ch, v. gr-, en dicho, hecho, pecho (de dictum, fac 

62. La (/ es siempre sdave, excepto cuando va seguida de 
suavizarla con estas letras se interpone una u muda, como es 
mero 4^. Como inicial no puede preceder á otra consonante s 
embargo, se hall^i con pn, gneta, gnómico, gnomo, gnomon, gnóst 
vados. Bn medio de vocablo se escribe g delante de consonan 
se hallan en el origen, v. gr., ígneo, cognado, cognación, cognoaeil 
mempre la ^ latina ha pasado á nuestro idioma con su sonido 
en algunas dicciones la hemos convertido en i, como en reino 
en otras, lap y n se han cambiado en ñ, como en leño, puño (di 
ftus). «9e dice ignoUe é innoble (escribe el Sr. Bello, 128), y la . 
rece preferir innoble. Esta g en lugar de n en las partículas co 
y con, nos ha venido de la lengua latina, donde se decía gnatus 
primida la n de la partícula para suavizar la dicción, cognahu 
noaeo. Habría, pues, igual razón para pronunciar innoraneia, ii 
nadon y eotmado, eonnonibre, connomento, connominar, eonnoseible 
que para pronunciar mnoble. La etimología y la analogía me 
de acuerdo para la preferencia de ignoble.' Estoy conforme coi 
68. lAg fuerte es idéntica en el sonido á \&j. Los andaluc 
ños y loe americanos las pronuncian con suavi^d, tanto, que 
no Be percibe su son'doj'pero lo ordinario en ellos es pronunc 



» como debe 
spera y riuan- 
^0 de los aro- 
DO ha pasado 
V. gr., ©n coro, 
e en latín y en 
lisma manera 
veces i vocal, 

vocablo; pero 

ales e, i, unas 
s qae ignoran 

(líente : se es- 
u; en todas las 



ictdacion, ha- 
li se hace con 
rse ¿ los dien- 
3nlacion tiene 

sonido. Anti- 
latín, y escri- 
ao Ouan, Ma- 
ma su equiva- 

> paede prece- 
f sonido algn- 
la las lenguas, 
ado al idioma 
ecutada, y en 
dola de labios 
tuvieron mn- 
Stricas; y gran 
' hasta suenan 



I, BM).— Fr. Luis, ü. 
-Herrera F., 263. 

Tascando h&ga el freno de oro cano. 

Del caballo andaluz la ociosa espuma. — Q-óngora, 469. 

Sin embargo, desde muy antiguo comenzó en Espafla á su 
píracioD, y en Iob mismos poetas citados se hallan los ej 
tenares. 

Dice el Sr. Bello (122) que la h en ciertas interjecciones 
oA/, ha!, he!, hif, representa una especie de articulación tendí 
recida á la ;'. Mas esta teoría del Sr. Bello necesita explicaci< 
jecciones y otras palabras parecidas, cuando tienen la A al fin 
cian con aspiración final: cuando la h es inicial, pueden proi 
hecho se pronuncian ann actOalmente), anas reoes con aspi 
sin ella. Ahora bien: la aspiración no paede exactamente re; 
la j castellana, sino por la h, ó por la _; extremefla. Creo, po: 
qne cuando se quiera expresar en esas intetjecciones el sonit 
piracion, deben escribirse ah, eh, oh ú a: cuando quiera afiadirs 
deberán escribirse ha, he, ho, y pronunciarse aspirando, es Ae^ 
aire con fuerza, desde muy adentro de la garganta, sin more 

67. Otro sonido suele vulgannente darse á la A inicial ar 
go ue. «Tan tícíobo serla (escribe Bello, 123) suprimir entera 
nido pronunciando uevo, tieso, como el confundirlo con el d 
ciando güevo, güeso, que es el vicio en que mis generalme 
vulgo.» Siendo una costumbre tan general en España y Am 
la b en esas palabras, creo en todo acertada la opinión de Bel 
cuanto que esa suavísima articulación de la h como tenüisin 
destruir el hTato del diptongo detrás de otra vocal, como en 
hueso, etc. Ni el pronunciar la h con sonido parecido al de la 
dema: pnes hay muchos ejemplos de güeso, güevo, güÉsped, güt 
ios, güele y otros en Huerta (Jerónimo), que se firma Güerta, 
lio, Tirso, Quevedo, Moreto y otros poetas. Por todas estas tí 
no debe decirse en general que la h carece de sonido en todo: 
que en algunos suena como g incipiente ó tenuísima. Finali 
Bello qne «hay muchos nombres propios americanos en que '. 
hu viene segu da de otras vocales; v. gr., Hüármeo, Tehuan 
bien que en algunos de ellos se escribe y se pronuncia inc 
h(>g.' 

Cuando la h precede al diptongo ie, según Sicilia, tiene u 
jante al de la j. El vulgo castellano suele hacer de la hi, ye, 
yel, en lugar de hierro, hiél. Ambas cosas las considero defe 
lo mismo creo qne el buen hablista nunca debe decir yerb 
hieríta y hiedra (de herba y hederá). En cambio, la palabra kielo 
-sería más correcta yeh (de gelu), como yerno y yema (de $ 
(véase núm. 45). 



sica «s bien 
oon h, como 
Einte inicial 
o {iejaeere, 

abraa hueh, 
«,sflgtui re- 
tar que la u 
irivadoB, al 

llámente en 
wiemo,cú)o- 
griego eB^ 
r) para con- 
cón los vo- 
r harmonía^ 
Atnbien es- 



lengua & la 
superiores, 
las muelas, 
la: al Bepa- 
I dijimos en 

r que alga- 
atuií, man- 
'■ el so, ¿por 

los impera- 
nedle. Hoy 
darse de no 



rlblr «I F. bla. 

.fc,l<.qo»l««- 



convertir en e (como ya hemos dicho) la á delante de // y así n 
•ciará trtiraale, poneale. 

70. Ll, y.—IjiyB americanos proitancianTÍoioBamentela//o< 
que más se parece á la i que á la y: los andaluces, los chulos y c 
ctnd y otros' pontos, la pronuncian como y. De tales personal 
litarte (Tomás) cuando escribió (61"): 

Oí skUmaraa vocee 

De veinte damas ceoeoMS, 

Las anai 7a muy gayinaz, 

T lai otnu aun muy poyai (1). 

De pocos años hasta ahora se ha propagado extraordinarianí 
dícnlo vicio, que amenaza acabar con nuestra //.' y lo peor es qi 
muchas lo tienen como cosa elegante y pulida, no siendo sino m 
melindrosa, propia de ignorantes ó chulos afectados, capaces de 
poyos de las puertas, y de rallar el queso con los rayos de mu 

Algunos jamás pronuncian la II; pero otros que aciertan á p 
no lo hacen siempre que debieran, y suelen cambiar torpemenl 
yj II profiriendo una en vez de otra. 

71 . Acerca de la ortografía de la II poco hay que notar. La 
ha salido unas veces de y?, como en llanta {de _flammq}; otras, 
llorar, Jleno {de plorare, plenus); otras, de las dos eles latir 
gallo (de gallus); algunas, de el, como en llave (de clavis), y 
sola /, como en llevar (de levare). Pero no siempre la pl ni las 
han convertido en //, como en ilícito, solicitud, pluma (de Hita 
ludo, pluma): de donde resulta que no hay ni puede haber regí 
ca general para todos los casos; sino que debe consultarse á la 
cion autorizada por el uso común. Por tanto, siendo el nombr 
generalmente pronunciado con II, no sé por qu¿ la Real Acaden 
tal pronunciación: lo mismo podrá reprender la de pollo, olli 
Jm que sí debe tenerse presente es, que el sonido latino de las 
desaparecido en nuestro idioma. 

72. ^.— La pronunciación de la n es muy parecida á la ( 
aquélla no Buena si no se dirige el aire hacia la nariz. La escrit 
segoida de vocal no ofrece duda alguna; seguida de otra » es n 
también, atendiendo sólo á la pronunciación, la cual no siempri 
ma con la etimología, como «e ve en conexioH, inocente, analei 
sao, innocens, annalesj. 

En las combinaciones ins, ohs, uns seguidas de consonante, < 
gar suprimir la n diciendo, v. gr., istrumento, mostruo, costn 
tOHcia. Por lo que toca á la. partícula trans en palabras derivad 
lamente del latan, creo más correcto pronunciar la n, aunque el 

fl) fnf» y^ W — * fVi "* '•'VO, it eiyo, ttimttitayo. Bafran OMt«ll>iii] oout» loa kndkli 



-71 - 

'Ea la pronunciación de la 5 final de vocablo, notamos 
TÍzcainoB la pronuncian tan silbante, qae ¿ los oídos casb 
agradable impresión. £n Castilla la Vieja se pronuncia i 
ni hacer estridente bu sonido. Desde la cordillera Carpeta 
mienza á perder faeiza el silbo, y ya en Andalucía apenas 
nido; mejor dioho, se convierte de silbante en aspirada g 
que más se parece á la A ó la^ que ¿ la s: vicio tomado d 
rísca. Por el contrario, el uso castellano ha convertido en 
como en la interjección so, qae antiguamente era yo. 

Con un jo topé en Sevilla, I 

Y aqni B» ucude un <^. ^"^ poUmo-am.honi 

Tino, 89a I 

75. X. — Qae esta letra es mixta de gutoral y 5, nadie 
Bello se inclina á creer que equivale siempre á ^5; SícíIíe 
tre dos vocales equivale á es, y en los demás casos á gs. 
esta cuestión de ningún interés, aunque me indinaría hac 
etimológica. 

Lo qae debe saberse aoerca de la x está perfectament 
Beal Academia (362): «Con esta letra se representaban i 
sonidos, ano sencillo y fuerte, idéntico al de laj/ y otro d 
de la ¿ ó la £", seguidas de s. Ya sólo se emplea con este 
axioma, convexo, excelente, exuberancia, laxo.» 

«Cuando la x va después de una vocal y antes de ana < 
en explicar, extraño, suelen algunos convertirla en 5, e; 
car, estraño. La Academia condena este abuso, en el cual, 
utilidad, se iníringe la ley etimológica, se priva á la lengí 
grato sonido, desvirtuándola y afeminándola, y se da ocas 
fundan. palabras distintas, como los verbos expiar y espít 
cosas muy diversas.» 

•No es vicio menos vituperable el de cambiar la x por 
cuando la x se halla entre dos vocales; v. gr., acsiotna, ec 
de axioma, exdmen. Jjos que tal hacen, pecan también coc 
y leyes eufónicas de nuestra lengua, y contravienen adei 
principios racionalea de toda buena escritura, cual es el de i 
to sea posible, el empleo de signos inútiles. Por semejai 
emplean dos letras para representar inexactamente el ver 
de ana sola.» 

«Otros, por el contrario, y con no menor desacierto, esc 
de s, alterando asi la índole y significado de las palabn 
expecial, explendor, expontáneo, extricto, en lugar de esc 
plendor, etc.» 

tntímjimente, segon nota Bello, «cuando después del 8< 
el de la <?, como en excelente, excitar, suelen algunos om 
ra la c que representa el sonido de la 3, escribiendo exeleh 



', no puede eer verso 
la palabra verso & 
la medida ó ley del 

ignifio&do de verso, 
lengnaje ligado ee, 
i (escribe el Santo, 
inge antiqnioren cn- 
versibus condeban- 
}raecos Pherecydes 
ppias Caecns adver- 
axhinc et ceteri pro- 
Hmitivamente la li- 
)ir en prosa, se dio 
sentido solamente 
; á medida, 
•den, serte, ó grupo 
dando simetría. 
npaner, Be derivan 
'.omposicioH, inven - 
en Terso, de algona 
n general obra poé- 
inoipio del arte poé- 
que carecen iafue- 

< casmen, de catto=' 
Mío, ú oda, del grie- 
. al canto, llamadas 
on de la/(ra(=Xíif*), 
erradura, cuyas ra- 
Do: de éste al infe- 
lulsarse por ambos 

ver ¿doblar, rodear. 
B daban al rededor 
de naturalmente ee 
'flrsos que cantaban 
ororn laudes carmi- 
; cujus primum am- 
abant: reversionem 
strophem appella- 
itici reliqna proae- 
a del mismo núme- 

s del canto ejecuta- 



— 75 - 

do por el coro en el teatro, y luego en general cada uno de los gn 
leB de versos en qae suelen dÍTidirse loa cantos ó compoaiciones 
castellano tienen además el nombre de estancias (de stare=detei 
duda por razón de la pausa (t detención del canto entre estrofa 
Sólo así puede explicarse qu6 una misma cosa tenga dos nombres \ 
tos como estrofa (vuelta ó paseo al rededor) y estancia (dé 
parada). 

£3 nombre copla, que se da ignalmente en castellano á la estr 
del latino copulare, ligar. «Los castellanos y catalanes guardan en 
posición cierto número de pies (vei-sos) ligados con cierta ley de 
tes, por la cual ligadura se llamó copla, (Argote de Molina en su 
so^e la Poesía careliana). 

81. Poeta, vate, trovador. — La palabra ^o^a tiene el mismo c 
poema y poesüi: significa lo mismo que autor, inventor, bombre 
creador: el uso vulgar todavía distingue entre el que bace versos 
dadero poeta (1). 

Vate se deriva, según parece, Aefari= hablar solemnemente, 
ridad ó inspiración, y 6i¿iificó al principio el adivino ó profeta: 
aplicó al poeto, por la opinión vulgar de que el poeta era un hom' 
rado por las musas, ó que babla agitado de cierto furor (oTTTpof= 
vino (2). 

Trovador, del italiano trovar e=hal lar, inventar, ea palabra ao 
que se designaba ¿ los poetas; de aquí también el nombre trova 
equivalente ánuesta rima, que significa lo mismo, como afirma 
Vega en La Dorotea (tomo 2.° 51): *Rimas se llamaron de rimar, 
qoirir y buscar con diligencia... Y asi el que rimare bailará lo mi 
to; que de bailar se llamaron los versos trovas; y por eso dijo el o< 
•Dios perdone á Castillejo, 
Que bien habló de estas trovas.» 

Conforme i esto, vemos no pocas colecciones antiguas de poeS 
título de Rimas (sacras, dtvinas, humanas, etc.) Hoy la palabra 
ne más comunmente el significado de cadencia ó semejanza de sonic 
diremos más adelante. 

82. Prosa. — Lo qne acabamos de decir acerca del verso, exige 
mos la definición de prosa; la cual es algo difícil y oscura. Segura 
serán mucbos los lectores que sepan que las palabras prosa y ver. 
el mismo origen latino; y sin embargo, así es. Prosa viene de porr 
proversa, y por síncopa, prorsa, prosa; y en esta forma le concón 
latinos con oratio: oratio prosa. Como se ve, su origen es el veri 
como el de verso. Abora bien, proversus significa propiamente v\ 

O) Kaqna •olm oonelndara ▼•mm 

DÍiarliFB»«kti«, oeqnaaiiiaiíaoTlbat nCI dm 
S«rDOoi proploim, pnt«i hniia MM psetam. 
loBOnliiiu oni til, eal ment diTinlor atqns M 

V>rD> ■onatnrniD, dM oamlaia hojaa hononm. (Honoie). 

n Oit Dan* in noblí, mcÍMnt« oalMslmu illa. (Ovidio). 



lo que la melodía en la música: ambas cosas tienen sus períodos, : 
miembros é incisos: en el lengnE^e poético, además de existir tod 
visioQeB con relación al sentido ó discurso, las estrofas hacen las 
períodos, los versos son como los miembros, y los partes de los -y 
Ten de incisos. Xjbs cadencias masicales son lo que en el len^aje 1 
comas, interrogaciones, etc.; y en el lenguaje ligado 6 poético, lu 
cadencias de los Tersos son otra especie de pansas parecidas á las 
musicales. Pues de la misma manera que en mdsica deben estut 
mero las cadencias, Inego la frase y después el período; así en T( 
moB estudiar primero las cadencias poéticas, luego la constitucic 
raleza del Terso, y últimamente la estrofa: porque debe siempre | 
de lo simple á lo compuesto. Las cadencias ó pansas sirren pa 
unos de otros los Tersos, las partes de las estrofas, y las estrofas, 
en la cadencia es de dos clases: uno referente á la semejanza de la 
cias de los Tersos 6 de sus partes, y otro que consiste en que 1f 
cadencias se coloquen á intervalos iguales ó proporcionales. Ei 
por lo primero. 

CAPÍTULO II 
Del ritmo en la desinencia* 



85. Llamamos hoy títfta el ritmo en la desinencia, 6 sea la sen 
terminación entre dos ó más Tocablos (1). Si esta semejanza es ígt 
dice que hay consouattcia; sí no es igualdad, se dirá que hay aso 

Consiste, pues, la rima consonante, la consonancia 6 el const 
la igualdad de todos los sonidos finales desde la vocal acentuada 
Por consiguiente, la consonancia puede ser aguda, como en tei 
verdad y catad; grave, como en ctelo y suelo, Rodolfo y golfo 
sabef^, sabio j labio, amen y examen; esdrújula, como enpirdn 
mide, hiadas y dríadas, crónica y Ménica, Apóstoles y Aíósiole: 

No son, por consiguiente, verdaderos consonantes veinte 
(Lope 4.", 216"), drbol y mármol (Id., ib., 214'), mano y Magno (Id 
cubiertos y adviértaos (Id. 1.°, 71'); cree y cautivaré (Calderón, 
meresco y parentesco (Tirso, 134); Scmábria y Canaria (Castell 
huye j escabulle, caga y casa, juago y reduBco. 

88. Una palabra no puede ser consonante de sí misma: pues 
consiste en la unidad junta con la variedad; y en dos palabras ig 
unidad, pero no variedad, lo cual ofende al oído. Tanto más gra 



(1) 'llMliii» rbytmornm srmtlB Id •imlli Temnm dwloentla oonilttit.i <C*tbii 
(S) Viueladlehoenalnún.ffi. 



Ubos con las dos precedentes, formando lo qae se llama e 

pío de Lope: 

Peligro tiene el m¿8 probado nulo; 
Quien no teme que el mal le impida, pida, 
Hientraa la anerte le oonTÍda, vúla, 
Y goce el bien tan ain ooidado iado^ eto. 

De éstas y otras galas y juegos de trovar dice el mism 
las debemos usar mtty á menudo, que el guisado con mucl 
no, sin algún sabor de vina^e.» Ehi efecto, aunque algoni 
en estilo festivo, disuenan en los asuntos serios y graves, 
siempre algo de afectación. 

88. La teoría de la asonancia necesita alguna d¡scusi< 
examinemos en primer lugar la asonancia aguda, C 
igualdad de la lUtima vocal acentuada, v. gr., amor, cartc 
fui, fiel, Andrés; amarás, rapas, pluvial, vendrá, Abr 
vocal tónica es la última de la dicción, como en estos eje 
clara. Pero cuando la vocal tónica va seguida de otra átc 
ma diptongo, no me parece que se debe admitir á carga 
han hecho todos los preceptistas, que esas palabras sean 
Xa teoría vulgar sobre la asonancia aguda, la e3:pone la B 
gina ^6), y según ella son asonantes entre sí: 

1," Primaveral, guirigay, Arndia, Paldu, y Zarám 
2." Arrebol, convoy, Palóu. 
3° Doncel, carey, Andréu. 

En los poetas pueden verse asonantados, entre otros í 
TBk citar, los siguientes: 
parar, vais, en Lope, XXXV, 100; 
traen, curial, Hay, verdad, en Ledesma, 164'; 
quejdts, está, en Qnevedo, 151; 
quillotráis, están, en Tirso IX, 416"; 
será, ay, cayn, seáis, en Calderón, 3." 112; 
tray, tendrá, estáis, en Diamante, 32. 
honráis, voluntad, en Moratin (Leandro), G03¡ 
filoso/al, Catay, en el mismo, 604" 
elogiar, acarreáis, en Salas, 644; 
muráis, entrad, pan, en Villanueva, 599. 

T pueden verse asonantes en e, ed, ey, ets, en- varios a 
gora, 618; y Oandamo, LVIII, 569. 
Voy á copiar algún ejemplo: 

Zayao, XLII, 648' Tira< 

Ayer fiíi, ya no soy nada, Uil ejemplos 

1a mnerte de mi triunfó; A estar despa 

Aprended, hombrea de mi 
Lo que va de ayer á hoy. 



tía» mi ganad 
Y ba mucho q 



y 
y» 



ui 

do 
el 



ae 
de 



■.■■■■ 



- 81 - 

mi estudio), prueban que debe tomarse en cuenta pai:a la asonancia, la vocal 
átona detrás de la tónica final del verso; y quo esas palabras; para los efec- 
tos de la rima, no son agudas, sino graves. 

Otra prueba de lo mismo hallo yo comparando esas dicciones en ay, au, 
oy, eUj etc., con las en ae, ao, ía, ío, ea, eo^ etc., No sirve decir que en estas 
hay azeuxis y en aquéllas diptongo; pues ésta no es cuestión de medida, sino 
de eufonía, y tan lleno es el verso en ay ó en au, como en ía ó üa. En fin de 
verso es igual el diptongo que la azeuxis de tónica y átona, y no hay oído 
tan fino capaz de distinguir lo uno de lo otro. Pues bien, si hay, Paláu son 
asonantes en a, ¿por qué no han de serlo cae, nao, traen, caos y otros seme- 
jantes? Si estoy es asonante de temió, ¿por qué temía, vacío, caías, no han de 
serlo de rubP Dirás que en estos ejemplos la vocal sobrante es fiíerte, y en 
aquéllos es débil. Muy bien; pero yo te responderé que en fin de verso no 
hay diferencia ninguna de tiempos entre una débil y una fuerte: y siendo la 
rima asonante, la igualdad de vocales en igualdad de tiempos, la débil áto- 
na final equivalente á un tiempo, debe tener en su asonante otra igual; y si 
no, malamente se llaman asonantes, como malamente asonante el romancero 
á yoro/, adelante, rodear, pan, alce, adarve, trae, etc. (X, 263). 

Como conclusión de lo dicho, establezco el siguiente argumento: Verso 
agudo es solamente aquel cuya última vocal es tónica: pero las dicciones en 
«jy, ey, oy, au, eu, ou, tienen átona su última vocal: luego los versos termi- 
nados en ellas no son agudos, y por consiguiente, no sirven para la asonancia 
aguda. De este principio se infieren los siguientes corolarios: 

1.^ Las palabras en ay , ais, son asonantes graves en ai, y por tanto 
asuenan con fácil, dabais, dátil, etc. 

2.^ Las en au son asonantes graves en au, pero no tienen compañeras 
en castellano. 

3.* De las en ey, eu, oy, ou, debe decirse relativamente lo mismo que de 
las en ay, au. 

4.^ Asonantes agudos son, pues, aquellos cuya última vocal es tónica, y 
la misma; v. gr., salir, salí, salid, espadín, maíff, alfil, cénit. 

9i. Asonancia grave. — También aquí tengo mis reparos que hacer á la 
teoría vulgar; y para mayor claridad expongo mi teoría en dos palabras: 
Asonantes graves son todos los que tienen idénticas las vocales tónica y 
última; v. gr., 

en aa: causa, patrta, cántara, Ondárroa, áurea, cáspita. 

en ae: cae, margen, sabe, aire, cambies, mástiles, Maule. 

en ea: deba, recua, ea, reina, Débora, pleura, anestesia, huela, 

en ao: claro, mármol, cuatro, sacaron, claustro, cesáreo, bálsamo, 

en ía: vida, venía, criba, esquina, Vístula, vicia, aira, manigua. 

en ai: fácü, dabais, saciáis, casi, Setanti, guirigay, tnástil. 

en eo: queso, plectro, encuentro, aéreo, serio, arsénico, terapéutico. 

en úa: lechusa, injuria, fluctúa, murria, cerúlea, pura, busca. 

en úo: engrudo, valúo, purpúreo, músico, engullo, injurio. 

A esto se reduce toda mi teoría acerca de la asonancia, evidentemente 

6 



As eufónica que 1a teoría Talgar, si bien 

lacer de ella el oso que le parezca; per» 

siento. 

08 -asuenan con loe gravee: y la raiEOn es 

, á saber, qne todo lo qae viene detrás 

rerso, se reputa por un tiempo ó sílaba;. 

IV. 

le pide más igualdad que la de la últi- 

i la final es la que más impresiona el 

la última, se percibe la desemejanza: la- 
le el oído pasa de largo sobre ellas. He 
siento que suena en mi oído, aunque los 
m áetoB que en los diptongos átonos 
al fuerte (Bello, pág. 336); de donde, se- 
're y amarais de planta. Pues ponga- 

¿no es más semejante amarais ó amd- 
' Por tanto, las desinencias en árais, 
ites en ai; y las en éreis, erais, éseis 
>atengo. 

istas que la ? y la i átonas son semejan- 
y la tt; de suerte que, según ellos, edite 
narilis con matices, móvil con flores^ 
ritu con efímero, Pálux con lloro, eto, 
poetas. Calderón en un largo romanes 
Afdcü, padre, casi, quedasteis, llegas- 
A fénix lo encuentro asonantodo con 

(Zabaleta, 621'), y con establece (Ca- 
)1 núm. 90, asonanta animáis, prestáis 
) rima á bienes con chélis (WSi). Fran- 
lo tr^^r esta teoría. Que un gallego, 
«ce o, la admita y defienda, lo entiendo: 
10 esas vocales sean equivalentes en la 
n practicado, ni lo entiendo ni lo admi- 
oducidos en la rima por la exceBiva U- 

asonancia de sola la vocal tónico: si eso 
itre la asonancia grave y la aguda. PerO' 
izgar por lo que se observa en el Poe~ 
I, 36): 

ñas, e rogaron ftl Criador, 
iebna los alboreB. 
m&6 ricos omnea. 
ide Babor 
re; don AUaamo 
a coDMntir ei twerlo. 



Hfaa metien en umM loa d«l bnen Campeador: 
Todotí trae ae acnerdui c* aon de un sennor. 
En otro logar se amum los TnfuiteÉ de Gurlou 
Sedleloa cutlgando el oonde Qñnfi Ordofie*. 
Andidieion en pleTto, dlxieron-Io ti rey AUonB«o, 
Qne non fooBOen en la batalla laa eapadaa taiadoree 
Goljkda e Tiaon, que non lidiaasen con ellae loa del Cainp 

Todos estos son asonantes en o: y por esto sabemos que el 
se prononciaba o antiguamente, como en el sexto yerso trac 
hay que decir torto en vez de tuerto. 

Lo mismo se nota en la asonancia en a: así (pág. 8) se ven i 
parten, están, andar, adelant, van, Tora»(to. Poco á poco íaé 
la rima aguda de la grave, y ya en los romances antiguos se y 
mámente la e paragógica, ^adida sólo por la rima; v. gr. (t. !S 

Estábaoe el conde Birloe, 
Sobrino da Don BtUrane, 
Aaentado en laa sos tierru, 
Deleitándoae en auare. 
Cuando le vinieron cartas 
De G^loa el emperante. 
De laa cartas placer hnbo. 
De laa palabraa petare. 
Que lo que las cartas dicen 
A ¿1 la parece Male. 

T á este tenor signen allí pane, hane, andaré, Roldane, •< 
de, etc. 

Hoy no toleraríamos tales licencias y tan frecuentes, si bie 
lerables los que consisten en aAadir la e final del origen, V. gi 
pero de ningon modo Beltrane, hane, vane, mase. 

93. Advertencias sobre la rima. — ^Los preceptistas advier 
I." Qne no se empleen á menudo ciertas terminaciones inagota 
participios en t^o, ido, los gerundios en ando, etido; los impeí 
ia, ara, era, ase, ese; los ñitnros en a, an, ere, los verbos plni 
emos, irnos; los adverbios en mente; los infinitivos en ar, er_ 
Inres yerbales en or, ion, y los verbos con enclíticas. 

%" Qne la asonancia no degenere en consonancia; defectc 
en lo Antiguo. 

S.° Que los yersoB sueltos intercalados entre los rimados, 
ooDsueneu con los inmediatos, ni entre sí mismos. 

4." Que no se repita un mismo consonante ó asonante & 
del primero en qne se coloeó; toda repetición qne se perciba, ei 

Gi° Que no se junten en nn mismo yerso pi^abras consonai 



(1) «AaamM DM rn'vd'r qvenopoDgainMua oonunkiita doa tvsmt «n nuaoopl 



•pMirVatai 



Teynte aoplw. (Baelna: Á 



más diferentes aean sus Tooa- 



1 extrema 
■ tnste, 
1 reqn«ma 

jue la propiedad 6 la elegancia 

urarse. 

leales, más bien qae ddiÍTacio- 

nes quita bu vigor j fíie^o á la 

os octavas sigoientes: 

Viltavicioea J., 579' 
o; y al panto el varonil soldado 
atró la cara pálida y dlfonta, 
aa alas del uno y otro lado, 
1 el ansia poBtiera, oifie y jnnta: 
las los miembros del varón alado 
tienden en piesencia de la jonta, 
istirando una sanca y otra lanca, 
ftima noble de bu pocho arranca. 

lonsonantes empleados por Er- 
as verá cuánto más rica es la 
lante en ado y la repetición de 
be. 

podas. — Bello califica de des- 
o que en estilo zambón y fes- 
i desgraciados Iob tales versos. 



&.dviert« qne ea desati- 
Siendo de vidrio el teja- 
lomar piedras en la ma- 
Para tirar al veot- 

; versos de esta clase; véase (69): 



I k madre y pa- 



CAPITULO m 
Del ritmo en la cadencia. 



85. Los Tersos castellanos constan de us número determin 
bas, qne puede oscilar entre aneo j once. Este número determii 
bas es la medida ó ntetro del verso. Mas en el cómputo de las síli 
Terso, ocurren algunas dificultades nacidas de la concurrencia i 
les. Si esta concurrencia se Teriñca dentro de un solo vocablo, 
nar las sílabas que contiene, pertenece á la Ortología silábica, c 
remos en el libro cuarto: laas cuando la concurrencia es entre 
vocablo y el principio del siguiente, el cómputo de las sílabas 
la métrica ó ritmografía en el verso, y ¿ la Ortología sintácti< 
en la prosa. Y aunque las reglas que se observan en el verso so 
aplicables también á la prosa, aquí trataremos más en particu 
»o(l). 

96. Sinalefa rítmica ú ortológica es la fusión de dos ó más 
mediatas, pertenecientes á distintos vocablos, en una sola sílaba 
lefa ortológica no se suprime ninguna vocal en la pronunciaci< 
das deben sonar clara y distintamente: en la sinalefa morfoló| 
tratamos en el núm. ^, se suprime la primera vocal. 

El hiato es la separación de las vocales concurrentes, y pued 
co maneras: 

a) Uno es opuesto al diptongo, y equivalente á la diéresis (ni 

b) Otro es opuesto á la sinéresis, y equivalente á la azeuxis, 

c) Otro hay opuesto á lá sinalefa eufónica, y es vicioso. 
á) Otro opuesto á la sinalefa violenta, y es bueno. 

e) Otro, finalmente, hay enteramente vicioso, como en las pi 
á Aaron; en este caso es violenta la sinalefa y violento el hiato 
debe decirse que tal hiato es opuesto á la ley eufónica general, i 
junten muchas letras cuya pronunciación sea inarmónica ó muy 

El primero, tercero y quinto son, pues, viciosos y malos: el 6 
euarto buenos. Del segundo trataremos en el libro cuarto: el 
tercero y del coarto pertenece á este capítulo. Por tanto, cuand 
de hiato, por el contexto conocerá el lector si hablamos del fala 
del vicioso. 

97. Ta-h muda no se cuenta por nada: pero si se aspira, ím{ 
lefa. SJjemplos: 

y como le Aice prender, 

L« ^ré cortar la cabeza. (Tino, 489}. 

(1) Ha orco qn* tkDga »1 Br. Bsllo otre espítalo m«jor ewrlto qns el de la linalefB 3 



Qoe solo me lulUn 
IngrftU, qui«a puede 
PlftdoB» [ é tngrata... 
Cutigk J perdoiM 
PUdou j I iugntts. 



Horeto, IM' 
A lutblM oo acierU, | ¿tndíola 
Lo que roa habéie peimdo 



Meodou, 86 
Porqoe de voeatro iDgenio | i invención. 

Herrera, 388' 
Deda en Boefio | ó ilusión perdido 



Alarcon, 170' 
Um Ules fneron los gritos 
De aquel demonio d mnjer. 

Id., 168" 
Entre tanto moriíA 
El leonero | ó el león. ' 



G4np>ra,4S8 
No era sordo, | ó el músico era modo. 

Horeto, 161" 

íQtt4 decís, don Garda | ó estala ciegoT 

VUlanneva, S04 

He pinU al óleo | 6 tí fresco. 

Son, por oonsigatente, violentas y reprensibles las sigmentea sinalefas: 



7. 



Qne se Atiir¿ por ser velos 

Asi Auirán poea mis espeíansas todsa 

Deda con rergüensa y «ra movida. 

Brava Jomada, dice el rey, tnfaiuonee 

Qne qnieraa 6 aborrescas á otro d á mi 

Escuche la victoria jo ó el fracsao 

Que en yerbas ee tedine á en hilos penda. 



CKoías, »»') 
(Qolntans, dS*) 
(Mendosa, 68') 
(Mora cit., por BeQo) 
(Mendosa, W) 
(Góngora, 48S) 
(Id., 463*) 



El verso 1 qaeda perfectamente eufónico saprímiendo el se. 
El 2, saprimiendo el pues. 

Para evitar la cacofonía qae se advierte en el i, prefirieron los únenos 
saprimir la y final por apócope: v. gr., 

(Saluatrjo, 487 ') 



¿Cómo eetiis?— Bneno eafd ahora 
Eeta corta piedad 
Lea do y consagro. Itálica famosa. 
Do á fuego la mala res 



(Rlojá, 887'} 
(Hartado Lnl^ 88") 



La conjoncion e puede alguna vez formar sinalefa con las vocales prece- 
dente y siguiente, sin ofender al oído, como se ve en eate ejemplo de 
Cetina (49): 

Qne vneeira historia 
Nos dore con eterno i inmortal canto. 

100. Atonas.— HoAa. concurrencia de vocales átonas forma siempre si- 
nalefa. El hiato es vicioso en este caso. Si las vocales concurrentes son se- 
mejantes, suena una sola alargad^ v. gr., 
Alarcon, 397" 



iCaao extrafloi— No se espante; 
Qne on hombre Aonrodo ofendido 
Es on toro agarrochado. 



Alarcon, aso 
lao viene & obligarme 



Vkldlvislao, 16S 



la regla 
la paaea 
ite verso 



también 
icia tres 



oicocon 
I pueden 



dable el 
a pansa. 



lojoa» el 
lares, lo 
en este 



■o elrit- 
spróii- 
\bl6 que 



Calderón, 8.', 904 
La olma j loa bnios, aefior. 
Bojaa, 18' 
¿Yo he de úme can tanta prieea? 
— Señora, ea orden expreaa 
De don Lucas, mi se&or, 
T para A delito faera. 

Cubillo, 157" 
Puea por ella es ya mi padre 
De otra opinión que antea era. 



Con hiato. 
Oaroilaso, 4' 
Ven, ai por aolo I Mto te deti* 
ídem, 88' 
De I iapeta eorteia ae oubrt; 
Cetina, 47 
Qae por matarle d | Al, i mi me Ai 

Ifendou, 85' 
Y lo I nno y lo ] otro por eer 
Castillejo, 156' 
Pon y I agua con cebolla. 



lia proveerá de ¡ armaa y dinero. (Calderón, 2.", 264" 

Xa 1 ira del aoberbio oaatellano. (Mendoza, 5S). 
La codicia en las manoa de la suerte 

8e arroja al mar, la j ira fc las eap&daa. (Bloja, S89). 

Deja su | urna el Betis, y lozano. (Oóngora, 427). 

En estos ejemplos las sinalefas y hiatos están en medio de verso 
signientés, al fin. 



Garcilaso, 19* 
Y tan claro parece allá en la | ' 

ídem, 6 
Casi los paso y cuento | uno á \ 
Mendoza, 82 
No toparéis á | otro sino á | 
AlarooQ, 427' 
Dios no lo da todo á | uno 
Uontalban, 503" 

Ee excusado 
Aqni lo I uno y lo 1 otro, 

KojoBfia 

No he de casai 
Con don Lucas— ¿Por qué, | hi 
—Porque es miaerable.— ] Ew 

Calderón, LTUI, ^ff 
PoIto ñiiste, polvo | eres, 
Y polvo después seria. 

Besdmen: 1." En las Bllabas que el ritmo pide inacentuadas, cab 
la sinalefa que el hiato. 2." En las sílabas rítmicamente acentuadas 
jor el hiato que la sinalefa. 3." Si ocurren dos casos, nno de siñalefi 



Oareilaeo, 4 
;Ay eu&n diferente eral (heptas). 

ídem, ib. 
Y por nuevo camino el agua se tba. 

Alaroon, 865' 
Dando k cada nna siet« ofioe. 

ídem, 884" 
¿Por qné ha de morir dofia ^na? 



Sabed que me ha dicho^No obo 
Mover loa labioa. 

Anteseña, 35" 
La ventana cerró, y li eso 
Las alacenas abria. 
Estas sinalefas son algo violentas: y 
asi (oreo) sonarán á todo oido bien organi- 
■ado. 



silaba rítmicamente acentuada, 
resalte la deatruGcion del ritmo. 

(Calderón, 2.o, 869'}. 

(Id, ib). 
«. (BoJM, 259). 

(Id.,259'). 

(Matos, 223"). 
it». (Góngora, 462'). 

ato, cae la sinalefa en el acento 
ontrario resulta el verso con dos 

le el hiato. 

porque de lo contrario, el verso 

26). 

3S también permitida la sinalefa, 

pm las circunstancias (v. número 

risada. (Uendoza, 53'> 

¿es fingido! (Herrera P., 262"). 

(Gtóngora, 623"). 

(Id., 549*). 
>s frenos (Id., 4400- 
«! (Id^ 449'). 

ida. (Id., 454). 

re. (Barros, 288). - 

I son átonas, la sinalefa es necesi- 
la siguiente átona, la sinalefa es 
o, la sinalefa es algo violenta, i 
particular. 
Lnón. X, 169'). 
ríl Vicente, 156*). 
jión. XVI, 808'). 

algo violento, y la causa es, que 
Ijetivo (v. núm. 107), la íntencioa 
obre el adJ9tivo, para ir á fijarse 
defa del 3 es suave (1). 
ion éstos los verbos auxiliares *«, 



br*, pus k Mr pkUbM primarla, j en Mta 

iTeoha. (Hendoia, U). 
la ilnalata mala. 



1." Los auxiliares, cumo palabras secundai-ias, tienen un sc( 
bil que los parti^^ipios; por lo cual, se combinan &ecnentement 
fa, con lae vocales adyacentes átonas, aonque tal sinalefa de tre 
algo violenta. 

1. Yokhe cKrito, yo fe Ae Aablado. (Montalban, 51' 

2. Qne toda Italia ayuda me ha ofrecido (Enoiso, 223"). 
S. La oólera: bí en esto U ht ofendido . (Id. Ib.) 

4. Bien á la reina he mgalLado. (Herrara B., 24 

5. 8«AaA£ido de la prisión. (Calderón, 2.", i 

6. Que por aci siempre Ae oido. (E^jas, 4"). 

7. Lo qne ha oído ea oosa clara. (AJaroon, Vlff). 

8. Paee an taaut ka asegurado. (Id. 265"). 

2." Si alguna de las adyacentes es tónica, la sinalefa es atm 
ta, y debe preferirse el hiato. 



Hiato.. 



Yo Ae oriaado & sos parientes. 

una I hora, ^ona? no ha media. 
he Aecho tantoe oardenalea, 
tolo Boy eminenolaa. 
'Y yo be | heeho finalmente. 

Ningnno ha ! hecho 
Cosa qne le cuente á | él. 



/YoAeoí 

iNo ha u¡ 

"í Me A 

VQoe tol 



(Uontolban, 51' 
(Tirso, 435'). 



(Caldergn, 2.°, 5 
(Uontalban, 517 



(Rojas, 18"). 

3.° Las interjecciones ah, oh, que naturalmente son muy act 
pueden formar sinalefa con la vocal precedente y siiruíente & la 
con una de ellas átona. IJjemplos: 

1. Haceos afnero, oA espirita gallardo. (Valbaetia, 321 

2. No haya oA españoles, nada (heptasil.) (Maléndes, 24) 
8. Rasga tu seno, oA tierra: 

Bompe, oA templo tn yelo. (Listo, 274). 

4. |0h monte, oA fuente, oh rio! (Fr. Luis, 3). 

6. Ven k mi mego humilde, oA amor de aquella. (Herrera F., 2! 
6. OA Jldefonso, le dice, que observaste. (J&nregoi, 138 

Las sinalefas de los versos 1, 2 y 5 son reprensibles, aunque 
adyacentes son átonas. Débese, paes, poner hiato entre átona y t 
en este ejemplo, (el 1 reformado): 

Salid ñiera | oh espíritu gallardo. 

Si alguna adyacente es tónica, habrá un hiato; y si ambas 
dos hiatos; v. gr., 

Alabo, joh | almat á Dios: Sefior, tu alteza. (Fr. Luis, 55). 
jOhl I heh> alli. Dichoso tú que añojos. (OaioUaso, 7). 

Pero no se prohibe enteramente la sinalefa entre la precede 
la inteijeccion; v. gr. 

A tt, oh Seftor, el glorioso 

De Apóstoles coro excelso. (Calderón, LY] 



'^T' 



ro si al oA siguiera tma palabra tónica 
lable la sinalefa; t. gr., 

al coro excelso. 

nteijeccion se hace algo subtónica en- 
inalefa es más dura porque al verso le 
vi es más deoisÍTO eu este último yereo; 
)piedad del ritmo contribuyen á la sua- 
camiones pueden contribuir & la suavi- 

Kesta examinaron caso raro, £omo el 



¿Eb a i «, t, o, i u, d qní | ea7 
I — Eeta es a, I e, j i, I o, I o. 

or treB razones: 1.' Poi-que así es más 
Q que es al fin del verso es mejor el hía- 
¡ancion forma mejor sinalefa que Mato 
sinalefa suena mejor detrás del acento 

í hiato. — i.' La pansa entre las vocales 
importancia entre dos tónicas: menos 
entre tónica y átona, y mucho menos 

so, según lo dicho (nüm. 102-106). 
nicas; tiene gran influencia la cualidad 
ocablo {núm. 104), Las palabras prima- 
verbo, la interjección, y el primer ve- 
os acentos preponderantes de 1^ pala- 
i acentos adyacentes. 
,erza que aflade al acento de los voca- 
)rra. Énfasis hay en poivo eres (t. nü- 
l.), ¡o uno y lo otro (ibid., Mendoza). 
talefa.~\^ La celeridad de la expre- 
3.' La observancia y naturalidad del 
s. 

sujeta á consideraciones tan minncio- 
ban ñnas y delicadas, no es posible dar 
ios; pero tengo la firme certeza de que 
buyen á afinar el oído, 
r qué varias vocales que en medio de 
<ongo, pueden entre dos vocablos con- 
de grandísima dificultad. Bello confie- 
) afíado que en sn sistema de diptongos 



- 93 ~ 

y azenxisi admitida como legítima la azenxis de vocales átonas, toda sina- 
lefa es un misterio. 

En mi sistema, cuya regla fundamental es que toda combinación de vo- 
cales átonas se contrae en tma sílaba (véase núm. ^4), se explican perfecta- 
mente todas las sinalefas de vocales átonas. De las demás no alcanzo expli- 
cación satisfactoria. Porque es claro que, si la sinalefa es violenta, será na- 
tural y agradable el hiato; y viceversa, si éste es violento, la sinalefa 
resultará agradable. De manera que la razón próxima es la eufonía. Mas por 
qué pide la eufonía unas veces la sinalefa y otras el hiato, es cosa tan oscu- 
ra, que no acierto á dar explicaciones. 

109. Htato vicioso por repetición.— Muchas veces el oído repugna jun- 
tos dos ó más hiatos, aunque cada uno sea bueno de por sí, ya en medio de 
dicción, ya entre dos vocablos. Ejemplos de Hojas: 



Lee tú este memorial 

Matea, y tú lee éste, 

Kafaela; y tú Gibaja . 

Lee éste.— ¿Qné es lo que quieres? 

— Leerlos todos á nn tiempo 

T qae un tiempo les decrete (204*) 



Bajo este punto, al amor 
La dama propia es mejor 
Que sea fea también. 
A una dama fea ved 
Que todo le satisface (243) 



i 10. Puntos suspensivos. ^Ijos puntos suspensivos entre vocablos, 6 
entre dos partes de un vocablo dividido, nunca se toman en cuenta, mien- 
tras no se añada otra pausa. Véanse algunos ejemplos: 

Rojas, 87" 
Vine... estaba... no quisiera... 



Tirso, 626 

¿Querráme mucbo? — Mu... chisimo. 
— Si tanto en el mu te tardas, 
Vive Dios que á perder me eches. 
¿No yes lo que en mu me llamas? 



Alarcon, 392' 
Confesión, confesi... — Aleve 
No deis voces. 



Apóstrofo. — En escritos antiguos se ve algunas veces esta virgulilla, así 
llamada, la cual indica la supresión en el escrito de una vocal inicial ó final 
que forma sinalefa con otra; v. gr., 

Nace'l hombr'á causar y sufrir penas. (Rebolledo, 895**) 

Paróceme que lo dicho acerca de la sinalefa y hiato lleva alguna venta- 
ja al capítulo del Sr, Bello: puede verlo el curioso lector. 

CAPÍTULO IV 

Del ritmo en la cadencia, 

ACBKTO FINAL 

I i i. La cadencia ó corte de cada verso ha de ser determinada por un 
acento, en el cual se llena la medida de las sílabas. El acento final hace en 
los versos isosilábicos (de igual número de sílabas) el mismo oficio que las 
líneas divisorias, á la batuta en la música. 



-94- 

11 de un verso puede ser a^da, llana ó es- 
smos denominaciones: mas por lo dicho en 
afladiré, defino así el verso agudo: 
Eicenttiada su última vocal. 
e es aquel cuyo último acento está en la 
aa sílaba cuando la dicción termina en dip- 
in en hoy, amáis, lidia, seria. 
B el que termina en palabra eadrújnla. La 
nl,Ínlo en nuestra poesía so debe, según di- 
^eroa novi hispaMi saphici (sdru julos vo- 
hablando, no hay verso esdrújulo en caste- 
I dos sílabas detrás del acento; yen el verso, 

se cuenta por un tiempo, aunque sean dos 

1 haga cuenta de todas las letras que siguen 
>nsider6 una de las vocales que le siguen, 
Les ésta se completa en el acento ñnal. Por 
e el verso es esdrújulo, ni que es grave ó 
I, grave ó esdrújula, y aun para esto últímo 
lOnante; pues no hay asonancia esdrújula. 

último vocablo del verso, quiere dársele. 

pero conste que es una denominación pn- 

ui pone en la medida. 
>, grave y esdrújulo en fin de verso.— Di- 
I que el verso típico es el terminado en dio- 
mismo; no porque haya razón para prefe- 
ida, sino por no alterar las denominaciones 
\bos, endecasílabos, etc.; pues si se tomara 
■asta el acento final inclusive (como debi6 

que llamarlos heptasílabos, eneasílabos, 

laba menos. 

. es de gran interás, pasemos á examinar el 

a para el oído el verso agudo (2) consta de 

I nna sílaba menos. Esto no puede negarse 

o es tan fácil de declarar. 

esto no ha lugar en la combinación de los 

s se exige absoluta igualdad de número y 

Lsonantes y disonantes, como en estos de 

lu del Arüoo 
«al estío 
8 calor. 



. dicho «D el I 



PSTF-^^ 




- 96 - 

Todos estos suenan como pentasflabos, y claro es que la equivalencia del 
pfrímero y secundo se explica fácilmente por el principio ya varías veces ci- 
tado: todo lo que viene detrás del acento final se computa i>or un tiempo. 
Pero, ¿cómo explicar la equivalencia de ellos con el tercero? ¿Cómo la nada 
(puesto que nada hay detrás del acento) puede reputarse por un tiempo? ¿Y 
por qué eso cabe sólo en fin de verso, y no al medio? 

Don Vicente Salva pretendió explicarlo asentando como principio que 

en castellano no hay propiamente dicciones agudas ni esdrújulas: según él, 

desden suena como desdéen, y mdxima como maxma. ¡Lástima grande que 

no fuera verdad tanta belleza! Si tal doctrina fuera verdadera, mal, muy 

mal hizo Gkurcilaso diciendo espirtu en algunos versos. He aquí uno de 

ellos (90: 

£1 agradable eqnriu respiramos. 

T Meléndez (245'): 

La escuadra santa 
De apirtuBj que dichosa (hept.) 

Y Vegas (504) y Zamora (448): éste dijo esprüus (véase núm. ^, B). 

Y Zarate (518): 

Es y fué de los primeros 
Nohüi8mo8 caballeros. 

Y muy bien Hita (HI, 666'): 

Hermasiaima Saltana, no te aflijas (endecas.) 

YSepúlveda(X,4Dl): 

De los nobÜÍ8Ímoa godos, 

Rodrigo reinó el postrero, (octosil.) 

Estas absurdas consecuencias demuestran que es falso el principio. 

Bello (pág. 409) pretende explicarlo diciendo que la sustitución de un 
final i>or otro, es lo mismo que la sustitución del yambo por el anapesto y 
del troqueo i)or el dáctilo y viceversa; lo que según él, han usado frecuen- 
temente los poetas, aun en medio de verso (1). Pero todo esto es gratuito y 
no explica la dificultad. 

1.^ En los tres versos citados de Solís, que son de ritmo dactilico, son 
equivalentes al dáctico ártico, el troqueo tío y la silaba tónica lor. Ahora 
bien, no habiendo pies de una sola sílaba, en vano es buscar tales sustitu- 
ciones de pies. La equivalencia del agudo con el esdnüjulo, ó con el grave, 
queda sin explicar en la teoría de Bello. 

2.^ En los versos destinados al canto, los poetas mezclan alguna vez 
versos de nueve silabas con las de ocho: ejemplo de Tirso, 407: 

BorboUicos hacen las agoas 
Cuando ven á mi bien pasar; 
Cantan, brincan, bullen y corren 
Entre conchas de coral. 

(1) Para que el lector entienda etto, entérese primero de lo que decimoe máa adelante, núm. 121. j 



10 hay sustitución de troqueo 
ipoDÍa entoacea Enastándose al 
le le ocurrió un giro que reque- 
OB semicorcheas en vez de una 
' musical saliera con la graoía 
.0 la medida de los Tersos y el 

m del yam^o por el anapesto 



Ucto 
le Jtinio 

aer verso es decasílabo, de rit- 
I mayor de ritmo anfíbráquico 
> es como los dos precedentes, 
nación del decasílabo con los 

la entre las manos de la critica, 
jue naturalmente se ocurre & 
final tiene la virtud de eqni- 
npo será más ó menos largo, 
dos silabas, sin que el oído re- 
lunque no suene en él ninguna 
iltimo acento, y todo lo que le 
lida: por consiguiente, al oido 
icentüada, como que detrás de 
}or esta razón creo que son ih' 
asflabos, octosílabos, etc.; pues 
, los otros heptasilabos, eta, 
a. 

aestros poetas, especialmente 
!I, se hallan versos terminados 
ebía estar el acento cadencial. 
^ran número ofrece una grave 
ente hemos de admitir una de 
rocablos no son átonos. 2 * Que 
ne en silaba tónica. 3 * Que ta- 



stlmoaio amito «qoi; porqnafti 



i« y> BallDU farmkbft loa ptw dal *i 



CaUanm, 2.", IV 
Pow duéte ;o con el 

líontkllwu, 602* 
To ao; cilolls, y en la 
<Siid«l de Suito Tomé 
K«eida de noblee pttdrea. 

Hos,206 

Dfgolo porque ;o s¿ 

Un aaúgo, qne ¿ ese garbo. 

A aae filia, para ít> 

De Dios y aa yiigo aanto, 

Venia oomo pedrada 

En ojo de boticario. 

Fomperoea, fi6S" 
Tan, Luisa, te ensefiarA, 
Si qnierea, siete romancea 
Qne esoribi en on día 4 ÍM 
Siete peoadoB mortalea. 



"Emo es raion.— Vaya á 
Jm salod del rey don Pedro- 
Loa Figneroas, 124" 
Porque las s^oraa damas 
Qne se usan en eetoa tiempos 
Sólo son tratables con 
Oinoreaes ó flamencos. 

Bojas,84e 
¿Dónde os veré?— En oaaa dt 
Serafina me esperad. 

Matos, 81i" 
Trneoa las polleras en 
Un Testído de 



Vegas, 612' 
Un hermano engafiador, 
Qne honra ; hacienda jwr 
Tan TÜ preoio me compró, 

Oallisares, 37d" 
Venimos, annqne nos Temos, 
Yo con Tentaras ; ain 



Calderón, 4.", 898' 
Le TOS ; no le res, le h 
T no le it'Kifl.^ le oyes 
No le oyes... 

Cklderan, a*, l&l 
Ni si ñ me qniere td 
Por qné ha de qneierm 

Ho^Sir 

Cíelos, ó forma la ide 
Fantáatioas sombras, 
Salan de la cosa mesi 

Bojaa,Ié(r 
Y ana de dos, seftor, I 
Le cascan á no le case 

Alarcon,S92' 
Enlapi 
Nos agoardan.— Yo Toy 
— VolT&monoe. 

FadiUa (Fr. Jnan), 874' 
Y dale sentenoia,j>iM 
Segan la ley naeeb* 
El debe cierto morir. 

Ubeda,231 
Decidme si habéis lleí 
Hortelano, fc mi Señor 
Decid «i 
Lo posiatas por aqat 

Bojaa,841' 
¿Vos, cómo eat 
Don Alonso? — Desde qti 
No os reo, oan menos g 

Calderón, 3.°, 65 
Tanto miedo tengo qat 
Pan hfiir Talar no tez 

Id., 687. 
Si te quisieres qoedi 
Es oaaa para odado 
Mío, podrá ser qae U 
Reciba. 



1 



Como consecaencia de Ir doctrina expuesta, reprobamoB 
gnientes j todos los que tengao semejaste corte: 



Yo poedo rendir 
OoD mi boea «rte j con mí 
Bneü ingenio j mi gallarda 
Prearntcion, nna Lisard». 

Femindes de Leos, 103" 
Ya él enterado de fw 
Binraion deeapiKlad», eto. 

Horeto, 68fi' 
¿Hay tal mono de Told? 
—Mire, Imrmano Brito, «t 
HonUcUad I» 



Oóngora, 4S8' 
A Ban Jerónimo ha 
Dejado por un león. 

Calderón, 8.^' SoO" 
Peto áoa peaaree^ t^tié» 
Dnda que caber pudieran 



Gnclaa á Dios qoe hallé im 
Enamorado á mi modo. 



LoB Flgoeroae, 418" 
El misterio no alcanso 



De tanto sOenclo. D' 
FApeles me dais cen 
ÍY 08 rala sin llevar 

Calderón, i.". 
¿Qué región, qoé pat 
Monte sari el qne en 
Me admita? 

Id-, 2.0, 4 
Aodon la mAs torpe, 
Crael qne ba contad* 

Id., ib., aoo< 

Hnj bOBco, may fleí 
Iracondo ; temerarít 

BoJa8,S4 
Yo apostaré. Fénix, ; 
Qne en toda su vida 
Ha rosado Ave Uarit 

Alarcon, 81' 
Mira que te sufre, im 
Porque su inmenso f 
No te poeda deshace 



Los sigaientes ejemplos son correctos, y no pueden ni debt 

Siéntate.— Siénteme, púa. Caro p.* Ana), 130" 
Aqoí elpues es tónico y no va unido á otra dicción sabsigr 



OaUsace«,e31 
tHolal ¿Poes cómo es su gracia? 

Aqoí el doH está sustantivado. 
Tirso, 671 
Ko sé qnitar de los do» 
Loa ojos.— To meooosnmo, 
¿y holgalaos, Samiro, vott 



— Don Gal torras: y aun 
Uuy oorlo i mis cirouni 



jQné hay de nuevo? |In 
¿Qué preguntas, cnaodc 
Que me abrasa nu no sa 
El alma, y qn^ no sé oói 
Me ba becblsado un no 



1 14. Escolio. — En el párrafo anterior hemos estudiado los ' 
el monosílabo final ocupa el lugar del acento principal, que es 
sfiaba del verso. Y aunque es verdad que eso es lo común y ( 



ViJTiée,8» 
Taa 4 1a e«lda á entretmerae katta 
Q«« ■» llega !■ hoim de tm Mba. 



No CModuff tuitu lHq«ua. 
Calderón, L", 101' 
Ya i U corte 
No he da reümme kotta 
Que 4 alia TÍctorioia tome 
De Foraiiia, qoe aegnn 
Ifo aviMii, ya maroha Mire 
Loa «ampoB del Oatadnpe. 

Id^ ib, 25- 
CoBoedo la menor.— ZtM^o 
Preeiao ea que me eonoedaa 
Que no hay tan perfecto objeto, 
Qoe todo Tin amor mereaoa. 

]lorattB(Ih), 886 
Por aao ensartas 
Tanto disparate.— iVo 
Yo te eonoedo de gracia 
Que es on sefior. 



Dé lo contrario, no prevom 
A esfaerso de hombre ni i 

Castollanos, i 
Segnir á loe antíffooa 1>< 
ParMer servirá debaei 

Calderón, 8.», i 
Ocm ni4s cansa lo red 
Que imagináis. — ¿G4i 
A Serafina habréis Tii 
De quien dicen, etc. 

Meléndes, U 
Fnee pica lo primí 
Sn seno rcTerente 
Bien cerno el ara <j 
Los cultos se le oí 

Uoratin (N.), I 
Bi ee licito decirlo, don 
Al prado bitj>^ ^ diriiu 

■ Vegas, 499' 
Porqae es may onlpal 
Alli oaolqoier yerro, I 



En la limpieza y aseo. 



Bojea, 195 
iJesAs, qué hombre! — Li 
Serafina es la qne reÍB. 



Kaory, 182' 
OoB ta mano ae ir& dócil; encero 

Si difícil es jnzg&r de la oorreocion de los versos termínadc 
labo átono, aan más lo es formar juicio en la presente cuesti 
pneB debo decir francamente lo qne siento, qne annqne es geni 
en todos los poetas el uso de esas dicciones en fin de verso , t 
prensible é incorrecto. La primera razón es que tales vocabloi 
pues así snenan en todo oMo castellano bien edncado, y así de 
gtax veremos en el libro siguiente. Ahora bien, siendo átonas eE 
por fneiza ha de faltar el acento final en el verso; y esto lo co 
rrítmico y prosaico. Para el verso es esencial el corte ó cade 
qne es laque determina la medida del verso; y es cosa bien c 
Tersos sin acento final, aunque matertalmente consten de nn ni 
minado de eütibñB, formaJmente les falta el límite ó medida, y 
lea versos BOn formalttiente prosa pura: pues la división del h 
do debe ser sensible agradablemente al ofdo, y.no basta la di 
tial en el papel. B^to siento, esto digo, y caiga quien cayere. 

Finalmente, haré notar qne las preposiciones disílabas, coní 
o4tera, nonoa pueden ser tónicas, mientras sean preposiciones; 



mbre; cuyo, cómo, 
lo de ser relativas, 
yo tónico tenemos 



mbien por la aato- 
uficientes los acen- 
oHtra, para; loe de 
ledíatamente á nn 
indefinidos; los ad- 
palabra ó frase que 
<nuy temprano, tan 
odequelasprepo- 
e pronuncian solas, 
, los demostratÍTOS 
i de verso , no por- 
pido, y no consíen- 
' siempre adherido. 
i del verso, es tam- 
ul hemistiquio ter- 
3n el siguiente, que 
e entre los dos he- 
emistiquios se per- 

10 dactilico debe te- 
ninados en dos vo- 
iprobaremos mejor 
reprendiendo á Pa- 
iras qae no lo son; 

idoaos ánimoB 

I como (puliendo que 

9 que e8(¿ii oyéndome). 

., 518 

Uo y manos deaa» de» 

)ha sidojamásimi-. 



. -1(» — 

i 18. Versos en enclüicas, — Grave es la dificultad que ofrece este pun-, 
to, aunque es más bien dificultad prosódica que rítmica. Todo el punto de 
ella consiste en determinar si los yerbos llanos con sufijo pronominal son 
palabras esdrújulas ó agudas; pero siendo esta cuestión puramente prosódi- 
ca, la dejamos para el lugar correspondiente en el libro tercero (núm. 197). 

i i 9. Versos en dicción cortada.—'RéíXidLnsQ en nuestros poetas algunos 
Tersos terminados en palabras truncadas, con el final de ellas al ^principio 
del verso siguiente. Tres casos pueden ocurrir: 1.^ Que la palabra truncada 
sea un adverbio en mente. 2.^ Que sea una palabra compuesta de preposi- 
ción y nombre, 6 de verbo y nombre. 3.** Que sea una palabra simple. 

Primer caso: Estos versos son correctos rítmicamente, por cuanto los 
adverbios en mente son di tónicos, y por consiguiente, al verso no le falta su 
iioento final. Ejemplos: 

Moratin (N.), 26' 

Pero si sorda estás ¿cómo afrentosa- 
Mente te nombro aun para abominarte? 

Pueden verse otros en Medrano, 358; Jovellanos, 29', 38', 39, bis. 

Lógicamente son censurables y malos estos versos porque la imion ínti- 
ma de los dos elementos de tales adverbios, destruye la pausa ó cadencia 
métrica del verso. 

Segundo caso. En las palabras compuestas, exceptuando los verbos con 
sufijo, el acento único que tienen se. halla siempre en el segundo elemento: 
X)or tanto, todos los versos cortados por el primer elemento de un vocablo 
compuesto son antirrítmicos, porque les falta el acento final. I^emplos: 

Id., ib., 426" 



Pr. Luis, 3* 

Y mientras miserable- 
Mente se están los otros abrasando. 



Calderón, a<*, 868* 

Soy nncate- 
Gdmeno muy diligente. 



Digame si el gnarda- 
Iníante de yerba ' 
Trae que demos á la' 
Primera que venga. 

El tercer verso, además de la sinéresis de trae, termina en dos átonas 
como si fuera verso llano. ¡Qué versos! 

Id^ 4.0, 860 
Supiera que es un derriba- 
Prinoipes, y no le hubiera 
Servido. 

Cuando la palabra cortada es un verbo con sufijo, aunque el versó tiene 
su acento final, es muy reprensible tal división de elementos, que siempre 
pronunciamos imidos; véase este ejemplo de Fr. Luis, 35: 

Que Bobre seca rama 

No quiere hacer asiento ni manida 

Aquel malo, y desama- 

Te ya, porque la boca denegrida 

Y las canas te afean. 

Que en la nevada cumbre ya blanquean. 



■,, aunqut y Porque; y 

res y aun más. 
incurre Oaldenm. 

L, ib., 568" 

el de eatoi ohi»- 

«a en eato ewa, 

'iUz¿Li- 

imbre qua qnemnot» 

ftlma de lui )ii- 

im de un trae, 
U en un trio. 

d, i», 61 
don Géaor que 
don Félix, pot- 
} hablarle, j aonqne 
Lado mocho tor- 
pón Félix ao hallé. 

>ecabíe, según el s^or 

del coite del verso. 



o ñnal, es lo que pro- 
de cada verso; y por 
lasificacioQ de Iob ver- 
)cir acerca del acento 
tmo, á veces esenoialr 
ío de las diferentes es- 

ne una tendencia mar- 
a. dos ó cada tres slla- 
icion ordenada de lo» 
ra explicarle como es 
, io que llamamos ^Vs 
m esta obra, pie signi- 
itoe dividen el verso, 
verso puede ser btna- 
Urse consten de dos ó 

rapDMtH, qn* no arrMí (Bu- 




\. ' 



- 106 - 

tres sflabas; 6 lo que es igaali según qué los acentos ocurran cada dos ó tares 
sílabas. 

En conformidad con esto mismo, en castellano sólo consideramos cinco 
especies de piesi á saber. 

gj^^^ {Troqueo (acento en la 1.% comoi»Mo. 

**( Yambo (acento en la 2.*)| como patAór, 

(Dáctilo (acento en la 1.^ como $tíaba. 

TerntaíoB^J Anfíbraco (acento en la 2.*X cerno poifárei. 
\AnegMio (acento en la S,% como pcutoril. 

Así, pues, el ritmo será trocaico, yámbico, dactilico, anjibrdqmco, ó ana- 
pisUco, según el verso se componga de troqueos^ yambos, dáctilos, etc. 
i^'emplos: 

Trocaico: Yó me entrego al dúloe snéfio. (Alcásar 406) 

Yámbico- í ^^^^^' acorre vuela, 

' ( Tk^aspása el alta sierra, ocópa'el Uáno (Fr. Lnis, 5) 

DacHiico: Hinchen los aires de dóloe armonía (Garcüaso, 7) 

Anfibráquico: Y luego el estrépito crece (Espronceda) 

Asu^^ico: A las armas valientes Astáres (Joyellanos, 21') 

122. Escolios: 

1.® El ritmo trocaico no cabe más que en los versos de 6, 8 y 10 sílabas, 
el yámbico, en los de 6, 7, 9 y 11; 
el dactilico, en los de 6, 8 y 11; 
el anfibráquico, en los de 6 y 9; 
el anapéstico^ en los de 7 y 10. 
2.^ La abundancia de x>alabras átonas y la longitud ó crecido número 
de sílabas de otras, hacen difícil la observancia exacta del ritmo uniforme; 
especialmente del trocaico y yámbico. Por esto, en muchos versos falta uno 
6 más acentos; y esta falta, si' no es de algún acento esencial, no destruye el 
ritmo del verso. í<jemplo: 

Cantemos al Sefior, que en la llanura 

Venció del incho mar al Trace fiero. (Herrera, 806) 

En el primer verso faltan dos acentos rítmicos, y sin embargo, compa- 
rándole con el segimdo, que los tiene todos, se advierte que es perfecta- 
mente rítmico. Notaremos también, aunque esto no es de gran importancia, 
que los pies binarios, que se quedan sin acento, se convierten en pirriquios 
(pies compuestos de dos sílabas átonas); y los de tres, en tríbracos (pies 
compuestos de tres sílabas átonas). 

3.^ Dividimos, pues, los acentos: en rítmicos, que son los que ocupan su 
debido lugar, según el ritmo; y antir rítmicos, los que ocupan otro lugar 
distinto del que el ritmo exige. 

Los rítmicos son esenciales ó accidentales: sin los esenciales, no hay 
verso: los accidentales pueden faltar, sin que el ritmo se destruya; pero rara 
vez suñ:^ el oído cinco sílabas átonas seguidas. 



L^^ 



36 - 

de los acentos antirrltmicos: los hay 
talmente antirritmicoa; y los hay que 
>s antiirítinicos accidetttaíes. 
en el núm. 112, que el último pie de un 

ain que la medida se altere. 
, á veces con notahle gracia. Bitmo ar- 
e de dos ó tres especies de pies. Pero, 
era que sea el ritmo que el poeta es- 
irmidad ó repetición de tin mismo rít- 
er jimtos dos acentos igualmente prin- 
sílaba se hace Bubtóníca, la cual, para 
na); por tanto, no deberán seguir el 
Wtpesto. 

canto, deben tener todos el mismo rít- 
recho que el poético, y pide más uni- 

miembros é incisos de la firase musi- 
'se el ritmo de irase á frase, y mucho 

.—Tales son los de 5 á 8 silabas. La 
I ha sido prescindir del ritmo en ellos; 
las agradable de estos versos, es el 

tAsílabos: 
O el dactilico: 

(Id., ib.) 
Cómo desriui 
Cómo Bujétuí 
CÓDao acarician. 



labos: 

O el anfibráquico: 

(Id., 538') 

Iremos á miso, 

Veremos la iglAaia, 

■ Dar&nos na ooArto 

Ui tía la oUéra. 

asflabos: 

il choque de uno con otro es algo vio- 

¿ndez, 16: 

6. Boacáralo \í,j\ entonces 

6. Con hidrópico anhéloj 

. 7. Pero si ésto no puede, 

8. Para nada lo quiero. 



- 107 - 

Loa versos 1, 2 y 5 son yámbicos; loa otros anapésticos, 
co es más grato eo el heptasUabo. 

D. £¡n los de ocho silabas = octosílabos, Ó versos db . 

£3 trocaico 6 el dactilico: el choque de ambos es algo i 

(AüAii, X, 78) I (Id., 

Biima) báfk, escarba, baéle, VísU eaojóu j 

Anda Alrededor, pktéa. j Vuelve á aguArti 

124. Ritmo en los versos de nueve y dies sílabas. 
A. El ritmo natural del eneasílabo es el anfibráqni 
ejemplo de Espronceda: 

Y loago al eetréplto uece 
Confoso 7 cwnbiftdo en nn son, 
Qoe ronco en Isa bóvedas bondu 
Tronando fnríoso sombó. 

El ritmo uniforme yámbico de estos versos es áspero ] 
En este vftlle de mieerias, 
Cercado de dolor y angnetlas, 
Snapira á ti, gran Dios, mi pecho, 
Qoe 6Ólo «n ti podrá gosai. 

El ritmo artístico ó variado se compone de un dáctilo 
en esta forma: 

/ Dulce vecino de la selva, 
\ Huésped eterno del Abril, 
j Céfiro blando, ven ligero, 
' Templa el ardor de este infeli 
( Salve, ob lux qne mi vifllA ale. 
3.>, el dáctilo en segundo lugar. . | Tú Unminas la oscura cárcel, 
' Cárcel fiera qne merscf (1). 

Suprimiendo el primer acento, lo cual hace más fácil U 
sulta esta forma compuesta de dos anapestos j un anfíbra 
Acudid, aondid, valientes, 
A las armas, qoe ya el olacia 
Besonando por la comarca, 
Os convida á gloriosa lid. 

Todas estas formas artísticas son de buen efecto, con 
versos guarden el mismo ritmo. El dáctilo en el tercer lu 
duro y poco aceptable: véanse estos dos de Tirso, ya citac 

Borbolllcos hacen las aguas... 

Saltan, brincan, bullen j corren. 

Nota. Los de seis aflabas, más loa de siete, y aon más loa de ool 

' manta componerse con otro ritmó. Nuestros poetas los mesclan seguí 

Vmgu» entendido lo qne dejamos dicho en el número precedente, &." 



1.*, el dáctilo al principio... . 



(1) DIstMOH al leotor lo ohabaekna ds «tm «Jemploa, qa> mu mloi. No I 
I ainf ana part*. -h* tañida faraooMuaote qna luaarlvaí auaqu* ai loy ni pr« 



]¡j«mplos: 

1. A U tranquilidad ünuünda 
S. Coa lu rigfliaa dol dosMOsiego 

4 

5. Ni d» lu peregriiucióniu rote' 

4. Hu todo H conrertiri en abrojos 

i B 

fi. Da loa cámpoa j mároa ma apodera 

6. Céfiro, tTi ministro i sa albedrío 

14 6 8 

En loa ombrales 

T. Da ¿frica la vio Elnéas tranaformadi 
1 S S 

8. OonflAda dilata, otra se tncUiui 

B 9 7 

9, Va haciendo bien áncboa los logares 

1 e B « 

10, Proslgámoa en las galanterías 

11. Espera yo mis Tbtttóso oficio 

B 4 fi 8 

13. Mas cuando se cié la flor al eoelo 

& B 

18. Si quebrantas el Inviolable fuero 

B 8 

14. También maldigo el logar donde voy 

i 4 T 

15. Al fin yioes, lob del valor latino 

fl B B 

mUma glorial 
IS. Al silánclo con que tiene cerrada 



Ah-ora bien: los versos 1, 2, 3, 4 son debídaic 

todos soB acentos ocupan lagar par: el ritmo d( 

tener siete sílabas átonas seguidas. Y conste qi 

flolo acento de la 4.*, sin el de la 8 * hay mncho 

Los versos 5, 6, 7, 8 y 9 son correctos, paest< 

«08 están OBOTtreoidos por el de la 6.', que ritmi 

El 10 es malo, porque el acento único de la í 

El 11 le tengo también por malo: el acento 

por el de la 6/, produce mny mal efecto, á pesa 

Con mayor rason es antirrítmico el verso 12 

El 13 y el 14 son también incorrectos, por pr 

anfárrltmioos de la 3.' y la 7.* 



Bon humana/ ley para volver á coiñenzar otra serie (cortando Iá preceden- 
^)) 7 po^ ®so llamó z*erso & cada serie de pies. T como esta ley no señalaba 
un limite fijo y determinado, sino más bien una serie ó número razonable 
de pies ordenados, la llamó ritmo^ el cual en latín significa lo mismo que 
numero.» 

Muchas cosas hay en estas pocas palabras: 1.* Que verso es lo mismo que 
vuelta ó retroceso para comenzar otra serie de pies, lo cual coincide con lo 
que dijimos al principio de este libro. 2.* Que esta vuelta está sujeta á una 
ley, ftmdada en la capacidad de lo que el Santo llama jWc/b. 3.* Que esta ley 
no determina en todos los casos un mismo número fijo de sitabas ó pies, 
sino que puede haber vejrsos de distinta medida. 4.* Que esta ley se llama 
ritmo, el cual es formalmente una serie ordenada y razonable de pies; ó lo 
que es ig^ual, un número razonable de pies ordenados. Dice rajsonable, por- 
que si la serie ó número es demasiado larga, el oído pierde la sensación del 
ritmo, que es lo que San Agustín quiere decir con aquellas palabras Ion- 
gius quam ejus judtcium posset sustinere. Dice pies ordenados, porque sin 
orden no hay ritmo ni belleza eufónica ó musical, que es de la que aquí se 
trata. Como consecuencia de esto, diremos que el lenguaje ligado es ellen- 
guaje sujeto á ritmo. Y antes de pasar adelante, voy á resolver una grave 
dificultad. Si verso es una serie de pies sujetos á ritmo, dedúcese que los 
versos cortos castellanos, que (como hemos dicho) no tienen ritmo esencial, 
no son versos. Respondo: que en efecto,- los versos cortos considerados en 
sí mismos aisladamente, no son esencialmente versos, porque no les es esen- 
cial ningún ritmo; pero» como esos versos cortos van combinados entre sí ó 
con otros de distinta medida, en esa combinación hay siempre orden y nú- 
mero, y por tanto son versos en cuanto son series de silabas sujetas á núme- 
ro, aunque no á orden entre las mismas sílabas. Pongamos un ejemplo. 

Este verso de Trillo (70*) : Miedo guarda viña, de seis sílabas^ tiene rit- 
mo, porque tiene orden entte sus acentos; pero este orden no es esencial al 
verso de seis sílabas, porque también es verso el que sigue: QHe no viña- 
dor , el cual no tiene orden entre sus acentos. Mas en la combinación de los 
dos versos ya el oído percibe la igualdad del número de sílabas, y por tanto 
ya hay algún ritmo, aunque extemo al verso. Así, pues, los versos cortos, 
que per se no exigen ritmo interno, no son per se versos; sino relativamen- 
te, ó considerados con relación á los que preceden ó siguen. La misma doc- 
trina ensefia Bello (pág. 278). 

De paso notaremos también la diferencia entre ritmo y verso, los cuales 
son entre si como el abstracto y el concreto. El lenguaje con ritmó, es ver- 
so: el ritmo solo (el abstracto) es la forma que da ser al verso. El verso es 
el lenguaje con orden: el ritmo es el mismo orden puesto en el lenguaje. 

Volviendo ahora al propósito, preguntamos qué número de sílabas debe 
ó puede tener el verso castellano, para que se acomode á la capacidad del 
oído. Y respondo que un verso simple no puede tener más de once sílabas, 
porque el oído pierde la sensación del ritmo, si las silabas exceden á ese nú- 
mero. Y lo pruebo: el oído no aguanta versos de doce y catorce sílabas, si 



- 113- 

go, SQ que se borla de Hennosilla por haber atribflído 
la inTencion de este Terso. Beabuente creyó Moratíu 1 
nuera cuerda la patria lira. 

Toma doa Teños | de cinco BÜabas, 
De «qnellM miimoB | que el buen Irúrte 
Hiso en ni übala | lagartijera. 
Forma de entrambos | un solo rerso, 
Y eeto repitelo | ae^on te plawa. 
Hespía ñ qnieree, | qne ea fíítoil coM 
Algnn esdrújulo | de oiiando en cuando: 
Oon esto solo, 1 sin m&a fatiga, 
Horia i cientos | Torvos magníficos, 
Gomo estos mios | qne eet&s leyendo, etc. 

Bien pudiera ser agndo el pñmer hemistiquio, 6 h 
entre ambos, annqne no puedo presentar ejemplo de e 
pueden ser de ritmo yámbico ó dactilico, sin que el ol 

B. EndecasÜabo compU€Sto=sdfico, —El verso aíl 
griega) es eBencialmente artístico; y para que haga U 
tiene el sá£co griego y latino, debe constar de un pen' 
tÜico, mejor que yámbico; y de un exasílabo formado 
to y anfíbraco, mejor que de ritmo trocaico. 

Cada tres sáneos suelen ir seguidos de un adóm'co i 
tasflabo dactilico y grave: si no es dactilico, suena ma 
que no faltan adónicos latinos que no suenan á peí 
verbi-graoia, Fabriciumque y Cum lare fundas de Hoi 
Uegas E., 563: 

1. Dulce vecino [ de U Terde mIts, 

3. Hnésped eterno | del abril florido, 

5. Tital aliento | de la madre Venus 

4. Céfiro blando. 

6. Ven, que abismado | el &aimo fallece (] 

6. Dame tocar { al más homilde paerto (I 

7. Manoseaste (] 

8. Baten feetÍTas. {i 

El pentasílabo de los versos 1, 2 y 6 es dactilico; el 

El exasilabo del 5 se compone de dáctilo y anfíbrai 
meros, de anapesto y anfíbraco. 

En el 5 hay sinalefa: el 6 es malo, por la compensa 
agudo por el heptasilabo. 

El 4 es adónico perfecto: el 7 es poco aceptable pi 
en la primera silaba: el 8 es pesado por las sílabas 
Porque trat^dose de dáctilos, y más en estos verso 



n 



Bl docteoOBÍlabo paede oomponeree de otros modos: 
1° De doe exoirilaboe trocaicos: 

Virgen dempra pnr», | toda luDucolftdK, 
Beina de Ub vtrganea, \ Hadre del unor. 

2." De heptasÜabo y peatasllBbo; lo ooal ob facilísimo y no deja de te- 
ner gracia. Consiste en unir dos versos de segnídilla, con sinalefa ó hiato 
enlre ellos, segon convenga. 

Pkra andar cuesta arriba | qoleio mi molo; 
Que lae coeelaa abajo | yo me laa subo. 

3." De octosílabo y pie quebrado, según diremos después. 

4." De eneasílabo anfibriqnico y un complemento trisílabo; de lo cual 
trataremos más adelante. Y nótese que este modo no es igtial al dodecasíla- 
bo compuesto de dos exasílabos: en éste la pansa del hemistiquio se hace 
en medio: en aquél, al fin de la parte eneasílaba. 

£jS de advertir también, que en estos dos modos últimos, cabe la com- 
pensación (véase el núm. 129). 

A. Verso de catorce sílabas = alejandrino. — Por qué se llama así este 
Terso, no lo sé: tal vez sea porque así son los del Poema de Alexandre. 
Consta el alejandrino de dos heptasílabos yámbicos, con hiato ó sinalefa rai- 
tre ellos. 13 ritmo anapéstico en el primer hemistiquio puede tolerarse: en 
el segundo, no suena bien. EÜeniploB: 

1. Ijft pai et la aalat | por ti fué reformada. (Berceo, LVn, 100) 

3. Conforta los enfermos, | coavertl los errados, 

8. Conserva loa pacíficos, [ reforma los irados. ^ (Id., 100*) 

4. Rne^ por la pas, madre, | é por el temporaL (Id-, Ib.) 

B. Eres padre del fuego, [ pariente de la llama, 

5. Hia arde e más se quema [ cnalqnier qne te más ama; 

7. Amor, quien más te signe, | quémasle cuerpo et alma, 

8. Destrúfeslo del todo, | como el fnego á la rama, 

^ Arcipreste de Hita, LVH, t. 187) 

S. 8ac6me de la ebom, | et llegóme á dos senderos (Id., t. BSS) 

10. Badio ando, serrano, | en esta grand espesara (Id., v. 968) 

11. Et engerir de escoplo, | e gavillas amondar. (Id., v. I.2U) 

El primer hemistiquio del 1 es agudo; el del 2 grave; el del 3 esdrt^'nlo: 
es el 4 hay hiato, que es lo más común: en el 9, 10 y 11 sinalefa: el primer 
hemistíquio del b, qne es anapéstico, puede pasar; el segundo del 8 hace 
lánguido el verso, lo mismo qu6 el del 10 que carece de ritmo. Es, pues, ad- 
misible la sinalefa entre los dos hemistiquios: y lo menos que se puede de- 
cir, es que consta de ella en nuestros poetas con tanta certeea como del 
hiato. 

Los innumerables versos de más 6 menos sílabas, Ó de forma irregular. 



diera decirse que el eneasílabo es compuesto de un e 
mistiquio de tres sílabas. Pongamos ejemplos: 



De sinalefa; 


MI Tíctlm 




^ígnnam 


Huriqne, 368 




lOh jOlcto divinall 


Pie quebrado 


CoMido mis ardí» al fo^fo, 


octosílabo agnd 


BebtMooltgoA. 


Man 




Las malla 


Id., 268' 


Y la fuera 


Ee tD oomieiuo lloroso. 


Dejuvent 


Tu salida siempre amarga 


Todo se b 


F nTnwa buena. 


Guando U< 




Deseneot 


UonteBino,41« 






Ti 


QoB del se qnisQ Dloa vivo 
En grado aoperUÜTO 


AToa,se( 
Contra TO 


Auctañui. 


Por no 06 




Y si me a 


Trillo, M' 


Que milas 


Débttos, pues, divino Joan 


Vuestros 1 



Los casos de sinalefa son muy numerosos, y los de 
ros: y como ninguna de estas cosas se advierte en los ti 
en los hemistiquios de on compuesto, deduzco que nui 
tas negaron al pie quebrado la cualidad de verso apart 
sen en línea distinta. Y la razón es clara, porque ta 
como la sinalefa son eufónicas en el pie quebrado; y li 
los versos es la repugnancia de la sinalefa entre ellos 
compensación (1). Entre versos siniples de cmce, diez., 
admisibles la compensación y la sinalefa: entre versos 
go los versos de cuatro sílabas no son versos. La capaci 
da satisfecha con cuatro silabas solas: y la novedad doi 
sos tetrasílabos no consiste más que en dividir un octo 
tiqnios, y escribirlos en línea separada, haciendo rimai 
un hemistiquio con el otro. La rima, como está dicho, i 
sa de verso, ni aun de hemistiquio (véase núm. 87). !E]je 
Lobo, 80. 
Ki esperanza... — ISi venganza... 

— IiÍBonjera...— Siempre fiero... 

— If o podrá retroceder. 



.pues constan t 
■Fiel amante... 
Al destino lio 



a) IiO qns uni «nmllo Msi 
I '- • ^ ■ ■ - 

tlUs 

BilDiim genera, li 



insun: . _. . 

, •«, loa* TlitodMpí 

UUmo (pÍ0. 8é>, ailTlerte qaa, 
la pie qnanado, porava antr* 



roa de U eompenaaeloa y I» ilnalab^aduali 
lea muy trian azpiíaato an Ifetnija, Knolaa, 
taot» la ilnalalh, oDma la oompaniaaloa, n< 
Tensa ion intoJerablei. •Qnaia (■rnalaph* 



losbe- 
gnn lo 
' niego 
30S así 

■o BÍls- 

tios de 



tt entre 
baotra: 



go 

bI oído, 
■ar ana 
!ir, que 
lo pue- 



^T^ 



— 119 — 

El se^ndo pie quebrado es trisílabo, porque si fuera tetrasílabo, no ven- 
dría bien con el final grave del precedente: el primero y el tercero son te« 
trasílabos, y el oído los acepta porque así compensan el final agudo de los 
precedentes. Luego tales pies quebrados no son versos trisílabos ni tetra- 
sílabos, sino hemistiquios de versos dodecasílabos compuestos de eneasíla- 
bo y otra parte que sirva de compensación. 

Tenemos, pues, otros tres versos compuestos: uno octosílabo, de dos he 
mistiquios iguales; otro dodecasílabo, de octosílabo y otra parte tetrasílaba, 
y otro también dodecasílabo de ritmo anfibráquico, compuesto de eneasí- 
labo y otra parte trisílaba. En todos tres son necesarias la sinalefa y la 
compensación. En los demás compuestos, cuyos hemistiquios tienen á lo 
menos cinco sílabas, tengo por antirritmica la compensación, mas no la si- 
nalefa. Y aun si quiere el lector, no tengo dificultad en admitir otros dos 
compuestos: uno exasílabo anfibráquico, de dos hemistiquios trisílabos, y 
otro eneasílabo también anfibráquico, de un hemistiquio exasílabo y otro 
trisílabo; Umbos con las mismas condiciones que los precedentes. La coloca- 
ción de las rhnas no dejará de prestar gracia á tales versos. 

130. Sinalefa entre dos versos.'-'ELemos dicho muchas veces que la 
sinalefa es permitida entre dos hemistiquios, pero inadmisible entre dos 
versos completos, y así es la verdad. Pero como no hay ley que no haya sido 
quebrantada, voy á estampar aquí alguna de las pocas sinalefas licenciosas 
que he notado en nuestros poetas. 



Hidalgo L., 288' 

Muy abominables bmjos, 
Dichoso y afortunado 
JBi que no queda espiritado 
Mirando vuestros dibujos. 

Calderón, 4.o 172" 

Atiende á mi canto 
Atiende á mi acento, 



Pues vengo por ti 
En las alas del viento 

Meléndez, 218* 

Que del átomo eres 
El Dios, y el Dios del sol, del gusanillo 
Que en el vil lodo mora, 
Y del ángel puro qne tu lumbre adora. 



181. El sistema que acabo de exponer para explicar el ritmo del verso 
castellano es, con algunas diferencias, el mismo del Sr. Bello. Bien sé que 
éste ha tenido poca fortuna; pero la causa, á mi ver, es la confusión con que 
le expuso. Poco importa que nuestros pies métricos no sean como los lati- 
nos de igual nombre: con ellos se explica brevemente el ritmo de los Ver- 
sos castellanos; sin ellos la explicación se hace confusa y difusa. Sujetán- 
dose á las leyes rítmicas aquí expuestas, se harán versos correctos y sono- 
ros; despreciándolas, no puede haber más que rudeza y desalifio. 

Ni crea el lector que el sistema es difícil de entender. Una vez que él 
sei>a distinguir las cinco especies de pies, declaradas en el núm. 121, ya 
puede comprender el ritmo que exigen los versos cortos (núm. 1^)^ los 
de nueve y diez sílabas (núm. 124); el endecasílabo (núm. 126), y los com* 
puestos (núms. 127 y 129). 



- 120 - 

ar no deba, omite canto; 
1 cadencia ^luta; 
io en la mitad del verso 
snapenBo, baga noa pansa, 
el tayo preanroaa 
otra 4 berir no nj^j 
ireata k la armonio 
entro de sonidos dnros: 
¡E, el m^oT Terso 
eoando al oido oEeade. 
L19': en la tradnocion del ÁrU Foéiiea de Boilean.) 

)a.— De las Ilceacias poética*. 

1 dicción (núms. 21-25), suelen loe poetas co- 
prosódicos, T. gr., sístoles, dlástoles, BÍii4ra~ 
as, sinalefas y hiatos indebidos, etc. 
1 permisión ó licencia que debe darse & loa 
icios; y al mismo tiempo investigaremos la. 
abras que pueden leerse de dos ó más mo- 
lerás licencias, y su yalor en la detonnina- 



LPÍTULO VI 

as licencias poéticas. 

xeden preceder: 

tro ó de la rima, de tal suerte que el poeta 
i más no poder, 
que el poeta esperimenta en la versifica- 

mcia de las leyes ortológicas (2). 

Ds que la mala educación causó en la inteli- 

poeta, por no molestarse un poco en limara 

nás causas de las licencias poéticas. Yamos^ 

rticular. 

1 el ritmo impusiese alguna vez la necesidad. 

dabría allí licencia. Pero yo niego qae se dé 

poeta de otras palabras, y no se yerá en Is 

Pero si la expresión de la idea fuese por sí 



1 v«r*a: éita ei nvettM; e>t4 an al poaia. 

>eiiteDder Ba\»añguiu(limaa*poélirai)i¡»oaaiaiaUnXl«» 
los taleí, ú DO tienen oreju, ó lu tienan tan srandea, qDtt 



misma dificil de TajTar, entonces se le da al poeta licencia para cometer al' 
gnna d« esas incorreccionee ortológicas, y diremos que lafuerea t 
le obliga á ello. Vamos á examinar algunos casos particulares. 

A. El ritmo en el acento ocasiona á veces algunas sístoles y ( 
en los Tersos largos, ó en fin de verso corto; T. gr.: 

Negaron la fonébre sepultara. (Bnfo, 98). 

De liaber viato al qae ea Sinai le aparece. (Valáivielso, 
Bemedio Iiallaron mis int«ntoB felices. (LopO) B.", U> 

Ha convocado Córdoba 

Sos LncaooB j Benécas. (Gingora, Mt 

Esta ültíma procede del asonante en ea. 

Criado de Semir&mis. (Calderos, 3.' 

Los reyes fiastellanos 

Deben de sor angeles. (L^T»»» l°i *& 

Que sea 70 el astrólogo. (Trillo, 62). 

T otras muchas que pudiera citar (1). Pero nótense estos dos ve 
Híeo Seralramis madre de Niño. (Ercilla, 102). 

Yjva Semítamis bella. (Calderón, B.' 

En ambos debe leerse Semíramis esdrójulo, pues no hay razón pi 
biar el acento, siendo así que ambos versos son de ritmo dactilico 
se quiere dar al primero el ritmo yámbico, hay que leer Sentiram, 
unisones en este otro de Lope, 4." 326': 

Dos instrnmentos nnisónes tiemplo. 

B. El ritmo en la cadencia, ó sea el número de silabas de ca¿ 
puede ocasionar sinéresie, diéresis; adiciones y sustracoiones de sil 
nalefas y hiato's. Be todo ello hemos dado y daremos m¿s adelante 
ejemplos. Pero debo decir, porque así es, que la causa principal d 
licencias, no es la necesidad del verso, sino de las otras cauBas que 
examinaremos. Los antiguos poetas pecaban de diéresis, no por 1 
sino porque asi hablaban ellos; y los modernos, por la misma razo: 
dan en sinéresis. 

C. JA ritmo en la desinencia, ó sea la rima, es también frecuem 
razonable causa de impropiedades, dlástoles, paragoges y otras lic« 

1.° El asonante no d» derecho á frecuentar tales licencias, pues 
nantes generalmente son numerosisimos, y rara vez pueden poner 
en tal aprieto que sin remedio deba trasponer el acento ó cometer 
cencia. Entre las licencias procedentes de la asonancia, podemos < 
sístoles viuda (asonante en faj y descuido (asonante en úoj; la 
océano (asonante en ao); las paragoges daré, Beltrane (asonantes 
etcétera, etc. 



(1) VteM lOoitfa.- •ÍTmo¡6Í.—A»tlp6Ía! ídem 9i.—S«ttla: Lope, B.*, «C"— T U dUpuatad 
dAn de janrecni 4 Santa Tema. 



tHte es uno de los majores quebraderos de oa- 
i á Alcázar (IKy): 

Y ai la mlabo de aguda, 

Y m&s «idient« qae tatga, 
A la aguda diee luego 
Su ooaBonuite ¡ñctida. 

Y ad la llamo en sustaneia 
Picuda, quila sin sello, 
A lo Dieuoa sin querello^ 
Sólo por Ift ooneanancik. 

El veno en todo me impide, 

Y podrán liaoerme cargo 
Que en la relación me alargo 
Uáa de lo que el cuento pide: 

Aunque puede haber deacuento 
Si el mentir no ea exoaeivo. 
Pues ai miento en lo qae eacribo, 
Por loa oonaoumtea miento. 

otro pasaje de Tirso, pág. XXXIX*: 

ite preso i nu liombre honrado 
908 le llamó guanado. 

verdad? 

—Digan ruarcedea. 
t, ó por lo menoa pMnsolo, 
>laa hice en au alabansa: 
i en hado, j yo, forsado 
ite, le llamé quemado, 
un poeta que cantando 
a, dijo aqneatoe Tersoa: 
o, con un bastón de enebro 
Ipe mortal en el celebro.» 
infernal de Terao y praaa 

1 le pu8o aqueata glosa: 

r aer el baatoa de enebro 

:e le dio en el colebn^ 

lera de membrillo, 

ra en el colodrillo.' ^ 

conaononte k eee cuitado. 

llevad este forjado. 

Decid. 

— Porque de aquí adelante 
3A, y no del consonante. 

mcia es, en efecto, ocasión de varias licencias. 



r se va & Ni^Ut. (Góngora, 457'). 

sonante de t^aXoUt). 



123 - 

Forqnd un hombro con eoUru 

Da^b* OH toro, GUot«. (Tirso, 112> 

(oonaonuite de huera). 
Sin dada la Umtnlála 
Le ha picado, 6 tiene amor. (Bojaa, 6"). 

(consonante de rtaiía). 
Horian oon grandisim a miseria 

Del mal de flojo dicho ditentéria. (Caatellanoo, 259'). 

Si, el anelo tiene a&n quien venia j qniebra 
De Tüamii-nn j fioma el premunír celibre. (Céspedes, P. 365). 
Otra buena nneva oa do CVegaa, SOi'). 

(conaonante con yo)> 

I8S, Naturaleaa y balor de estas licencias. — Hay palabras qn© en su 
' forma ordinaria carecen de consonante, t. gr., océano; de donde resalta que 
el poeta nunca podrá usar tal dicción en fin de verso consonante, sino di- 
ciendo por dlástole ocedno, la cual tiene muchos consonantes: mano, her- 
mano, decano, etc. A la manera que el latino alterius no cabe en verso 
exámetro ó pentámetro oon la i largo, por lo cual en esos versos se lee 
eiemp^ ottírius; á este modo en castellano las palabras como océano, Cór- 
doba, Séneca, Ntimida, Nepalés, no paede terminar verso consonante sino 
trasladaíido el acento á la silaba siguiente. 

Primeramente ocurre preguntar si el uso de tal diástole es licencia ó no: 
por un lado parece que no, porque tal diástole es necesaria, j lo que es ne- 
cesario no es licencia, la cual supone libertad. Por otro lado parece que si, 
y se prueba: licencia es el uso de ana palabra alterada en la forma ó acento 
que tiene fuera de verso: pero fuera de verso esas palabras son océano, Cór- 
doba, etc.: luego decir ocedno, Córdoba, es licencia. Respondo distinguien- 
do: tal uso es lioenois absolutamente, y eso es lo que prueba la segunda 
lazou; pero no es licencia hipotéticamente y en algún sentido (secundum 
quid), y eso es lo que prueba la primera razón. En efecto, lo que es necesa- 
rio no es licencia en cnanto es necesario; pero si esa necesidad es Ubre, todo 
ello es pura licencia. El no poder salir de un pozo, no es libre; pero si uno 
se tira en él porque quiere, entonces sí que puede decirse que fu¿ libre la 
imposibilidad de la salida. Ahora bien, el nso, v. gr., de océano en fin de ver- 
so es ciertamente libre en el poeta; pero también es verdad que & veces es 
conveniente tal uso, y en algún sentido hasta necesario, so pena de traba- 
jar mucho para expresar lo que tan fácilmente puede hacerse diciendo 
ocedno. Histe algún sentido es el secundum quid de la distinción. 

Otra cuestione illa. ¿Qué valor tiene para la determinación del acento de 
un vocablo, el uso del mismo vocablo en fin de verso consonante, cuando 
no cabe más que de un modo? Respondo que ninguno. El uso de tal voca- 
blo, dependa ¿ no de la libre voluntad del poeta, no está allí sujeto á regla 
ni razón: luego no puede él servir de regla. La determinación del acento de 
tales vocablos debe hacerse según los otros casos en que no intervenga ne- 
cesidad Bianiflesta. 



■I"*«' 



- 125 - 



Y al cabo paristes hija. 
Mas, sin más satisfáooion 

De los yerros que hay en ella, 
Sois digno de haber perdón, 
Siquiera por la pasión 
qne pasastes en hacella. 
Vuestras coplas recibí, 

Y es cierto que si no fuera 
Porque no digáis de mi 
Que de envidia no las ▼!, 
De asco no las leyera. 

Y porque daros razón 

De los yerros que llevaban 
Era daros más pasión, 
No os digo sino que son 
Cuales de tos se esperaban. 
El que las coplas hicistes, 
Todos los que las miramos, 
Sabed que en deuda os quedamos 
De la ri^ que nos distes: 
Pere vos de vos y dellas 
Quejaros también podréis. 
Porque el tiempo nos debéis 
Que gastamos en leellas. 

(Castillejo, 160.) 

Maestro que tan mal trova 
Hallamos que debe ser 



Condenado á no traer 
Monjil, bonete ni loba, 
Si no fuere de alquiler; 

Y que en su vida se vea 
Con las barbas que desea, 
Ni crezca más adelante; 

Y aunque yerre el consonante, 
Que no lo alcance ni crea. 

Y por cuanto en su jardín 
Tales posturas no vemos, 
Justa sospecha tenemos 
Que del macho ó del rocín 
Saca los pies que leemos. 
Por lo cuál se determina 
Que le cabalguen ahina 
Sobre la haca al revés, 

Y reciben toilos tres 
Juntamente disciplina. 

Venga delantero el macho, 
Por guardar sus ancianías; 
Que ya con los muchos días 
Habrá perdido el empacho 
De estas tales romerías: 

Y el pregón de la sentencia 
Diga y haga diferencia 
Que sufren esta justicia 
Macho y haca por malicia, 

Y el amo por inocencia. 

(Castillejo, 171.) 



138. La mala educación. — ^El poeta educado entre gente que pronuncia 
mal el castellano, aunque le parezca que sabe mucho, no puede menos de 
cometer licencias pensando que habla correctamente. Este delecto se hu- 
biera evitado en los hombres estudiosos si hubiese habido modo de conocer 
con toda exactitud y certeza las leyes ortológicas, especialmente las de los 
diptongos y azeuxis: mas como hasta ahora todo lo dicho en los libros y en 
las cátedras es incompleto y erróneo, resulta que buena parte de las sinére- 
sis y diéresis, se deben á la educación incompleta y errónea que los poetas 
recibieron. 

Ahora bien, ¿hemos de dar autoridad á tales licencias? De ningún modo. 
Los poetas constituidos en esas circunstancias, no son á la verdad dignos 
de reprensión, sino de indulgencia; pero las licencias, licencias son. 

T dirás tú, lector amable: ¿por dónde conoce usted las licencias? ¿dónde 
están esas leyes exactas, completas y ciertas de nuestra ortología? Respon- 
do que no lo sé; pero que he trabajado mucho por descubrírtelas, y muchas 
(ya que no todas), encontrarás demostradas en esta obra. 

138. La libre voluntad del ^o^a.— Supongo á éste sabio y de buen oído, 
y que el motivo que le impulsa á atrepellar las leyes ortológicas, es hallar 



Las licencias claro está qae son pennitidas, y co 
los trabajos obligan á lo que un hombre no piensa» 
se ha de entender de tos consonantes...; y Quíntilia 
«1011 fuerza del verso. 



Ningrnna cosa debe disculpar al buen poeta: píen 
y lea mil veces lo que esoñbe; qne rimas se llamai 
qoirir y buscar con diligencia. 

OtSÁB 

De suerte que no es alabanza no borrar. 



Oíd lo que respondía en una comedia un poeta á 
gnntaba cómo componía, y veréis con qué facilidad 

•¿Cómo oompon«B? — Leyendo, 

Y lo qne loo imitando, 

Y lo qne imito escribiendo, 

Y lo qa« eaoribo bonondo, 
De lo borrado esoogiendo.* 

OASAS 

Oid ana curiosidad de Snetonio Tranqnibo, qne 
era poeta, y que mnohos creían qne gran ajenos los 
por snyos, dice que despnés de muerto hallaron los 
los versos sobrescritos; con qne se oertificaron de q 
lo borrado se conoce lo que se piensa; qne qnien n 
el que rimare hallará lo más perfecto; que de halla 
trovas: y por eso dijo el otro poeta (Grog. Silvestr 

•Dioa perdone i Caatállqo, 
Qne bien habló de eetoa tnmit.» 

Después de estas autoridades tan respetables, i 
que decir. 

HO. El descuido. — Afiade esta causa ¿ la onteri 
diferencia algo de ella. Quaudoque bonus etiam de 
en los bneuos poetas se encuentran faltas que ning 
todo enmendarlas, las cuales debemos atribuir, no i 

a> iMip* mismo, t.> XVI, «ff. 



- I2y - 

£1 13; Si 8fl lee lineoH, se comete nna sístole intoleraljle; si linean, un» 
sinéresis pooo aceptable: debe ahí suprimirse la o inicial. 

£1 14 debe corregirae así: RennidoB qa« eetnTieron, 

¿ Congregadoa qae fueron 

Ó Beonidoa loa vocales; pues es Terso libre. 



CAPÍTULO VII 
Palabras de lectora dudosa. 

141, Tres son las principales dudas que ocurren leyendo versos: una 
sobre la colocación del acento en algunas palabras; la se^^unda sobre la co- 
locación de una licencia, cuando cabe en dos lugares del mismo verso; la 
tercera sobre la colocación de la sinalefa y hiato. 

Sobre el acíírto.— Supongamos que se trata de la palabra aodiaco, cuyo 
acento en prosa no está aún bien determinado, y que me encuentro con el 
verso aig^eute de Tirso (383): 

Zodiaco considero (octosílabo) 

en que para el verso lo mismo da leer sodiaco, que aodiaco, j se pregunta; 
1.°, cómo debe leerse; 2.", qu¿ valor tienen esos casos dudosos en la deter- 
minación del acento de dicba palabra. 

A lo primero, respondo que debe leerse como se lee en los versos del 
mismo poeta ó de los demás, en que su acento sea claro y determinado. 

Respecto de lo segundo, pueden darse dos soluciones: - 1.*, que los casos 
dudosos no se cuenten, y sólo tengan autoridad los ciertos; 2.*, que los du- 
dosos se sumen con loa ciertos, y tengan el mismo valor que ellos. 

La primera solución puede fundarse en este argumento: los casos dudo- 
sos pueden leerse de dos maneras; pero si pueden leerse de dos maneras no 
pueden bacer autoridad por ninguno de loa dos extremos: luego los casos 
dudosos no deben contarse. Pero en realidad este argumento no vale, por- 
que el supuesto es casi siempre falso. En efecto, aunque el acento de una 
palabra no puede constar por los versos en que pudiera leerse de otro modo, 
«onsta por otros versos que exigen lectura determinada y fija. De suerte 
que los casos dudosos si no se atiende más qu? al verso en que se hallan, 
dejan de serlo atendiendo al conjunto de los oasos de la misma palabra ó de 
sus semejantes. 

Sostengo, pues, la segunda solución, y la fondo en este argumento: Nadie 
nos da derecko para afírmar qne hay licencia en una palabra, mientras no 
conste ciertamente: pero si en un verso tal palabra puede leerse de dos mo- 
dos, no consta ciertamente que bay licencia; luego no debemos afírmar que 
la hay. Luego los casos dudosos no pueden ser ai'gumento en favor de las 
licencias, sino de la corrección, la cual consta primero por los casos ciertos; 



- 131 - 

El 11 debe leerse así: 

Aunque el color purpúreo de oriente, 

porqne Herrera siempre pronunciaba así* 

1^\ 12 está así impreso, pero mal; porque Lista no decía piedad y ei filial. 

Por estos ejemplos conocerá el lector que no es cosa tan fácil determi- 
nar las licencias en algunos casos, y que la determinación que yo hago en 
esta obra Y^^ fundada en sólidos cimientos. 

M3. Colocad OH de ia ^ifVfi^^-'^^W inuchos versos que necesita^ una 
sinalefa y un hiato, y se duda de su colocación. Y digo que si no hay razón 
poderosa en x)ontra^ deben colocarse según lo pida el ritano. I<jemplos: 

Trocaico: ¿Es de | pro?— D« ato fino (Lope, 1.* 86) 

Id. Ko ha uña | hora, ^una? no ha media (Tirso, 488) 

Id. En lo I alto estó ratreabierta (Calderón, 8,^ 101*'). 

Yámbico: De | algo más crecida «dad miraba (Garcilaso, 17). 

Id. EsM en mi | alma mt opinión escrita (Cetina, 49) 

Id. ' Pues lo que á \ xmo dalla, á otro aprovecha (Mendosa, 54) 

Id. Aunque pedir tú | eso no es cordura (Garcilaso, 9^) 

En estos cuatro últimos versos no hay duda en la colocación de la sina- 
lefa; pero eso se debe á que el ritmo es ahí esencial. Cuando no lo sea, guár- 
dese en lo posible (v. núms. 101-107). 



' * 



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^ *•; ' *• 



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- ^- 






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- 133 - 

este adjetÍYO suele frecuentemente pronanoiarse átono, creo que es inco- 
nreocion, y que mejor le pronuncian los gallegos que le hacen siempre 
tónico. 

146. Naturaleza del orMcuZo.—Los oficios que desempeña el artículo (de 
mUcuius == miembro pequeño) son tres: 

1.® Sustantivar lo accidental; v. gr., lo verdej el héber. 

2b*^ Individualizar lo común; v. gr., él Apóstol, d Poeta^ él Ubro. 

3.^ Concretar más lo individual y propio, considerándolo como univeí- 
sal ó común; v. gr.,ia España de nuestros tiempos, el Tajo. 

No es lo mismo singulariear que individucdizar: el artículo siempre indi- 
vidualiza, pero no siempre singulariza: la singularidad no es per se obra del 
artículo, sino de la significación del nombre, ó del contexto de la írase, ó de 
lo que se sobreentiende por antonomasia. 

El apóstol puede ser cualquiera; sobreentendiendo ó añadiendo San Pablo, 
ya es uno solo. Hombre es todo lo que tiene naturaleza humana; él hombre^ 
aun en singular, es término universal, particular ó singular, según «1 con- 
texto, así: < 

en El hombre es imagen de Dios, el sujeto es término universal; 

en El hombre baila, es término particular; pues no todos bailan; 

en El hombre se marchó sin despedirse, es término singular. 

Si ponemos en plural estas proposiciones, el sujeto los hombres resulta 
término universal en la primera y tercera, y particular en la segunda. 

De aquí resulta que el artículo no tiene extensión determinada; y por 
consiguiente, el artículo no es determinante de la extensión ó número de 
individuos significados por el nombre á que se antepone. 

«El oficio del artículo, escribe Fr. Luis de León (pág. 196), es reducir á 
ser lo común, y como demostrar y señalar lo confuso, y ser guía del nom- 
bre, y darle su cualidad y su linaje, y levantarle de quilates, y añadirle exce- 
lencia.» En efecto, el artículo es el mismo pronombre personal él, ella, éUo 
(los dos últimos con aféresis), prepuesto como adjetivo á los nombres ó á 
otras partes de la oración para personificarlos. El artículo convierte en su- 
puestos (1) las cosas que no lo son; y aun hablando de supuestos ó personas, 
demuestra y señala las que el nombre expresa confusamente ó en común. 

Es, pues, el artículo, un aAietivo personal, que personifica y hace indivi- 
duo ó supuesto el nombre á quien se junta; y tiene los mismos caracteres 
que el. pronombre él. Y así como este pronombre representa la persona ó 
supuesto absolutamente, sin determinar por sí extensión alguna, sin relación 
á tiempo ni lugar, y sin subordinar á otra la oración en que se halla; así el 
artículo da á los nombres subsistencia y personalidad ó individuación abso^ 
hitamente. 

Por consiguiente, defino el artículo: El signo general de la suposición per-- 
sonaldel término á que seju/nta. Expliquemos la definición. 



(1) Supuuto, fllooófloamente, es lo que existe por si, sin necesidad de estar inherente á otro. Bl 
pmato es el snjeto natural de todos los predicados; mas él no puede, naturalmente, predicarse de nadie, 
no alendo en las proposiciones cuyos términos son idénticos y transponibles; ▼. gr., Critio m la vida; Xa 
«Mb «f OrÍ8to. La persona ó supuesto racional, es el supuesto de mayor dignidad. 



- 134 - • . ■ .. 

Suposieüm 68 la posición ó uso de tm término por lo qne significa. I^a su- 



r 



— 135 - 

pronombre: el pronombre él representa la persona, y no es puramente el 
*8Ígno de ella. 

2.^ El artículo acompaña á veces á los numerales; v. gr., vinieron los 
-cuarenta soldados. ¿Y qué hace aquí el artículo? El oficio segundo de los que 
le señalamos. Soldado es nombre común; cuarenta soldados pueden ser cua- 
lesquiera, aunque cuarenta; los cuarenta soldados,iiidÍYÍá\xBlizB, y da personali- 
dad conoóida A dichos cuqrenta soldados. 

3.® El artículo no se junta naturalmente á los nombres propios, que por 
sí son supuestos singulares. Sin embargo, el entendimiento puede conside- 
rar el nombre propio bomo común á muchos, y entonces bien puede llevar 
artículo; v. gr.. Los Jiumes, las Isabeles (1). En singular llevan también algu- 
na vez artículo los propios de varón, y más frecuentemente en el lenguaje 
vulgar los de mujer; v. gr., la Clara (Solís Ant.**, 4). la Leonor (Tirso, 167'). 

La Inés, la Fabia y Bosalia, 

La Arsenia cuyo rostro es aplaudido, 

La Julia y otras mil pastoras bellas. (Fr. Diego, 185). 

Por tanto, no debe haber reparo ninguno en este uso autorizado por to- 
cios. Que el entendimiento prescinde de la individuación en los nombres de 
mujer más que en los de varón: y ¿qué le vamos á hacer? 

4.® El artículo no puede juntarse con los demostrativos (el éste, el ése), 
ni con los relativos guien, cualquiera quienquiera, ni con los interrogativos 
qué, cuál, etc., ni con los indeterminados alguien, alguno, ni con los negativos 
nadie, ninguno; ni preponerse al adjetivo todos, y otras palabras en las que 
no se puede suponer cosa accidental ó^ común que necesite individuación. 

148. Sobre el uso de la preposidorL-r^o es mi intento en esta y otras 
materias decir todo lo que se sabe; sino hacer algunas observaciones que 
creo convenientes para disipar dudas, ó. completar lo que sabemos. 

1.* El modismo que consiste en usar la preposición de entre el adjetivo 
y el sustantivo, es muy clásico: v. gr., loca de vos (Lope, 3.*^, 328), el pobre 
-simple de Don Claudio (Zamora, 452*)i el picaro del criado (Calderón, 2.®, 

1238^0. 

2.* Se puede decir echar menos una cosa (Calderón, 3.**, 182' — ^Lista, SlOOi 
y echar de menos (Solís, Dionisio, 263'— Moratin N., 126'). 

3.* Decir por ejemplo: año de sesenta, en vez de 1660 ó 1660, etc., no es 
galicismo: véase Castellanos, 361,391 — Morete, 58— Lope, 1.°, 109*, 169. 

4.* El uso de dos preposiciones juntas es frecuente: 

Con hasta quince en número venía. (Ercilla, 131'). 

Por de dentro, y por de fueTSL,por de contado, etc. (Calderón, 1.®, 72" — ídem 
3.^ 302"-Lobo, 37-Iglesias, 430'— Mendoza,. 58, 62'). 

Por sin duda creo. (Quevedo,,232'). ^ 

De por medio. (Castellanos, 468). De so el olmo. (Tirso, &32). 

Para en matrimonio. (Lope, 4.^, 91'). 



(1) Vé«8€í el romanoe de 1m oondioiones de 1«8 mujeres, XVI, 40tk 



- 137 - 

5.* La conjunción ad-versatira compuesta mas que¡ 
Galera j el mnndo todo 
lía» íMt Be queme y se abrase (( 

M mas gue, en este ejemplo, está mal colocado). 
Y dice: Si éeU me falU, 
Moa qtm todM »e oacnreacan. (Aj 

Jfof <pie, se nsa tamUen apostando j es átona: 
Al que Be lleva me atengo. 
ilía* g%e no tiene seta ciurtoaT I 

Otro ejemplo aon mis claro: 

Pues imat que no la deaclfra 

Kodamonte aragonés 

Con mis elagaucia7 (Car' 

6.' El adverbio antes también se nsa como conjnm 
algnna parte he oído pronunciarla átona; pero no sé si 
los castellanoa de por acá la pronunciamos tónica (2). 

7.' La conjunción compnesta causal y adversativs 
turalmente, ser tónica en su primer elemento; pero e 
átona, á no ser que &l puesto se tome como participio. 
puesto que, creo que no se prescinde del carácter parti 
que con razón se pronuncia siempre tónico. Por los v 
mostrai: si esos participios en tales ñtises conjuntivas 
"Y aunque pudiera citar muchos versos terminados en 
lo hago: sólo digo que me parecen poco bien los tales 
íntima que exige el que siguiente con ellos. 

8.* La contiuoativa ^ea puede posponerse á algu 
de la ñ:ase; v. gr., digo pues, que, etc.; 6 no creo, pues, qt 
tónica, lo mismo que cuando es adverbio de añrmacioi 
dista mucho cuando se pospone, aun siendo conjoncio 

9.' En las demás locuciones conjuntivas, cada pal 
aica, según la especie á que peHenezca. 

AbtIodlo 3." — Vocablos, belativi 

151. Belaüvo en GtT&mática es un término de nna 
nada, que representa á oteo de la proposición principa 
praide. 



Pm lo Tlito, KartMobuMli tamblau aoentiuibs ifiitH. 



)tira, cuyo sentido comple- 
al asno (principal) que re- 

iman incidentales, y sirven 

do. 

jae es el relativo), consi- 

los dos términos de una 

ueden representar ténni- 
lo hacen subordinando su 
solutas, ó sea, las que ha- 
ír bien lo que voy á decir, 

de desigualdad. Igualdad es 
ad de tnagmtud, ó de nú' 
Es decir, que cosas igiia- 
?ro, ó virtud ó perfección, 
rte que semejantes son las 
ea en el mismo grado. To- 
n la cantidad; mas no to- 

llanos. 

n todos el mismo origen, 

3 ó ii, y su radical primi- 

) los numerosos derivados 
i siguientes: y ninguno de 
excepción que ahora ve- 
cero y sirve para todas las 
ecedente, según lo dicho 
ipal. 

i que BU antecedente sea 
'iene plural; pero algunas 
lural; v. gr., Loa primeros 

llenero, pero tiene plural, 
nunca lleva articulo y es 
lulo y es tónico. La razón 
1 latino ^talis, aunque pa- 
líco calificativo transcen- 
ad, que es una de las ca- 
Buyo suposición absoluta, 
iucia ó persono, necesita 
>nifíoar las cosas acciden- 



- im - 

tales. En Tirtod de- está transformación, se hace tónico, con 
átona personificada por el artículo. 

í." M adjetivo cu^. Tiene género y número, 7 jio es mi 
vo de gue, quien 6 cual. Nanea lleva artículo > 7 jamft pued 
su antecedente; en lo cual yerran muchos, diciendo, tor eje 
casa, cuya casa, etc. 

5." "Ei adverbio de lugar donde ó do: en latín unde por ct 
resis se demuestra comparándole con álícuTule j neeunde. La 
fónica; donde por tmde ó ende, formas arcaicas. Su anteceden 
nombre ó adverbio de lugar, 7 á veces va oculto. I^'emplos 

En Ja^a, Honde resido 
Vive don Lope de Sosa. (Álcácac, 404 

Donde el dolor me inclina, vuelvo el paso. (Herrera, 33 

6.° El adverbio de tiempo cuoTido: su antecedente nati: 
ahora, 7 algunas veces van ocultos, 6 detrás del relativo. E 

Otiando de lo claro se retira 
Al limbo de si mismo, 

Noeatálejosde dsrenbarbarismo. (Lope,! 
Cuando el alto solsticio so resuelve, etc., etc. 
Eatonoes denodado el Bnlco echa 
El marinero al mar. (Tillan 

7." El adjetivo 7 adverbio de igualdad cuanto: su anteí 
«xpreso delante ó detrás del cuanto^ ó suplido; v. gr., Dime 
, Tanto vales Manto tieneí. , 

8." El adverbio de igualdad cualitativa cuan. Sú anteoe 
cuan sólo sirve para correlativo do las igualdades cualitat 
razón sólo puede juntarse á los adjetivos calificativos y á 
V. gr., Volvió tan rico, cuan pobre habia llegado. Es de muy pi 
pues generalmente le sustituimos por como. 

9.* El adverbio de igualdad y semejanza como, del latin 

a) Como adverbio de igualdad, le sirven de antecedent< 
se refiere á la cantidad; tal y tan, refiriéndose á la cualidad; 
al modo. Algunas veces van ocultos, y así repetido, Ejempl 

Tengo tanta rosón como tí. — Tal es mi casa, como yo la deet 
OMW una muía. En el primer caso, como equivale á cuanta;f 
akU; en el tercero A cuan (cuan Jalsa es muía). 

Hazlo como aj/er (suple fl#í/ — Como lo dijo, asi lo hizo. — ¿ 
eruea de oriente á occidente, asi será la venida del Hijo del hom. 

h) Como adverbio de semejanza, el antecedente (ó cual 
sado por un adjetivo calificativo. Ejemplos: 

El oró es-amarülo como el limón. — María es hermosa como i 
MMo el sol, terrible oomo los ejércitos ordenados en bataüa. 

Finalmente, el como tiene otros oficios menos important 



BÍgnificaoion absolata, la cual no hace subordinada la oración eo que se 
hallad La segunda ea entretanto que, j es relativa. Yéaae este ejemplo da 
Jinregai, 144': 

Yo BÍgniendo un lobo, 
líe emboBC|né en lo profundo de !a selva 
Tanto) que lo perdí de raatro; y mUntrat 
Tolvetme proooraba al miamo pneato 
Donde parti primero, el Mío miro. 

Sí saprímimos estas tres palabras lUtimas, el mié 
significación, y el verbo procuraba, hace oración absol 
tobo miro, se ve que el mientraa tiene sentido relativ( 
lobo al timpo qie procuraba, etc., y hace oración subord 

Digo, pues, qne mieniras es tónico cuando es adve: 
cuando es relativo, lo cual se conoce en la subordini 
sigue. Y este ea el uso vulgar en Castilla. 

Digo, además, que mientras es á veces preposición, 
cha semejanza con hasta y entre. Es preposición, cuand 
oíon que ó al adjetivo tanto; ó á un sustantivo; v. gr.: j 
tote aguí mieniras tanto = entretanto.— £!^erad mientras 
á que se haga, 6 hasta que bc haga. 

Así entiendo yo la natoraleza de este término; y ( 
átono cuando es preposición. De donde se infiere que 
que acentuaban siempre mientras, distinguían poco d< 

6.' Los pronombres indefinidos ál^ien, alguno, si 
relativo; pero ellos ijo son relativos. Por tanto, son t< 
indefinidos. 

154. Palabras interrogativas, — Los términos relati 
mal, quien, cuyo, como; donde, cuan, cuando y cuanto, so: 
tlculas interrogativas, admirativas ó indefinidas: y ei 
relativas y son todas íuertemente tónicas. Ejemplos: 

¿Quá quieres que haga?— ¡Qué bien lo haces!— No . 
mi primo. 



. Alciar, 414 
Esclaro aof , pero eúyo 
Eso no lo diré yo; 
Pues cuyo boj me mandó 
Que no dlgK qoe soy suf o. 



] 
He refiidb & ' 
—¿Por qné? , 
— Porque do; 
Sirven mal, i 



Todas llevan acento ortográfico, para distinguirlai 
son i^lativas. 

^o£a.— La partícula qué interrogativa, es frecuei 
cantidad, equivalente á cuan 6 cuanto; v. gr.: /Qué hen 
tíAemáeulos! 



CAPÍTULO n 
Palabras compnestas. 

iTÍoüLO 1.**— Paiabbas oastbllahas -^ 

istoB pnrahiente castellanos tienen, generalmente, un 

I coloca siempre en el último elemento; t. gr., enhora- 

wtótro, esotro, mediratár, etc. 

n): Lope, 1.°, 411"— Rojas, 344. 

Tffo,^éiy'.—Carivmagre: li, 480". 

blos: Tirso, 495'. 

no-volante: Calderón, 2.°, 277'. 

irdo; Id., Ib., eas-. 

as, 496'. — Reciennacido: Arjona J., 1(^,122': 
vñcana: Quiróa P,, 421'. 
joña M., Btó. — Siempre viva: Heinoso, ^1. 
1 d¡pt.j: Noroña, 496'. 

fe, rompe-esguinas, matasiete: Villarroel, 86'. 
deron, 4.", 25". — ¡tedio hombre y medio fiera: QiSngo- 
medio mar, medio ría: Góngora, 4^iy. 
n. XVI, i3ío'. -Medio vivo: Arjona J., 75, 117', 120. 
el media es adjetivo y no adverbio, como en los ante- 
se el Terso íntegro: 

nedia mujer eB medio infierno. (Alonso, 670') 
tf son tónicos, sin dispata ningtma. 



601" 

\ honda, 

lileBa. 
e tal res 
o meengKfia, 
Lfia, 



En sos baniisadt» mapas 
Tienen los oios ingraUM, 
La nna de arrebatagatoo, 
La otra de arrebatacapas. 

Id.. ib^68« 
iQuél ¿Piensa usted qne era sola 
La qnita-retratotfí iBnenor 
Paea también hay qnila-Ubros. 



leron, 3.", 404'.— Sifoiaio-íoáo; Moreto, 20B". 

9S fácil explicar distintamente la naturaleza y oolooa- 

ioB los vocablos compuestos que pueden ocmrir. To, 

o, haré las siguientes observaciones: 

Ds elementos son átonos, también lo es el compuesto; 

wmque. 

imer elemento es de suyo átono, la cuestión es clara, y 

ones; r. gr., perdx^ahle, antifaz, malquiera. 



- 143 - 

B* Cuando el primer elemento está alterado en 8n forma na 
siempre átono;, v. gr., earivinoffre, hoeiquirromo, paHtieBO, bendecir, bo^ 
manirroto, mantato,pediiuvio, rabicorto. 

4.' Los adverbios en mente son ditónicos ; v. gr., hábilmente, ve 
y el primer elemento se acentúa ortográficamente, cuando lo neci 
gon las reglas del acento. 

5.' Cuando ambos elementos son de sayo tónicos, debe distini 

a) Hay palabras cuyos elementos son naturalmente inseparab 
que los dos juntos forman nn solo nombre ó adjetivo: tales son 
cuyo primer elemento es verbo: pisaverde, catavinos, saeatrapoe; y ( 
ños, especialmente nombres propios, v. gr., Buenaventura, Fueni 
Nueva Eapaüa, Buenatñata, Torrevieja. El primer elemento de ésto€ 
pro átono, aunque se escriban separados, ó imidoa por galón (1). 

b) Otras hay cuyos elementos son separables ó inseparables, 
sentido en que se tomen y la intención del que habla: tales son « 
bien aventurado, mal aveniurado (sic Hurtado Luis, 11, 29; Castella] 
todopoderoso, todavía, malquerer, maltratar. Padre nuestro, Ave María 
buena, bienvenida, etc., etc. Si los elementos de estas dicciones se 
ran separables y separados, ambos son tónicos: si se los considera t 
primero es átono. Así, pues, no puedo reprenderse el hacer ditónio( 
cabios bienaventurado, malaventurado, malquisto, bien quisto, mal gai 
tratada, bien venido, cuando son predicados, Malgastado y maltrate 
participios unidoa al auxiliar hiáier, no son ditónicos. Malquisto, pre 
verbo malquistar, tampoco es ditónieo; ni Bienvenido nombre propi 

Rezando, se harán tónicos Padre y Ave; en la locución el Padrt 
el Ave María, en singular, es libre hacerlos tónicos ó átonos; en pl 
ben hacerse átonos: siete PadremtestroB, diee Avemarias. 

i}n la frase: que sea enhorabueua, esta dicción debe ser ditónica 
otra: te doy la enhortámena, hora será átona. 

Todopoderoso y todavía se escribían en lo antiguo frecuentemenl 
elementos separados, lo cual prueba sus dos acentos. Hoy es taml 
gar en Castilla hacerlas ditónicas. Sin embargo, no creo que puei 
con razón suficiente, exigir que se les dé uno ó ambos acentos. In 
bertas. 

Medio, equivalente á semi, es átono; cuando es rigurosajnente ad, 
tónico, según ya dijimos. 

El adverbio asimismo es también ditónico; ó al menos deberá de 
el mismo es Bubtónico. Darle un solo acento en el mismo, es gra 
tíoíoso. 

Nota. — En estas minuciosidades conocerá el lector cuan reprena 
atrevimiento de quien, sin conocer estas delicadezas eufónicas, s< 
corregir la acentuación de los castellanos viejos. Y no menos repre 



- 144 - 

academia (pág. 339): 'Las palabras qne se componen de dos 
intos (¿qaé querrá decir este distintos?) y separables en anea- 
ran dos acentos prosódicos...; como earücergo, deatr^temmeg 
nos detuviéramos á explio&r y aplicar esta regla, ¡qué d» ga- 



Abtícüi.0 2."— Palaboas íítisab 

>mpu6sto8 latinos tienen nn solo acento, el cual depende de 
la penúltima sílaba. Si el segando elemento es trisílabo, ver- 
lido, uliramontano, no hay dificultad algona, ni tratamos de 
ad está en los compuestos cayo segundo elemento es disílabo: 
laba es breve, el acento estará en la última sílaba del primer 
primera del segundo es larga, en ella cargará la acentuación, 
estuviera enterado de la cantidad de las sílabas latinas, nada 
) aDadir, pero en gracia de los ignorantes, daremos el catálo- 
uestos esdnVJnlos más principales: 
stos de cola (de eolo = cultivar): agricola, vinícola, apícola, 

llevar): mamífero, crucifero, conifera, fructífero, etc. 

(de /acto = hacer): artífice, prolífico, magnífico, etc. 

I /rango = quebrar): naufrago, osílrago. 

hoir): prófugo, lucífugo, etc. Malamente dijo Villaviciosa J., 

I geno ^ engendrar): oxígeno, hidrógeno, halógeno, etc. 
llevar): alígero. 

B ffradus = paso): centígrado, retrógrado, etc. Mal dijo Oar- 
p(673). 

loyuor — hablar): grandílocuo, multílocuo, ventrílocuo, eto. 
i mamis = mano): bímano, cuadrúmano, centímano, longíma- 

■Q (de parto = parir): ovíparo, vivíparo, puérpera, víbora, eto, 

sonua = sonido): alísono, altísono, belísono, cónsono, dísono, 

isono, undísono, unísono. Unisón es mal dicho. 

vagus^vaeo): soUvago, noctivago, hondívago (1), undívago. 

lámar): equívoco, unlvoco. El sustantivo equivoco se deriva 

oear. 

veüe = querer): benévolo, malévolo. 

jungo = unir): cónyuge. 

um, supino de iré = ir): ámbito, éxito, circuito, introito (ésta 

i, por el diptongo oi), óbito, tránsito. 

an aquí los verbos, todos los cuales se rigen por una proso- 

mo veremos. 

; JOTellBDM, T. 



De algunos compuestos particulares do9 liaremos cargo cuando 
de la prosodia de los nombres. 



AaTíoüi.0 3." — Palabras osisaAB 

168. El acento de los compuestos ^egos se rige, como én L 
por la cantidad, pero no siempre. 

Pondremos un breve catálogo de los esdrújolos más nsoctoa 
llano. 

1. Compuestos terminados en iole, bola, bolo, (de páX)M = lanzar] 
le, hipérbola, parábola, símbolo. 

2. bata, baton (de ^vw = andar): acróbata, hipérbaton. 

3. braco (de ppa^iic = breve): tríbraco, anfíbraco. 

4. cope, copa (de xdmu = cortar): síncopa, apócope, etc. 

6. erata,crates (de xpaT^ = imperio): demócrata, aristócrata, 
«tcétera. 

6. erono (de zpívo^ = tiempo): isócrono, síncrono. 

7. dosis, doto (de &5u(u = dar): apódosis, antídoto. 

8. dromo (de !pí(»f = camino): hipódromo, velódromo, pródro: 

9. deton (de Uta = ligar): asíndeton, polisíndeton. 

10. edra, edro (de ISpa = cara, asiento): cátedra, diedro, poliedro, 
«tcétera. 

11. /ago (de fáyü) = comer): esófago, antropófago, sarcófago. 

12. /anes,/ano (de v'''^ — mostrar): Epifanes, Teófanes, dláfac 

13. joro, jora (de fipw = llevar): fósforo, metáfora, Telésforo (i 
gar le hace grave), etc. 

14. /íío (de <fí>oc = amante); Teófilo, demófilo. 

15. jms (de fúw =s crecer): diáfisis, epífisis, apófisis. 

16. j^o (de ifipoc = temor); hidrófobo, Deífobo. 

17. jffna, fono (de ipuvfeu = sonar, dar voces): antífona, teléfono, i 
fotófono, etc. (Aquí el acento no va segan la cantidad). 

18. jrasis (f^ímc =diccion): perífrasis, antífrasis. 

19. gamo (de -rV)?- = boda): criptógamo, bigamo, polígamo. 

20. genes, geno (de ^l-fv^iMn = engendrar); oxígeno, etc., Protógí 

21. gono (de f'jvoí- = ángulo): polígono, pentágono, etc. (Aqui 
tampoco va segnn la cantidad). 

22. grajo (de ^píipti) = escribir): epígrafe, autógrafo, telégrafo, 
fonógrafo, meteorógrafo, topógrafo, taquígrafo, párrafo (= paráj 

23. laho-a (de ).a[ji&viij = tomar): sílaba. 

24. ÍMts (de iúo) = disolver); análisis, diálisis, parálisis, electn 
lo pronuncian vulgarmente llano), eto. 

^. litro (de ittpa = libra): decalitro, hectolitro, etc. 
26. logo (de l¿iwc- = palabra, discurso); análogo, diálogo, prólo) 
go, hom dogo, epílogo, apólogo, filólogo, teólogo, etc. 



- 147 — 

pnestos griegos; por tanto, antes de decidir si on vocablo 
de estos compuestos, mire bien si lo es, y de qué. 

Finalmente, hay en castellano palabras compuestas del 
ellas tienen nn solo acento, como si ñieran simples. De ésl 
vo á decir. 



CAPÍTULO III 



La prosodia verbal es sumamente sencilla y uniforme e 
antes de tratar de ella, voy á estampar aquí un tratadito ( 
del verbo, que tengo escrito hace algunos aflos, con alguc 
importantes para los que se dedican al estadio de la lengí 

158. Verbo es un vocablo que expresa acción ó esta 
tiempo. 

El verbo puede ser sustantivo, transitivo é intratmtivo. 

Sustantivo: es el signo de unión entre los términos del j 
castellano: ser. 

Transitivo (de transiré = pasar): aquél cuya acción pu» 
ser distinto del que la ejecuta. Se conoce en que se pued 
pregunta ¿qué cosa? hecha ó enunciada detrás de él; v. gr., j 
un árbol, una flor, etc. 

Intransitivo: aquél cuyo significado no puede recaer i 
tamente en otro ser dist'nto del que la ejecuta, ó en qui« 
conoce en que no se puede responder á la pregunta ¿qué ec 
T. gr., yo caigo, yo vengo, yo muero. 

160. Notas. — 1,' Muchos verbos intransitivos pueden 
otra significación; v. gr., subir y bajar, significando ir arrit 
transitivos: significando ííeiw arriba jabajo, transitivos. Ei 
lian algunos casos curiosos de esta especie. Véanse: 

Entraría (A una mujer) en el convento: Solls (Antonio), 37 

Llaga otra gíUa, Leonor: Lope, 1.°, 367'. 

Con su pie le ha flonoido: Los Pigueroas, 403'. 

No estar parecida creco | mi pesar y mi moAina; Móntese] 

Aquí he meneatflpme todo: Id., 170". 

Asi 08 necesito á no mentirme: Tirso, 432'. 

Aunque yo alquilo la casa, \ no vivo sino el balcón: Calderc 

De unparto las desnaoló: Calderón, 3.°, 492*. 

Aromas que arde reverentes la atención: Trillo, 94'. 

Esa (la culpa) me arrice de frió: Vegas, 541. 

Apareeetle (al Manzanares) muy anciano: Fomer, 346'. 

Los verbos entrar y üegtB; están autorizados como traE 



- 148 - 

mas rejones de Espafia: los demás, no; y así deben 
.les ejemplos (1). 

' quedar, que son intransitiros, los naan algunas 
¡transitivos: mira que te eaigo la gorra — Le quedó 

msitiyo, se usa también como intransitivo equiv^ 

que honra y provecho 

al Bftco. (IbIa, asa') 

un otro, V. gr., dar: Las once dan ( = suenan). 



LO 1."— ACOIDKNTBS DBL TBBBO 

njugar un verbo (de conjugare = juntar) es darle 
le puede tener, según el modo, tiempo, número y 

significa el verbo su acción: el tiempo, cuándo se 
itos se aplica; y la persona, á quién se aplica, 
ser, 1," llana y perifrástica. Llana se dice cuando 
a radical tome diversas terminaciones: pert/rásíícíí 
ando el que se conjuga ó varía no es el verbo de 
lar que le acompalla. 

i activa (ó voz activa) significa que el sujeto hace 
iniñca que el sujeto padece (patiturj ó recibe lo 

olveremoa ¿ tratar de esto. Ahora advierto que el 
US discípulos tengan ideas claras y distintas de las 
la costa que nunca llamen activos á los verbos ni & 
tira, porque fácilmente confunden las dos ideas: 
3on iguales. 

ar es aquella en qne todas las inflexiones se for- 
ú: irregular, aquella en que, ó la radical no es in- 
no son todas conformes con la regla general. 
rficere — faltar), son los que carecen de algunas in- 

: tres personales y tres impersonales. Los perso- 
don para cada persona; los impersonales tienen la 
odas las personas. Todos ellos toman distinta in- 
ri enuncia la significación del verbo absolutamen- 
mpo y persona, como está dicho. 

I dal anltorwiianui. 



- 149 ~ 

El imperativo (de imperare = mandar) dirige su significado á la segunda 
persona, y sirve para mandar, aconBejar ó pedir positivamente; por lo cual 
nmioa lleva negación. 

El subjuntivo (de at^ungere = poner detrás ó deb^o) exprE 
dependencia de otro verbo, machas veces sobreentendido. 

Modos impersonales: El infinitivo (de m privativo 7 fi,n 
enuncia la idea en abstracto. Carece de género y numero. 

El gerundio (de gerundi por gerendi = de hacer) aplica al si 
ficado á modo de cualidad abstracta, como el adverbio. Caree 
aero y numero (1). 

'^participio {A.aparUeeps = partícipe) ó verbo adjetivado, 
to su significado á modo de cualidad concreta, como el adjetivi 
género y número; pero cuando se junta al auxiliar haber, car 
accidentes. 

163. r(>mp£W.— Son tres principales: 

presente (de praesens = lo que está á la vista). 

pretérito (de praeteríre = pasar) lo que ya pasó. 

Juturo (de futurum = lo que será ó sucederá). 

En los modos indicativo y subjuntivp, cada tiempo princii 
dos, en este orden: presente y pretérito imperfecto; pretérit 
pretérito pluscuamperfecto; futuro (imperfecto) y futuro per 

A'oía,— La significación de cada tiempo en el modo indical 



Presente 

Pretérito imperfecto 

Pretérito 

Pretérito pluscuamperfecto. 

Futuro 

Futuro perfecto 



lo presente, como tal, v. gr 

.0 presente en-el tiempo pasado 

lo pasado en ei tiempo presente 

o pasado en el tiempo pasado . 

lo presente en el tiempo futiiro. 

pasado en el tiempo futuro.. 

Por esto seria más filosófico, sencillo y breve dar á los 

nombres: presente, antepresente; pretérito, antepretérito; 

futuro. 

El modo imperativo no tiene más tiempos que el presente 
El infinitivo, un presente y un pretérito: los futuros se 
presente y el pretérito perifrásticos. 

El gerundio, un presente y un pretérito: los futuros se sup 
senté y el pretérito, perifrásticos (igual que el infinitivo). 
El participio tiene actualmente una forma pasiva que se 



(I) Lanktaraleu del geraDcllo outsUsna « tXga diíloll de eipllaar, pnw do «■ 
latina, si onal panoii sar st miama presaots de InQnitivD dsoUnBdo por uao*. BI n 
tl«De a«rtct«r modal en maoboH oiuon, 7 os tal sentido u oamo ni Oiblativo del e> 
eaal ea derlTado: Pero m deba ootar qua gen eral me ate el gerundio oaatollano ea ei 
•Iplo aotiTO de pratente Iktlno, 3 que eetuí partlolpioí han oail deiaparsoida en oai 
•• <D lugar de elloa ol garandio. De aqal se inñare qae w ana eepeoíe da partiolplo 
adTSrbie, one ae acomoda 4 todoa loa ganaros, números y personaa, al modo que st 
laye al i4]atÍT0 molo (n frases come estasi a*ot mal — «t«ir wilo; «h^ mil = muso au 
no* sxplloane bien la squiTalanaia do eatds otras: aoy oytnti d< Don J^cloao 1= utoy o^ 



imo está 
lí (de sm- 
los pro- 
cada mi- 
escinden 



-ada eata 
a los de- 
personas 
Tiaeion, ó 

< los pre- 
como ae 

perattTO, 
n los si- 



— 151 - 

Notas. — 1.' Las primeras y terceras peí 
aumento personal. 

2.* El io de la 2.' de plural era antiguan 
Si me Uevades, üevedes | Como no me mate 

167. Advertencias acerca del cuadro stgute 

1.* La rayita horizontal — indica que sí 
■que se coivjuga. 

2.* Aunque las conjugaciones son tres, i 
porque la tercera no tiene más que cuatro te 
la 2.' Y asf, cuando en el cuadro haya dos, li 
gacion. 

3.* En los tiempos que se componen de] 
una sola conjugación para todos los verbos; 
-coQJugue, va sefialado en el cuadro por un a 

4.' Cuando ©n ©1 cuadro no se ponga m 
«atiende que las demás se forman lo mismo, 
personales. 

6.' El futuro de indicativo y la segunda 
juntivo son realmente compuestos del infini 
afiadiendo para el primero, el presente del 
amar-kas — amarás, etc.); y para la segunda, 
(amar-hia (1) = amaría, atnar-hías = amariai 
en el cuadro por una cruz 4-. 

(t) Iiup*rf*eta anti^aa de Aotir. 



'n 



168. Cnadro de lu trea conjugaciones. 




P TIEMPO 1- 


!•■ J 3' ] 


1 1 -l 


Z"„ 1 



- 153 - 

Not€í8. — 1.* Es arcaísmo el cambio de la terminación ía en íe en los pre- 
téritos imperfectos; y. gr., serie, habie por sería, había. 

2.^ Es vicioso cambiar en astes, istes, las terminaciones aste, ^'ste, de la 
2.* persona del pretérito. Antiguamente fué muy usado esto en la 2.* perso- 
na del plural; y. gr., amastes^ subistes^ por amasteis, subisteis. 

3.* Acerca del modo de suíijar los pronombres á los yerbos, trataremos- 
€n el capítulo siguiente. 

169, Tiempos compuestos, — Se forman con los simples del yerbo haber y 
que por eso es llamado auocüiar; de suerte que el pretérito perfecto, el plus- 
cuamperfecto y el futuro perfecto de cada modo, se forman respectiyamen- 
te con el presente, el imperfecto y el futuro del yerbo haber. 

El pretérito de indicatiyo tiene tres formas: una simple (amé, amaste, et- 
cétera), y dos compuestas; la primera con el presente, y la segunda con el 
pretérito del yerbo haber (he amado, hube amado). 

La primera es el pretérito histórico, y expresa la idea de un tiempo ya 
limitado y concluido con relación al tiempo en que se habla; y. gr.. Ayer eé- 
tive de paseo. — César venció á Pompeyo. 

La segunda se aplica á las acciones yerifícadas en tiempo pasado, pero 
considerado como parte de un tiempo compuesto del pasado y del presen- 
•te; y. gr., este año no hemos cogido nueces.— Plegué á Dios que este año sea más 
feliz que lo ha sido el pasado (la falta de felicidad abarca, no sólo el año pasa- 
do, sino también el momento en que se habla, aunque pertenece al año pre» 
senté). 

La tercera forma significa acción enteramente pasada cuando se yerifica 
otra también pasada; es decir, que equiyale al pretérito pluscuamperfecto 
en el sentido que expresa el siguiente ejemplo: Aperuis hubo salido él sol, 
nos pusimos en marcha = Apenas habla salido el sol cuando nos pusimos en 
marcha. No se usa más que en oraciones circunstanciales temporales. 

170. Verbos semejantes al auxiliar haber. — Los yerbos tener, estar, dejar, 
quedar, llevar, unidos al participio de otros yerbos, tienen un oficio seme- 
jante al del auxiliar haber; y. gr., tengo entendido que esasí( = entiendo 6 he 
entendido).-— Z)^'ó dicho que volvería ( = áiio).— Está tendido en el suelo ( = 
jacé).— Quedé pasmado de miedo ( = me pasmé).— Llevaron entendido que no 
quieres ( = entendieron). Lo mismo el yerbo estar con el gerundio; y. gr., estot/ 
leyendo ( = leo); pero con el participio de los yerbos transitiyos, general- 
mente equiyale á la yoz pasiya; y. gr., este libro ya está leído ( = ya ha sido 
leído). El yerbo ¿r con el gerundio, unas yeces parece como auxiliar, y. gr., se- 
gún iba leyendo ( = según leía); otras yeces da al yerbo un significado incoa- 
tiyo; y. gr., ya voy entendiéndolo ( = ya comienzo á entenderlo). 

JVbte.— La resolución de estas y otras perífrasis en latin es bastante di- 
fícil para los principiantes; y así deben enterarse bien de la doctrina aquí 
expuesta, para que aprendan á resolyerlas. 



° — COHJTJQA.OIOH IBBBaUIiAK 

1 son muy namerosos; pero todas sus irregiii- 
)te. 

e radica la irregularidad de los verbos, son 
; la 1 * del pretérito, y si ésta no es irre^alar, 
LTo: todas en el modo indlcatÍTO. Cuando al- 
es irregular, arrastra consigo y hace irre- 
) llamaremos eonseci4ent€3 de la primaria. La 
I pocos verbos de las conjugaciones 2 ,' y 3.* 
L 

io de consonantes exigido por la pronuncia- 
vocales ó al principio de dicción; ni la adi- 
ue inicial (véase núm. 68): por ejemplo, até- 
telo, yerro. Si se escribiese cueco, ungo, toce, 
receria la semejanza de sonidos ó resultaría 
tura. 

polaridades es parecido al del 8r. Bello; pero 
e él. Este mi sistema, tal oomo va expuesto t 
tuvo concluido aHo y medio antes que yo 



m. 


Cuadro de laa IrregularJdmdes. 






PRESENTE 


PRETÉRITO 




1.» 

Cambio 

de 
« = ie 
i = le 


2." 

Interpo- 
sición 6 
cambio 
de 
conaonan- 
tea 


Cambio 
de 


4.» 

S»n txfilv 

Cambio 
de e en i 
ó de en u 


5.» 

>fva> de la 
peruna. 

Supresión 
de la i de los 

diptongos 


6." 

Carnbi' 
deletn 
ÓBumei 
de süab 


S 


riego 
rfegw 
Hega 

riegan 


pereceo 


pido 

pUM 

pide 
pt'den 










% 
i 












dije 

dilate 

dio 

dilmo 

diistel 

dijeroi 








pidió 


«mió 


tafid 








pidieron 


eintieron 


tafinon 


1 














ü 


riega 




pide 








8^ 


riegao 
rieguen 
rtogue 


perezca 

perezcas 

peraica 

pereícamoB 

perefúáls 

perezcan 


pida 

pidas 

ptía 

pidamos 

pidáis 

pidan 
















sintamos 
sint&is 








1 
t 






pidiera 

...pidiese 

eto 


sintiera 


taOiTa... tá- 
llese, etc 


dijera.. 1 
jeBe,et 


1 

B 






pidiere 
eto 


Binüere, etc 


laOtre, etc 


dijere,* 


1 








sinliendo 


tafiendo 





- 156 - 

ente Be ve en qaé consiste coda írregolarídad, j caá- 
b; en lo cual conviene fijarse muy bien. Las irregn- 
lue no se pueden clasificar, las iremos notando en el 
le también notarse que á veces ocurren dos irregola- 
orma; asi en nñendo hay dos, la 3* y la 5.'; pues de- 

<s verbos irregulares. 

io verbo (¡impuesto sigue la cotgngacion regular ó 

si otra cosa no se advierte. 

3 no se expresan loe compuestos de otros compues- 

esconcertar, de enterrar y concertar. 

Ein el número de la irregularidad. 

en aqui varios verbos regulares que pueden parecer 

irnos con una R. 

ifiala los verbos simples desusados en sí, pero usados 



gacion. 
Conpui 



dee- 
dee- 



irregnlareB de 
ten la l.'irre> 



amelgar fi 

amolar. 

amollar B 

aneblarBO. 

anegar (d) B 

apacentar. 

aportiar (de jMn» =bu1oo). -B 

aportar (do parare =Uevar).R 

apostar (de i^wcadt). 

apostar (dejXMÍa) B 

.Pr«" lÜT 

arregostarse B 

""°^' íoX- 

aeeatar B 

atestar (=beiiohir)B ó 1 
atestar (= ateatigoar) B 



te monoeilabo ttar, con la e enfónioa. Por eeo tiene el OMnlo 

ti hlat, Ma, eto. 

■w, regular. 

gno, es irregular, se^n la Aoademia. Yo creo que delM sel 

Mvlmgar. 

rOO"— Calderón, 4.", 431'-Melónde«, 108; y todoB los modar- 

181', 458^ y Oño, 407' le oonjngan irregular. 



bregaría) fi 

ealenUr. | r»- 

cegar | obceeor... 

de-(b). 
*<wntar (de w«iv4í-=nu8To).í on- 

f »• (fi) 

cerrar. | eu- 

•oortor. 1^^_ 

cimentar. 

«I*»»" \Tn. 

colar (del lat. colum) j r»- 

(traa- 

' colar (de coto) R| J^ 

colgar |de«- 

• ooUar (del lat. coÜím) \^^ 

•collar(d6™rfto) í5^(d"' 

• oomendar . . . ; j j^_ 

comentar. R 

comensar. 

confesar. 

(su gemelo profesar. . . .B). 
contar 1 ■*"■ 



* cerrar (de eorví 
ooetar <de eoaU). 



denoatar. 
dentar (de ¿tente 
derrengar (i). , . 
desflecar (de jleec 
desflocar (de fhte 
deslendrar, 
deemi^olar. 
desmembrar, 
desollar. 



(a) Blanco, 660, le hace irregular . 

(b) Decentar (=eatrenar): Hurtado (Antonio), 424'— Lope 
ner decente, es regular, aunque Salazar le trae irregolar. 

(c) Begnlar, según Balazar; irregular según la Academia. 

(d) Percollar, de per coltum, coger por el cnello, y por ext" 
halla en ol Diccionario, pero si en Lope, 2.'', 287". .á}>e)-eoUarei] 
como regular, 129', 

(e) Acordar ea irregular en todas eos aigníflcacionea, seg 
hace regular al segnndo. 

(f) Castellanos, 464', le ooQJaga regular. 

(g) Aeoitar, eignificacdo arrimar & la coeta ó ribera, es re 
ploK Uira que el barco *e aeosla (Lope, 4.°, 179'] — Patrón, acot 
Otros: Lope, 6.", 516— Calderón, 3.*, 665". 

(h) Deioulgote desoueaU (Fr.Lnis, 8') -DeteueHat (KorotL 

(i) Eegttlan Oño, 406— Porner, MI"— Arrlasa, IS2'. Lrogí 

EroiÚa, 42— Lope, 6.o, 897— tíóngora. 582'— Qnevedo, 162— Zai 



'JfW»* ' ' 



- la) - 

ConpnealM Verbo* 



re- 



ov«r(deA««N,; ]X^ 

pedrar (de piedra) j ^ 

pensar (b). 

pemBí (Ae pierna) | des- 
empernar {Aepemo) E | des- 
plegar (o) i^Risr 

pobi" \^- 



quebrar 

recovar (de coba = galli 

regar 

reamen tac. 
regoUar. 
remedar (d). 

remolcar 

rendar (= cavar) 

reeollar. 

• rosar (de roca) ....,,. 

rodar 

rogar (f) 

salpimentac. 



(a) Otra raresa: renonar irregalai7 innovar, regular; Claramonte, ] 

(b) Todos toa demás verbos terminados ^apentar son regulares. 

(c) Segnn la Academia, pje^or eB siempre irregular; pero el oso 
ganos autores le hacen también regalar; véase Reinoao, XXIX, 610 
220' — Lista, 277, 388'. En loe compuestos, las dos formas son cláeicas. 
2.", 98"-Id., 5.', 208', 259', 397'-Rojafl, ICB'-Monroy, 106"-Cald 
145', 15ñ; 190", 547"— 4.", 322, 299, 385-PomperoBa, 661— Trigner 
(Luis), 19'— Ledesma, 76, 168— Anón, X, 482— Anón., XVI, ^7'— Tací 
des, 98", lOT, 246'-Forn6r, 305, 312', 324', 642, 358, 358'-Norofla, 442 
608, 512', 628, 535-Barbero, 570', 574', 578', 613'-CienfuegoB, 19— Gal 
446'— Quintana 7', 13', 16— Id., LXVn, 196, 198'— Herrera [Femaná 
346, B57— Céopodee (Pablo), 866— Góngora, 460', 464', 477. Sospecho q 
casos son de los editores, que creyeron obrar bien corrigiendo á los 

En la forma regular: Lope, 2.", 140'— Rojas, 119— Hojeda, 436', 
534', 589, 641', 642', 564' -Cubillo, 106'— Mendoía, 71-Pr. Luis, 45', 
Meléndoü, 126', 170*, 248-Arjona (M.), 618-ArrtaM, 49', 67, 97, : 
XXIX, 509— Id., LXvn, 216, 219— Lista, 279', 298, 309, 313, 330, 339, : 
Núfiea Díaz, 614'-Calle, 631— Quintana, 71. Y acaso haya no pocos 
45 y 68 y algún otro, en que no cuidé de apuntar. 

(d) Irregular según la Academia; pero debía ser regular; pues, s 
rivado de mole. 

(e) Eegular: Barbero, 616— Vargas, 6(B'— Gallego, 4(B'. Irregu! 
Fr. Luis, 43'— Barros, 234'— Anón, X, 178— Hidalgo (Juan), 586— Na 
Lope, a", 80" -Taca, 302— Marohona, 622. 

(!) Todos sus compuestos son regulares. 



- 161 - 

175. Segunda conjugación. 

Todos los terminados en ecer tienen la 2.' irregularidac 
Be conjugan en Castilla con la irregularidad y sin ella; ni 
ciente para declararlos regulares excluaivaniente. 

Vamos á tratar de los demás: 



Irreiilaridad 



CompuHtM 



Íqaepo 2 
SK:::::::::;:? 
sin Ím.perativo.. . . 

oer (caigo) al ' 



Sdes- 
pre- 



coo«i' (coeso) M re- 

defender (c) 1 

doler (d) 1 \ condolerse 

«ncender 1 



Verbss lrra|iiliridi 



Íliago 
hice 
haré 
haiíti 
partic. hecho. . 
heder (sin participio). , 

hender 

llover 

morder 



oler (hiislo)(h).. 
pftcer 



* peler (lat. peüeri 

perder , 

placer (i) , 



!Pre». he, has, ha, he- 
mos, habéis, han (e) 
PrtL hnbe 6 
ÍW. habré 7 
Imperat. he tú..., 
Stdij. pret. hay», . . 3 

Como unipersonal, sólo tiene la 
3.' persona de singular, la cual sirve , poedo. . 

para los dos números. En el presente i pade. . . 

de indicativo esta persona es hay. poder.j ^J^-- ^^^ 

ger. podiendo . 

(a) Cerneré ^= mirar, diaüi^wr. Sua compnestoB son de 1» 8.' con 

(b) Unipersonal defectivo; sólo tiene lo siguiente; Pees., conciem 
ralivo, concernía, concernían; Stdgl. pres., coacierna, conciernan; Gerui 

(c) 8n gemelo ofender es regular. 

(d) La forma. irregular del futuro dolaré ee algo vulgar en CaatiUi 
ni correcta. 

(e) La I.* persona plural hr^mo» ea forma arcaica. 

(f) Verbo casi desusado, ; sin participio. 

(g) SatUfaciera, satisfadeee, aunque se ven alguna ves en los C 
con, 205; Lope, 5.°, GOB'; Rojas, 8IB), son formas arcaicas reprensibles 

(k) Nótese lo mismo que en doler. 

(i) Como impersonal, tiene ademis estas formas: Pret., plugo; St 
gue; Inq>erf., plugoiera, pluguiese; Fut., plngniere. 



qo» - 



■ 163 - 
CoHpuMtoa VerbM Irragilu-ldi 



retro - 
\ sus - 6 soba - 

™i«w-j;it<.;::::::?tpT- 



volver (parík. vuelto) 
yftoer (yazco), (tí).',... 



176. Tercera conjogacion. 



!iVes.Toy,vaB, va; vamos, vais, van. 
Iw^erf. Iba, etc. 
frtí.Pni...(comoelde SerJ..... 6 
FvL Iré... K. 
imper. Ve Ití; id Dowrfrot: 
ft*S). pret. Vaya, etc. (f). 
Inmrf. Fuera... fneae, etc. 
Qtr. Yendo (E). 

A. — Verbos en eir 

ureciree <me arrizoo) 2y8 (g). 



balbncir: carece de las 
2.' irregnlaridad: en 



í diiro, dices.. . 

^ . \dije(i) 

deoir..jdiré 

/ dÍ{oompDestoe 

\ dicho 



(a) ZVm'e es arcaísmo que debe evitarse. También son arcaicas 
traer (snbj. pree.) y eaya (de raer) (CastUlejo, I^S), j foya (de raer). ] 
del pretérito es trajeron, y no iragieron. 

(b) Val por vaie y vola por valga, son arcaísmos. 

(o) Ver era antigaamente tw«r (vidSre): seg&n eso, peo, veet, (Men 
regular, lo mismo qne veía, veías, etc. Hoy tenemos por arcaicas las f< 
tera, al contrario de lo qne debia ser. Tide y vido por pÍ y vio, son a 

(d) Cuideae macho de conjugar este verbo como su simple ver. 

(e) No debe admitirse otra forma, annqne Lista (802') diga yats 
yagan. 

(f) Antiguamente también se deoia: vamos, vais por vayamos, oaj 

(g) No hay por qné hacer defectivo k este verbo: completo le coi 
tes de las sierras de Avila, donde son frecuentes loa pasmos cansad 

(h) El ñitnro y conaecnentea de bendecir y maldecir aon regalare 
participios bendecido y maldecido. Bendito y maidiio son poros adjeti 
taro de los demás compuestos es irregular, aunque la Academia indi 
oia, & lo que croo) que es regalar. La forma irregular maldiri se 1 
autores antiguos; y. Mendosa, 76. 

(i) Los pretéritos tnf)e^(ÍÍ/e,ifiq'e pierden en la última persona la 
ae dirá dijeron y no dijieron. 



- ws - 

. Bel catálogo de estos verbos se desprende que t 
irregalaridad, lo mismo que el verbo tañer de la 2.' 
no es otra, sino la dificaltad del diptongo ié ó i6 de 
notemos también que todos los yerbos que en la : 
vierten en i, siguiendo la 3,' irregularidad. 

C. — Verbos en üir. 

Todos I lye». — nyo, — ujea. . . 1 y ! 

Admiten la j/ después de la radical en todas las c 
gularídades 1.' y 2.' 

Jiote.— El catálogo de estos yerbos irá en el ca 
ga'ente. 

Del verbo bUir sólo se usa el infinitivo y el partí 

La Academia dice que inmiscuir es regular y no 
parece inmiscua que inmiscuya, y si está bien el pret 
ha dft estar mal el presente inmiscuyo? ¿Y qué razo: 
entre loa en üir sea regular? Ni tampoco alcanzo la 
le hacen defectivo. Si se le conjuga (como debe sej 
etcétera, no es defectivo. 

'IMir (de Imo = disolver, pagar) es irregular taml 
mático diga lo contrario, y lo mismo su compuest 
la significación de rozar, como usado en vez de ludir, 
guiar (a). 

D. — Verbos con las irregularidades 1 y 4. 
adherir (lat. adhaerere). 
arrepeatirse. 
dormir. 



de- 



• feñr(lat. /ifrrc ^-llevar)..' 



• garír (lat. gertre ^ llevar). j in- 



•|r 



meotir . , 



morir f^partít. 



' vertir (lat. tw 
mo qne perf 



(a) dreüir ea en realidad compneeto de ir, pero ee conji 
también nAir ea compuesto de tr, y ein embargo ee conjuga 

El preeente de \üir era también anti^amente hitigo, con. 
entera. Véaae BarbadiUo, 272. 

(b) El nao comnn autoriza (A empleo de los tiempos ooii 
nifioacion transitiva de matar: V. Calderón, 2.**, 630. 

Tarde medicina aplicas | A quien han muerto loe c¡« 
(o> CnbUlo,182'. 



- 167 - 

irregularidad, en que tienen una forma ingrata al oído y nunca usada por 
nadie. 

177. Participios irregulares: 

1.** El de los verbos irregulares decir, hacer, morir, poner, solver, ver y 
-volver. 2.** El de los regulares abrir, cubrir, escribir, imprimir: abierto, cubier^ 
to, scrito, impreso (1). 3.** Los verbos /r^ír, prender, proveer y romper, además 
del participio regular tienen otro irregular: frito, preso, provisto y roto (2), 
los cuales sirven como los regulares para formar los tiempos compuestos. 

Notas.—l,*' Muchos verbos tienen un adjetivo verbal, llamado participio 
en las Gramáticas, derivado del pasivo latino; v. gr., abstracto de abstraer, tin- 
to de teñir, oonfíiso de confundir, etc. Digo que éstos no son participios en 
castellano, pues nada participan del verbo sino el origen. Lo mismo pudie- 
ran llamarse participios otros como ordenando, futuro, tremendo, estable, dúc- 
til, etc. Para que sea participio, es menester que el adjetivo conserve el ca- 
rácter y naturaleza del verbo, su régimen, etc., como algunos participios 
activos le conservaban antiguamente; v. gr.: ^Los duros clavos \ Causantes áo- 
lores bravos» (Montesino, 434'). 

2.* Algunos participios suelen á menudo usarse como activos, por ejem- 
plo: hombre muy leído 6 sabido=hombre que ha leído ó que sabe mucho; ca- 
iaüo bien comido=que ha comido bien. Véanse otros muchos en la Gramáti- 
ca de la Academia. 

Artículo 4.®— Complemento 

178. Verbos unipersonales: 

1.** Aca£cer, acontecer, atañer, concernir y retiñir. 

2.** Amanecer y anochecer, teniendo por sujeto la palabra dia. 

3.** Haber significando existir, v. gr.: hay un signo, hay seis cartas. Este 
verbo, como ya se ha dicho, tiene una sola terminación en cada tiempo para 
ambos números. La forma ha solamente se usa para expresar transcurso de 
tiempo; v. gr.: ha tres días, y en la locución ha lugar, 6 no ha lugar ó... Signi- 
ficando teñe}', también se dice ha; pero entonces no es unipersonal. 

4.** Hacer, en frases como estasi hace frío, hace ocho dios. 

6.° Y finalmente, muchos verbos omnipersonales en un sentido, pueden 
ser unipersonales en otro; á saber: cuando el significado de la 3.* persona es 
inaplicable á las demás; como suceder, tocar, importar, parecer, etc. 

179. Verbos impersonales: 

1.** Alborear, amanecer, anochecer, oscurecer (venir la noche), y los de fe- 
nómenos meteorológicos, como llover, nevar, tronar, etc. 

(1) Imprimido: Gactillejo, 183'— Castro (G-atUen), 879. No sé por qué no ha de usarse este participio, 
«orno el de sus herinaaos comprimir y deprimir , exprimir, reprimir y ettprimir. 

(2) Cuarenta autores puedo citar que usan el participio rompido; digo también que puede usarse solo 
y unido al auxiliar, sesfun se desprende de este pasi^e de Lope, 2.** 90 (diálogo entre Liseno, Cornejo y 
Pelioiana): 



L. Que tengo de andar busoaado 

£1 escritorio ron^^ido?— 
O. Kiralo, Liseno, bien.— 
F, ¿Quó es eso?— L. ¿Has tú por ventura 



Bompido la cerradura, 
Y el escritorio también? 
F. ¿Cómo rompido?— lá. Que está 
Boia. 



- 168 - 
2." Todos loB verbos en la voz media sin sujeto; v. gr., aquí » dinm» 

ido arrepentirse ó dolerse. 
erbos Tmipergonales é impeí:^ 
nscf enfermo— Cicerón tronaba 



pió del verbo qae ee quiera 
odas, etc. 

istellano una voz media entro 
á cada persona de la voz ac- 
%e, te, se, nos, os. Para aclarar 



1 (á otro), (a) 

e, vestirse, adornarse, ahorcar- 

'. Si la acción es mutua entre 

se llama reciproca; verbigra- 

(a) 

it.*" absoluto y reflexivo se); 

es gravísimo pecado, (a) 

le (cayendo en el agua)— ííW- 

de un andamio)— aíejrrarse — 

o, eic.El ti-tgo se wcé—Me per- 

— Te condonarás si eres nudo — 

퀗 Se oye que hay guerra, (b) 

i otro régimen en acusativo; 

se premia o/ cobarde (acus.) — 
(se, le, acusativos; me, dati- 

jra — ponerse ios ftoíos— qultar- 
né la medtcina~Tt perdiste í» 
9on. (d) 

.0 el sujeto hace hacerse algo; 
muela — graduarse de doetor= 
delante el verbo de acción; 
vestido, (e) 
nado, ahorcado (por otro), (a) 

no. 

te Teces son intransitiyas, otras 

TO principo], no el reflexiva 
Dte hay que omitir el reflexivo. 




- 169 - 

De la niigma manera, el verbo intransitivo puede estar en la 
Voz activa. . v. gr.: yo caigo, diíermo, muero, etc. (a) 

Per8ftnal=reirs€f caerse, dormirse, morirse, quejarse, salirse, con- 
Y di ) dolerse, marcharse, etc. ^^Las once dan, yo me duermo | Quédese 

para mañana (Alcázar, 408). (b) 
Impersonal^ ¡Qué bien ee duerme aquí! =^ Con poco se vive hien. (c) 

Carece de voz pasiva propia. Si alguna vez se junta el participio de un 
verbo intransitivo al verbo ser, éste hace las veces del auxiliar haber; 
ejemplos: Ya era llegada la hoia (=había llegado)— Fíz es nm^fio Julano 
(=ya ha muerto). 
IS2. Conjugación perifrástica: 

Significa el propósito, la intención, la necesidad ú obligación, la inmi- 
nencia ó proximidad de hacer algo, ó la necesidad de que algo suceda. Su 
forma ordinaria es ésta: A cada tiempo simple del verbo haber, se agrega el 
presente ó el pretérito de infinitivo del verbo que se quiere conjugar, según 
el tiempo sea simple ó compuesto, interponiendo siempre la preposición . 
de. Asi: 

Indic. pres. He de amar (ó el que sea). 

Imperf.^.. Había de... amar. 

Pretér.® . : . Hube de amar; 6 he de haber amado. 

Plusc Hairía de haber amado, etc. 

Carece de imperativo, y de futuro de infinitivo (porque el presente y el 
pretérito tienen por sí mismos carácter de futuros); pero no de genmdio. 
También carece de participio. La perífrasis cabe también en las voces me- 
dia y pasiva; v. gr.: yo he de alegrarme^yo he de ser amado. , 

Hay además en castellano otras formas perifrásticas, tales como tr á... 
estar para... tener que,., ó tener de... (en presente), deber de... (indicando supo- 
sición ó sospecha), hay que... había que... etc. 

Notas.— 1.^ Todos los tiempos compuestos de activa y todos los de pasi- 
va pudieran ser llamados perifrásticos, por cuanto son perífrasis, circunlo- 
quios ó rodeos de palabras; pero no se les da ese nombre. 

2.* El verbo deber, significando obligación ó necesidad, no admite detrás 
de sí la preposición de, en lo cual pecan algunos castellanos. Cuando signi- 
fica suposición 6 sospecha, puede suprimirse la preposición. Véanse estos 
ejemplos de Tirso, 483" (entre muchos buenos que pudiéramos citar): 



Aun no debo estar despierto. 
Sin duda debió de entrar, 



Y el asombro repentino 
De verme aquí cuando vino, 
Le debió de desmayar. 



(a) En latín, lo mismo. 

(b) En latin, lo mismo; pero sin reflexivo. En castellano no siempre el reflexivo es 
j^eonaamo. 

(c) En latin, pasivas. 



^. 



- 170 - 

3* Aaaqtie la Academia dice qoe de la perífrasis tener de... no se osa más 

que la 1 * persona tengo de..., es muy cierto que nuestros poetas la han tisado 

fin todas las personas del presente de indicatiyo. 

Tmgode Tirao, 282' -More to, 48'— Valdivielflo, LVm, 207' 

Tiene* de Sanche* (Miguel), 29'— Tirao, T, 277, 278'— Vélea (Luia), 164"— Caé- 

llar, 608*— ValdivielBt}, LVni, 207, 216. (1) 

Tienede Sánchez (Miguel), 29', 26"— Mirademeacuft, 10"— Tirso, 107, 520", 

585', 197'-Aiión., XXXV, SaZ*- Castellanos, 14', 292.-Arjonft 
(Joan), 90, 91' -YiÜaTiciosa (José), 602.— Matos, 316'. 

Tenemos de Lope, 1.» 541'— TillaTtciosa, 588. 

Tenéis de BarbadrUo, 270'-Mejfa.897'. 

Tienen de CaateUanos, 3^'- Qnevedo, 409'— Tirao, 137", 490, 5&V. 

Y no habiendo razón para desechar como incorrectos estos ejemplos, 
debemos decir que aquella limitación se puso allí inadvertidamente. 

4." La perífrasis kube de... signí&ca en castellano lo mismo que tuve qM... 
es á saber, la necesidad que hubo de verificarse lo que el verbo significa, y 
que realmente se verificó; v. gr.: Como no tenia luz, hube de estar á oscuras. 
Los gallegos la dan el sentido de estuve apunto de una cosa que no se veri- 
ficó; V. gr. Por poco hube de caer al rio; esto es, por poco caigo, pero no caí. En 
este sentido no está admitida en la lengua castellana. 

Aetíoulo 5."— PaosoniA verbal 

183. Según lo dicho en los números 167 y 172, consideramos como radi- 
cal de un verbo, lo siguiente: 

En los presentes y pretéritos, lo que queda á la izquierda, separando las 
terminacioaes ar, er, ir, o, a, e, i, etc. (2) 

En el futuro de indicativo y consecuentes, el presente de infinitivo del 
verbo que se conjuga; ó sea lo que queda, separando los sufijos é, ás..., ía, 
etcétera. (3) 

184. Keglas. 1.' Todos los monosílabos verbales son tónicos. Si en ellos 
hay diptongo, el acento está siempre en la vocal fuerte, 6 en la 2.' si ambos 
Bon débiles; v. gr., dais, diÓ,fu{ 

Nota. — El verbo estar es propiamente monosilábico, pues la e inicial es 
puramente eufónica; e)star, como e)strofa, e)stiio, e)spero. Al contra- 
rio, el verbo ver es en rigor disílabo: veer, como se decía antiguamente 
(vees, vee, veenj: su radical es ve, y esta vocal se suprime delante de otra e 
ó de diptongo: ves, viendo. viÓ, en lugar de vees, veyendo, veyó — ve-es, 



(11 Sin 


U: Homp 


r tiene 


loa tipatoa (Lapa, 


° a»), TrMposioi 


DTl 


lenta. 






m L« 


BrniiQfco 


oow°fl. 




orreapondsn 


i, lu ÍUi 


uan 




-., ir.. SiKU 




DMtelUDO 




a i supri 




oo'aleí 






au>i 




; nlHKÚ lo 


. inflnl 


iros de US. 


£p' 


oobaUo 




LBoaír 




MjyM'f 


»rmól 






do. que 


hoy teaem 


moMr(, 


«otirC 


«liar 






y rOQ 


orme 


i Astas s 




on iodo* 1 
























&) "Ui 


ragnUridad de 


ogfoto 


09 está alen: 


preonlk 


radioii 


Los 




iKn omitir U últln 


VOW Midi 


°Bl de loa 


faturo 


Bowrí, 


«Mrí. vnirí 


(aue.bar.o.ml. 


ͻmo 


OQd), ytr 




a poi moUt 


■li Ua oou 


ounte* 


dlolando jwr-/. Urní. t«^, y lo miim 


enia 




«suentes, « 


nCl^ 


nim. .to. 




- 171 - 

ve»tendo, ve-ió. Grcundarse coBJuga regularmente, como si no fuera com- 
puesto de dar. 

Regla 2.* — Todas las consecuentes de la 1.* irregularidad tienen el acen- 
to en la última sílaba radical: v. gr., ám-o, óig o, cdig-o, htél-o, piéns-o, 
téng-Oj rí'Of húy-o, etc. 

Esta regla no tiene excepciones; pero en algunos verbos ofrece dificultad 
► la determinación de la última sílaba radical. Para esto se ha de observar lo 
siguiente: 

1.** Vocales contiguas delante de la última consonante radical. — a) Si am- 
bas son débiles 6 ambas fuertes, el acento está en la 2.*; empeór-o, arruín-o, 
trtúnf'O. Prescindimos ahora de si forman ó no diptongo: eso lo veremos 
en el libro cuarto, b) Si las vocales son débil y fuerte, ó fuerte con débil, el 
acento está en la fuerte: arriésg-o^ persudd-o, manióbr-Oy rétn-o, óig-o. 
Pero tendrán el acento en la débil: 1.°, cuando ésta es inicial del segundo 
elemento de im compuesto; v. gr. air-o, aísl-o, aúll-o (del lat. ululare) j 
aün-Oj reún-o, 2.**, en aupar, baraustar, desainar , embaular, maullar, tras- 
ii(^r, y acaso alguno más. Se dirá, pues, aupo, desaíno, embaúlo, maullo, 
atraillo, y no dupo^ bardusto, desdino, embdulo, mdullo, etc. (1) Nótese 
que si entre las dos vocales hay A, no son contiguas, y por tanto, el acento 
estará en la segunda: ahúm-o^ desahucio (y no desdhucio). V. Que vedo, 66 — 
Calderón LVIII, 299, 433'. 

2.® Radical terminada en vocal fuerte.-^En ella estará el acento, según 
la regla: v. gr. delinean (Iríarte, ^^—purpuréas (Cañizares, 693— Cienfue- 
gos, 8"). Por tanto, es sístole intolerable decir delinean (Anón. XLIX, 175 
— Villarroel, 68'-Iglesias, 443*-Fomer, 3270- 

3.** Verbos en «ar.—La última sílaba radical de estos verbos es la u; pero 
de los en cuar ó guar lo es la vocal que precede á la consonante gutural: 
fesí se dirá acentú-o, perpetú-o, individú-o; santiguo, evdcuo, fraguo, pro- 
miscuo. Y no promiscúo, como veo escrito en algún periódico. Cuando á la 
u precede una gutural, dicha u se combina en diptongo con la vocal de la 
terminación. 

4.** Verbos en w/r— Lo u es la última radical, según la regla. 

5.^ Verbos en / ar— En la mayor parte de ellos, la i se combina en dipton- 
go con la vocal del aumento: por tanto, la última sílaba radical es la pre- 
cedente: V. gr., lid'io, sdc-ias, prénuie. Así han de conjugarse también 
agriarse, ansiar, cariarse, auxiliar, conciliar, espaciar, paliar, radiar, 
rumtar y vaciar, como se probará detenidamente en el libro cuarto (cap. V, 
art.4.^) 



(1) OhilUn, aúUan, ladran | Maullan y berrean (Jérioa, 716'*). 

Ocasión tiene grande de tenerle, 

lAy de mil si el Señor no barausta 

Sos pensamientos. (Vegas, 517). 

De mfthauear debe decirse embauco (Barbero, 624), no tmlaúco (Villarioiosa, 581). 
Mal dicho «mMwIo (Tirso, 464**). 

¿1 con madllo (snst) habló y ella con mirlo. (Lope, 5.* 487). 



— 172 - 

Excepciones. Pero hay algunoB que tienen el acento en la /final. Estos 
* o m 1 , ,. „ , ., ~ - " ■ 3., con sna compuestos, 

' (de dia), ejspíar (de 
Libro cuarto, cap. V, 

taMlIane 

I «nhastluso 

variar 

I desvariar 
vidriar 
vigiar 
zurriar 

consecuentes de la 1." 

e la terminación; pero 

la TOcal fuerte, ^em- 

re-ído, tHfíü-ido; dij- 

s.(l). 

, iba, tienen el acento 

s irregulares (6.* irre- 
f¿(;-«, dij-o. Las demás 

into en la conjugación 
es per se; y que la in- 



le es el vocablo cuya 
scartando dificultades 
precederse de lo fácil 

bre) 69 un vocablo que 
atar la enfadosa repe- 



personas, sin relación 

mU# j (rodls. 



- 173 - 

ni subordinación alguna: yo, tú, él, en singular, nosotros, vosotros, ellos, en 
plural. Yo y tú sirven para los dos géneros: nosotros, vosotros, ellos tie- 
nen también terminación femenina: él tiene tres terminaciones, él, ella, ello, 
cada una para su género. 

2.* Reflexivos: son los que se ponen en lugar del sujeto de la misma 
oración en que aquél se halla. En las personas 1.* y 2.* los mismos persona- 
les sirven de reflexivos: en la 3.* el reflexivo es se, sí. 

Naturalmente carecen de nominativo. 

3.* Demostrativos: los que demuestran ó señalan las personas ó cosas 
con relación á lugar ó tiempo. Son todos de 3.* persona: éste, ése^ aquél en 
el género masculino; ésta, ésa, aquélla en el femenino; esto, eso, aquello en 
el neutro. Los de los géneros masculino y femenino tienen plural: el del 
neutro, no; pues el género neutro no tiene plural en castellano. 

4.* Relativos: los que sin relación á lugar ni tiempo, se ponen en lugar 
de una persona ó cosa ya nombrada en una oración para representarla en 
otra oración añadida para determinar ó explicar la misma persona ó cosa. 
De éstos ya hemos tratado difusamente en el cap. I de este libro. 

5.* Interrogativos: son los mismos relativos usados con interrogación, 
y representan anticipadamente la persona ó cosa que ha de servir de res- 
puesta á la pregunta. Ejemplo: ¿Q^é comes? — Pan. Esta oración reducida 
á enunciativa, es: Pan comes ó comes pan.— ¿Quién llama?— El correo {=el 
correo llama.) 

6.* Indefinidos: Son los que se ponen absolutamente por personas ó 
cosas indeterminadas. Uno, otro, alguien, alguno, nadie, ninguno, y los 
relativos indefinidos cualquiera y quienquiera. Todos ellos son tónicos, se- 
gún el uso castellano. En Navarra hacen átonos uno y otro cuando son ad- 
jetivos; como en las locuciones un perro, otro día, unos cuantos, otros dies. 

Quien y cual repetidos suelen también usarse como indefinidos, y deben 
acentuarse ortográficamente. Ejemplo: 

Quién cae acá, qniéa cae allá aturdido. (Ercilla, 76*). 
Cuál ó cuál significa alguno que otro. Ejemplos de Tirso, 627'. 



Cnál ó cuál tuvo noticia 
Del rigor de la justicia. 



Agora que cuál ó cuál 
Sabe el daño. 



(Mal, después de cada, también es indefinido. En la locución tal para 
cual, tal ó cual y ambos son indefinidos. En la frase adverbial tal cual, sig- 
nificando regularmente, ambos son tónicos, pero ahí son adverbios. Para 
esto es necesario que ambos pertenezcan á una misma proposición. Si per- 
tenecen á distintas proposiciones, el cual es término relativo átono: v. gr.. 
Estoy tal cual. — Lo dejé tal cual estaba.— ¿Cómo le dejaste? Tal, cual (át.) 
estaba (el tal pertenece á la oración interrogativa). 

De los relativos, interrogativos é indefinidos no hay más que decir. Va- 
mos, pues, á tratar de los otros pronombres. 



atÍToy 
de 3.' 



rales 
que el 



mía l&s 
el pla- 



tónica. 

ros, 86- 

resulta 
j consi- 

andola 



AariCDLO 2.°— Sboukda fobka db los pbokoubbbs pebí 

(Dativa» y aeantlvos.) 

188. El aso comim y general de Castilla, excluyendo solai 
gramáticos y escritores que hablan con conocimiento reflejo 
ria, es muy diferente del que prescribe la Academia. Aqué 
hemos expuesto en el número precedente, hace iguales en air 
sativos á los dativos, y son me, te, se, le, la, lo. 

ÍDat .... noB, oB, se, les, las. 
Aooe. . . noB, os, ee, los, lae. 



En ploral. . 



Sistema sencillo y claro, que no da lugar jamás á confuí 
el vulgo en general distingue bien de géneros; pero en falta: 
siciones, no distingue de casos. 

Mi único intento en esta materia es sal'r á la defensa de 
llano, puesto injustamente por loa gramáticos en la absoluts 
hablar mal. Y entiendo yo que la lengua castellana no es sol 
hablan ó enseflan los gramáticos, sino también la que habla í 
te el pueblo. No hemos de hacer xma lengua para el pueblo, i 
sabios. 

Partiendo, pues, de este principio, haré algunas obserrac 
pronombre de 3," persona. 

189. Dativo de singalar. — Dice la Academia que el dativ 
de los tres géneros es le, porque es el equivalente al latino lí 

Esto no me parece concinyente. Los dativos latinos de los 
bres son míhi, ttín, sibi, nobts, vobis, bien diferentes de los acr 
se, nos, vos; y sin embargo, en estos pronombres á nadie se le c 
terminación al dativo. Por tanto, el dativo de la 3.' persona 1 
igual al acusativo. 

Tampoco vale la razón fundada en que si no se distinguei 
brá confusión.— No la hay en tne, te, se, le (mase.), nos, os, ni 
nitivo y ablativo), ni en d mí (dativo y acusativo); luego es 
que la habrá en la, dativo y acusativo femenino; ó en ío, dati 
neutro. 

Digo, pues, que el dativo natural é instintivo del singuli 
la, y que éste tiene en los poetas solidísimo fimdamento. No 
gunas veces digan Je en vez de la; pero es mucho más frecue 
(por ejemplo) usa el la el 80 por 100 de los casos. 

Ni hay poeta que, refiriéndose á una dama, no diga habí 
decirla, etc., etc. Véase algún ejemplo: 

Bojas, 12. I Aonqae esposo la qni 

iBIaaoa mnertal No lo oreo. Lo que amaote ta dei 

El cielo vida ía dé, | . 



Lopá. 1.0, 483' 
Yo la tengo de hablar... 
Promételii plata y oro... 
Di qae la daré Dn tesoro... 
Y dile que la daré..., etc. 



eufc' nico, 7 en este caso no hay confusión 

L es imposible de cumplir. ¿Cuántos hay, 
los cosos sepan perfectamente si el pro- 
acusativo? 

itoriza la Academia el uso de lo en vez 
habitClal, como el de los loistas Hojeda 
condenarlo. El acusativo natural é íns- 
e; y éste es el que usan casi siempre núes- 
le el vulgo. 

ueroso que la Academia: no me atrevo á 
m sustitución de nombres masculinos 6 
lia. Por una ficción mental, que consiste 
leblo castellano considerar como neutras 
las cuyos nombres tienen suposición par" 
) se miden ó se pesan. I^emplos: ¿ínteres 
este botijo?— No lo tiene. Otras veces la 
jeto como una cosa indeterminada y con- 
.6 Calderón (2.° 196'): 

atar aqui nadie, 

'■o 6 conocerlo 

mporte. , 

S ha de reprenderse el uso del /o, que de 
ubres de otro género. Cuando no pueda 
ta! uso, como solecismo. 
la Academia, el dativo es les para los dos 

ritores lo común y ordinario es les para 
lusativo; pero yo me abstendré de llamar 
los para el dativo, y de les para el acn- 
los para ambos casos es mucho más ire- 
8 regiones en que el uso de les para am- 
le los. 

vamos á tachar de incorrecto al pueblo 
leblo distinguir el acusativo del dativo? 
afusión es natural en castellano. Un caso 
ación, y es cuando al dativo sigue el acu* 



— 177 — 

£ef tengo 
De oegalr todoi loi pasos, 
De medir todoe los dedos, 
De ocMitufe* los vüdtM, 
De saberÍM loa deeeoa, 
De ukíqoiluto loe gnetoa 
T BopUrte los secretos. (Enrfqaei, 486') 

%" M datiTO natural ¿ mstiotÍTO del plural femenino es 
aoosaÜTO, j no faltan ejemplos en los poetas. 
¿Y qué joyas loi has dado? 
—Las m&a ricas, mi» hennoBSB, 
KAs Incidas, mi» cariosas 
Que tengo de tns haberes, 
Pan mostraríot qnién'eres. (Oalderon, 8.**, 6T7'). 

Con todo, hay casos en qne el sentido ó la ooncuirencia de 
se distingan el dativo y el aoasativo; r. gr.: 
(el agua) A las serpientes 
El veneno let apaga. (Zab&Ieta, 018.) 

192. Acusativo sirviendo de nominativo.— SjemploK 

A daros he entrado aqni 

Satisüaooion— ¿Eaylar— Si. (Zamora, 4/BS'). 

El ío nentro es el predicado general: los otros pronoml 
Tiara predicados; v. gr.: Parece buena y ho lo es—Parecen i 
son. Y la causa es que el predicado se toma siempre en la su 
l^a, ó sea por la naturaleza ó cualidad de la cosa. Los otn 
representan á las personas. 

193. Dativo ético. — Ocurre con frecuencia el dativo redm 
ideo, llamado /tico, v. gr.: 

No te me hagas sofista. (Lope, 1.°, 190.) 

No te m« pierdas. Zoquete. (Cafiisares, 648*.) 

Blanoa me era ;o. (Lope, 4.°, 266*.) 

Ese castigo no te le merezco. (Moreto, 398*.) 

Siempre «e son lagafias, 

Aunque Lucinda las tenga. (Qneredo^ 183.) 

Traigo orden de prender, 

Sí i Milán remelvo, un hombre... 

T no le sé más que el nombre. (Calderos, 8.', 611' 

No sabéis lo que o» cantUs. (Id., 2.", 21'.) 

194. Colocación de estos pronombres. — Antiguamente era i 
locarlos delante ó detrás del verbo en todos los modos. Hi 
1)1600 la regla siguiente: en los modos personales (excepto el 
más común es preponerlos al verbo: en el imperativo y lo 
siempre se posponen. 



• 178 ~ 

rigiendo á otro, puede el pronoDLbro 
9 no sea detrás de preposición (lo ctial 
o fis mejor colocarle detrae del verbo- 
(bien)— Koyle á buscar (no tan bien)— 
■car (mal), 
pronombre al imperativo (1) y á lo» 

» de tráenotíe). — (Lope, 1.', 88"). 
.—Para se lo dejar entre renglottesz 
ia de su cría. (Sor María, 446*), 



alejando. (Garrida], 575). 

siliar haber, el pronombre se coIooar¿ 

detrás del participio, á no ser qae éste 

e ha dado miedo, hame dado miedo, 

ha dádome, como feamente escríbii^ 

^los?—Bi. 

Cíure el pronombre se con otro de loB 

1er; v. gr., se me ofrece, se te importa, 

•mo machos erróneamente dicen, sin 

e; y la ley debe ser igaa.1 en todos los 

jres, el primero es se; el segundo, otro 

." personí^ t. gr., castiguesemeíe. Sin 

sstán bien. 

delante del verbo.— Toáoñ son átonos; 

poBÍcion, ó delante de imperativo, ó 

nso corriente: la razón de la eegimda 
infusión del imperativo con la 3.'per- 
!68 mé da, entiendo que es imperativo; 
le es presente. Si hay dos pronombres 
segundo, átono. Véanse los ejemplo» 

1 imperativo viene detrás de tü ó vos, 
i; por lo que debe esforzarse el que ha- 
emplo: 
aalva. 

ra. (Calderón, í", 24T). 



-179- 

Betrás de otro acento, el pronombre delante de infiníti 
Átono: T. gr.: 

El AwH* de mí lin mA tocar la mano, 

El no nu hablar palabra en el oamíno. (Valbm 

IW. Advertenctas acerca de los sufijos.— 1.^ A ninKiin 
persona paede enfijarse el pronombre de la misma persona 
ro; T. gr., amas-os, amamos-nte. 

2." La primera persona de pinral pierde la s delante del 
dirá alegrémonos, y no alegrémosttos. 

3.' Annqae es raro el hii£jo os en la 2 * persona pinral, 
en loa poetas; unas veces junto, otrag separado porgnloi 
(Castillejo, 170); pretenáeréisos, (Tirso, B60"). 

4.' La 3.' persona de plural, con el sn^o nos tendrá dot 
bien los imperativos en n; v. g., tendránnos, ponnos. Ooai 
os, se separará con gnlon para qtte no se confunda con la 3. 
BT^'o nos; V. gr. vean-os (Anón, xx x v, 186.) Véanos ser 
singular del presente. 

5.* La 2.* persona de plural del imperativo pierde la 6 
jo os: Rendios, cobraos ó perdeos. (Zarate, 545.) M del vi 
va: T. gr., 

Idoa, por Dios, ae&or; idos. 
Idos ai Talgo oon vos. (Alaroon, 420) (1). 

El imperativo sal unido al les debe tener guíon en mei 
ejemplo de Quintana (LXVII, 190): Sal-les al paso. 

La. gente rústica suele cambiar en y la d final de los i 
que vemos alguna vez en los antiguos. 

Mordei/ sabrosoa booadoa— 

AnteB OB anday esentas... (Rueda, 197). 

197. Prosodia de los sufijos pronominales. 
A, Si el verbo es agudo y tiene un solo sufijo, resol 
blo; V. gr., amarle, amaros, metióme, dirásle, íendránnos, 
drdnos. 

Ta ha salido, vete— Toym«, 

Temiendo aquel enoontrarme, 

Paee sólo con querer dantw, 

For descalabrado dojnu. (Vélez, Jnan, 595). 

Os adorarán los vuestros, 
T loa otros temblar6D-o«. (Anón., X, 886). 

En esto todos convenimos, y no hay disputa. El primer 
bo agudo es siempre átono (2). 



O) Bd 1m po«lu M li«U»D ■Ignnoa otroa, p«ro nMWiUn Snlt 



ilnnoa otroa, p«ro nMWitaa snlon entre el li 

[■ft')— Ofrtrtn*-» (Id. IM). 

Bn IiM PoetM, en qna al pioaambrs «■ tdnlea. 



- 180- 

B. Pero log verbos a^doa con dos 6 tres saüjos, 7 los llanos ó esdrdijn- 
loB con ano 6 más, ofrecen no peqnefia din cuitad. La cuestión se reduce toda 
al último an£jo, pues los que le precedan, convenimos todos en hacerlos 
átonos. 

La Keal Academia (1870, pág. 300) decía: «Se coentan también en esta 
clase (esdrújulos) los verbos con afijos, por ejemplo, díjole, habiéndose, 
diósela. Suelen asimismo tomar esta forma esdrdjula algunos participios 
por rason del mismo aditamento; como cuando se dice: Habiemio traído al 
reo, y HOttficddoie la sentencia... etc. Foreste enlace de afijos resultan ave- 
ces palabras compuestas, en que la sílaba acentuada va seguida de otras 
tres, como casíiguesemelc: éstas se llaman sobresdrújulas, pero ocurren 
rara vez, y deben evitarse.» 

«No falta quien ponga dns aceni<os en los verbos acompafiados de afijos, 
pronunciando, v. gr., adorárnoste, dímeló: y aim algunos poetas de nota lo 
han usado de esta manera; sin embargo, debe considerarse, en prosa como 
una vulgaridad, y en verso como Ucencia poética poco admisible.» 

La Gtramática de 1880 admitió la misma doctrina; pero modificó la se- 
gunda cláusula en estos términos (pág. 340): «Algonos escritores antiguos 
y modernos suelen dar dos acentos á este género de voces, cuando) constan 
de tres ó más sílabas, diciendo adorárnoste, glorijicámosté; pero en verdad, 
no hacen sino pronunciar el verbo y el pronombre separadamente, á la ma- 
nera latina: adoramnste, glorijicamus te. Lo cual no es admisible en nues- 
tra prosodia.» 

Esto dice la Academia; mas para formar juicio exacto acerca de ello, de- 
bemos exponer la historia de los esdrújulos pronominales. 

1," El sufijo os detrás de consonante, nunca se halla en fin de verso. 

2." El mismo sufijo detrás de vocal (tónica ó átona) forma siempre dip- 
tongo con ella, según probaremos en el libro siguiente, una sola vez le he 
hallado tónico en fin de verso, en este octosílabo: 
r no eemtentando-ói. (Tegae, 644'). 

3." El infinitivo y el gerundio son siempre esdrújulos en nuestros poetas. 
Solos tres gerundios he hallado con el último sufijo tónico: 
Antojándoselé que coa porfía 

Se ouele mndiAB reoea matar caca. (CaatellanoB, 91). 
Porqno desteUndonós 
Con hiél de tribülaeionea. C^egu, 552). 
To os prometo de alcanzar 
El perdón— Bosoándolé, 
Pardiobre, qae me colé. O^jaB, 6'). 

Y nn inñnittvo..... Basta que me Teas 

Sin Uegártemé. (Anón. XVI, 505"). 

4." Desde principios del siglo XVI hasta el XIX, fueron cosa corriente 
los sufijos acentuados después de los modos personales del verbo, especial- 
mente después del imperativo singular, 6 del subjuntivo ímperatívo. 



-181- 



Vea el lector altanos caeos: 

Eq tne: Fr. Lois, 62— Sánchez (Migael), 4— Timoneda» 205— Anón. X, 90 
—Anón., XXXV, 393'-Lope, a^ 342"-Villega8 (Jtum), 344"-Tir80, 58", 
IW, 27y, 391, 417, ^ff, 629, 671'', 67y-Quevedo, 97-Hurtado (Ant^), 431'- 
Anón., XVI, 506'-Oalderon, 2.^ 320-Id. 3.^ 389', 41(y-0uéUar, e08-Ro- 
jas, 113", 136 bis, 172*', 195", 312", 343', 346, 359", 364', 405 bis-Moreto, 94', 
^3, 481— Fomperosa, 571". 

En te: Anón., LVIH, 17— Sánchez (Miguel). 21'-Tir80,. 6, 35', 38", 226, 
477', 569", 613, 641"— Id. IX, 408-Montalban, 523"-Quevedo, 521-SolÍB 
(Ant.*), 62 — Rojas, 173, 174, 341, 442"— Valdivielso, LVIII, 213'-Vólez 
(Juan), 590"— Anón., XLIX, 192 bis— Iglesias, 441. 

En se: Góngora, 488"-Tirso, 148', 263', 407, 453 bis, 615", e71"-Id. IX, 
419-Anón.,XVI, 505'— Hurtado (Ant.'^), 470'— Enríquez, 494'— Calderón, 4.^ 
728'-Rojas, 172", 195, 321-Moreto, 431-Zamora, 4Sñ. 

El fe, la, lo, las, los: Anón., X, 500— Lope, 2.^, 314^Tirso, 49 bis, 50, 169'*, 
182', 415", 536", 612, 244-Id. IX, 404'-Anón., XVI, ^-Rojas, 47", 195", 
376'- Morete, 131, 209' bis, 300', 332-Vólez (Juan), 595'-Calleja, 590-Fom- 
perosa, 568"— Moratin (Nicolás), 68'— Maury, 172. 

üi nos: Hurtado (Luis), X, 320— Vegas, 4 78, 552 b is— Lope, 3.^ 327'— 
Tirso, 148*, 533', 536", 570, 699-Fr. Hortensio, XXXV, 149'-Moreto, 480. 

Voy á transcribir algunos: 



Sánches (Miguel), 4. 
Principe, corriéramé. 

Hurtado (Aiit.% 431' 
Sois una... Inés, déjame. 

Cnéllar, 60a 
Ah bobilla, búrleme. 

Tirso, 629. 
Pero antojarásemé. 

Bojas, 185" 
No vi taL — Pudriéramé 
Con sólo oírle. 

Valdivielso, LVm, 218» 
Levanta, consuélate. 

Tirso, IX, 404' 
Dame la mano, que peeo 
Un monte— Tómesela 
Bésela, etc. 



Eniiquez, 494' 
Acabemos, siéntese. 

Bojas, 195" 
Este hombre me viene á mi 
Cortado.— Pruébatelé. 

Moreto, 181. 
Siendo asi, saquémoelé. 

Lope, a«, 889* 
Pero perdóneselo. 

Moreto, 209' 

|Bestia! Haré teatro 
De venganza.— Déjalo. 
— >No hay dudar, llámemelo. 

Calloja, 590. 
Señora, llamémoslos. 

Hurtado (Luis), X, 820. 
Si os parece, vamonos. 



Treinta y dos son los autores arriba citados, y eso que no tengo comple- 
tos los datos. Agregúese que el vulgo castellano aun hoy acentúa esos su- 
fijos, y dígase que tal práctica vulgar, sólidamente fundada en la tradicioni 
no es admisible en nuestra prosodia. 



— 182 - 

ün Bolo pTonom'bre detrás de verbo agodo es átono, porqne aborrecemos 
instmtiramente dos sílabas tónicas aegnidas. El sufijo os es átono detrás de 
yerbo llano en vocal, porque entre los dos vocales hay propensión irresisti- 
ble á la sinalefa ó contracción; y si se le hace tónico, resaltan dos sflabas 
iónicas seguidas, r. gr., diéra-ós. Después de loe modos impersonales, se 
i;omprende que el sufíjo puede ser átono, porque como aquéllos nanea fo^ 
man oración principal, el entendimiento parece como que va de paso sóbre- 
los sufijos, para fijarse más en lo que sigue; t. gr., acordársete debría — 
habiéndole traído. 

Pero que aquellos sufijos que son complemento de una oración princi- 
pal sean átonos, viniendo detrás de sílaba átona, eso no lo probará nadie. 
Antes al contrario, lo dicho prueba que pueden ser tónicos, y que eso «B 
admisible en nuestra prosodia. No digo que siempre han de ser tónicos; 
paea puede ocurrir que lo que sigue al sufijo, exija pasar rápidamente sobre. 
¿1, como si digo vístete pronto, déjamele ya. Basta asentar que per se son 
tónicos; per accidetts pueden ser átonos. 

Así, pues, formulo la sigoiente regla: En los modos personales con sufi- 
jo pronominal, no hay eedn^julos per se: en toa modos impersonales y en los 
verbos auxiliares, sí. Entiéndase siempre exceptuado el verbo con el snfijo 
os, como está dicho. 

h." Bastante más inadmisibles son los esdrújulos en los modos persona- 
les. Los primeros esdrújulos que hallamos son los gerundios: v. Mendo- 
za, 73— Fr. Luis, 46-Herr6ra (Fem."), 339'— Aldana (Francisco), 607. Y sólo 
gerundios esdnl^ulos vemos en algunos siguientes: Góngora, ^1 — Espino- 
sa, 41 — Arguijo, 396'— Mirademescua, IB', 

A últimos del siglo XVI salió Gairasco con sus esdrtu'ulos, y á pesar de 
qae le atribuyen (no sé si con razón) la invención del verso esdrújulo, no 
usa más que infinitivos y gerundios (pocos en verdad), y sota una rez el 
presente repruébola (474). Pero vino Vegas hacia 1690, y compuso algunos 
versos esdrújulos sin tino ni freno (609, 518). Véase la muestra (518): 

De mi ea aqnosto.— Y madre mío, ¿en com qtu 
Engañar no m dqe, jay me! queriéndome 
Con las manos tentar?... 
Asegdrate, liijo; liijo, créeme... 
Del alma y corazón siempre he jo omddofa 
lOh DioB de imenea potestadl gólÁimame,„ 
Ante tu eteroft H^estad, supUeoie 
Veas si yo (mas ¡ay! qué digo, ¡ay miaerol 
Qne ya tú habrás eternamente fisMo... etc. 

Estos esdrújulos, que huelen ya á gongorinos, aunque GhSngora no los 
nsó, se vwi raramente y en pocos poetas; y oasí siempre en estilo culto, ri- 
dículo ó afeotado. Citaremos los siguientes por orden cronológico: Lope, 
1." 71, 79'-Id., 3." 46', 148, 339' -Id., 5.° 72', 77' 78-Id., XXXV, 27Í-TÍP- 
80, 702, 672-Anón., XV, 514, 639-Calderon, \,\m', 723'-Id, XXXV, 196? 



- IK- 

-^Eojas, 210*— Villarroel, 68— Barbero, 634'— Burgos, 44í> -Tapia, 681'. Co- 
piemos Biguá ejemplo: 

Con U luna las sgaas vanse ; vuítveiue; 
No aé ai peoM hay, per« pregúmolo, 
Qae on estos ovas &6giles emouilvetm... 

No es bien heolio relLir. T6, Bato, efdia^fiaiKW 
Tria versos, pnes los pintas beneméritos, 

Y de ta furia y tempestad etcán^anoe... 
Yo oaando Mato del soy hamildiaimo, 

Re^tSoU, veneróle y adárole 
T fiie^osu, pastorea, indignísimo; 
Con apacibles vernos enamárvle, 

Y mis que piedras ; tesoros tfbares 

En mis propias entraflos aUaúrok (Lope, XXXY, 271). 
Soneto— A tus amontes (ninfa vil) rq>átíah», 

Y en regalada oama incasta, aeuiHato», 
Búitealoa, atamáratoa, reeuMaíot. 
Preténdelo*, eaeóndelo» y engáMalo». 

A. todos castos con fervor detcMaío*. 
A todoa peros en tn cesta eneittaioi; 
Annqne no te molesten, tú molittalcí. 
Aunque no te embanasten, t& emboMáttalot. 

Por oootro 6 cinco endrinos, Diño, endrínalot; 
En ocho ó nneve cubas, Cubo, etimóttelcr, 
Con doce ó trece sustos, Dama, agúftaha: 

Llámalo», amoniílalos, ittelínalot, 
Abrá$<üoi, eneiéndeloi y tuéitalo», 
Enfráudaioa, engáüalot y embústdo». (Rojos, 210'). 

¿Es esto corrección y buen ^sto? De ningon modo. Y 
«n el soneto de Rojas, quien te atribuye á do» Juan el Val 
Que en juegos de lo poesio 
Fué gran tahúr de vocablos, 

■es decir, que todo ese tinglado de esdrújulos es un paro ju< 
propio de los tahúres de la poesía; y por tanto, inadmisible 
sodia. Y sabida cosa es, que los tales esdnüjulos son una de 
tes del culteranismo, como ha poco lo eran del krausismo. 

Concluyo, pnes, distinguiendo la doctrina de la Acadén: 
la regla ya enunciada, la cual reduzco á los siguientes tém 

1.° El sufijo os se contrae siempre en diptongo con la v 
y es átono (y. n." 267 y 271-276). 

2." Los verbos auxiliares (haber, ser, etc.), y los mod 
-forman eadn^julos con los sufijos, según la práctica genera 
«1 uso del vulgo castellano. 

3.** En los modos personales no hay esdnüjulos compa 
«o^jo: si el verbo es agudo y el sufijo es uno solo, el v 
«omo cayóse, veréisme: en otro caso el último sufijo es pi 



vocablo ditduioo (t. n." 36); como cayÓsemé, aáorámosté. Ajd haUaron lo» 



[>HBHX8 DSHOSTBÍ.TITOB 

ae sucede ahora, 

I sucedió poco ha ó Emoederi luego. 

{QB sucedió ha mucho tiempo, ó sao«- 

rtícnloB á estos pronombres: lo diph» 
o la inexactitud de tal deuominacioo. 
aicos y llevan acento ortográfico para 
empañando al nombre sirven de adje- 
son tónicos, según el aso general d» 
B poetas. Es, por consiguiente, vioiosa- 
rarroB en estos adjetivos. 



rfetivo. 

ises en qne pueden dividirse todas las 
uiendo á Aristóteles, á saber; auatandor 
«n, Iv^ar, tiempo, situaeion ó disposición. 

iblo correspondiente á la sustancia, y 

como sustancias. 

iponden también á la misma categoría^ 

ü-e los pronombres, los personales re- 

ustancia: los demostrativos en cuanta - 

cuanto á la cantidad: los relativos ¿ in- 

■elacion. 

liento i la acción, á la pasión y i la si' 

tspondiente & la relación; y como ésta, 
reposiciones también son de varias es- 
10 y lugar, desde, hasta, hacia, ío&re, en:- 
e aquí se deduoe qne la eonjuneion no 



bun Mqnitnr, non ae 



xto Bnibk eltad». 



- 186- 

«fl más que una preporicion que se puede juntar á todoR Ino naAnn HaI v 
bre, 6 que sólo se puede unir al verbo. 

El adjetÍTO es un vocablo correspondiente á cualq 
rías, aplicada al nombre ó predicada de él, & modo de c¡ 
concreta. Es, pues, el vocablo correspondiente á la can 
«omo predicados del nombre. 

El adverbio es el adjetivo del verbo, y propiamen 
expresa en abstracto cualquiera de las otras categoría! 
nes del verbo. 

Si hubiéramos de sacar todas las consecuencias de 
riamos cuan imperfecta es la Grramáüca que se ensefia 
las cátedras superiores. Veríamos muchos nombres im 
fiuioiones malas, muchas clasificaciones 6 divisiones i 
^ne el asunto es muy complejo 4 intrincado; y además 
lo dicho demuestra que en la Grramática pudieran hac 
sas modificaciones. 

Ahora trataremos del adjetivo: 



§ 1.°— PbOSODU. 3BMBRAI. OB LOS ADJ1 

200. Los adjetivos son todos ténicos, exceptuando 

1." Los tratamientos de las personas: don, doña, sm 
singular), frey; y en los vocativos es ordinario hacer á 
señora, padre, madre, y quizá algún otro, como maeee, » 

Cualquier castellano hará átonos estos adjetivos e 
Este retrato es de ÚOñ Juan; aquél de doBt Clara.— S»r 
Fray Andrés— Los apóstoles Sis Pedro y Su Pablo.— La 
—Obras de frey Lope de Vega. 

Se ha de notar que á veces se junta don con /ray, 
que santo es tónico cuando le precede artículo, t. gr., i 
adjetivo se emplea completo sólo con los nombres Ih 
Uo. Sin embargo. Su Tomás, dijo Salustrio (485'), 
Iaís (134): el uso vulgar es, el stmto T<^>ías. 

Adviértase también que de estos adjetivos, los qn 
al nombre, son siempre tónicos detrás de él. 

2." En vocativo hacemos átonos algunos adjetivos 
tos; V. gr., buen hombre, gran Dios, gran camueso, mal a3m 

3." Los numerales simples (gramaticalmente), so 
¿Uee, veinte, ochenta, dentó, mü. En una cantidad de dos 
las unidades son tónicas: las decenas, átonas: diez y sei 
eétera. En las de más de dos ciiras, pueden ocurrir va 
cgemplos: 

a) 628: el seis que precede al cientos es átono, j 
tónico. 



""íT"^^íPl|pi^|W 



- 186 - 

lil, y el dos que precede al cientos 

al mil ea ¿tono; el otro tónico. 

3fl al ftül 63 átono, y el tres que pre> 

que precede al cientos, el cütcuenta 

lOenas completas, las palabras ciVff- 
las DO completas, las nnidades qa« 
las decenas de millar son siempre 
a,T completas también son átonas. 
'cero, etc., son todos tónicos; pero es 
nar un vocablo compuesto de las de- 
debe hacerse átona la primera pai^ 

i en los capítulos precedentes. 



significa propiedad, y puede poner- 
mitivo; T. gr., 7-e<ü, perruno, español; 6 
España. Así, alma real es lo mismo 

que hambre de perro; suelo español, 

1 pronominales mh, tuyo, suyo, cuyo, 
rqne representan á los genitivos de 
pronombres. Pruóbolo: Los pronom- 
a de sustancia ó persona, no pueden 
Inos; lo cual quiere decir que no púa- 
siguiente, en otra categoría), sin de- 
t pronombre de suyo lleva artículo, 

artículo no sería pronombre, sino 

j vuestro son adjetivos, como nadie 
i el artículo prepuesto (sobreenten- 
nasculino y feaienino) (1), pues bien 
lia (por ejemplo, la suerte), y lo mío 
I en virtud del artículo): luego tales 
! 6 perruno. No tienen nada de pro- 
H, de que, de nosotros, de vosotros. Cuyo^ 



< tu mt «», it IH rwH), ata.; lo mUmo qna al Mrdi ga- 
na ■Dteponiando al pOHclTo^ Dombra, haalnal 
mtk 4 BB proBombra, ya llar» an si al iIboo da I> 



n agrafBTM: k futa da *1, bMU i 



porana al B^lati* 
11 araaBle qoa al-- 



- lOT- 

ftDnqne relativo, nunca es pronombre ni puede serlo. T no ss admire de esto- 
el lector; pues ya hemos dicho (núm. IGS) que en la claf 
pronombres, adjetivos, adverbios y coi^onciones, Ouyo 
átono: de los demás trataremos ahora. 

202. Forma completa. — Estos adjetivos son siempre tí, 
sonas hacen átonos delante de nombre á nuestro y vuesti 
ral de Castilla la Vieja los acentúa prosódicamente, á d 
á un vocativo, como en este ejemplo de Rojas, 130: 

JVucftra ama ¿dóndo pondremoa 
Eatoa cofres? 

203. Forma apoeopada: ni, tu, an— Delante de nombre 
forma, aunque antiguamente no fa¿ así. La Academia 
aoentOar estos posesivos es vicio y tosquedad, y que con 
ta BU calidad de adjetivos, y se rompen las leyes nativi 
yo que soy castellano viejo, quisiera ver las pruebas i 
pues no veo fundamento para tales reprimendas. 

Lo único que aparece es la equivocación que tales 
tener con miy íü pronombres, y con la interjección sus. 
ferir el autor del parrafillo citado, que tal equivocacioi 
Voy á responden 1.", de qae se puedan confundir, no se 
iundan: depossé ad/aeíum non valet ülatio. 2.**, niego que 
pues el pronombre va casi siempre seguido de vocablo • 
las raras veces que va seguido de sustantivo, jamás ] 
tuiido á éste, como en el siguiente ejemplo de Lope, 5.°, 



Tú, fortuna, tt, amor, tú, hermosa ciega, 
¿Qué bien podrá esperar mi oonflanu? 



mas el posesivo va siempre unido al sustantivo ó al in£ 
<ña siempre unido al nombre, es decir, sin pausa en mee 
que el sentido de la proposición quita todas las anfíbolc 
se confundirían siempre sí (pronombre y adverbio), I 
tícnlo) sé (inflexiones de ser, y saber), y otras infinitas 
que tienen una misma acentuación. De donde resulta qi 
toáramos ortográficamente, no habría motivo para quejí 
qne sería puramente material; ni por acentuarlos prosóc 
mos su calidad de adjetivos, ni rompemos las leyes del 
las que yo conozco. 

3° Los castellanos viejos, cultos é incultos, doctos 
iónicos á. mi, tu, su al principio de oración y detrás de 
dnSjul^ y átonos (ó mejor, subtónioos) detrtUí de sflabí 
ximos á un acento predominante; aunque á veces por la 
nante el acento del posesivo. Resta copiar algunos ejen 

De posesivos tómeos; En mt lugar — Para m» hijo— C' 



Te quiero como á mtr ojoi — Ko está par* ái 



iB,ee. 

Jian. 

a., ib. 



, 410". 



T & la de (w ameaM fiera lumbre. 

Oóngora, 449' 

Fíeraa naolonea eontra tw fe armadas. 
Id., Ib. 
Si «obre bi piedad dÍTÍna, aobrc- 

Calderoii,l.»861'. 
Pues para hm gnadaméa 
Ha comprado parte della. 

CnbíUo, 187', 
Algna eonanelo en mí dolor tuTier^ 
Pero mi no temida desventura. 

Aijona J., 91'. 
Es eamarada 
Da don Diego.— Tu don Diego 
Fa& quien oauaA todo el fuego. 

AIaroon,8T. 
Para mí satÍB&eeion 
Vuestro engaflo ee la diooulpa. 

Id., 381". 



No baoee bien, que mí rason 
Puesta 4 tw Ins, no luciera. 

Hojas, S98. 

mos: /ay m\ maáre\~áame tu capa— ya se fué 
^aplaudirán hm discípulos, etc. También en 
ritmo; paes si cae el poBosivo en sílaba qae el 
como palabra menos principal qne el nombre 
bono. 

^ t& dAse, 7 al fin 
td de tu albedrlo, 
tte tu vida tú, 
b& de tu peligro, 
t& to duración, 
» tA tus designios 
tte tú tos alientos, 
e al fin tantos siglos, etc. (Calderón, 1.°, 486). 

tu posesivo es tónico: viene detrás de diocion 
oral del verso. 

ao ó tónico ¿ voluntad, segnn el acento qne se 
, núm. 197, B. 4°). 

es átono per accidens, el ritmo resulta daotí' 
»e en BÜaba átona. 



Notemos t>ainlH«n este verso de Melindez (3^). 
Todo fu lugat tiene. 

Si hacemos átono el su, se entiende qne el todo a 
para eritar ahi la oonfíision, debe hacerse tónico el su. 1 
el todo es sujeto de la oración. 

Besmniendo, digo que no puede darse regla &ja para 
los poBesivos: pero qne en general son tónicos después 
esta una de las cosas que no pueden sujetarse ¿ regla; pe 
lo qne quiero asentar aquí) que no es tícío ni toequedac 
posesivos. Digo más: los posesivos nonca son realmente 
nicos; es decir, qne permiten que su acento se obscuro: 
dad de otro acento precedente, ó por la rapidez qne exig 
núm. 35, 2.°). 

CAPITULO VI 
Del adverbio. 

204. Fuera de los adverbios relativos, los demás en 
tónicos. 

Ta hemos tratado también de los adverbios tnas, mi 

El vocablo luego, cuando es adverbio de tiempo es tam 

Resta discutir una palabra no poco dudosa, y es el llai 

■m adverbio auH (ensella la Academia, pág. 366) prec 

se acentúa, porque en este caso forman diptongo las d 

acentuará cuando vaya después del verbo, porque ent 

como voz aguda disílaba: ¿Am no ha vetado!*— No ha ve 

Después del verbo, todos convenimos en hacerle di 

hay cuestión (1); lo mismo cuando venga detrás de otra i 

difique; v, gr.: más aun. Joven aun. Sin embargo, sepa 

tros poetas rarísima vez posponían el aán. 

Uirademesona, 46" 

No se acaba el mTmdo aún (2) . 

— ¿Qné ea aiint—Aím no podemos 

Hablai bien los pobres? 

Tirso, 608 

Siento el sobresalto 

Que ve dora orin (S). 



Vimés, 649 
Pero cútame aún despedazarte. 



Toleoertifio 
Llevarb, si n< 
Del pan y de] 
Awt del palo 
Caldero 
No he teñid 
Qne haya pe 
Cnmplirtea 



a) AlgaOMa alnéiMlB hkllunoi «n 1m paatu del •i(la XTIIIi 
P»i» BqDU qn* en Im letru a> aún naeTO. 
Que —tí aún eD-rnalta an meatlllu. 

(S) Coneaiía&te de m 

(8) / ■ 



.■-.jlUiif^W^WJ 



nás frecuente el aun poBpnesiOi 

enemos tres opiniones: 

iempre ocentiimí la M, como también Jove- 

aeto, qae siempre ponen acento en la o. 
o el auH. 

ba citado no dice más, sino que aun es dip- 
ioado por él; y esto es indudable, ni necesi- 
ite, los gallegos hablan mal. El acento de 
. es átona, según parece por los poetas, y se- 
[üastilla. 

la cuarta opinión que distingo asi: el auH 
í la », ya delante, ya detrás del verbo; el 
[perteneciente á los de cantidad) es átono y 
Pero como es difícil en muchos casos dis- 
9 tiene el aun, creo que debe decirse que 
} átono, y el aun pospuesto tónico, y que no 
mente adverbio de tiempo, y raras veces, 
itónicos, según está dioho; (núm. 166). 

piTULO vn 

nombre. 

tónicos. Sin embargo, esto no impide que 
algunos nombres por fijamos más en el ad- 
: ¡Dios m/o/. Pero esto no sucede siempre, 
ion con que se habla. 

no á Dios al rezar Dios te salve, Ufaría, etc. 
diferentes formas ó metamorfosis que han 
ipuestos vuestra merced, vuestra señoría 

tma reinaba 

e BQ senado, 

laeal m&s honrado 

e Uamaba. (GaatUlejo, 236). 

ecorriendo la siguiente Usta: 

-Rojas, 21' — Quovedo, 277— Calderón, 2.", 
4" — Cañizares, 507'. 

:, 177". 

¡nevedo, 117*. 



- 191 - 

7, Vaesanced: Tirso, 241'. 

a VueBeneé: Avila 562~Tirf(o, K4"— Moreto, 316 

9. Vnsancé; HoretíO, 315". 

10. Yaeaac^: Hartado (Antonio), 462. 

11. TTsancó: Tirso, 234"— Moreto, 59*, 202'. 

12. Usaced: Solis (Antonio), 17"— Moreto, 489". 

13. Tueoed: Rojae, 144. 
14 Vaoé: Rojas, 141*. 

16. Uced: Rojas, 21'— Solía (Antonio), 16'— Calden 

16. Ucó: Matos, 221'-Zárate, eW. 

17. Vtiesaniestod: Tirso, 669'. 

18. Sn mested: Calderón, 2.", 82-Id^ 4.», 138". 

19. Sn mesté: Moreto: 110. 
90. Vuesansted, Tirso, 2CT". 
21. Voesansté: Tirso, 2G6'. 

^. VuesastediTirso, 569"— QuevBdo, S77*. 

^. Vuesasté: Tirso, 192', ffl6". 

24. Vnesosté: (ao encnentro la cito, que creo es de 

26. U8astod:RojaB271— Calderón, 4.°,^— Cafiiza! 

26. Vaested: Quevedo, 122*, 520*. 

27. Vuesté: Sor Juana, 291'— Moreto, 661. 

2a Vaested: Cubillo, 132— Trillo, 68' -Tirso 282, 

29. Vusté: Cubillo, 141— Tirso, 232-Qu6vedo, 124' 

8a Usted: Quevedo, 620'— Calderón, 2.", 93'— More 

31. Usté; Matos, 224'— Solis (Antonio), 17". 

1. Vuestra señoría. 

2. Vueseñoría: Cabillo, 164— Quevedo, 156'— Cald 

3. Vusefiorla: Lope, 4.', 90*. 

4. Vusifioria: Lope, 3." 639. 

■ 6. VuBiniría: Tirso, 669'. 

6. Useñoría: Cabillo, 159"— Anón. XVI, 370. 

7. Usiniría; (Tampoco encuentro la cita). 

8. Vueseoría: Cubillo, 150"- Monroy, 111'. 

9. Vuesoría: CubiUo, 168-Polo 209. 

10. Vuesiría: Tirso, 647, 643'. 

11. Vnsoría: Tirso, 162'. 

12. Usiría: Calderón, 1,°, 544— Zamora, 416. 

13. Vuesía: Cubillo, 164'. 

14. Vusía: Cubillo, 179— Moreto, 504'. 
16. Usía: Cubillo, 158— Cañizares, 650". 

1. Vuestra excelencia. 

2. Vuexcelencia: Tirso, 673" — Cafiizares, 5^. 

3. Vuecelencia: Montalban, XIV, 462"— Cmz (Rí 



-Tirso, 88. 

■). 

,ón, Xn, 413'. 

tra reTerencia; Alarcon, 446"— Isla, 396". 
i seor, sor (Rojas, 371') y so (L«iva, 368. 
)73), sora (Alarcon, 82', 87 ) y sa (Tir- 
I'). 

es. — LoB géneros Bon seis, segan Is Aoa> 
limaleB machos;/«m«M/Ho, propio de los 
?r = ni uno ni otro), propio de aquellas 
üeno (lid xMvóc)) propio de aqaellos anima- 
o, como lagarto, murciélago, anguila, 
os Bd,jetivo8 sustantivadoB de ana sola 
311 aplicarse á machos qne á hembras, 
iiguo, el de los nombres que sin razoD al- 
9, otras femeninos. 

los apellidos y los propios de mujeres) 

1 artícalo masculino; v. gr., eí agua, el 
los letras a y A y el nombre haca llevan 

I (sola ó con adjetivo-, larga, escasa, et- 
) 3', 29, atr-Moreto, 59', 159: la postrer 
iojada (hablando de un hombre), Yélez 
,386". 

litan de género ambiguo: 
riente, creciente, menguante, mar, mim- 
fénix, serpiente, enjambre, dogma, trí- 
\a, dote, anagrama, epigrama, crisis, re- 
'lema, frase, cometa, origen, linde, fan- 
o), catástrofe, yunque, iris, perífrasis, 
■bole, adarme, clima, 
ióstola (Hojeda, 4&2); macha (Mirademes- 
(Polo, 197); la poeta (Caro, D." Ajib, 1360; 
dttca (Calderón, 3.°, 368"); ese máscara 
-Trillo. 66); vasalla (Calderón, 4.', 113'); 
Luis, 13); hereja (Vegas, 482); idolatresa 

06'— Tirso, 126); pliegue y dobles, mas- 

Lo8 nombres en general son el ablativo 
la vocal extrema: apóstol{o, márlirifi, 
dos del latín se conserva generalmente 
tin, pero no siempre. Y como el plural ee 
afiadiendo una 5, resulta que la forma- 



c:OD del plural es en caatelliuio segnn la regla signieiite: Los que en avaga- 

lar terminan en vocal átona, 6 en e tónica, forman el "' — ' _jt_,i:-_j 

5.- mapas, especies, leyes, amos, espíritus, quinquéi 
forman añadiendo es: bajaes, aieiíes, tisúes, salud 
amores, agraces. 

Excepciones: el plural de so/d es sofás; e! de pa 
fió, se forma igualmente, afiadieado nna s. £1 de la I< 

Los terminados en vocal átona y s, y. gr. Carlos, 
y los patronímicos en s llanos ó esdrújulos, tienen e] 
guiar: los Carlos, las crisis, los lunes, los Peres. 

209. Plurales caprichosos en los poetas. 

cees: Calderón, 1." 183'. . 

síes: Castro (Gaillen), 382— Tirso, lOi'. 

noes: Id. 369"— Tirso, 104'. 

maseBí Rojas, dG"—all(es: Vélez (Luis), 120". 

míes: Polo, 1^7'— mieles: Villegas (Esteban), 554. 

qnés: Trillo, 72'— guees: Salazar (Agustín), 66". 

ay de míes: Solís (Ant."), ^'—Calderón, 2.° 17a 

túes: Lope, 1." 213— Quevedo, 181'— Isla, 311— Oa 

frenesíes: Solís (Ant.'^, 23'-Igle8Ía8, 449'— Calle. 

adioses: Id. 72— Pérex de Camino, 732', 

hipérbatones: Caro (D.' Ana), 136'. 

teces: Valbuena, 236, 299. 

greyes: Hojeda, 444 — Vegas, 496' — Fomer, 311'. 

toses: Quevedo, 220. 

senectudes: Calderón, 3.° 478. 

tuses (de tusj: Id, 3." 478". 

hambres: Id. 4." 262. 

sedes: Id. ib. 

Agnus Deies: Quevedo, 162'. 

quiquiriquíes: Id. 226. 

arremetieres: Id. 292'. 

remifasoles: Id. 541. 

Batanases: Id. 687'. 

mapas mundi: Castellanos, 10". 

nadas: Barbero, 687'. 

otrosíes: Id. 617'. 

traspieses: Vargas, 606. 

despuese's: Moreto, 616'. 

Es frecuente en los poetas el plural en is de los 
IfSfJabaUs, rubis, borceguis, neblís. 

El catálogo precedente da alguna idea de la ínc 
tocante á los plurales de adverbios y otras palabras 

2f0. Plurales de los hombres propios.— Prop 
nombre que conviene á uno solo (quod convenit solt 



194- 

iere que los nombres propios son muy 
rnamos propios no lo son, ^o comunes 
!ia de que qo se predican de los indivi- 
>8, sino como mera denominación que 
éste es Juan en el miamo sentido que 
imente decimos éste se llama Juan. 
}S nombres propios no tengan plural; 
supuesto de que hay nombres propios; 
íes por medio de nociones mentales, 
plurales de nombres propios. Léase el 
mujeres (XVl, 407), y las comedias de 
lan especialmente los propios de mujer. 

lejas, 171. 



unon), 510. 



>ra, 616"— Vaca, 316— Arriaza, ^— Mo- 

■Aurales. 

T un nombre ó adjetivo masculino al 
'ación que cambiar l& eú.o del mascu- 
i consonante ñnal, el acento no se tras- 
x; alavés, aZaveso. Exceptúase el nombre 
i'ero si el femenino añade al masculino 
la penúltima rocal; t. gr. aUa^, aleal- 

Itera el acento del singular. Sin embar- 



- 195 - ' 

go, de régimen se dice regímenes, j de carácter, caracteres. Acerca de e 
última palabra es de notar lo siguiente: 

Alarcon hace siempre agudo á carácter, como d< 
earaetér(e: v. 99", 3B9', 361", 364, 444". 

Fnera deeto: al carácter (99). 
Te imprimo mi carácter (869). 

Por consigniente, están mal los acentos de carác 
Hartzenbusch (pág. 99"). Antes de Alarcon no recuer 
Tocablo en singalar. Desde Calderón inclusive en i 
caráeter. 

En el plural; muchos dicen caracteres, que es plun 
pocos dicen caracteres. Vea el lector: Rufo, 122' — C 
LVín, 148— Argensola (Bartolomé), 319'— Valbuena 
B." G9, 1 28, 200', 2 18', 3^', 370, B22— Herrera (Jacintí 
902— Id. XXXV, 343— Norofia, 471'— Arriaza, 102'. 

Si «ntendéis sne car&oteres eGcritos (Cali 

Forqae son auB caracteres de fuego (Lo] 

Donde estaba mi alma entretenida 

En formar ciertos rombos y car&cteres (Oei 

También el plural Í6 fénix es fen/ces: líope, 5." 1 

CAPÍTULO vm 

■Prosodia de los nombres* ad}etlvos* 
y adverbios tfinlcos. 

212. Hasta aquí hemos tratado de la distinción e: 
eos y los átonos; pero no hemos dicho si los vocabh 
llanos ó esdrújulos. 

Los monosílabos, claro es que son agudos; por lo c 
tad alguna. Sin embargo, el decidir si un vocablo es i 
do tiene dos vocales, es cosa imposible si se desentie 
ciasion. Porque las reglas de los diptongos suponen 
■del acento, y este es un negocio difícil é intrincado. 

Estaa dificultades aumentan en los polisílabos po 

I.' Porque sería necesario distinguir en nuestr 
' griegas, latinas, árabes, castellanas, francesas, italiat 

2.* Porque en cada uno de estos idiomas tienei 
cantidad. 

3." Porque sería además necesario conocer la eti 
tos de cada palabra de por sí. 

4.° Porque no siempre en castellano guardamos 
latina. 



- 196 - 

Estes dificultades son tan graves, que no s¿ si será posible formar tina 
^^^a;= «„= «nn -„™in„ (5jjjg fondadas en la cantidad dé á conocer el acento 
laede hacei- pero si no se hace todo, siempre ha- 
Q las reglas. 

*tográñco (per se), y la vocal final de las palabras 
stran los datos suficientes para conocer dónde está 
, cuando se lee. 

újulas deben acentuarse todas, porque no hay otro- 
las demás. 

¡al fuerte ó en s y los verbos en « son graves; por 
ruarse las a^das en vocal fuerte, ó en 5, y loa ver* 

1 vocal débil ó en consonante, exceptuando las en 
gudas: por consiguiente, se acentuarán las grave» 

adyacente á una fuerte es naturalmente átona; por 
débil tónica, adyacente á una fuerte, debe acen- 

que precede á la otra débil, es naturalmente áto- 

centnaxá cuando sea tónica. 

es concurrentes, se considerarán como separadasr 

q; así debe acentuarse aéreo, empíreo, etc. 

puede leer sin peligro de confundir las agudas con 

son bien conocidas por el acento. 

de está el acento de seria, haría este razonamien- 

pero la i es átona, puesto que no lleva acento; lúe- 

como ni la /ni la » tienen acento, deduzco que la. 

)0B se acentúan: 1.°, las letras a, e, o, u, por eos- - 
únicas, que no lo son; 2.°, loa pretéritos fué, fui, 
e no le necesitan; S.", las notas musicales mí, láf 
; 4.", él, mí, tú, pronombres personales; s/pronom- 
)n de ser y saber; dé inflexión del verbo dar; té 

e y los verbos agudos con un sufijo, se acentuarán 
tal aditamento; fácilmente, cortésmenle, perfcc- 
•darnte, mandónos, . 

L dos sufijos y los llanos con uno ó más, se acen- - 
Bgla de la Academia, v. gr.: dándome, dístenos, 

diitingae lot nombreg de los verbal. FriDOtuneute, tjintcw amitos 
itot. Tampoco diatlDune «utra 1u tarmioadu en Tooal faerte y eo 
y namorOBM, coma que lo ton todu Im prlmeru paraoD»i de bíd- 

dos en •■ Pero al fin, por au loeoto mil ó meDoc, do he de reiUr ooa 
SD el idioma. 



- 197 - 

¿mote, dármelo, etc. Que se acentúen ortográficamente poco importa, con 
taJ que se reconozca que no es tíoÍo ni licencia hacerlos ditónicos en los 
«asos ya explicados (nilm. 197). 

Todo lo demás que pudiera afiadir sobre la colocación del tono ó acento 
prosódico en general, fondado en la cantidad de las sílabas y formación de 
las palabras, es tan incompleto y difícil, que preñero dejar] 
£n latin, el sistema prosódico es relativamente fácil, conocí 
mejor dicho, la raíz de la palabra; porque la cantidad de to( 
ios está sojeta á reglas generales y fáciles, como podrán ate 
nos de mis discípulos, á quienes enseñé el modo de conocer 
todas las sílabas latinas; y yo mismo, con mi sistema prosód 
«e me ha olvidado algo) la cantidad de todas las sílabas casi 
-te como leía. Pero en castellano, como lengua menos pura, 
inmensamente mayor; y además tendría poca utilidad tal si 
-nso y la acentuación ortográfica para conocer el acento de 
Jtustra fit per plura quod fieri potest per pauciora. 

Mas para concluir este libro, voy á fijar bien el acento d 
tras que le tienen vago ó mal entendido. 

215. A. 

1) Ábáalá y Auáalla, árabes, que parecen un mismo no 
'do aqaét (Calderón, 2.°, 335 y siguientes) y llano éste (véase 

2) Adonaí.—'^\& palabra hebrea es en latín Adónai: 
hallo Adonáy, y debe pronunciarse Adonai, según el uso di 
tas: Calderón, LVIII,' 397, 413-Id., 4.", 200"--Moreto, LT 
«las, 466. 

Si S07 snmo Adon&f, 

Abrutaroa pienso luego. (Moreto) 

3) Ahi.—'Ea vicio algo frecuente en el norte de la Peni 
por sístole. 

Como esas, estatuas hay 

Por ahí qoe se idolatrao. (Calderón, S.", 

4) AlboiMO.—Asl nuestros poetas, menos Laso, X, 396. 

5) Alcibiades y otros en ades ó adas griegos, deben sei 
les son Mtlc/ades, híadas, dríadas, hamadríades , (véase 
sio, 2©— Acevedo, 266— Arqnijo, 4(^'— Lope B.", 366'); - 
Olimpíada (Cairasco, 496), Oriade (Calderón, LVIII, iSi'), 
<Lope, b°, 461') tesplades (Lope, XXXV, 270), miríada (Lis 
'(lista, 287'): no está en el Diccionario): Iliada (Argensola, 1 
co, XXXV, 300— Quevedo, 458'), Lusfada (Góngora, 466), A 
XVI, 172'), Pléyade (Arjona, Juan, \OV)-acladas (Vilb 
náyades (Herrera F., 302). Aunque no falta algún ejemp' 
no debe hacer autoridad contra la regla. 

6) Alcíitoo, — Este y otros grigos en 00 como AhUhoo, 



- 198- 

Pdntoo, AstÍHOO, deben tener átonas las 00, segim sn origen griego y 
latinÍ3. 

Sin embargo, nuestroa poetas suelen hacer tónica la primera o: asi. 

Alcinóo (Cervantes, 596); Ptritóo (Lista, 306). Hermosilla los hace en ge- 
neral agudos; Piritoó, Artinoó, Piroó, Creo debe seguirse la acentuación 
griega. Antínoo dijo muy bien Reinoso 221. Agueíóo, sin embargo, tiene la 
o primera tónica (en griego omega). 

El apellido Fetjoó tiene y debe tener tónica la o final, segtm s© halla im- 
preso en documentos contemporáneos del famoso benedictino, y en Horatín. 
(Kicolás), 65' 

7) Áloe. — En griego, según el acento, es aloe; según la cantidad áloe^ 
como en latín. Fúndense admitir ambas acentuaciones. 

Tefildos nvdoe y áloes, espirando. (Ribera, Luis, 380') 

Y Al divino Ctuoóea 

En indianos aloes (heptas.) (^pe, C.°. 197) 

No es admisible decir aloes ¡ como Hojeda escribió, 500'. 

8) J./fííí'.— Apócope de Alvaro, debe ser grave y no agudo. (Véa- 
se X, &10). 

9) Ambrosia: Los antiguos decían ambrosia, de lo cual tengo muchos 
ejemplos: Cervantes (689') ya dice ambrosia: en Lope es vario el acentor 
desde Calderón en adelanto todos dicen ambrosía. Bebía ser ambrosia, se- 
gún es en latin, sin embargo, en griego tiene el acento en la ij 

10) ^»í/»,— Este verbo hebraico es agado en castellano, como en he- 
breo. Tirso, 340, 417. 

A sátiros que me Uamen 

Como lega digo amen, (verbo; equivoco) 

En ves de decii otnJn. (Calderón, 4.% 378) 

11) Attacréon.—'Sil nominativo griego así es, y así le usaron nuestros 
poetas, V. gr., Villegas (Esteban), 567". Si fuera apócope del ablativo 
Anacreottte, debería ser agudo. 

Véanse también Villanueva,593'— Jovellanos, 6. 

12) Anagrama, epigrama: llanos. Así todos los poetas, sin excepción. 
Y conforme á éstos, deben ser llanos los demás en grama ó gramo; tele~ 
grama, kilogramo. 

13) Aníbal, Asdrúbal, Amílcar, Túbal. — Aunque parezca increíble, es- 
tos nombres son agndos en todos nuestros poetas antiguos, hasta Calderón 
inclusive; véase Cueva X, 362, 373. Los acentos allí puestos por el Sr. Du- 
ran, no debieron ponerse. Un solo caso hallo de Aníbal (Virués, 509), en lo 
antíguo. Los modernos, con mejor acuerdo, los hacen llanos, como debea 
ser, según la regla general. 

La palma por Aníbal obtenida (Moratin L., fiW) 

El gran hijo de Amilcar te amenace (Arjona M-, CSfl*) 
Diga vencido Asdiúbal y el Metanro, (Lista, 3ST) 



.íéH 



— 199 — 

Arjona M-, K6'— Arrlaza, 69'— Jforatín N., 59 — Moratín L.,&60 — Qninta- 
na, 17— Pérez de Camino, 726"— Lista, 286'. 

A este modo, debían aer gravea Gaspar y Baltasar que hacemos 
a^fndos. 

14) Am'malía.—Jjo mismo qne animal, tiene ton 
malamente escribió Jovellanos, 30. 

15) AttUoco: Calderón, 1°. 311 y sigoientes; Lopt 
tignos como Timoneda y Castellanos, decían Antiocc 

16) Antipatro. — Esdnüjnlo debe ser este compuei 
padre. Sin embargo, grave le usa Lope, 5.° 196,324. 

17) Areopágo: grave: Moreto, 498'— Cañizares, 
dez,219'. 

18} ^r/ete.— Acevedo y Moratin (N), dicen ariett 
demos, ariete con diptongo; pero su verdadera proni 
latió ariete. 

Combfttídofl de Arletea cayeron. (Ck 

19) Aristides.^Asi es en griego y así le usó Ma 
mente se le hace esdrújulo. Lope. 3.", 294" también It 

20) Argut'médes.— Asi todos los poetas: Argensol 
che, XLII, 317-Tirso, 566' -Lope, 2.°, 356. 

Aquellos ediflcioB y cotoeoe 

Que del grande orqnimédes fueron traía. 

Y lo mismo todos los griegos terminados en tnt 
(Calderón, 1.°, 13'), Diomedes (Claramente, 511), Gani 
y Palameáes (Laso, X, 321). 

21) Arrecife. —'^ciMa, 61': 

L» brava oosta de arrecifes llena. 

22) Atáide. — Este apellido portugués tiene la a t<! 
Calderón, 3.", 70'— Quintana, 43 y siguientes. Tiene la 
tes, 604'— Lope 4." 134— Meneses, 466'. Es preferible t 

23) Ataúlfo.— Asi todos. Sólo Valbuena contrae ■ 

24) Atmósfera. — Según el acento griego es esdn 
dad, grave. De uno y otro modo le usan nuestros poet 
oente); 230 — Cienfaegoe; 20', — Esdrújulo: Anlaza, 74' 
Ahumada, 707— Somoza, 473. 

No será falta decir atmosfera, fotosfera. 

26) Átropos: esdrújulo: Ofia, 372— Arguijo, 397. 

26) Auréola j lauréola.— la. Academia en su Dic 
esdrújulo al primero, y grave al segundo. En latin, ai 
el suAjo ola es siempre breve en latin. Loa poetas hai 
Hojeda, 467'— Vaca, 336'— Burgos, 449 bis; y grave i 
nos, 60', 112— Cervantes, ©—Silvestre, 245'— Lope, 
Olmo, 146'-TriUo, 66— Cortés, lÉS. 



Debían ser eBdrújaloa; mas por respetíO.á la tradición podremos admitir 
indiferentemente las dos acentuaciones. 

27) Aítstéro.—EB incorrección hacerle eBdrújulo. Muy bien Salazar 

1 ploral, Aydces, segnn la cantidad, 
iinque no tiene acento en el DiC' 

«tres. (Calderon, B.", 478") 

DoeUo, XIV, 409". Mal Arrlaza, 106' 

.H. 

gora, 459". 

, 3B6'-Polo, 178-ArrIaza, 129'. 



b1 acento griego (Castillejo, 166' — ■ 
a, según el uso latino, 
de Chile, lleva el acento en la lilti- 
inque parezca que puede leerse de 
ámete la diéresis diciendo 5lo&ío, y 
>. En el siguiente ejemplo del mismo 

indioha, 
ante. 

> altere el ritmo anapéstico del de- 
1 los otros casos en que el mismo au- 

36 siga la cantidad ó el acento: es el 

^i agudo (y mejor) Cald., I.", 128. 



*,) (Calderón, LVni, 469'). 

ir, ha prevalecido siempre el decir 

36") 

derecha mano. 

ZKKTK y 461'. 

io, 212" y todos. 

ope, 6." 463'— Calderón, 3.' 386— Mo- 



- 201 - 

8) Carteles— VBTBoaB^e de nna comedia de Calde 

9) CarpóJoro—YicioBaiaeiitB le hizo grave Ce 
gnientes. 

XO) Cdstor y Pólux—Axeaijo, 400'— Mal dijo Of 

11) Catúlo y Tt'bulo — Graves, sogim la cantidad, 
poetas. Solo JovelIsuoB desafina escribiendo Tibulo 
lulo (453) ■ 

12) Gíwcaso— Esdrújulo. Sin embargo, Ofla, 440" 
ron Caucdso. 

13) ccrtí/— Aunque alguna vez se halla (malamc 
sin embargo, no hay un solo poeta que así hable. To 
apuntados, y son treinta y cinco, dicen cénit. 

Arbitro de un cenü y otro cénit (Calde; 

Y tmeoa en inMndios el claro emií (Lista, 

14) ' ceHtímaH0~(Bñ&T60, el de cien manos) — Esc 
posición latina y la Academia. En los poetas es gra^ 
612' — Vaca, 2S2. Debe hacerse eednSjulo. 

16) Cerbero (el can)— Aunque esdnijulo en latín 
poetas le hacen grave. 

Te vio el Cerbero en la Urt¿rea roca 

16) d cercen — Los modernos le hacen agudo (v. H 
7 el Diccionario de la Academia). Su origen, el lati» 
)i[piioí-=compás), exige, tanto por el acento como po 
castellano sea grave; y así se halla en nuestros poetai 

Se lo eortó todo al efrcen. 
A quien eortaron á cénxti. 
Piorrea y Cosmes á careen. 
¡Qoé dices] ¿qnltada?- A cercen. i 

17) ciclope ó ciclope— L& cantidad es ambigua, y 
más común es ciclope, 

Y la fragna j los dclcpe» esoonde (Vi 

18) áster 

Tía monja del Gi»tér allá, en Florencia. 

(Mal impreso Císter: es y debe ser agudo). 

19) citeréa (Venus) — Así según su origen y la rat 
tas; aunque Herrera (Femando), 262, y SoKs (Dionisi 

20) Oeo/ds- Altamira, 190'— Moratin, L. 6(M. 

21) Cleopátra—JAejíQ en todos los poetas, excep 

22) cónclave y conclave— A.m\io^ acentos están a' 
demia. Cottcléve es en latín, y en Hojeda, 415', 422 y O 



clwDe cuenta con más votos; Ofla, 371'~Tejada, 38' Hojeda, 429, 434', 449', 
~ ' '• "32— Morillo, 176'— Lope, 4." 274". 

es cóndavea ; acuerdos <Oña, 430). 

cúntur, eB grave. Por tanto, licenciosaments 

B cóndores comido {Ofia, KS). 

■ Cósroes; y Siróes (hijo de aquél), son esdrd- 
)s usa, los acentúa como en latín (2.° 366 y bí- 
fs, nombre de mu.¡er (3." 142 y sigmentes). 
í'— Alarcon, 142— Nieto, 588". 

ambiguo; sin embargo, nuestros poetas le ha- 
jarrillo, oSO. 

san nuestros poetas: Cueva, X, 344— Queve- 
se Dámocles, como Empédocles (Fomer, 371), 

.; pero la mayor parte de nuestros poetas le 
), Alarcon, Rojas, Villavieiosa (José), Fuen- 
s, Anón., X, 4SJ; Polo, Arjona (Manuel), 
in Calderón, siempre con la i tónica (3." 241"), 
a prevalecido la pronunciación latina, Darío. 
griegos en sienes: Antístenes, Sostenes, etc. 
>giin el acento griego y la Academia: grave 
poetas: Acevedo, 262' — Horatin (Nicolás), 55. 

López de Ubeda, 74. 
Diego Diez desafía 
A romance y á latin 
A la muerte. EUa venció 
Y al Diego Ditz le metió 
[lie de- En un medio celemín, 

I Con qne vencido qnedó. 

jundo ejemplo, parece debía ser Dies: acaso 

fún el acento griego y el uso mtfdemo: grave 

: Castellanos, 381— Oña, ■^7'. 

n latin, viciosamente le pronunciamos do- 

1 ser&ñco mortero, 

1 donáitiea campana, (Góngora, 447'), 

108 Castellanos, 124', 179~Elego (esdrdjulo) 



~ws — 

2) elíseo, loe campos f/íseos— Tiene la / tónica, aunque Queyedo, 244— 
Anón., X, 56' y García, XVI, 646, hicieron tónica la e ^'"^ — ^•-^'- — '- 
iwrteneciente á Slisa ó Dido, ea tónico en la e. Y lo m 

pió Elíseo. 

3) £'/o¿sa— Todos: Quintana, 8— Marchena, 626, 

4) Engadí—Aai Üata, 280', mejor que Engádi: Qx 
jal, 5S1. 

5) eritréo—Asi es. Solis (Dionisio), 256'— Lista, 28! 

6) Eróstrato, Sóstrato, Pisístraío — Aunque el us( 
es varío, me parece mejor la acentuación esdrtíjula, coi 

7) Estires — Algima vez le hacen llano los poetas, 
pronunciación hehraica aguda, es mejor; como Jonás 
sin embargo, es siempre llano. 

8) EsíéMior—Vor ningún capítulo dehe ser agudc 
malamente le hizo Hennosilla. 

9) Efíopia y etiope — 1." Etiopía. Sólo un ejemplo ha; 
H., 516). Todos los demás ponen el acento en la o, comí 
otros. Montesino, Castellanos, Lope, Hojeda, Ribera (I 
viciosa (José), Tirso, Alarcon, P. Céspedes y Rojas. Y i 
éstos, y en Vegas, Góngora, Trillo, Calderón, Polo, 
MaTU*y puede leerse casi siempre Etiopía, sin faltar al 
fimdíuidonos en el principio establecidoen el n." 14] 
siempre leei-se Eñópia. Erróneamente acentOó la i Hai 
mos de Calderón: pues pudiendo esta palabra leerse d( 
Hartzenbusch dedncir que la usada por Calderón es 1: 
así la pronuncia óste en el ejemplo siguiente{4." 207"): 

No será acción impropia 
Saber i. boea nuevas de EHópia. 

Al ñn, Hartzenbnsch salió de sn error, y en los ton 
crema en la primera i. En mis apuntes figuran más de 
con azenxis, como debe ser. (Véase el libro IV, cap. V, 

2." etiope, y todos los griegos en íope son esdriJjulo 

Calíope en Castellanos, Cervantes, Fr. Luis, Góngt 
Ribera (Luis), Callecerrada, Calderón, Trillo, Verdngo 
ratin (L.) y Reinoso. Caltope hay en Herrera y Melénd 
con sinéresis, en Aijona (Juan), Vaca y Norofia. Jja pri 
correcta; la segunda es diástole; la tercera es mala por 

Bríope: Maury, 178. 

Liriope: Lope y Calderón: véase este verso dactilico 

lia ce^edad del hijo de Liriope (Lope, i 

Etíope: Góngora, Lope, Aijona (Juan), Cairasco, A 
(J.), Vélez (Luis), Prado (Fr. Adrián), Arguijo, Solóizi 



Hojas, Cubillo, Jovellanos, Porcel y Norofia. Véanse estos versos dactilicos: 
Tnanfa del etiope. (Cainsco, 468). 

PneB vuela aa Galiope 
Deode el bUnoo francis al negro etiope (Góogora, 458). 

Castellanos, Corvantes, Argensola (L.) y Lobo decían etiope: con sinére- 
eia hay tin ejemplo, Anón. XYI, 190. De las tres proaasciaciones digo lo 
mismo qae de las de Caliope. 

10) Eufrates— Asi todos, como debe ser. Sólo ErcíUa, 101", y Lope dicen 
Eufrates, esdrújulo. 

11) Eufrosina — Esdrújulo en latin: nuestros poetas le hacen llano, ae- 
^un el acento griego: Herrara (Femando), ^7— Cali acerrada, 461. 

12) Euri(ao—A.ñi todos: V. Morillo, 179'— Villarroel, 6a 

13) Euridice —Mejor que Euridiee, según le usan Lope, 5.** 316', y Anón., 
2VI, 636-. 

220. F. 

1) farándula— AbI la Academia, como debe ser, Farándula, Qóngora, 
447'. 

2) /arííute{= heraldo)— Así la Academia: /araMte,Tas¡s, 163. 

3) fárrago y /orrógro— Ambas acentuaciones están autorizadas por la 
Academia y los poetas. La segunda es más conforme con el origen y eatá 
máa autorizada. V. Mdratin (N.), 34'— Iríarte (T.), 62'. 

4) filauda—ljí Academia y Fomer, 421, dicen filáueia; pero es. mejor 
filaucla, según el acento griego: Argensola (B.), 314 — Lope, 6." 188, 226'. 

5) Froüa— Asi todos; Lope, 3." 466"— Valbuena, 2(B— Moreto, 473. Y no 
FróÜa, aunque así parece que está en Valbuena, 337. 

221. G. 

1) Geloira y no Gfe/oiVa.— Todos. V. Moreto, 466-488. 

2) Go//as por Goliat dicen algunas veces los poetas: García, 644" — Se- 
púlveda, X. 298. 

3) Guadaíra, y no Guadátr a. — Todos: Monroy, 109— Vaca, 278'— Líb- 
ta,326. 

222. ^. 

1) Harmonía 6 armonía se ha dicho siempre. Arjona (Jxian), escribe 
Marmóm'a. 

2) //i?/^«a.— Esdrújulo en latin, es llano según la acentuación griega, y 
«1 uso de los poetas. V. Medrano, 347'. 

.3) Heródoto y Herodóto. — De ambos modos puede decirse. 

4) Héroe.— Asi el uso general. Herie: Aldana (Cosme), 604', 611— To- 
ledo, 6. 

6) /Tíroítfa.-Lope, 6.M98. 

6) Hesioáo.—TÁ.&l escrito en Villarroel, 68, exíodo. 

7) Hípogrífo.—Es lo común en nuestros poetas. Los acentos de hipó- 
K'i'ifo en el tomo I de Calderón, tai vez son puestos por el Sr. Hurtzenbusoh. 



-206- 

223. hJ.K. 

1} Réro. — K'ii todos. Pero su compuesto celtibero, que también debe ser 
llano, jaBÍ le osaron Esqnílache, 296', y Cueva, X, 369', ea esdrújulo en la 
Academia y en Calderón, 4.°, 361", y Vaca, 284'. No e 
le esdnüjulo. 

2) Impio ó CíM^b.— Esta segunda forma, más coi 
ia& más osada que aquélla entre los antig:uo8 hasta 
TTera (Femando), Arguijo, Castellanos, Acevedo, Ri 
Kioja, Rebolledo, Jánregoi, Hojeda y otros; más de 
ron siempre dice t'mpfo, y también Trillo, Morete 
glo XVIII es muy varío el uso, hasta Quintana inclu: 
Talecido el decir impío. No es, pues, sístole el impio < 

Y hombrea Inyno* fingieron üitpia» glorias. (3 

3) Intervalo. — Grave en latín y castellano, Veint 
siempre le hacen grave; esdrújulo solo Tapia, 680'. 

4) /«/rdí /o.— Derivado del iutroitus, áettum la 
Los poetes que le usan le hacen t'nioo en la / (introito, 
Tirso, 128"-Polo, 206. 

5) Jamaica.— Asi pronunciamos hoy. Castellan 
siempre /aw/oCco; (v. 42'). 

6) Kepléro. — Así le pronuncia Lista, 322. 

224. L. 

1) Laínea. — ^Asl todos sin excepción. V. Anón., ] 
mismo Lain (Mirademescaa, 59-71). 

2) Láquesis. — Asi todos correctamente, excepto 

3) Leibnits.—A.RÍ Lista, 381. 

4) Z,eo«í'rfa5.— Melóndez, 262— Cienfuegos, 31 — I 
te es grave Leonido, tan frecuente en Lope. 

6) Lisias.— Así Pérez de Camino. Calderón sien: 
por qué; véase tomo I, 313 y siguientes— 3.", 24-66. 

6) Los terminados en logia llevan en la i el acent 
sal. Irlarte (T.), ein embargo, hace tónica la 0; {v, 31' 

7) ¿«cirfí?.— Brillante, claro, luciente, es esdrüj 
pedes le hace grave, 161'. Lucido participio de luci 
debe decirse Ae válido = valedero, y va/(iíí}=favorit' 

225. M. 

1) Manda {de [iovttfa = adivinación)— No hay er 
que un solo ejemplo de máncia; véase Castellanos, E 
Geotnancía: Calderón, 2.°, 366. 
Griegomancia: Trillo, 77. 
Heteromamia: Calderón, 2.', 295, 356. 
Hidromancia: Id., ibid. 
Piromancia: Id,, ibid. 



- 206 - 

Pardomanda: Vfllarroel, K. 

Nigromancia Alarcon, 90" — Anón, X, 178 y otros. 

Quiromancia: Moreto, 66'— Calderón, 4.°, 158'. 

2) Macedón.— \j^ repugnancia del esdrújalo en M hft hecho a^do este 
-vocablo. V. Meléndez, 232'— Cienfiíegoa, 16', y todos. 

3) Macoira.- Castellanos, 256'. 

4) ¿fapíJcAtí.-Ofia, 364'. ^^ 
5} Medula.— '^oAo9 sin excepción. Véanse Acevedo, 290' — Lope, LVlll, 

154 -Calderón, ib., 299'— Valbnena, 310'— Hojeda, 461'— Montalban, XTV, 
420— Quevedo, 54'— Lobo, 31'— Arjona (M), 540'— Arriaza, 130'— Bonilla, 70. 
Xjos acentos impresos en médula eatán mal. Ni hay razón alguna para hacer 
esdrújalo el vocablo. 

En llamas el faror por bqb medula». {Quevado, 445). 

6) Melóde.—Aai es, aunque Olla, 366 dice mélode. 

7) Melpómene y Melpoméne. — Uso vario, casi por igual. La forma es- 
dnijula es mejor. 

8) Metalurgia, liturgia. — Asi nuestros poetas: Vaca, 306— Moratin 
<L),E^. 

9) Metamorfosis, según la cantidad: Calderón, 2.", 3B8— Quevedo, 164— 
Verdugo, ÍSS' — Metamorfosis, según el acento griego: Argensola (B), 322 — 
Moratin (N), 55'. 

10) Meteoro.— Abí todos loa poetas: Arriaza 107— Lista, 391'— Tapia^ 682 
Jovellanos, 30'. En griego es tf^nica la e. 

11) Mi tr i ádtes.— Asi todos: V. Herrera (Femando), 320'. 

226. N. 

1) iViídfr.-Todos: V. Lope, LVriI, 164'. 

2) Néstor y Nestór.~T5ao vario, casi por igual. V. Lope, 5.°, 471, 501. ■ 

3) Newtón.—FoTaBT, 364— Moratin (N), 66'— Lista, 297', 381. NéiatoH en 
Somoza, 466'. 

4) Niobe.—Asi debe ser según la cantidad del origen; y así pronuncia- 
ron Arguijo, 401~!Meléndez, 2Í2'— Lista, 384'. Conforme á eatos casos cier- 
tos, deben leerse los dudosos: Aula, 2'— Q-óngora, 469 — Quevedo, 448 — 
Porcel, 176'. 

Dos ejemplos hay viciosos: uno de Ntobe (Arriaza, 146), y otro de Niobe 
con sinéresis (Blanco, 655), 

5) Nümida.— Asi debe ser; pero hallo ftumida en Lope, 5.°, 3^— Trillo, 
79'-Arjona (M), K6', 538. 

227, O. 

1) Océano,— Abí ea, aunque frecuentemente cometen loa poetas la 
diástole. 

2) Ojalá y ojala. — Compuesto árabe, puede tener las doa acentuaciones. 
V. Alarcon, 67, 81"— Vegas, 618', 622— Castillejo, 181— Tirao, 260'— Lope, 
2.", 555. 



-207 - 

3) Opimo. — Abí todos, como debe ser. Una sola vez Ariiaza (107) dice 
opimo. 

4) Or/adís.— Esdrújulo: Irlarte, 43 (v. núm.215). 
flO, 11, 

228. P. 

1) Pdbtlo y />aMo.~E8drüjrilo, por au origen, pábül 
Te, serrón el qso de nuestros poetas: Montesino, 402, 415 
486- Alcázar, 406-Ona, 4^— Hurtado (Luis), 17"— Trillt 
345— Tirso, 387", 463"— Matos, prólogo, XXVI'— Rojas, 
Salazar (Agustín), XLII, 226. Pábilo; Tapia, 682; otro de 
dudoso. La Academia autoriza con razón ambas acentuac 

Labrando voy cera hilada, 
PeroüUtoUeljiaMío. (Tirao,468] 

2) Palemón.— Asi debe aer. 

Será jttez FaUntúfi, que allí vieae... 

Qtte atiendas bien, Palimfm, nos conriane. (Fi. Li 

3) Partinuplés. — Agudo en nuestros poetas: Hartad 
so, 72", 91, 418", 466', 636 bis.-Caro (D.' Ana), 138 bis. 

4) PeUcáno (adjetivo)— 

Tale m&a... 
La bolea abierta de na ricopeítoino, 
Qne iLnjwIfcano pobie, abierto el pecho. (Quevet 

6) Peióro.—Áxjona (Jubji), 97': bien. 

6) Pensil. — Erróneamente se pronuncia hoy agudo. E 
do dX verbo latino es breve: reptilis, facilis, ductiUs, j 
poetas eran más entendidos ijue nosotros; véase: 

Y más de estima qne Iob huertos pAtitto (Aigniji 
Oblicuos nuevos, péttsüet jardines {Gúngoi 

7) Pétrea (Arabia).- Tiene la e tónica: Calderón, 4 
va, 506". 

8) Pitagoréo, y no pitagóreo, como está impreso en 
mez Tejada, 538: . 

De \o6 ^iagoreos, siempre amigos. 

9) Poligloto. —Asi en latín y en Moratin (L), 5S3^: peí 
poligloto, pues la í es tónica en griego. 

10) Po//'»i«ífl.— Moratin (L), 597- Lista, 2S8'.—Polim 

11) Porséfta.—Jiuio, 56— Cueva, X, 354— Anón, XV 
104. Pórsena: Quevedo, 6'. Ambos acentos son correctOE 
Porsena y Porsenna. 

12) Praxitéles.—'Ea latín, esdrújulo. Acaso en griegí 
en la e. Villegas (Juan), 337— Reinoso, 221— Lista, 296. 

13) Presago.— JjB. Academia autoriza présago j Pre. 



— 206 — 

qn¿ razón; porqae, aonque no faltan acentos en présago, sin embargo, no 
hay un aolo ejemplo en qae esa palabra deba ser necesariamente esdrújnla; 
al contrario, hay algunos que no pneden ser de présago. El origen latino 
_.-i ._.. !_■_.. blo sea grave. Por consiguiente, no hay razón al- 

0, ya se mire el origen ó la cantidad, ya el uso de 
126-Herr6ra (Fem.'), 302', 306, 3I&-Góngora, 

on, 2.°, ^0'— Jáuregui, 143. 

cometa y laa lumbres 

eediclua freiága». (Calderón). 

érpina, — Uso indiferente, aunque algo más fre- 
Oervantes, G02. 
Deptüando Oña,398'. 

rdadera ortología; pero algunos poetas, por igno- 
^rtamo: así Hurtado L., X, 317— 320— Anón. X, 
, X, 313— 315-Norofia, ^1'- Solfs D., 261'— To- 
lla ciertamente en Argensola B., 316 — Villarroel, 
382, 299. T conforme i, éstos deben leerse otros 
11— Herrera, 261— Céspedes P., S^'-Valbuena, 
'a dice siempre Priatno. 

Castellanos y Carvajal, como debe ser. Sin em- 
istellanos (2^'), Jáuregni y Soto de Rojas. Dos 
sola L., 287— Moratin N., 61. En conclusión, que 
Priapo. 

n: Castillejo, IM'— Anón. XVI, 503. 
véase pensil). 

bí: soberbio r^pítl (CienfaegoB, 19). 

-Todos: Ercilla, 129'— Quevedo, 169'— Morete, 
sares, 601— Iglesias, 436. 
M, rdahüa (aaon. en tu) 

ia. (Véleí, L^ 120'). 

la gente dice reúma, parece que debe ser reuma. 

el curso de los dias. (Valbuena, 219). 

ecíanJ?«sía.v.Castill6Jo,242"— Anón. XVI, 148. 

tlannra) — Grave: 

piean la ttAana. (Salazar, A. XLII, 225). 

ijulo. 

dad latina es dudosa: nuestros poetas todos ha- 



— 209- 

cen tónica la a: Chaide, 291'— Hojeda, ^9, 436 bis— Valbneni 
ron, 1.°, 311 '—Id., 4.", 725. 

3) SdMdio—a.—ABÍ es. Castillejo, 212*; y Castollmos, 254 
Sandía es nombre y no adjetivo. 

4) Sardant^álo.—Asi en latín y en todos nuestros poeti 
apuntados), excepto Tapia, 681. 

5) Sése y Sesé indiferentemente usa Morete, ^1 — 437. 

6) Sinai ó Sinai. — El uso es vario, conforme se aten^ m 
ciacioD hebraica ó á la latina. 

7) Sincero y no sincero, como malamente dicen Irlarte 
ner, 362 y Buidos, 449. Todos los demiis dicen sincero: v. Oí 

8) Sisifo. — Esdrújulo. Algunos antiguos le hicieron Han 
Ajjona (Joan), 107' — Castellanos, 613'. 

23(. r. 

trailla. — Viciosamente dicen muchos castellanos trailla: 
dos trailla, como debe ser. T. Tnría, 2^. (Biez tengo anotad 

Troí/o,— Solo HermosiUa dice Tróilo: los demás, Trt 
(Luis), X, 317,- Sig-.-Fr. Luis, aO'.-Anón., X, ^', 325.— Sep 
Valbuena, 397. 

232. U. V. 

1) Urania— Urania dijo Herrera (F.), 3^'. 

2) váma, — Aunque todos dicen así, sin embargo, se ] 
Anón., XVI, 29, 205'; como antígnamente se decía, del latino 
mo que reina de regina. 

3) válido. (=poderoso, valiente).— Frecuente en Castell 
. 4) Valor. — (El apellido de Don Femando de),— Una sola i 
lor en Hita, XVI, 164, y allí significa ciudad: las demás vec( 
Valor, (III, 606, 617' bis.— Id. XVI, 172'.) 

5) vampiro.— Asi la Academia y el nao vulgar. Burgos, 
S>iro. 

6) vanUoco.— (vaHe-loquor}. Bien Castellanos, 519: i 
Polo, 200.'. 

7) vigil (arcaísmo).— Cali ecerrada, 473'. 

8) Fio/a.— Esta es palabra equívoca. Como inflexión dei 
no o&ece dificultad, según la prosodia verbal. 

Significando la violeta, en latin viola, debe acentuarse ei 
hizo Herrera (^8'): 

En sombra desteflido 
Tiemamente de ylola efiave, 

y también Bibera (Luis), 286). Los demás poetas dicen sien 
la o tónica; y yo creo que debe restablecerse la pronunciacic 
decir viola, que es lo natural y regalar. 

Viola es también un conocido instrumento mnsicaL Segt 



- 210 - 

^alegrai^e; pero sa origen no es ése, sino el nom- 
igniüca la lira, de Jides-Íutn=\eA cnerdas: y sn 
icarse así: Jidicula, fidíula, fidula, vídula, vido- 
1 ser esdrújulo; pero el nao prevaleciente al for^ 
) y castellano, puso el acento en la o. 
lecciones, son iguales. V. Lope, 3.°, 262, — Gtóngo- 

nontafias de Burgos dicen viecáitio, sin razón nin- 
-einta y siete tengo anotados) y los castellanos di- 
r á Castillejo, 243— Bonilla, 236'.— Lope, 4 °, 318; 
n La taquera viscaina. 

la violeta, debe ser viola,' cuando es verbo, ó se 
sical, viola, con azeuxis, según veremos. 

)a: Vegas, K7.— Ubeda (el Lie), 273'. 
>pe, 6°, 57. 
deron, 3.°, 6©", 
seis tengo anotados). Alguna vez está errónea- 

I, 6.", 406. 

deron, 1°., 312 y siguientes. 

os antiguos decían Zoilo: Cervantes, B92. — Caste- 

ope, b.", 78', 189".— Tirso, 3©" (mal impreso Záilo)- 

191. El primero que dijo Zóüo fué Salinas (Ma- 

éste todos los modernos, excepto Aijona (Ma- 

iaco son esdnijulos; pero como pueden tener tres 
nos haremos cargo de ellas. \ 

:o: Duetlas, 499'.— Castellanos, 129'.— Vimés, 563 
,, 429, 430, 466', 495\-Lope, 6.°, 72', 423'.-Tirso, 
levedo, 263, 26B.-ValbuBna, 179, 395'.— Villegas 
i),561.~Valdivielso, 189.-Arguijo, 397'.— Quere- 
Telipe IV, 162'.— Calderón, 1.°, 317", 589'.— Id., 3.", 
4.", 195,731 '.-Zarate, 624.— Toledo, 12.-Villa- 
'.— Porcel, 146'. 

:o (con diéresis): Castellanos, 512. 
o ó sod\iu:o (con sinéresis): Valdivielso, 163' .—Val- 
37, 313.— Moratln (N.), 2a-Jovellanos, 10.— Me- 
31. 

'acó: Lope, 6.", 311', 350, 361.— Candamo,370". 
acó ó austríaco (con sinéresis): Hita, XVI, 177' 
Tatín (N.), 57.— Huerta (Vicente), ^0'.— Triarte 
-Arriaza, 94'. — Arjona (M.), 618'. Como se ve, lo 
s austríaco. 



- 211 — 

Cariaco: Castellanos, 88', 133, 146'. (Ea un pueblo 

I Ciríaco: Castillejo, 261: esta ea la 

Ciríaco \ Ciríaco: Hojeda, 466': ésta es vici 

' O'riáco: Quevedo, 627: óata es la n 

I egipciaco: Villarroel, 68. Correct 

1 egipciaco: Villegas (E.), 669'. Vic 

egipcíaco \ egipclñco ó egipdáco (con sinérí 

( Anón., XVI, 328. 

elegiaco: Castellano?, 5.— Lope, S.", 72'.— Arguijo, 

demoníaco: Rojas, 346". 

hipocondríaco: Lope, 6.°, 44'2. — Calderón, S-'t^iO" 
ilíaco: Duettas, 499'— Maury, 176. 
amoníaco: No hay ejemplo. 

maníaco: Calderón, 4.°, 169. Corr 
maníaco: Anón, LXIII, 114. Vici 

lagrimoníaco: Samaniego, 398'. Con sinéresis: ] 
nos, 16'. 

fasiaco (propio del río Faso en la Cólqoide): debí 
nos, 15^, la osa con acento en la a. 

olimpíaco: Lope, 6.", 72'. 

siríaco: Calderón, 4.", 158' (ejemplo dudoso). Con 
la a, Lope, 6.", 574. 

He concluido lo principal que había que decir en 
lea parecerá latgo; á otroa, corto. A mi me ha aido ne< 
«n Morfología, por dos razones: primera, porque a 
Prosodia; y segunda, por no deaperdíciar algunos prc 
«Q la lectura de los poetas: 

Dejando, pues, ya esta ¿rida materia, pasemos i 
pero más regularizada y completa. 



maníaco 



UARTO 



silábica. 

aportante de esta obra, por ser la mi» 
nte, y la que con más afán he traba- 
ir las leyes ortológicas perteneciente» 
jurrentes, y bí esto he logrado, no es 
«dio. 

;Us fáciles y claras, qne voy á fundar 
os poetas, cuyas citas pondré por or- 
gia y en cada palabra se vea su his- 



s vocales átoaas. 

toda la Ortología silábica): Toril oow- 
igo. 

moB cumplida en nuestros poetas, aun 
nterpu^sta la k, 6 aunque cada Tocal 
nente. Y la razón del diptongo es la 
éresis (v. n.° 16). 

la se hace imposible enteramente re* 
il ortólogo que no admita esta regla, 
oa. 

idamental ba conducido á los ortólo* 
ias, como suele suceder en todas las 
irece verdadero, las inflexiones y de- 
ue las raíces, argüyó Salva: es asi que 
tnpoeo le hay en acentuación, y asi ve- 
en la u de esta palabra. Otros, por el 
iclusion, dijeron: es así que en aeen-. 
1 íWCTííüíir, Todos se equivocaron, por- 
no saena, y necesita esta distinción: 
iservan el acento en la misma vocal 



li deolr que oiría 
ella el Rey. 



Uoreto, 220' 

acetos dÍ8 tinto B 
io, qne despierten 
paoes oidoB. 



Liaba, 811' 
Caando el iol muere, en buh puipúrn 
Le haUgaHí, y á la canción aQave 
Bonreirá amante la gentil pastora. 



Tapia, fflV 
en tna brazos, Florínda, eloarifioso 
Infante sonreirá, ni el nombre tierno 
De padre airí jamás tn yerto esposo. 

[6 en oidor y reiré hay supresión de la consonante d del origen 
r, ridere; y sin embargo, nuestros clásicos hacen ahí diptongo, 
ibien el lector que en la mayor parte de estos ejemplos copia- 
que estamparé en todo este capítulo, acompaña al diptongo 
xis tónica. Lo cual prueba con toda evidencia que la azeuxis se 
diptongo al retirarse de ella el acento. 

bras compuestas.— E\ Sr. Bello (pág. 219) admite que si el pri- 
o termina en a, ésta forma diptongo Con la vocal siguiente 
do aquól termina en otra vocal. La K. Academia se Umita á 
(4) que no hay diptongo en ciertas dicciones compuestas, como 
'ar. Yo, fundándome en los poetas, digo que en todas hay dip- 
,e intervenga A en medio, á no ser que ésta se aspiro, lo cual 
en los poetas. Si la h no se aspira, la diéresis es violenta y ca- 
igamos ejemplos del diptongo. 



láurea, 136 

icro triunio embebecido. 

y venerarte aunados. 

Arria», 182' 
1 tiple á modo de cerrojos. 
Tirso, 896' 
El amor consiste 



Jovellanos, 28 

. Busca con delitos 

Bftterados el mal de otras criaturas. 

Lista, 318 

Padre del venturoso pneblo ibero, 

Aun más qne de tus hijos, tú reuniste 

Virtudes de hombre y Rey. 

Otros: Id. 299, 302, 327', 336', .%9',. 



itoridad de Lista, aunque otras no hubiera, basta para destruir 
38 poetastros del siglo XVIII, que son los únicos que hacen 
?unir. Hay azeuxis en reiítio, pero no en reunir. 
liquiera otros diptongos, contra la doctrina de Bello: 

Moreto 146". 

ar: Tirso, 133', 3^, 390"— Calderón, 3.°, 666', 674', Aniaza, 111', 
tncion: Tirso 156— Tapia, 694. 
fante: Calderón, 2.°, 396, cinco veces, 
io: Moreto, 224". 

Lope, 5.^ 121'— Tirso, 648, y todos. 

Tirso, 267". 

Espinel, 618' -Tirso, 347, 418", 419'-Lope, l.^ K6-Id., 2.°, 383. 

-Calderón, 3.°, 421' (hermoso ejemplo). 



SobrcAwmano: Cervantes, 590 bis— Arrlaza, 114, y todos. 
Conste, paea, que no ha lugar al reparo ó excepcic 
Bello. La oiiKtlogla clásica repudia todo hiato entre ve 



Abtículo 2.°— Débil y ídbstb delante d 

238. Palabras simples .—Cuaaáo en la raíz forma 
les, es rara la diéresis en las derivaciones; así que en e 
Pero cuando las voca'es en cuestión formaron ó formf 
blo radical, es algo frecuente la diéresis. Sin embargo 
clásicos, está claramente por el diptongo, según pide ] 

Las únicas palabras que pudieran ofrecer duda son 
en que, según la Academia, hay azeuxis, porque la i e 
origen creare. Pero esto no hace regla; porque tambiei 
jo hay diptongo innegable, á pesar de que ambas voe 
origen: Üer, Joanncs, coagulum. Ni tampoco vale la n 
inflexiones, proclamada por Bello (pág. 219). Nada ii 
criar, fiar, etc., para que neguemos el diptongo en cr 
el artículo 6." pondré el catálogo referente á las palal 
ra: ahora copiaré numerosos ejemplos en que vea el ] 
ron nuestros poetas de las azeuxis radicales, cuando e 
ellas. 

Calderón, LVIU, 600 
Increado Padre mío 
Y Criador monarca vTieatro. 

Id. *.", 209' 
Este nombre supremo 
De crTar, ea de Criador, 
No de criatura. — Yo pnedo 
Haber ana flor criado. 

Lope, 8.0, 511' 
De donde luego contempla 
Al Criador en la criatura. 



Id. 2.0,811' 
Diecnrriendo en la hermosura 
De una angélica criatura 
La perfección del Criador. 

Valdiyielso, 143* 
Yo criaré una bellísima criatura. 



¿De quién sino i 


Pues qoiBO, Virgei 


Ser la criadora del 


U 


Llorabt 


Deverpí 


Como es ; 


Loque so 



Sólo ee Dios q 

Que cuando el » 
Juzgue la torpe i 

Dicta la razón bi 
Algon Dios que < 



10 toda la oompoiiolon, qas w hsrmou pus si ouo. 



No me admiro de que temas; 
Qne es mnjer, y perauodida. 
Podrá ser muestre ñaqnet». 

Ve á tD cftsa j penQ&de 
Tu hij»: rey soy. — Sefior, 
Fersüádenie to amor, 
Y mi honor me dlsQade. 

Caatio(Gnlllen),3ia" 
Me pude persuadir un imposib e. 
iCon qué facilidad le persñftdol 

Tirso, 369 
No me puedo persuadir 
Qae mujer que me desdeBa... 
Quien cual yo ae persuada 
Que es la mujer, etc. 

Moreto, XIV, 688' 
Con lo mismo que divierten. 
Enseñan y perefiadea. 

... Soban mi inclinación 
De suerte, que atgun instante. 
Persuadida á que era alguna 
De aquellas rudas beldades, etc. 

Lope, i." 08 
81 de mi pura fe te persuades... 
'Sa quiero persuidirme, 
Sino es saber qne no hay amante firme, 

ídem, Z." 64 

El cielo 
Oyó lae piadosas voces 
Del pueblo; mas le sucede 
Julia, en la crueldad conforme, 
—¿Cruel es Julia?— Es hermana 
De Ludo vico. 

ídem, Ih, 86' 
¿Cómo se juntan en uno 
La crueldad y la bellexaT 
— [Yo crüell De voe me espanto. 



lOh principe crflell ¿Quién le consiente 
Al príncipe ta hijo estas crueldadeef 



Hartado Ant°, 4ST 
iTerrible padtel— CrOet. 
— Mirad que es mocha crueldad. 

Urso, 692" 
Si ee crfiel como le pintan, ' 
No h&rá de crueldades caso. 

Calderón, a." 561* 
Hay firmeza que ee desden 
En cierta crueldad piadosa 
Qoe pasa á piedad crflel. 

Véanse otros semejantes: Id., 3.° 
190 y 648. 

Calderón, 4.", 337 

MonstruoaidaduB de amor 
A cada paso se ven, 
—¿Y á quién las monstruoeidadee 
No dan horror? |Ay de quien 
Adora una realidad, 
Que su moBtruosidad es 
Et ser monstruo de hermoeural 

— Esperad; 

No prosigáíF, que no es bien 
Que queda per monstruoso 
Mi amor. 

OastellaAoB, 458 
Mandaban un soldado diligente 
Con avisos al dicho Matdonado 
Que la monstruosidad le represente. 

Movido por los ciertos mensajeroa 
A rer tan monstruosos auimalee, 
^^ocoD treinta y dos atcahuceroa. 

Id-, 608 
Y en la continuación de su corriente 
8e viene por la tórrida metiendo. 

£1 cual continuando su derrota 
Pasa por Panamá. 

Estos y otros iuñnitos ejemplos que pudiera transcril 
la desaparición del acento convierte en diptongo las az 
enfonía se ha sobrepuesto siempre ¿ la fantástica ley de 
ann Castellanos, que es el poeta más amigo de hiatos, h 
tributo á la eufonía, olvidándose de las Bzenxis de las r 



Calder< 

Forfiar&sm 
Sólo i despre 
Para yo querc 
Que soy poce 

Snblan á las i 
Las loriadas 
De toda la co: 

Cabriolaba oc 

Caldera 

—¿Qué?— Que e 
El hábito de EC 

Tire 
La TOlu 
Vi"ndo es 
La imágei 
Tienen aci 
Por ser es 

Alare 
Yo itriatel ¿qt 
Si en defensa di 
Animoso moví < 
Contra Dion? — ' 
Han confirmad! 



Uelét 

Bedoblar las i 

En que ya mt 
Mi musa le re 
Loca, embriai 
De cuanto mfi 
En BU pasión 

iQné embrtng 



[«sías.— Cualquiera creería que en éstas es la diéresis 
is palabras simples. Pues no es asi, j yo no puedo 
> con las cuatro siguientes, las únicas que he hallado 

nos, 322' — mamaiasen: li, IW-— paniaguado: Anóni- 
Maury, 179. 

.nos ejemplos de diptongo: 
i. 470— Lope, 2°, 136— Hoz, 209— OaBizares, 618'. 
246-Gtóngora,531, 
laza, 127. 
ez (Luis), 146'. 

3curo, cuellfffrguido; Tirso, 641', 289', 473. 
bierto, patiabierto: Tirso, 499" — Lope, 3." 473 — 

igudo, rostw'amargo: Alaroon, 34, 198", 427', 

", 129", 497-S0IÍ8 (Antonio), &3'-Vélez (Juan), 589. 

:, 337". 

Q, 366— Olmo, 143'. 

[rada, 470— Lope, 6.° ^2. 

o: Castellanos, 64, 127, 244', 346', 476-AnÓH.,XVI, 
06"— Tirso, 4©'— Hojeda, 431— Valdivielso, 212 (va- 
ri'. Véase el primero; 
matan los míseros captivos, 
levaa á loa muertos y á loB vivos. 



miserable triste maniatado, 
te rabiosos perros rodeado. 



3.°— Dos DÉBILES OBLANTE DEL ACENTO 

está reconocido por todos. Los reparos del Sr. Bello 
ilgnno. Las pocas diéresis que se hallan de destríti- 
algonos otros vocablos, pertenecen (como todas), ¿ 
siglo SVIII: en el período clásico son sumamente 
bongo: 



:algoB 



I del abismo, 
triunfadora. 



Calderón, LYIH, 386' 
Si destruimos quisiera, 
Iiograra la deetrNtoion. 

Alarcon, 866 y 888' 
Mirad qne se avecina 

o la fatal ruina. 



Arruinaré el edificio 

Qoe en mí ha fondado el Leteo. 



Aijona (U.), 689 

Del KDO 
[Oh eJHdAd infelú! de estas rflinas 



Desde Bomi 



De dos débiles en p&labra compaesta no hallo é 
pero no hay razón para negar en ellas el diptongo, i 
cumple en todos los demás compuestos. Es, pues, li< 
réticos que puso Irlarte (14')- 

ASTÍCOXO 4.°— Dos FÜEETEB DBLANTB 

243. Al tratar de esta combinación, en todo < 
omiso de las diéresis que tienen h interpuesta, por 
debe aspirarse, como en el ejemplo de Morillo cop: 

Comenzamos á discutir un punto en que la Inch 
es terrible: sin embargo, el prudente lector verá si 
convencionales y cavilosas, ó hemos de atenemos i 
tros poetas. En el artículo 6.** pondré el catálogo 
ejemplo entre millares que pudiera transcribir. 

§ 1." Palabbas simples 



CastellsnoB, 284' 
Hnbo oiertas palabras desabridas 
Por nn fulano Sanctos de Suavodra. 



De Boalim y ¡ 
Y el otro de -v 



Y no qoiera 
Caer en la necedad 
De Tolverlo.— Ko caerá. 

Hurtado (Lnis), 12. 

Se roerán y raen ya. 

Lope, 3.0, 817" 
De traedores de estos cnentoa 
Los han llamado traidores. 

Tirao, 603" 
¿Qn£ traerán?— Traedme aqoi 
Espadas negras. 



Luego áet 
Fné conde: 



Sep 
Poro 
DeCs 



£1 tonto VI 
Beatrioilla: 



Calderón, 4.o, 146' 
Con que pura Valloolid. 
— Para Yalloolid con que.- 



BoÍBa,3S4. 
Hermoeea á la fealdad, 
T & ¿1 le afea la hermoenra. 

Anón., XVI, 607" 
Salteáronme unos ojoa 
£n poblado Baltíodorea. 

Tirso, 671. 
Para qtte experimentéie 
lio qae 08 qniero, desearé 
Lo qne vos me deae&U. 

Id., 472" 
Mantenía y torneaba, 
Pnea á laa tres tomeadaraa, 
Cena nos dio torneada. 

Afiádanse Io3 innumerables dip- 
tongos de Beatriz y los futuros de 
los verbos en eat. 



JToroto, 110. 
Proveerá un anto al momento. 



To no he de salir de aqnt 
. Sin proveer algo baeno. 

Véase otro buen ejemplo en Enci- 
Bo, 219'; y afiádanse los numerosos 
fotoros de los verbos en eer. 



Id^ 515' 
Leonardo el leoa valiente. 

Y toda la comedia está jugando 
con las dos palabras. 



Alaroon, 168" 


Agrégaei 


El leonero 6 el león. 


g09 de Lee 




Leotüdo, L 


Httjedfl, 444. 


ra, Cleopai 


Y el teólogo insigne de Nasianzo, 


Los áspide 


Títob rayoB de sacra Teología 


(V. Reholle 


250. OA. 




Cervantes, 816' 


Ci 


'Eb cierto 


Hola,i 


Cnanto dice voocé, señor soldado. 


Sienta 


Anón-, XLIX, 188" 




Boabdiles, el rej mi üo (1). 


Amaner 


Moreto, 1S8 


Porque s 


Jlcw-aa de Mechcacan, 


Véase J 


Y palios qne dar con ellas. 


ron, 2.°, 42] 


251. OE. 




Lope, 1.», 181' 




El amor todo es poesía... 


> Hny 


Poeta quisiera ser. 


Des, 



Vlmés, 631 
Dos cosas en que fundan sus poemas. 
Para llegar al fin de la poesía. 



I^'emploi 
y buenos. 



De la combinación oo átona en palabras simple 
liado ejemplo. 



§ 2.°— Palabras coufuesi 

2S2. En los diez y seis tomos de comedias, en 
obras líricas de Lope, no hay más que cinco diéret 
otros tomos hay alguna más, pero nada significi 
diptongos. Ejemplos: 

Salaiar, XLH, 330' (3) 
' Mueres oAojada 7 vives presnmlda. 



Moreto, 187" 
El rector de YiUoAermosa. 



FAcil,. 
De COI 



El nombra w BoMUt; a*M «1 po«t> preflrld U pars^ogs fc la ^ 



Norofia,453' 

T entreabriendo btu ojoe «donnidofl. 

Montalbui, 489* 

Bkliendo Dn rato 

Anteanoche k peseor, 

Inés me bajó & alambrar 

Con candil de garabato. 

Ledoama, 187' 
CFobiemoB ; preeminenoioa 
Esperan visitador. 

D.*- CrÍBtobalina, XXXV, 275. 

El qae lo inoompreA«nsible comprebende. 

Lope, 5,', 633' 

Para qne don Jnan Pacheco 

Fnese vaeetro c«i4jiitor. 

Lope, 2.», 78" 
Mañana, entreoí decir 

Lista, 88S' 

Supo 
El gran Fhiloaletbeia en pocas hojas 
Dar generalee le jea de pocsia. 

Verdngo, XXIX, 485. 

Liquidando el seno 
• De eos aguas, coagula otro terreno. 

Calderón, a", 15a 
Un amigo qne tenia 
La coartada me probó. 
— ¿La coartada? ¿Códlo asi? 



._ . .... .. D proDnnoiarM OOD 

tiiTi«u werlta 



udepnuodimqncuparmiUÓ Hel«nd«>. T ials 

. . ..«tenái' -'" ^ '"- ' ' ' 

.iodaa, porqaa 

a hklluoflBdiptonrMdi 
tinlo») y otro mia — 

loalllK. Pero lo rnáa, , „- — 

~ ~ loluEBdlAnaii. Bermo^l» 

le lo qna practloabaii oamo 
maro ds «ata obia, uúm. 10. 



TaldivielBo, 179. 
Indigno soy de ooAabitar con elLk 

AoBTedo, 250. 
Cl pnercoeepín huyendo se retira. 

Bonilla, 72. 
Eata espiración divina 
Ko ee «H tiempo, maa oocterna (1). 



Elqae 
Cooperi 



Deaqae i 
Tan&bi 



Aetíoulo 6.°— CoMBiNACioKBa dbtbAs di 
§ I." Débtl COR fuerte.— Fuerte con débil.— Do; 

263. Que todas estas combinaciones son diptongí 
demio, lo dicen todos los ortólogos, lo demuestra la 
nuestros poetas, y lo exige la eufonía. Así que en est 
nemoB. 

Diéresis de esta especie en medio de verso, que e: 
dera licencia, sólo hallo 36 en toda la colección, casi 
el poeta hlático por excelencia: impío, patria, gueri 

En fin de verso, son varios los poetas que usan 
palabras, v. gr.: Vegas, 609, 518, 519.— Herrera, 339.— i 
00, 453' y en otros lugares: Mirademescua, 15'. — Villt 
no fuera por los otros esdrújulos claros, que juntos < 
citados antoi:es, nunca sabríamos que á tales palabra: 
continuo, considerasen como esdrújalas; pues el versí 
do tales vocablos graves, como siendo esdrújulos (v. i 
es innegable. Pero yo tengo que oponer á dichos ai 
tales palabras son en realidad esdrújulas, lo mismo d 
verso que en el fin del mismo. Pues ¿por qué nunca 
drújnlas en medio? Y si no lo son en medio, ¿por qu 
Mientras no se me responda satisfactoriamente á esta 
recho á llamar inconsecuentes á dichos poetas, y ¿ af 
les vocablos como esdrújulos en fin de verso, es ta 
como en medio. En todo oído castellano bien org.mi 
suenan y deben sonar siempre graves. Pronuncíese 
cantidades que THiro, j se percibirá el hiato cacofór 
cion. Así 63 que todo cuanto dice el Sr. Bello {pág, 2 
bilidad de tales diptongos, son puras cavilosidades s' 

254. Dos vocales débiles detrás del acento no se 
bras oastellanas; pero si alguno las usara en palabra! 

> era lerda. E» el imprMO MI 



cerlas diptongo, según la regla general, que acertadamente observó Gtóngo- 
ra en este ejemplo (521): 

Serví k condes, servi á rsyoB, 

Huta qne por varios oasoí 

Tendmtu m Latium, digo, 

Mo miráis ttmdido y lacio. 

§ 2." Dm niertB». 

265. Aquí la lucha es recia, j Tamos & ver quién triunfa. Defienden la 
azeuxis HermosíUa, HartzenbuBch, Bello, Lista y la R. Academia. 

A. Contra Henuosilla baste decir que él mismo en su Ufada tiene 199 
diptongos de esta clase: diéresis... ninguna- 

B. Contra Hartzenbusoh (t." V. pág. Vil del prólogo) es suficiente no- 
tar que las qne él creía licencias en Tirso, no son tales: Tirso tiene 305 dip- 
tongos de fuertes detrás del acento: exéresis... ninguna. 

C. Tamos al 8r. Bello, que aunque confiesa que el valor monosilábico 
de estas combinaciones es en verso la regla general, j el disilábico la excep- 
ción (lo cual bastaba para dejar de impugnarlo), todavía se esíiierza por de- 
mostrar el valor disilábico con estos dos argumentos: 

1." En Dánao, virgínea, héroe se consume más tiempo que en espacio, 
Virginia, serie, fragüe. Bien, sea así, pues no tengo interés en negarlo: mas 
para que valga el argumento, es necesario probar qne el ao de Dánao, por 
ejemplo, dura naturalmente un tiempo que no cabe en una sílaba; y mien- 
tras esto no se pruebe, el argumento no concluye {v. n." 16). 2." El verbo 
purpurear, v. gr., tiene el acento en la e en el presente y sus consecuentes 
(v. n." 172): purpureo, purpureas, etc., y esto prueba f\-a.e purpúreo, purpú- 
reas, etc., son esdrújulos. ¡Oh señor D. Andrés! no veo la consecuencia: y si 
no, dígame usted qué merece este otro argumento: El verbo variar tiene el 
acento en la (' en el presente y sus consecuentes: luego ¿vario, varias son 
esdrújulos? ¡Ah, lógica, lógica! 

D. Al Sr. D. Alberto Lista, poeta tan clásico en el siglo XIX como los 
máa clásicos del XVII, le sucedió lo que á Henuosilla: como poeta se guia- 
ba por el instinto eufónico, y como preceptista prescindía de ese instinto y 
se encandilaba con las teorías y reparos de otros peores que él. Y para que 
se vea cuánta verdad es esto, s^a el lector que Lista en sus obras tiene 89 
diptongos de fuertes detrás del acento; diéresis... ninguna. 

Y basta de crítica: en el artículo siguiente veremos que el diptongo que 
ahora defendemos, tiene á su favor ©1 98,5 por 100 de los ejemplos de toda 
la serie de los poetas incluidos en la Biblioteca. Copiemos aqui algunos. 

256. Palabras s'mples: 



Cóepodes (Pablo), 9 

Con paBo audaz de iluHtre intento 

Dol áarea eternidad halló el camino; 

Puso en el trono del parpáreo asiento 

AI magnánimo Eneas. 



Góngora, 470» 
Cerúlea agora, ya parpñroi gola. 

Cairasco, 483' 
£1 áurea puerta del empíreo cielo. 



Lope, 1.» 78* 
QaiérooBloB poner fingidos, 
Qne yo aaí me entondaré. 



DnilacB mirar. . . Dniloos rer. . . 
— El talle de mi marido. 

RodrÍg:nee, X, 516 
Que ealirscoB el caballo 
Cosa qne íaé par Dios ^lada. 

,B, antes que cometer la diéresis, pre- 
3o, 270, dice primero Mandóos una coi- 
stra cara; pnes en mtránddos habría 



AL HISIOBICA DEL DIPTONGO DB 
e ÁTONAS PUBBTES 

lógico no hago dist'ncion de palabras 
illa: el número representa el total de 
tiene en la Biblioteca. No cuento las 
igo dicho {a..° 243); ni las comb'nacio- 
.í nada prueban. Acerca de éstas hagá- 
is demás átonas tíñales (n." 253). 
os datos de Criador y criatura juntos; 
inte del acento; en la 3/ los de las quo 



Mfy 98,47 

5,5 1^ 

%; diéresis, 4,6 pVo 

; diéresis, 824, 

ológicas deben fundarse en el uso constante 

a piedra de toque de ellas está en los versos; 

: de esas mismas leyes; me parece claro como 

\ciort de vocales átonas fuertes, y i fortiori st 

e diptongo. 

diptongos. — Por consiguiente, los diptongos 

li 14, como enseña Bello: ni 2, como decía 

íebrija. Los diptongos átonos son 26, á salwr: 

., ae, ai, ao, au 
,, ee, ei, eo, eu 
, le, ii, i o, in 
., oe, oi, 00, ou 
>, ue, ni, uo, un. 

)n ser 18, según probaremos en lo que resta 



HBINACIOHES DB TBES TÓCALES 

an tres vocales átonas, forman triptongo, so- 
inte como detrás del acento. Triptongo for- 
B7'; y Hermosilla (el campeón de las dlére- 
90; t." 2,°, pág. 71 y 2^); y bien hecho, poi^ 
ionsiguiente, se hará triptongo en BeaumoHt 
meladas á la castellana. 

APÍTULO- II 
seguida de débil Atona. 

fi, ói; du, ¿ti, óu. 

stra Ortología): 

ca oon débil átona ea siempre diptonga; v. gr., en: 

do, Sousa. 

cepcioD. Nnestros poetas la cumplen con tan 

risto en toda la Colección más que 26 diere- 

Castellanos, y á loa poetas del siglo XYXIL 



FigueroaB y Solfs (Antonio) no se permitieron ni una siquiera de esaa Hcen- 
' ' ' ' ii aunque los he leído con 

son los verbos oír y rHr, el 
s nombres Lain (1), roído, 
o aína, 

palabras, puede citarse este 
Tal vez se dirá que en ese 
r estaría con sinéresis, di- 

mosoabo alguno la regla. 



ación al principio ó al me- 

tiimer elemento componen- 

raras las sinéresis, y algu- 

Solórzano: (SIO*): 

itVío.- 

odo 6 periodo. En este pun- 

débese notar lo siguiente: 
te la sinéresis, lo cual se ex- 
) tiempo viviendo entre ita- 
3aroilaso) el uso italiano de 
éramos, el satélite de Erci- 

Jic.Ubeda, Cueva, Rodrí- 
e), Cetina y Fernández de 
idias las azeusís y las siné- 

jinéresis, sobresaliendo por 
>mo), Tárrega, Boíl, Zarate 
»s. 
pocas las sinéresis de esta 

líos poetas que nunca hacen 
errera (Femando), Pacheco, 
P. Céspedes, Vólez (Juan), 

son algo numerosas en va- 
ntni •□ HB obraa ariglDalM obaoirM 



" 240 - 

i es lícita y ann natoral la BÍcéresís en los 
e, tettdríamos; yo ciertamente no conté los 
8 poetas; pero creo qne ni hay razón eufóni- 
; mejores poetas la han usado regularmente. 

SlKÍBKSIS DE DOS FÜBBTBS 

^otL formar diptongos con las tres vocales 
ademia, y yo lo distingo así: Si ambas son 
el 95 por 100 de los ejemplos de nnestros 
7/ pero con una excepción relativa á las in- 
)5, y en lo demás quizás tengamos en contra 
il es la exactitud del principio fundamental 

aerosas sináresis que cometemos hablando, 
tónica no debe contraerse con otra fuerte 
iipitar la vocal átona sobre la tónica, oscu- 
á la claridad que el oído castellano exige en 

¡has páginas con datos sobre esta materia, 
^unas observaciones, 
s en esto, son: 

i Hojeda 17 en 100 págs 

j Turia 3 en 24 » 

oas I Claramonte 8 en &6 » 

Dm. I Boíl 4 en 26 • 

aas I Q-arcilaso .... 6 en 38 » 

! Castro (Guillen). . 24 en 150 - 

Acevedo 9 en 40 » 

orno Herrera (R.) 3 en 16 - 

las P. Céspedes 4 en 18 » 

Avila, 8 on 32 » 

' halla próximamente una sinéresis cada dos 
las todavía en Rojas y Moreto. 
gunos del período de decadencia, como Sa- 
Uandamo y Zamora, son enteramente dispa- 
y otras BÍDÓresis, según veremos. Tuve la 
■ todas las azeuxis y sinéresis de las 100 pri- 
Calderon; y aunque en ellas hay algunos 
ejor que Calderón, Ralló todavía 2M azeu- 
b por 100 de licencias. 
'^IIl se inició con Toledo y Lobo una fuer- 
i; y aunque todavía en aquel siglo y el XIX 



- 241 - 

Qente pocas, al me 
IgutiOR, Lista, por 
pras de sus poesía 
tupidea, que sólo coge 13 páginas, tiene 17 sinére 
se corrígió con la edad; paes aquel poema le escí 
años. La reacción riolenta contra las sinéresis II 
poetas, como Moratin (Nicolás), Triarte (Tomás), 
mo contrario de las diéresis. 

269. Resalta de todo lo expuesto, qne debt 
dos fuertes cuando una es tónica; pues aunque m 
tado esta ley, sin embargo, la azeuxis tiene á su 
de los ejemplos, y la autoridad de los poetas máí 
se algunos ejemplos en los niimeros 243-251. 

Notas.— 1.*^ Es más frecuente y menos dura 1 
tónica precede á la átona; t. gr., en sea, trae, cae 
etcétera; y en los des, como Narváea, Abindarri 
seáis, traer, caemos, veamos, creéis, peor, pelet 
ra es, sin embargo, muy frecuente. 

2.* Aun cuando el poeta quiera usar alguna 
ne que lo haga sin causa razonable. La principal 
lerable la sinéresis, es la rapidez de la locución 
afecto, como en este ejemplo de Lope, 1,", 107: 

Trae dies, Wae doca, \rae veinte 
Trae mil, (roe todo el mondo. 

Apéndice.— SoBBE bl yooab: 

270. La Real Academia dice que hacer mon( 
uéresis; j claro está que lo es, según la regla gei 
ni á incluirle en la regla, ni á excluirle de ella; j 
vacilar, las verá el lector ahora. En el catálogo q 
tos de Cairasco, los Argensolas, Acevedo, Valdi 
otro de menor cuantía; pero el lector dispensará; : 
los para tan poco negocio. Además, los números 
iieren á todas sus obras, sino á parte de ellas; per( 
que las azeuxis y los diptongos apuntados pertí 
de versos. 



1 QolrÓB (Fr. P.) 

6 Diamante 

> Monroy 

4 CaUejft 

5 FomperoM 
ISfi SaIftiar(A,) 

> Hoi 

I Fernándei do Laon 

1 Canilamo 

6 Dionisio 

> Lope» (j. A.) 
■ Lopeí (J. J.) 
3 Perreras 

6 Toledo 

8 Intorían 

1 Lobo 

• Zamora 

T Pilillas 

3 Cafiicareo 
» VilUrrMl 

4 Luían 

1 Fr. J. d« la Concep. 

43 [nart«(J.) 

1 Isla 

5 Verdngo 
3 TrignerOB 

3 Crni(R.) 
» Porcei 

> MoratlnQI.) 

4 Fr. Diego 

1 Huerta (V.) 

1 Idéelas 

8 Vaca 

1 'Sam aniego 

1 jIrIarte(T.) 

5 iMeléndei 
I íForner 

1 Jovellaaoa 

> Salait 

38 I Carvajal 

140 Villanueva 

1 A rellano 

1 ¡NoroBa 

» ;MoraUn(I.) 

12 Barbero 

2 Arjona(M.) 

26 Maurjr 

1 Keinoso 

> Quintana 
4 Marcos 

8 Liste 

1 Gallego 

1 Tapia 

1 Burgos 

> Jé rica 



— 243 — 

, ^ ,toB tan incompletos; I 

sm: 1.*, qne en el periodo anteclásico es comim 
que especialmente desde Valbuena en adelante at 
qne la azenxis; 3 ,", que en el siglo XVIII hnbo 
diptongo. 

SI la autoridad de la Academia y de los poeta 
general, tienen fuerza suficiente & contrairestai 
usados por tantos poetas y aim por el vulgo, oti 

Ningún interés tengo en abrir portillos en la: 

sinéresis de real es macho más frecuente de lo ( 

transcribir (como si fuera una rara liconcia] el 'v 

Alma real en cuerpo hermot:¡ 

Y si no, hojéense las obras de Tirso, Calderc 
na, Ledesma, los Villa viciosas, Qnevedo, Cafiiz 
chos (1) . 

ASTÍOULO 3.**— iMFLBZIOirES VBBBALBS AGÜ 

27f. Hemos dicho (nilm. 19^ que los impen 
final cuando se les agrega el so^'o pronominal i 
áeteneáos. Solo el imperativo del verbo ir la co 
haUo ios: Vegas, K3-Anón., X, 526. 

Y vosotros lo» tras ella; 

Pues tan mal os va oonmigí 

A los imperativos plurales hay que agregar 
BÓnas de singular de algunos presentes, de muc 
de todos los futuros; v. gr.i fiaos, heos, busquét 
aunque el lector se sorprenda, voy á probar, coi 
vocal tónica final de un verbo forma diptongo i 
le añada. 

Dividiré este articulo en dos párrafos ; en el 
imperativos; y en el segando, de las otras infiea 

§ 1.°— Imperativiia con os 

272. Mucho siento no tener completos los d 
no faltan más que los de algunos poetas incluid 
cansándome de leer, y más, que mi vista, debilit 
visima que durante seis meses padeció el afto pi 
á escribir, no está para obligarlaá trabajos forz 
véase el catálogo, tal como consta en mis apuní 




erior 4Sa IM 



Swna anUrior 1.46a aSS 

9 > VillftisBn 

6 > SolúCA.) 
1 1 Cubillo 

J.) 1 > Menesea 

1 1 LeiTB 

7 » Vélea(J.) 

5 1 Uoreto 
I 1 Anón. XUX 

> Diamante 
18 * Monrof 

3tS 16 CaUeja 

3 > Fomperoaa 

I a » Hoi 

as > IF. de León 

S6 8 Candamo 

a » Fuentes T.) 

i > Lópeí (}. J.) 

49 I ínter ian 

8 1 Feijoó 
11 * Zamora 
18 a Cafiiures 

6 I Isla 
10 3 Trigueros 

1 1 Moratin (N.) 
1 1 Cadalso 

4 > Huerta (V.) 

5 > Iglesias 
1 » Vaca 

la 3 Samaniego 

7 I Triarte (T.) 

> 1 Heléudes 
a) 3 3 Jovellanoa 
is 30 > Carvajal 
:S.) 1 a Norofia 

10 1 Cienfuegoa 

16 S Arjona<M.) 

364 106 Arrian 

> 3 ReinoBo 
1 * Quintana 

8 > 8olls(D.} 
37 1 Blanco 

9 7 Lista 
33 11 Alonso 

3 1 Gallardo 

W S 

Total... 1.781 871 

gue 1.463 38S — — ^^ 

ice: 1,", que el diptongo tiene á bu favor 
ito creo que es muy suficiente para fun- 
postclásico ea el más inconsecuente en 

aemos al uso del periodo clásico, en el 
M de este punto; pues sólo tres 6 cuatro 
deron, Enriquez, Zarate y algún otro. 



- 245 - 

il siglo XVIII, paréceme q 
que ya he hablado mucha 

e, . . -^ — — ^^Mi,D tantas sinéresis dd átc 

reacción á principios del siglo XVIII, y preoi 
mo contrarío, por dos razones: 1.*, porque es 1 
llfiTa siempre al otro extremo, sin detenerse £ 
los poetaa eran no poco ignorantes y pedantes 
racio: Dum vitant stulti vitia, in contraria cu 

Eb muy de notar que varios paetas antigüe 
resiB, emplean siempre el diptongo en este cé 
Hurtado (Luis), Rufo, Vegas y G-óngora. Mucl 
para no contraer los imperativos: primero, poi 
palabras compuestas; sin embargo, esos y otrc 
BIS de átonas, guardan siempre el diptongo en 

Si el lector me pregunta la razón eufónica 
no la sé. Cierto que ahí parece haber una espt 
es la razón eufónica del tal diptongo, no me a 
copiemos algunos ejemplos: 
Lope, l.o, 482" 
Teneos apartaos, villanos. 

Llegiios más, llegóos á mi. 

Id^ ib., 153' 
Jnan, asentdos — Señor, ¿qne yo me asien* 

[»' 

-^enUoB, pues quiero yo: Bentáos,'parien- 

[te. 



Cubillo, 91 
Levantaos, eatáos e: 






Hartado (L.), 17' 
Dej<ioB ya de aqnesos ohiates; 
Ten^oolo, paos lo qoisistes, 
Y la embajada deci. 

AlarcoD, 241' 
Volvaos, conde, volvaos laego. 

Notas. — 1.' Los imperativos de la primera i 
numerosos que los de la segunda, y éstos algo 

2.' En el catálogo no van incluidos los ii 
porque en tal sitio no prueban nada. 

3.* Estos imperativos finales de verso son 



gan. el caso; así en Moratiu (Nicoláa), 106, volveos es consonante de deseos,' 
y en Moreto, 180, deteneos es asonante con luego. Nada importa que el dip- 
tongo del imperatiro rime con la azeuxis de otra palabra; pnes todo eso se 
9 la consonancia y asonancia (nii- 

\ poetas tenían del diptongo en los 
incurrir en otras licencias, par» 
er ©1 lector: 



:, id., 162'; 

7; tratadvos, >'d., 534'; sentadvos. 



y futuros oon o». 

o son tan completos como los del 
lenta del diptongo en los impera- 
.ectura) el mismo fenómeno en los 
is presentes, y últimamente en loa 
en la generalidad de la regla, me 
Ignnas contracciones eran dipton- 
BFo en fin, los datos que voy é pre- 
a probar el diptongo de que tra- 

mí, debe de ser la misma que hay 



e monosílabos, porque los disíla- 
)0 estar es monosílabo, como está 
,1 no so computa para nada en la 



Porque ella ob tendr& m&s bien. 

Lope, 2.", 450 
¿HooB regalado?— Y me ha dado 
Docientoa escudos. 

Tirso, 36" 
¿H«oB querido yo jamia? 

Alarcon, 107 
¿Haos venido b. la memoria 
Esta noche doña Clara? 



— 247 — 

Otios ejemplos: Lope, 4°, 1^", 3&1"— Monroy, 98— Tirso, 113", 67', 154", 
3K bis, 360', 524"— Alareon, 440"— Tirso, 486', 649' " "' '"'■ " ' ' 
ron, 2.°, 481'. Diéresis no hallo. 

275. B.— Pretéritos. 



Vftldivielso, LVIII, 258 
Hechizóme ana mujer. 
— DÍA» con la mano del gato. 

Calderón, 1.", 609 
Hablé al Bey, bnequeda i, tos. 
T como hollaroa no pnde, 
. Fletó nn barco. 

Tirso, 65' 
Celos de algnn labrador 
Tenéis: ¿quebrifos la palabra? 



Cogiénd 
Dejaos, t 



y ¡c6m 
GobMoí 



Coatóoa la i 
Una coBtill 



Otros: Tii-80, 637), &34", K7', 438', 273', 269", 26 
quien sea), 451 ' — Anón, XVI, 635. No hallo dieres: 
vez de saqueos con diéresis, Anón, XVI, 202. 

276. C.~Futuros. 

Los futuros son algo mds numerosos, por lo cual 



Dipt. Dié. 



, HnrtadofL.] 
Sepúlveda 
Anón., X 
Bufo 
Morillo 
Lope 
Álcali 



DipL DiéJ 



Suma anUñor 

Valdivielso 

Mcjia 

Claramente 

Tirso 

Castro (G.) 

Alarcon 

Meacua 


13 4 


2 
2 
1 
26 
2 

1 1 
1 



Cosa rara; en los poetas posteriora 

Calderón, LVIII, 340 
Dardos horror, daróos miedo. 

Rojas, 4" 
Dardos premios — Y castigos. 
— Dardos gobierno— Y cuidados, 
— Dardos bienes — Envidiados, 
Dardos favor— T enemigos. 



^aldi 
Venid V 
La alga) 



Tirso. IX. 418" 



— ¿Qniéreete echar é, perder? 
— PagartoB oon el pellejo. 

Alcalá, 557 
MoverdoB, Ifarína & risa, 
Sirviendo de jugnetillo, 
Pnes la llevan de un colmillo 
Cuando sale novia i misa. 



ás datoB relativos al punto que discutimos; creo 
ira fundar sólidamente la excepción que arriba 
al de uu verbo forma siempre diptongo con la o 



CAPÍTULO rv 

mes tónicas de dos débiles. 

ii, íu; ií, iú, ui, uú. 

as hasta ahora prescinden de los cambios qu» 
)1 acento en las inflexiones, derivaciones j com- 
ro en las que hemos de dar en este capítiilo y el 
r presentes otros tres principios generales, que 
'las, completan y perfeccionan todo el sistema 



jigmentes: 

radical permanece en las denvacionea, atmque 
en otra, ó reciba el aconto de la primera. En lo» 
forma radical la primera persona del presente 
cis en iliense, cruel, influencia, porque también 
'; en viaje, diario y eltota, porque se derivan d© 
rociéis, roció, porque la primera persona del pre- 
que tiene azeuxis tónica es la débil. 
en vocablo simple permanece en sus compues- 
ar j semidiámetro, compuestos de ítiir y dtámelro, 

más de ser eufónicos y de razón natural, los he- 
nuestros poetas. 

lucida de la práctica constante de los poetas, 
3 palabras que caen bajo la misma razón ortoló- 

n de razón natural; pues lo que los poetas hicie- 
ron, debe servir de regla para las que nunca 
eron apartándose de la regla), cuando pertene- 



— 250 — 

mo ejemplo arriba copiado de Tirso, pone la siguiente nota: «Para que sea 
asonante de este romance, hay que hacer uü esdrújulo, leyendo viudos.» 
Muy bien, y voy á confirmar este esdrújulo con otros casos semejantes y 
ciertos de nuesti:os poetas. 

280. Camúy 

Y el que nombró Luisa la cacica, 

Camúy ^ CuUbrinas y el Aguada, 

De fértiles labranzas cultivada. (Castellanos, 61) 

281. druida. 

El cruio altar del druida espantoso. (Lista, 317) 

Esta es verdadera prosodia, y no druida, como dijo XJbeda, 365: si la í 
fuese tónica, esta azeuxis sería también correcta; y es inadmisible, tanto en 
la ortología silábica, como en la prosódica, el diptongo druida. 

282. fluido. 

Como con llaooias fluidas el lago. (Jovellanos, 28) 

El participio diQ fluir qb fluido; el adjetivo, y7/í/rfo, esdrújulo: como el 
adjetivo válido es esdrújulo, y el participio valido grave. El sustantivo flui- 
do es de prosodia dudosa: en el Diccionario de la Academia no lleva acento: 
le tiene en este verso de Jovellanos, 43: 

Un finido sutil, su yo;, su fuerza: 

pero aquí bien puede ^qt fluido , como es en este otro d-e Arríaza, 67: 

Dispútanse el eléctrico fluido. 

Así, pues, no habiendo razón que nos obligue á dar al sustantivo el acen- 
to en la «, y habiendo otras en contra, me inclino á fijar el acento en la i en 
fluido sustantivo y participio, y en la w en el adjetivo y7«/i/<?. En todo caso 
hay azeuxis, según la regla, 

283. gratuito. 

La cantidad latina de fortuitas y gratuitus es muy problemática, aunque 
los mejores latinistas los tienen por esdrújulos. En castellano no lo es me- 
nos. De fortuito no hay ejemplo en la Biblioteca, y en el Diccionario se la 
supone tónica en la i. De gratuito hay dos ejemplos: uno con esdrújulo, y 
otro con sinéresis: 

El temor es primero, que el ser tímido 

De Dios, es don gratuito. (Cairasco, 497). 

En la gran copia de gratuitos dones. (Iglesias, 473). 

No sabemos cuál de las dos vocales haría tónica Iglesias, pero supongo 
sería la ¿, y bajo este supuesto, trataremos de esta palabra más adelante (nú- 
mero 318). Opino, pues, que fortuito y gratuito son tónicas en la i. Como 
quiera que sea, el ejemplo de Iglesias es totalmente licencioso, pues debie- 
ra observar allí la azeuxis. Pero si alguno dice gratuito, como Cairasco, la 



- 251 - 

palabra es correctaniflnte esdrújulo; j esto es lo que ahora viene á nuestro 
propósito. 

284. JlíoHsorfu (1). 

Galceran Afontorfu la gobiecna. (I^P^i ^"t 4^ 

-ZVbfa,— En el impreso tiene crema la i (!!). 

285. Tüy. 

Algunos reprenden el acento y U azeuzis que la Academia pone en Tüy, 
del latino Tude; y sin razón ninguna, arbitrariamente dicen Tui. La proso- 
dia de esta palabra, aparte de las razones etimológicas, cuenta con la auto- 
ridad de Viübuena, 3Hi 

Tiy, que los amigos de Diomedes 
Fundaron ea su orilla al mismo río. 

286. yúy = hiiy. 

¡Yiiy, yíiyl Abelino, 

Bueno estás: 

Algún tiempo llorarAs 

La perdida del de ahora. (Anón, LVIU, 12}. 

287. Excepción de Ruy y muy. 

Kl nombre Ruy ofrece no poca dificultad, pues en nuestros poetas se le 
halla siempre contraído en diptongo. G-eneralmente se le halla impreso Ruy 
(véase Vélez (Juan), 599— Castellanos, 548— Anón., X, 440-Moreto, 466). 
Hortzenhusch, unas veces imprime Rui con acento (Lope, 3,°, 387 y siguien- 
tes); otras, Rui sin acento (tomo V); otras Ruy con y. Muchas veces es ó 
pnede ser átono. Ejemplos: 

CostellanoB, 449 Anón, X, 448 

Benolcázar andaba proviniendo Doña Lambra y Suy YeXkr^v.^^, 

A.Ruy Díaz de Rojas bu teniente. Y Gonzalo su cuñado. 

Saluetrio; 440 Lope, 4.", 1(B 

Ta Ruy López se partió. Ru¡, de Silva y el Prtor. 

En el ultimo ejemplo parece que debe ser tónico. Ahora bjen, ¿qué po- 
dremos sacar en limpio de tanta algarabía? Voy á dar mi opinión: 

Con Ruy sucede lo que con muy: ambos son per se tónicos en la u, y na- 
turalmente debian formar azeuxis, según la regla, Pero como ambas diccio- 
nes exigen alguna rapidez en la pronunciación, por ir casi siempre (y muy 
siempre) unidas á otro vocablo siguiente, resultaron dos cosas: 1.', que el 

(1) Bd Oalderon, i.', 77, hay al ^jsmplo signieuts: 

Venia lu miftenas I Que sn U< CarDMtoloudu 

A bailar al CtM. Se disfru Amor. 

¡T*»rer>! | |T«r»rer»l 

il primer veíaa di 



- 252 - 

acento ae oscoreciera de suerte que apenas pueda discernirse si tales voca- 
blos son átonos, ó tónicos en la u ó en la r; 2.*, que la combinación se coatra- 
jera en diptongo. Los gallefíos pronuncian muy, acentuando la u; los caste- 
llanos acentaamos generalmente la i, porque nos es difícil articular rápi- 
damente el diptongo úi, tónico en la u; mas en este caso debiéramos escribir 
íití, muí. Yo, por no alterar el uso común , sentaré la siguiente conclusión: 
Aunque estas palabras debieran acentuarse en la u, la dificultad de la pro- 
nunciación autoriza para acentuar la t; la cual, por respeto á lo que debiera 
ser, continuará escribiéndose griega y no latina. Bajo este aspecto, lüiy j 
muy no son excepciones de esta regla, sino de la qne expondremos adelante. 

Notas. — 1.' De los arcaísmos ku'igo (Villaizan, 392), kuygo (Lope, 4.", 86) J 
fuiga (Id., 3," 467) y otros que nuestros poetas usan con sinéresis, piense el 
lector como le plazca: esos arcaísmos no deben tener autoridad contra nin- 
guna regla. 

2.' Las combinaciones tí, üu no sé que ocurran alguna vez en castella- 
no; si por casualidad llegaran á usarse, deberías© guardar en ellas la azeu- 
xis, según la regla. 

AbtIculo 2,°— Combinaciones ií, tú, uü. 

288. Raras son las palabras can las dos Íes: acaso no haya más que ^- 
simOtJrtisimo, tiita, Poliido. Ninguno de ellos se halla en la Biblioteca de Bi- 
vadeneyra: del último hay dos ejemplos en Hermosilla {1.°, 139, y 2.°, 39), 
ambos con azeuxis, como debe ser; pues este último debe seguir la regla de 
los tres primeros, y en éstos os aplicable el principio general de las azeuxis 
radicales {núm 277; prima o), pues se derivan do pío¡ frío y lia. 

Dos úes no se hallan sino en la voz <}üúmviro. 

289. La combinación iá es también rara: se halla en diurno, ftucia, fTim-* 
ga, htuleo, lÁuva, Miura, Ftura, O/Tuco, oriundo, Santiuste, triunviro; monsiur, 
triunfo y viudo. 

Diurno y ktulco tienen azeuxis en su radical (día y hiare latino). 
Dejiueia por fiducia, del latino fides, hay tres azeuxis: Anón,, X, 164 — Al- 
cázar, 411— Góngora, 511. 

Iauvü se halla en Valbuena, 157' bis, con diptongo; pero su autoridad 
vale poco. 

Fiura se halla en Castellanos, 446' y 448. 

A Fiura con gente de á csbaUo 

Fué para socorrer la comp&ñía. <446') 

Con sinéresis en Ercílla, 58, 1(0'. 

Ofiueo, con sinéresis en el citado Valbuena, 317. 

Ormníio.— Una azeuxis en Lobo, 37': 

El BDbclnericio pan 

Que Elias comió en la higuera. 

Pareciera jnnto al mío 

Orlando de Vallecas. 



-ap- 
otra ozetixÍB hay en Hermosilla, 2.", 382. 
Triunviro, grave, se halla en Oóngora, 479: debe ser es 
azenxis, como en latín. 

En medio de este desorden y confusión, y siendo tan pocí 
de Valbuena, creo que para todas estas palabras y las demás 
lian en los poetas, debemos tener por reblar la azeoxis, que 
tintivamente pide el oído castellano. 

290, Excepciones: monsiur, triunfo j viuda. 
El primero, como palabra francesa, que no hace regla, la 
nuestros poetas con diptongo. 

Trmnfo y viuda han tenido diverso uso, y es lástima que h 
do el diptongo: naturalmente pedían azeuxis estos vocablos, 
los hallamos no pocas veces. 
A, — Triunfo. 

Algunos antiguos, como Herrera (F.), Montesino, Hurtad^ 
bera (Luis), dividen siempre las vocales de esta palabra; pero 
tan general que no necesita demostración. Algunas diéresis i 
tellanos, Q-óngora, P, Céspedes, y otros autores. 

L» humildad j el amor, en ñu, triunfan 
Ea el cielo, cual triunfa en la tiarra; 
Triante amor y humildad ds nosotros, 
Que el vencido es quien vence esta guerra. (Arj 
B.~ Viuda. 

Del latino vidiuz, por metátesis. Véanse las vicisitudes ■ 

esta palabra en el siguiente catálogo, aunque no es muy com 

Al. £Hp. S. anterior.. 29 67 S. anter. 



Montesino . » 

Naharro ... 1 

Castillejo. . 1 

Mendoza. . . » 

Hurtado (L) 6 

Puentes (A) 1 

Silvestre... » 

Ortiz » 

Fr.Luis.... . 

Sepúlveda. » 

Ercilla 3 

Anón.,X... . 

Alcázar 1 

Virués » 

Cueva 1 

Laso > 

Castellanos 16 

Vepas . 

Arjona (J) . » 

Cervantes. . » 



Suma. ... 29 67 



Morillo . . . 
Heredia... 

Góngora. . 

Lope 

Hoj eda . . . 
Aguilar. . . 
Valbuena. 
Ledesma. . 
Grajales. , 

Mejía 

Turia 

Tirso 

Castro (G). 
Saiustrio. . 
Alarcon.. . 
Miradem.' 
VólezCL).. 
Quevedo. . 
Godínez.. . 
Villegas (E) 

Suma 



29 


67 


, 


4 


. 


1 


8 


14 


67 


22 


2 






2 




3 




2 




1 




1 




3 




99 




2 




3 




12 




6 






23 


8 








» 


139 


~250 



Montall 
Solórza 
Trillo.. 
P.Césp 
Hurtadi 
Anón. ] 
Cald. (3 
Anón. 3 
Coello. 
Polo. . . 
Matos . 
Rojas. . 
Leiva. . 
Moreto 
Diaman 
Santos. 
Sal a zar 
Hoz . . . 
P. de L. 
Vera Ti 

Tota: 



^jSttt:.. 



'acedad del nso < 



, oui omuargo, lo 
i esta i>alabra, ya 



ngo; pero se encuentran algnuas dlére- 
le quisienm restituir la azeaxía al ei- 
' Moreto. 

n rista de lo cual, establezco como ley 
los poetas. 



[aedftris vlodo, 

pero mudo. (G&stellftnoB, SSA') 



[oestos dims... 
irbimoreno 

ensabanada 

salmonada 

jiada en centeno, 

Indea dello. 

idaa mujereeT (Tirso, 386") 

da establecemos el diptongo en virtud 
za y exigencia de la ctimbinacion iü. 



1.°— Combinación- mí. 



lalabra separadamente, conviene poner 
, con sos compuestos y derivados. 



fluir 






flOente 
afluir 




( aflOencia 
t aflOente 




confiOir 




. [ conflaenoia 
í confluente 




difluir 
infloir 




1 infiaencia 




melifluencia 
refluir 



300. BüiTO. 

Mewnk, 30 

Yft iOejandro llb«nl, 

Y» máa pobr« que Büiro. 

301. CabOin. 

Castellanos, M' 
En Quiminen, Ouainea y Horomicos, 
Dajej j Gabaia, rfoa bien ricos. 

. 302. 4,— circuir. 

Aguil&r, ise 

Paea qnedó cfrcQida de paligroft 

Como la inerte iDexpugnable torre. 

Anón., XVI, 134' 

Clrcfiido de paaion, 

De firmeu corODado. 

Viraés, 528", 629, 642*, 649", 566- 
Castro (G.), 262"— Moratin L.,5^' 
No hay sinéresis. 



; u (cireüito), seg:un lo dicho en la Pro- 
la siempre tónico en la *. En ambos ca- 
la regla. Las tres sinéresis que hallo: 
— Kojaa, 556, son licenciosas por ambos 

Castellanoa, IIS 
En circ&Ito del pnaieron fnego... 
El circuito todo rodeando. 

Id., otras catorce— ^ufo. ^' — Tai- 
buena, 272-, 287', 289, 315. 
Í3 azeiuds, 3 sinéresis. 



El desengafio 
Loa excltiidoB j encerradoi -vieron... 
Y vténdoae los griegos exclQ.ido8, etc. 

Moreto, 612" 
Que luegs con él se trate, 
O ya para concluirse, 
O ya para desviarse. 



ErcUla, 87'. 
loe astros infifleuteB 
hados de las gentes. 

A.mazA, 113'. 

le el fondo reñOlan, 

lalaoio. el pie llegaban. 

gensola B., 321. 

a premioa y sos doñea 

mado y otra lana. 

oratin L., 598. 

a madre; diómo el cielo 

n gracias afluente. 

ateUanoa, 225'. 

que dábades de palos, 

3on gran m^fl.Qoncia. 



nido. 


Ruin. 


Ralnft. 


Dipi. 


At. 


Dipt. 


Ai. !>»(>(. 






3 




X 




X 


X 






36 


a 
























4 17 

X 




- l 








16 






















» 






* n 




10 


» 





CAPITULO V 
Débil átona seguida de laer 

uá, né, lió: iá, té, ió. 

Las reglas que á fuerza de inmenso trabajo he 
de estas combinaciones, pueden reducirse é. las ci 
las cnatro ya demostradas, componen (x^o: en ell 
sistema ortosilábico de nuestra lengua. 

336. Regla quinta: Toda vocal d¿bil forma azeux 
f«, cuoBdo cada una pertenece á distinto elemento compt 
peneco, sesqutóxido. veinñuno. (Sin excepción). 

337. Eegla sextn: uÁ, uó son siempre azeuxfs, si 
gutural. Así hay azeuxis en suave, suntuoso, virtüc 
sexual, Züaso; y diptongo en Acuario, acuoso, santíg 
ffo. (Sin más excepciones), 

338. Regla séptima: U, ló derivados de ía, to 
OMMOnante (ó combinación primera de consonanti 
azeuxis. 

Así hay azeuxis en rociamos, roctó (derivados d 
loffo, tiara, Ston, biombo; y en Ariadna, AstTages, Ul 

Excepciones: 1.' En palabras que empiezan pe 
el santo nombre de Dios, las inñexiones verbales 
miao, en que siempre hay diptongo. Adem¿e, es 
diablo, dtantre y ptojo; y en los propios Marúmo y i 

2." En palíibras que empiezan por vocal se ex 
se, ansiar y odiar; los adjetivos anciano, asiano, asi 
y los sustantivos ostión, unnon y unión. En éstos ( 
diptongo. Además, es permitida la s.'uéresís en ao 



339. Regla octava: lÁ, ló, Juera de los casos dic 
xrt no derivadas de azeuxis, son generalmente diptongos; 
lidió; edeeiástico, lección; hielo, juego, estruendo. 

Excepciones: 1," iá es azeuxis en breviario, > 
venial. 

2.' ió es azeuxis detrás de muda y líquida {ni 
cabriola, gorrión: sólo es diptongo en industrioso y 

3." ié es azeuxis en cítente, Lñeo, Piérides, rtel, 
Tiestes, Vtena. 

4." ué es azeuxis en Früela, genüense, Josué, ü 

340. De estas cuatro reglas, las dos primeras 
mas: la regla 7.' es también muy general y clara, 
que empiezan por vocal. Este punto y las excepci 



— 270 - 

ana hennoso! (Cienfa^oe, 28). 

iberemos también poner azeaxis en Ouadíaro j 
le ignoro su etimología. De Ouadíaro hay un 
I Guadiato con sinéresis, uno en Vaca, 278.' 

= principio ó cabeza. 

Vaca,&40" 
Por la fe que propugna, 
Y los hereslaroas 
A la sazón perturban. 

Arjona U., M8. 
Son invenoionea 
De here«darcas. 

J6-5.", 4C8-Id., LVIII, leO'-Belmonte, 328- 
izeuxis contra 2 sinéresis: Argensola B., 901— 



ie floridoa talles. fValbuena, 884'). 

compuesto este vocablo, que no hallo en el 



Castellanos, 64, 315 y 420, y los dos ejemplos 
(is: Anón., XVI, 359. 



Atgenaola B., 314' 
Y dejados llevar del moTímíento 
Comnn, el albedrio maniatan, 
Generoso y real, de ley exento. 

355. mixtlárabes. 

Calderón, 1.", 839' 
YÍTÍeron entre nosotros 
UixU&rabes cristianos, 
ó mozárabes. 
Dos sinéresis: Id., 337"; pero nó- 
tese que Calderón es muy mal ortó- 
logo. 



de oro y ámbar: no está en < 

a rosada anrora 

lo el vago cielo. (Keinoso, XXIX 



sdio, allá aaegandft 
án^lo á otra pute. 
:264. 
«, 5.» 211' 
firmeza soberana 
satólit» romana. 
B-Id. 3.° 694'. 
vedo, 610 
ligenio 
qneea á la fortuna. 

Mn, N. 39' 
gnlos cortado 
bandas de quo gonae. 
Í8, contra 3 sinéresis 
^aibueoa. 

:«s=aRo. 



Castellanos, 450' 
Ia onal no tuvo menos inclemencia 
Con él despnée, tilenio ya pasado. 

Rojas, 429" 
fie qnedó mis blando 
Qne comedor qae espera, 
Acabado so trtenio, 
Qne le tomen residenoia. 
866. veintiocho. 

Acevedo, 266' 
Acaba el giro de su estrella helada 
En Teiallocho días la serena 
Lana. 

Una sinéresis hay en Alarcon, 452: 
coaa rara en él. 
367. veintiuno. 

Aunque debe ser azeuxis, no hay 
más qne nn ejemplo, y es de sinére- 
sis; Lope, 1." 374. 



veintiocho, veintiuno, no puede suponerse sinalefa, 
lo en la Biblioteca más vocablos compuestos; pero de su 
iere que la regla es verdadera. Para exceptuar de la regla 
)s razón suficiente el hallarle una sola vez con sinéresis en 
a eso es una casualidad. Al contrario, el que la inmensa ma- 
mplos de dicciones compuestas coincidan en la azeuxis, es 
lie la exige el instinto eufónico y la naturaleza de nuestro 

regla (qae tiene á su favor el 86 por 100 de los casos), debe 
ibien á las palabras compuestas no discutidas aquí, puesto 
misma razón ortológica, (n.' 277, principio 3.°). Son también 
lamente compuestos los siguientes: 



lulóxido. 
cariancho. 



dioico. 

dióplarica. 

gimnaslarca. 

perleco, perlhelio. 

periostio. 

pollárqutco, poliandria. 

semieje. 

semihora. 

semlnsto. 



Lb qne suelen encontrarse. 



Ahtículo 2.°— Discusión de la bbola sexta (nóm. í 
368. Catálogo d« las vogm comprendhlaB en asta raols, agrupadas I 



acto 

/ actual 

\ actuar 

< I actuante 

/ actuario 

[ actuoso 
aduana 

I aduano-as 
aduar 
afectuoso 
año 

{ anOal 

f anuario 
Amaca 
Atúaca 
Azúaga 
baluarte 
Billüart 
BisQano 
Burburüata 
ca«í«s(=canto) 

( acentuar 

I concentuoso 
carruaje 

Carttan (=Cairvan) 
caso 

r casual 

I casüismo 

( casuista 



ÍcensQario 
acensuar 
concepto 

Í conceptual 
conceptuar 
I conceptuante 
conceptuoso 
continQar 
conventual 
Comüalla (inglés) 
CortÜar 
crOor {= sangre) 

! cruel 
cruento 
í cruento -as 
( incruento 
crOeza (= crudeza) 
defectuoso 



f Düardo 
I DQart 
Junarte 

j Eduardo 
f Fednardn 
^ OdnarJn 
dúo (=dos) 

I dual 

( düeto 
DQodo 
efecto 

I efectilal 

I efectuar 
electo 

( electüario 

f letuario 
espíritu 

I espiritual 

( espirituoso 
estatua 

.1 estatuar 

j estatuaria 

I estatQario 
aestus {^torbellino) 

i estuante 

I estflario 

! estuoso 
Estflardo ó StOard 
cventQal 
exceptuar 
fastuoso 
fatuo 

( fatilísiino 

f infatuar 
flato oso 

flexil os o ó flojüoso 
fluctiis (=ola) 

\ fluctuar 

\ I fluctüante 

' fluctuoso 
fruto 

i fructuoso 

1 I infructuoso 

J usufructuar 

' I usufructuario 
gentualla 
grado 

I gi-adOal 

I graduar 

( I graduando 



hábito 
(habí 
íhab: 
impetüos' 
incestüos 
indÍTiduo 
K indi 
\ indi 
' I 
intelecto! 
ItOango 
Janüario 
JurOara 
lactOoBO 
LitOania 
Lo anco 
Loarca 
luctOoBO 
Luaüarte 
majestOoi 
mano 



mantúanc 
MarOana 

mes 

I men 



monstruo 

montuoso 

ntortüoru 

Imo 

padOano 

perpetuo 

I per] 

í perj 

peruano 

preeeptflf 

prontOiiri 

püar 

punto 

1 pun 

jpun 

I pun 

rédito 

I redi 

í red: 

I red 



- 274 - 

• suadir (del lat. sua- 
derej 

i Süada 

< disuado 

( persuado 
Süárez 
suave 
sumptus (={5a8to) 

Í suntuario 
suntuoso 
I presuntuoso 
tempestuoso 
tenue 

! atenuar 
I atenuante 
extenuar 
Tetüan 
testo 

I textual 
[ texto ario 
tortuoso 
trflan 

tüarum y tüorvm (la- 
tinos) 



tumulto 

I tumultuar 
[ tumultuario 
I tumultuoso 

Turüaco 

untuoso 

uso 

( usual 
} usuario 

valuar 

[ evaluar 

vestuario 

vidual 

virtud 

I virtual 
I desvirtuar 
I virtuoso 

visual 

vitualla 

I vitüallo-as 

volupteis {=deleite) 
j voluptüorio 
í voluptuoso 

zOavo 

ZOazo ó Süazo. 



)al8bras se hallan en los poetas; pero á las que ellos no 
á las pocas que podrán añadirse i este catálogo, debe 
>gim el principio general del núm. 277, 3." Nótese ade- 
mes de los verbos en üar caen también bajo el princi- 
lacion de esta regla con la que dimos en la prosodia 
gla 2 ", 3."). 

3s de discutir cada palabra, pondré seguidos los catálo- 
éresis que crea necesario estampan con esto se evitará 
ve dificultad que hay en la composición tipográfica de 
Lido en tres columnas, y de tantas sumas parciales como 



ActD. 


At. 


Sin. 


Caso. 


Belmonto 




"~7 


SurnaanlMor.. 


Calderón 




íi 




Zíntd 




> 1 Cáncer 


CuéUar 




1 jEndqaez 


Gandamo 




1 1 Morete 


Vaca 




> i Calleja 






1 Zamora 


Iríarte 




'¿ Cañizares 


JoveUanoB 




1 IPorcel 


Arriasa 




3 Fr. Diego 


SoUbD. 




„ Saniani^go 






Triarte 


T<4al .... 


6 


11 Forner 




-"- 


— . Salas 
1 Arellano 


AfeetüiMD. 




1 Arjona M. 
Arrinza 
, Beña 


Vegas 


2 


Oña 




1 


Góngora 




Toua 


Ribera L- 






ArKensola B. 






A>íla 




Contlncar. 


Uontalban 






P. CéBpedes 




1 'l. do Avala 


TriUo 




s PadiUa (Fr. J.) 


Caro (D.* Ana) 




i Castillejo 


Anón. XVI 




'2 Mendoza 


Calderón 




, AldanaF. 


Bojas 
Vmaiían 




3 [Fr. Luis 




, ErciUa 


SoUbA. 




» Eufo 






> Laso 


ViUarroel 




1 Ubeda 


Vetázquez 




í I Castellanos 


Moraiin N. 




> 1 Sánchez M. 


Iglesias 




1 


Góngora 


Iriarte 






Lope 


Fomer 






Argensola B. 


Calle 






Acevedo 


Noroña 






Tirso 


Cienñiegos 




1 


Quevedo 


Arrlaza 






Montalban 


-Quintana 




, 


TriUo 


LisU 






Anón. XVI 








Calderón 


Total .... 


. 87 


10 


Anón. XIV 








Matos 
SoUaA. 


Caao. 






Moroto 
Diamante 


Caatollaaos 






Fomperosa 


osa 






Saladar A. 


Huerta J. 






F. de León 


Góngora 






Candamo 


Vélez L. 






Dionisio 


Calderón 


10 




Zamora 


Suma ¡/sigue.. 


14 


6 


Suma y sigue. . . 



1 



Ex 



Gaste 
. Fr. L 
a Lope 

■i ! Caldo 
» Leivo 

> JMorel 

> 'HuE 

1 ¡Candi 

> JMorat 
» 'Jovel 



> Caatil 


Caüui 


13 Artie. 


OAng. 


¡Lope 


Lope. 


Tárw 


í Ledcf 


» .Tnria 


1 Tirso 


í Bonil 


I .liiire 


S Amos 


» Trilla 


1 Calde 


> Polo 


. Roja* 


> Solis 


. Moni 


1 F.de 


• OftniJi 


1 T.>Iíd 


I Verd. 


3 1sl««i 



Suma anUrior. 


. 22 




Bof» 








. Viniéa 


Salazar A. 


1 




CastdlaDC 


Moratin N. 


4 


2 


GóDgon 


Cadalso 




■2 


Lc^ 


Huert» V. 




3 


Tirreg. 


Yaca 


J 




A^g^U 


Iñarte 


1 




Tireo 


Ueléndez 


1 




AlarcoD. 


Fomer 


3 




Mwna 


Salas 


I 




Qneredo 


Roldaa 






Bvfaadmo 


LiBta 


2 




Belmonte 








QillaAmi 


TotaJ..... 


. M 


8 


Villegas J 




~ 


~ 


■ MoreBO 
SloDtalbM 
Hartado J 


■OMtrfiCM. 






An¿ti.XY 

Calden» 
ZabaleU 
CAaMr 
Coellí. 








Mato* 








Víltaízan 














S..ÜB A. 








Cal>íil«y 








Mebfwiiw 








M'>«rt.í 








CíJHa 








F'^injiírr'^ 








SaUawA. 
















Franeiaeo 








Irtart* 
Salas 








HwalúiL 



- Auúfl. J,V 
I Fuentes A 

'* '.WlellsDt 

'¡¿D^ota 
«^asol« 



Montesino 

Altaraira 

CaatiUejo 

GarCilaeo 

Ti moneda 

Cetina 

Anón. LVIII 

Mendosa 

Traapinedo 

Hurtado L. 

BermMes 

Barros 

Contreras 

Silvestre 

Fr. LnÍB 

Córdoba 

SalacarE. 

Eicilla 

Herrera 

Anón. X 

Bnío 

Alcázar 

Céspedes F. 

Gilvez 

S. J. de la Cros 

Vimés 

Rodrlguei 
Barabona 
TJbeda 
Figneroa F. 
Castellanos 
Aldana C. 
Torrea Luana 

A^^a J. 
Chaide 

Suma y ñgut. . . 



Suma afiterior. . 


197 11 


Sumaatúerior 


PadUldíPr.P.) 


1 > 


Eaquilaohe 


Sánchez M. 


1 > 


Rioja 


Cortea 


1 > 


Colodrero 


S.0 


1 » 


Trillo 


21 G 


P. Céspedes 


Cervantes 


24 1 


Gómez Tejada 
Hurtado A. 


Artieda 


1 . 


05a 


S 1 


Anón. XTI 


Herrera C. 


1 > 


Calderón 


Góngom 


6B 


ZabaleU 


Lope 


m 8 


Cáncer 


Huerta J. 


4 1 


Coello 


Aola 




Polo 


Frías 




Matos 


Caao 


1 1 


Enriquez 


GU Polo 




Zarate 


UoraloB J. 


3 


Rojas 


Fonce 




ViUaizan 


Ai^nsolaL. 




Porraa 


Carrillo 




TTlloa 


8. de Figneroa 


a 


SolisA. 


Hojeda 


74 > 


Cubillo 


D » CrÍBtobalina 


1 > 


Leí va 


Sibera 


U 3 


Cnéllar 


Ara^DSolaB. 
F. de Castro 


17 » 


Moreto 


3 > 


Qniróa (Fr. P.) 


Valbuena 


30 6 


Diamaute 


Aoevedo 


1« 1 


Monroy 


liedesma 


e 


Fompeíoaa 


TiUaTicioaa J. 


3 > 


Estrella 


Arguíjo 




Salazar A. 


Fr. Jerónimo 


1 t 


Hos 


Grábales 




Sánchez V. 


Turia 


B * 


Sor Jnana 


TaldivielBO 


48 7 


Vera TaaÍB 


Medrano 




Candamo 


Claramoate 




Dionisio 


Tirso 


n í 


Fuego 


CaatroG. 


4 


Francisco 


Jánrepú 


7 


López J. J. 

Toledo 


AvUa 


1 s 


Alarcon 


16 i 


Lobo 


Ueseaa 


7 a 


Ceo 


VéiezL. 




Zamora 


TaaU 


I > 


Cafliures 


Herrera J. 




ViUarroel 


Herrera E. 


1 > 




Quevedo 


aa -i 


Iriarte J. 


Batbadillo 


3 


Isla 


Callecerrada 


6 4 


Verdugo 


iSálinasJ. 




Nieto 


Villegas E. 


21 7 


Potool 




3 > 


Moratin N. 


Solórzano 


1 1 


Cadalso 


Soto de Sojas 


S j. 


Fr. Diego 


Svmaytigae.. 


ese 60 


Svraap ligue. 



374, afectuoso. 

GÓDgora, 472 
FoDderador saludo afectüoao 

AviU, E68' 
Tan afectúOBanientfl 
Y con un mal scuidente 
Me estorbe el ay del comer. 

375. aflo. 

Eeq Dilache, !>97 
Cnal aegiA nube á la anQal ofrenda, 
En agna eapesa desatada baja. 

Otras: Moratin N., 116' — Vaca, 



Diamanle, 11 

Porqne estimé ufectüoaa 

Tu atención quise excusarla. 

LisU, 32(1 
Si> bondad dulce y celo afectQoso 
Te infonnarin, 

Porcel, 168' 

Por sacriñcto de anüates ritos 

Deis á mis ariiB los dolientes gritos. 

B'-Cienfuegos, 16', 18', 29'-S 



lis D., 236*— Barbero, Íi76'. Total, 9 azeaxis, contra 6 sinéresis de malos poe- 
tas: Candamo, Triarte, J., Fr. Diego, Vaca y Arríala: 
376. ArQaca, Ataaca, Azflaga. 
Usadas por CastellanoB: 14 azetixis. 

Los aruacas pocas veoee pierden. (88) 
Chapaes, atüocas más nrbanoe. (458') 



Un Pulg;arín, 

377. baluarte. 

En 44 poetas (Maiirique-Quintaiia)j 

96 azeuxis, 4 sinéresis (Rufo, 9— Me- 

jía, 407'— Tirso, 240-Barbero, 668). 

Pérez (Luis), S25' 

Torre do David, guarnida 

De muy fuertes baluartes. 

Hita, XVI, 169. 
Y todo el bando morisco 
Hace de si na baluarte. 

378. Billüart 

Arjoaa M., 543. 
T si quiere, U puede rellenar 
De Goudin, de Gonot, do BillDarL 

379. Bisüano 

Anón, LVni, 28 
Mas, pues cerca de aqnJ estA 
Mi confesor Bisüano, 
Quiéreme llegar allá. 



de Azaaga. (850) 
380. Burbm-Oata 

Castellanos, 244 
Y su principio fué Borburüata. 



38(. 



Id. 112', 247. 
can fus. 

TriUo,50 



Antea 

Marmotee culto acentuó elegantes, 
Que SQ lira se oyaee espaciosa. 

Góngora, 456' 
Concentuoso coro diligente. 

Id. 429' 
Un culto Risco en venas hoy aüavea 
Concentuosamente se desata. (1) 
Otro; Id. 472. 

382. Carüan 

Viraéa, 538' 
Deeta fiera mujer falso marido 
Y del gran Carüan traidor aloaid*. 



m Mal ii 



«83. carruaje 

Oóngora, 527' 
Previene pues canúi^e, 
No aleone anterioTidad 
Cnalque marqués de AJfaraohe 
O conde de Rabanal. 

Otras: Mendoza, 67' — Castellanos, 4( 
bis — Barbero, 582— Arñaza, LSI'. Totí 
Hoz, 216. 

384. caso. 

Por el catálogo (aúm. 370) se ve q 
sinéresis pertenecen todas al período d 
una eomiptela contra el instinto eufón 
do número de sinéresis: también éstas i 
de notar que las azouxis son todas de a 
de eamalmente. 

Enriques, 497' I 

DoB ilaeiones forzosas, 
Dos casuales engaños. | 

385. concepto. 

Lope, 5." 198 
Baro maestro del hablar suave, 
Gallardo en prosa j verso, 
ConceptOúso, fácil, poro y terso. 

una sinéresis: Leiva, 385", poeta int 

386. continuar. 

Véase el catálogo (núm. 370). Duran 
regla general de los demás en Üar. Pen 
za á vulgarizarse la sinéresis de tai sue 
Lope, Acevedo, Tirso, Montalban y Tri 
Esto se explica en parte, observando qi 
neralmente, laa que se hallan en la tere 
embargo, teniendo en cuenta la autorid 
instinto actaal del vulgo castellano r 
verbo, creo que no se le debe esceptüa] 
nes deben ponerse sólo cuando no hay i 
en toda su generalidad. ¿Qué resolvería 
diéramos su voto? Tengo la seguridad i 
tendrían por licenciosa la contracción 
Terl». 

L. de Ayala (Pero), 824 | 

Siempre la vlrginided 1 



Que con todo hervor con tinOabft, 
Oran número de gentes acudía. 

Solf8A.,XLn. 
Prólogo, pág. LII. 

Continuó la muerte bu eoslego. 

388. coiTiÜEilla. 

Kqnlvoco nstido por Thís, 163* 
Duda el toro la batalla 
Y no 8ftbe, en tanto aprieto, 
Si ha de perder ei respeto 
Al rey de la cornüalla. 

389. CortQar. 

Dicción hebrea, usada con sinére- 
■S por Iglesias, 4G6' 

Bridas, es un vocablo castizo, que es 
in embargo, el autor de La Mos- 

ior de calor lleno, 

temo nido , 

A el nacimiento, 

ninolento... 

» endnrei^e, 

ana ee cría. 

latino crudelis, éste de crudtis, y ©s- 
rudeza, so deriva del castellano cra- 
sa raíz, según el principio general, 



ocida por todos, incluyendo la Real 
m á la supresión de la á originaria; 
ade no falta ninguna consonante in- 
en üir tienen azeuxis, según lo de- 
3 aquí 80 inñere que la razón de la 
inicos que en su origen tienen con- 
93 la supresión de dicha consonan- 
cademia (pág. 334), que se funda en 
y además falsa cuando se aplica á 
uerte tónica y débil átona; v. gr., en 



— 285 -- 

Orüet en loa poetas es palabra que ocurre á cada 
ciencia para contar todos los casos, sino en 12 tomoí 
que en toda la colección habrá 4.600 azeoxis, y unas 
. 94 por 100 de azeusis. Las licencias se hallan en poc 
Eizeuxis, 80 sinéresis), Valdivielso, Calderón, Huei 
Xiaso, Fray Diego, Vaca, Moratin (Nicolás) y alguno; 
ortólogo disparatado, en quien los extremos se toca 
063 cruel con sinéresis, y crueldad con diéresis (327', . 
debiendo ser todo al revés. 

En el niim. 240 quedan estampados algunos ejem 
contento con uno entre muchos buenos que reservo; 
El Tló qae te cuitaba 
Tan cruel como hermoaa, 
Y agortt estás cruel y peregríDa. 

B. cruento, crueza. 

En 46 poetas (Encina— Hidalgo Félix), 110 azeux 

Ofia, 442, De las azeuxis, corresponden 44 á cruento, 

Boacan, 501 

Qne floeegar no puede eo su crGeza. 

Fr, Lnia, 7' 

De hierro, de crueza y fuego armado. 



PuBler 



Allí en padre 
De oprobio y m 
Ia vil tmicion 



Ama laoib; 



Hartado (Luis), 15 

lOli poca fe y gran crueza 

De loB que en el mundo BOnl 

391. defectuoso. 

Vegas, 520 
Llena de calnmid»deB, 
Defectuosa, imperfecta. 
Otras: Lope, 4.", 121'-Qaovedo, m\, KT-Xn^ 
ron, 3.°, 103", 217— Id., LVIII, 337"-Rí.ias, 372", 503 
Sinéresis: Moretn, 442". 

392. Düardo, Püart, etc. 

Considero estas seis palabras como una sola, con ■ 
la prueba es para todas en globo. Ya pusimos el cal 
los ejemplos. 



Gil Vicente, 156, 
Y fueron á las galeraa 
Qno don Duardos habla. 

Lope, 1.", S15. 

No ha dos horas 
Qne Uiseno la promete 



A Dflar 



Triste, DGartf 



' la iluBÍon 
vana, etc.] 



Castro (GniUen), SIO. 
Bueno está; no más, no más, 
FedOardo, ja te entiendo. 

Vftlbnena, 387' 
Reinaldos, OdQardo, el dnquo ¿meato. 



ira, del nombre de Dúolu. ¡Rufo, 109). 



0): todos los casos son del verbo e/ectüar. 
Calderón, S.» 58. 
Hasta el en arto pasemos 
Del Rey, no jiorque nada efectuemos, 

Sino porque V 



lios Figneroas, 407' 
ipaSia Y BÓlri capera qne venga 

¡ Para efeotflarloa.— Eso, et< 



II.— Diamante), 18 azouxis: una sini^resis en Mo- 



Loiio, 1.", 193' 
Pues, sus, denos á los doa... 
Aguardiente y letuario. 



370). Todos loa datos se refieren {¡.-espiritual , y 
lumorosas las sinéresis, se debe: 1." á que no es 
L palabra tan larga; 2." á la incorrección de los 

Fomperosa, Triarte y Fr. Diego, no son cierta- 



Uoreto, LVrn, 554 
Agustino dice aqnt 
Qae fué decir que en sentido 
Eepiritñol hablaba. 



ístatüir tienen un mismo origen, el sapino sía- 



Irae á la tienda derecho 
De nn insigue eatatüario. 



DeJ¿& 
Infrnc^ 



I 



1 
1 

i vacio. 

0): las sinéresis 



E^ . Dicee qi 

I Soy por 

■3, 434'— Cairasc 

llego), 119 azoir 
os y Norofia. 



Subra 



Que 

Aroi 



48Í. individuo. 

Solos 3 ejemplos hay, y son de si- 
UiéreBiB: Matos, 285.— Cañizares, 609'. 
Vera Tasis, 257". La autoridad de 
Hatos es regalar, menor la de Caflí- 
ztff©8¡ la de Vera Tasis, nula. No 
hay por qué exceptuarle. 

410. intelectual. 

Lope, 1.°, 191. 
Si por agentes inteleotfiales 
AmmadoB parecen, no me espante. 

- Lobo. 48. 
Ia Fe, de qojen es snjete 
Potencia intelectOol, 
Llevn primera en origen, 
Pero no en la digoidad. 

Otras: Lope, ibid.— Id. 5.°, ^t4'.~ 
Calderón, i.", 733". 

Dos sinéresis: Calderón, LVIII, 
448.— Inarte, 23'. 

411. Itftango. 

üsale Castellanos 10 veces con 
azeusiB (506-554). 

Y ansi Gaspar de Redas pidió rotos ' 
Para ñindar ciudad en Ztfiango. 

Y «n ItOango pnso sus banderas (Sal"). 
4f6. Lusüarte. 



412. Jt 

Latinisi 

Coi 

Tomé a 

Latina, 

TEnei 

Dos sil 

5G7'.— Vat 

413. Ji 

Noq 

414. L 

Mira A 
Samotí 

415. k 



Otras: '. 
nos, 332". 
5e2".-Vei 



Dice el sabio Lnsflarte 

Que para olvidar á nn hombre 

417. mf^estnoso. 

Las sinéresis de Lope, Tirso, y el P. Céspedei 
otros poetas nada aignifícan. Véase el catálogo ( 



0¿ngora, 436' 
El BetiB esta urna en bqb arenas 
Mtq'eettíoeBmente faa levantado. 

Qoiroga, 153 
Cnya m^ estuosa a^nltectora 
Del estraga del tiempo Be asegora. 



TsT 



lies pnesb 
120, 337, í 

úm. 370); 



1 niEuitüano 



nbien regla 
tente. 



Vaelva, qne ya la eacena mantfi&na 
Le espera armado del pafial Inoienta. 

421. mes. 

Qóngora, 538 
Notieia, aviso y señal 
De las cartas qae le tr^o 
El correo mensfioL 

Una sinéroBÍs: Arriaza, 61. 



úm. B70). Admirable es ciertamente el número de si- 
109. Sin embargo, la exigencia de la regla, y el ha- 
i las sinéresis en malos ortólogos, nos obligan & no 
co de Lope, Castellanos, Hojeda, AceTedo j Tirso. 

Porccl, 146 

otro gaje, Defensa del valor fué generosa 

Sf, pero monstrfioaa. 



<ro aullando 
Cocito. 



Solis, D., 245 
De este modo decía, y su paseo 
Continúa la bestia monstruosa. 



is. - Cienfnegos), 56 azenxis, 3 sinéresis (Fr. Luis, 32 

N. 54'). 

II I Uorales, A., 250 



< qne tenia 



X!n nn áspero desierto 
Tan montfioso y espeso, eto. 



i' Lista, 276 

Hado ¿Qné blanco velo 

Vizcaya. Gaal lieneo mortuorio 

Cnbre la m^eetad qne adora el ciclo? 
í", 27"— Qnevedo, 149' 497'. Total, 6 azeims contra 
, 61". El consabido. 



de 
'P 
ipi 



tto verso repetido siete r&oes. 
a. 

adiremos Io& siguientes: 

TrUlo, 74' 

Hermosa es Ik nave 

Y apacible el viento; 
Suave el inteato 

Y el sentir eSare. 

Pérez do Camino, 729" 
o haces alegres j snaves 
roe dias ¡oh Dios! tompoetflosos. 

Arjona (M.), 630" 
Ven ya, céfiro blondo 
Sóavemente espira. 

Cervantes, 595' 
itiibanse los olas lisonjeras, 
leliendo el bajel aOavemente. 



^0), corresponden: istrntüosOf 
luxis y 6 sinéresis. 

El Conde de Salinos, 23* 
&e soberbio y mea prcanntfioso 
el pavón alabado. 

ArgHijo, 396 
is santüosaa oras qne dedioaa 
los nnevoB patronos. 

'8 dos extremos: véase el cata- 

Meléndei, 217' 
Td, Orion tempcstfioso, 
ue del mar mneves las iru. 



>ra, 

de] 



nui 
ptc 



Zánta, 6J4 

Eiclkn 

Conaecoencin viaútl. 

Otras: Castellanos, 509, 527'— Tii^ 

Bo, 395"-Quevedo, 73'-Mor., XIV, 

541", Oandamo, 370"; total, 8. 

459. vitualla. 

En II poetas (Ercilla— Iñarte), 29 
azeusis, una sinéresis, (López Jmo» 
José, 238). 

AnÓQ., X, es 
Por faiu de vltO&Ilis 
Se entregó el misero «leaide. 

Nieto, 689 
Ponen sobre dromedtuioa 
!*• dÍTersM TitablUs. 

Wí. voltetas, 

Meléndec, 237' 
O al en ToIuptüoBos 
Ra^oB de Sirio el tríate desdllento 
Cal mu te place. 

dentados, 17 
£1 albarita, en langoidee oclom 
VolDptñoeamente adormecido 
Sin poder desear, loe braioa tiende. 

Otras: Meléndez, 96"— AiTlaza,fim- 
co— Pérez de Camino; 729*, total 9 
azenzis contra 3 sinéresis de Cadal- 
so, 262— Norofla, 496 bis. 

481. Züazo. 

Kulo, 46' 
Sfiaxo anduvo allí buen caballero. 

Caatellanoe, 75' 
Y encaminados todos al viaje, 
ZQaio fué postrero del pasaje. 

Otras: Rufo, 44', 94— Castellanoa, 
26 veces-Ofla, 431-Lope, LVIII, 16X', 
Id., 5.", 217. Total, 32 azeoxis. 



- 297 - 

402, En los poetas no hay más ejemplos, 
vos al adjetivo cruel, por estar incompletos, 
conlara 772 sinéresis; los cu^es, por consignii 
los casos. 

Besolta, pues, mi regla demostrada con e 
Más adelante, si Dios nos da tiempo y Inga: 
poco valor de talos sinéresis. 

Observaremos también qne muchos poets 
resÍB, preferían la síncopa, elidiendo la u; lo i 
pn^aba la sinéresis; véanse: 

gentalla: Cervantes, 6C6'; 

majestoso-. Id., 596— Hojeda, 407; 

montoso: Herrera, 336'— Castellanos, 399; 

puntoso: Lope de Salinas, XLII, 31'— Cald 

respetoso: Arjona (M.), 613'— Lista, 290*; 

tempestoso: Herrera, 309— Viruós, 524 — Lis 

exceptar: Cairasco, 487— Rafo, 69'— Castíll 
2.°, 316— Quevedo, 154. 

483, La excepción.— liBL combinación ua ó 
ral pura, e,g,j, (no de gutural mixta, como li 
no necesita demostración; los ejemplos de di 
Las diéresis qne hay en toda la colección no 

El fundamento principal, sí no único, de < 
canismo de la emisión de la voz. Fijémonos, ] 
iro. La c es producida por las vibraciones de 
garganta (guttur): la u exige que la boca esté 
dos letras cu suenan allá dentro. La a, por el c 
la boca, y exige que ésta se abra más. De doi 
cion de cua puede representarse por un ángxi! 
^anta; en el vértice está la e; la u entre los 1 
abertura correspondiente á los labios. 

Es, por consiguiente, tal pronunciación fa< 
sonante primera no es gutural, la pronuuciac 
ra, sino doble; es decir, comienza en la parte . 
labios, marchando hacia adentro en busca de 
pulso hacia fuera para la otra vocal. 

Esta mayor dificultad, unida al acento, es . 
toralmente no se contraiga tal combinación i 
ral. No alcanzo otra explicación mejor. 

Ahtíoitlo 3.°— Discusión de la bboi 

4M. Tres partes podemos decir que tient 
cUIamente la aplicación del primer principio 
se refiere á las palabras cuyas primeras vocal 



iblos en que la combinación tá, ió, va 
ablo, como loñon, ostiario. 
, regla es bien claro y determinado; 
^vertencia de los principios genera- 
esiva licencia en las contracciones, 
a dificultad enorme, cuando se trata 

ronto el principio 1.° general aplíca- 
le la regla, tardé mncbo en conocer 
¡ado á los nombres y adjetivos, y ya 
is, cuando caí en la cuenta de la ter- 
LO tengo apuntados todos los datos 
uro de que nada nuevo sacarla de re- 

rte de las palabras comprendidas en 
a misma: es decir, que á la vez que 
primera consonante de la dicción, es 
la débil: así, t. gr., diario, enfñar, 

cesarío explicar bien el primer prin- 

está enunciado, es verdadero y ge- 

con una diferencia notable, y es que 
oco; en los nombres, no; es decir, que 
dones y derivaciones supone azenxis 
probada la azeoxis lá, \ó en las iirfle- 
adical lleva el acento en la i. En los 
o es verdad que toda azenxis en las 
¡ablo primitivo: así hay azeuxis en 

origen amplio y gloria hay diptongo, 
lede aplicarse el mismo principio ¿ 

poro en los verbos es general y recí- 
itongo radical, está probado el de las 

insecnencia de pronunciar roeio, ro~ 
•Hamos, rociado; ó la de diptongar con- 
concilias. Tanto los diptongos, como 
bos. 

jrgo de las reglas 2.' y 3.' de la Aoa- 
idmite azeuxis entre las vocales con- 
donante interpuesta; v. gr,, en Jüui 
ar, ptar, ruar, Aejídeie, crudélis, audi- 
'gáre, pipüáre, rotare. Observemos lo 

a misma Acat 



que procede del mecanismo de 1& voz. Esto además e] 
1.', el por qné son más frecnentes las sinéresis en los 
que en los simples, y en los largos más que en los cort 
mismas combinaciones en medio de dicción simple si 
tongos, según veremos. Respecto de las palabras que 
comprendidas en la tercera parte de la regla, débeme 
de las que comienzan por consonante: cuando & estas 
terminada en yocal, la sinalefa entre las dos es necea 
que la combinación iá, i6 saena al oído eomo si esti; 
dicción. Esto indudablemente explica la naturalidad < 
persistencia en los casos en que estos vocablos van 
acabada en consonante. 

Abtícplo 4.°— DiscrsioN db la b&ola oct. 

Para proceder con orden y claridad en esta nueví 
lógica, divido este articulo en los cuatro párrafos sig 



í 1." — Combinaci 
. § 2.°— Combinaci 
§ 3.°— Combinaci 
§ 4." — Combinaci 



iá, con sus execciones. 

on ió 
ion ié 
on ué 



§ (."—Comblnaolúo iá con sus exospolone 

641. La regla octava establece como ley general 
los casos no comprendidos en las reglas precedentes. 
poetas han cumplido siempre esta ley. Hállanse en e 
con numerosas diéresis. Tales son: 

En tabte=insaeiable. 

En iodo; algunos jtarticipios— calumniado, envidiadi 

En ial=cmdurrial, Belitü, cordial, celestúú, euritú, E: 
jovial, marcial, memorial, manantial, genial, parcial, y al| 

En ian=guardian, Iberian, Madian, rufián, Ruvian. 

En ian, iano, iana— asiriano, asturiano, Aureliano, 
Clariana, Cristáliana, cristiano, Caviano, Claudiano, Cip 
pre), Ouriano, Damián, Drangiano, Egeriano, Firmian 
Gorgiano, Galiana, Heraeliano, hesperiano, italiano^ Jul\ 
niano, Leriano, Marciano, Maximiliano, Meridiana {nom 
N^>oeiano, Nemesiano, Octaviarlo, Periana, Paulinianc 
Suriano, Susiana, Tertuliano, Valeriano, vaquiano, y alg 

En iar = familiar, Guadalaviar, y algunos verbos 
premiar, abreviar, agraviar, sitiar, saciar, fastidiar. 

En ias, iat = eclesiástico, Virialo. 

Yo, atendiendo á que la mayor parte de las diáresi 



1108, Herrera, Rufo y G-óngora; á que el uso (aun en 
ctúantfl; á que el uso moderno tiende & las contrac- 
lodo de formular re^la que pueda probarse convin- 
lomo ley general el diptongo- Infinito me alegraría 
ogo hiciese acerca de este f^unto un estudio más 
brmulase (si es posible) , alguna regla ó excepción 
ada y aceptable, 
ly & demostrar las excepciones que pose en la regla. 

arda la azeuxis en esta palabra, 7 así se halla en 
non. X, 283-Hurtado (Luis), 13, 16"— CasteUanos, 
'Salas, 542. Con sinéresis, Cervantes, 605 — Hidalga 
, 26'— Barbero, 612'^rérica, 719. 
XLII, 571' imprime así ests verso del P. Talentin 
>or breviario. El Sr. Mesonero Romanos, XLIX, 
I» ya por el breviario; y yo me sospecho que este 
o de sinéresis, puso alli el artículo el, falseando la 
10 verso- 
sis basta el pareado vulgar: 

Breviario, breviarico, 
(^od tu dicii, ego dico. 



leral la azeuxis en todas las palabras que, como 
"io, terminan en la combinación ta 6 io átona, Tam- 
orno muchas de estas palabras van ya comprendi- 
"es, creo innecesario formular regla especial para 
lector le parece conveniente hacerlo, por mi parte 
ue oponer, con tal que la regla se concrete á las 
1 la combinación io: porque si la extendemos á las 
< admitir azeuxis en ciencia, y esto no puede ser. 
in, digo que de Curiados hallo tres azeuxis: Anón.f 
s. Véase un ejemplo de Cueva: 

rea de un porto mismo 
lamadosloa Curlaoioe 
e igual fuerza, odad y brío. 



3; véanse Tirso, IX, 408" — Valdivielso, 213 y Mo- 
ixis, como se pronuncia por acá, y como debe ser 
1, 413', 433— Herrera (Rodrigo), 244— Calderón, 2.°,, 
ecos — Moreto, 86', bis Hay una sinéresis, Barbe- 

lese sn merced 

iat el gigante. (Horr. Rodrigo). 



A— pipían. 

Azeuxis: Moreto, 262' — Cftlderon, 1,**, S 
Zamora, 461. Véase el primer ejemplo: 

¿No lo ves? Ven i 
Uira aqaeete pip 

E. —venial. 

Con azeuxis le pronanciamos los caste! 
los poetas; véaBe: 









Suma anterior. 


Anón. XXXV 


1 . 




V.«a8 




2 . 




Góngora 
Lope 




5 . 


Vélez(LaÍB) 
Queredo 


Hojeda 
Ledesma 






KeboUedo 
VilUvioioea (B.) 


Avila 






Calderón 


AUrcon 


yñgw- 


• 1 


Entiqnez 


Stona 


12 1 


Suma y ngut. 



Píngete muy venial. 

En loe pecados do amor 
EatoB son loa y amales. 

La autoridad de Alarcon y Vólez es g 
mayor la de los otros juntos 

643. Discusión de algunos verbos di 
A. — agriarse. 

No debe decirse se agria una cosa, si: 

tingo. Un ejemplo hay dudoso en G-alIeg 

Níli 

Pasión de deprimir tv 

Mas creo qne debe leerse sin sinalefa 
cir agrie. Aunque ásl no fuera, digo qne 
jugarle agriosas, agriamos, etc. 

¿í. —ansiar. 

Confieso que el uso vulgar de hoy es 
tro en los poetas fundamento para sosten 
Fomer, 301, y Tapia, 684' le conjugan así 

Aneia por paear á otro deroc 
Y de la lid ansia 
El pavoroso eatrnendo. 

También es verdad que hay otros ejt 



- 340 - 

tos Bon loa siguientos: Slqléndez, 208'— Villa- 
hiin(aDa,75 — Gallardo, 7(S". Pero nadie nos 
BÍnéresis qae do consta ciertamente; al con- 
áttsto, ya qne asi puede verle conjugado el 
262' bis, y otras seis veces — NoroRa, 496 — 
Véase uno de éstos: 

e, hermosa Emilia, 

ee el bien qne ansio, 

ro ardiente roto 

lioeea me inspiraron? (Liata: asonante en ao). 



lonos del principio de que los diptongos son 
o las azeoxis, digo que debe decirse ansio, 
oen el acento en el aumento, se hallan siem- 
Vaya, pues, el catálogo: 



42 



«CM.) 



Suma atilerior. 75 

Quintana 14 

Solis (D.) 1 

LUU 3 

Gallego 3 

Tapia 5 

Burgos 2 

Peres de Camino 1 

Total. 10* 
{Xo hay diéresis.) 



Anón. XVI, 254 
Se metió por ta alameda 
Para recoger el mirlo 
Qae anaidha con tanta Enerza. 

Lista, 282' 
T ansiando por el último momento. 



ico de inconsecuentes á Forner y á Tapia. 
J eidjetivo ansioso, en que también hay dip- 
>n éstas; Herrera (Fem.), 294.— Castellanos, 



r (nombre), Q-óngora, 476': otra de auxilian- 
is. En todos los poetas antiguos y modernos 
go. Por consiguiente, se conjugará auxilio- 



— 341 — 

as, y no auxiUo-as, d« lo cual no hay un sol 

de auxilio, auxilie, Ate: véanse algunos ejem 

Belmonte, SSl* 

¿No tiene 
Celeetial Inteligencia, 
Qne te anxiliapor ínstantee? 

Qnevedo, 528 
' Los oorohetea de la villa 

A— cariarse. 

De caries. Tampoco hay fundamento alga 
corfiníff.'porconsigaiente, pronuncíese siemp 
£.— conciliar. 

Ko falta quien diga concilio-as; pero tal'i 
ni un solo caso en que apoyarse. 
Tirso, 876' 
Volviera á goz&x las paces Fidt 

Qnelos celos reconcilian. 



Morete, 586 
Qnien reconcilia enemigos, 
Torres sobre el viento labra. 



Loe 



Pruebas indirectas son todos los cosos de ( 
a'Uó, etc., de los que pudiera citar muchos. 1 
una diéresis, Castellanos, 289. 
/".—espaciar. 

También éste se conjuga espácio-as. Ejem 
Ardasa, 63' I 

Almo consnelo qne entre el alto coro Se eepai 

De los dioses te espacias en el cielo. \ Do nadi 

También hay varios de espaciar, todos coi 

m adjetivo similar espacioso forma tamb: 
guientes diéresis: Herrera (Pem.), 272", 287', 
471',472-TriUo,50,95. 

G. — paliar. 

Según Salva, puede decir ^/li? y palio en 
qué se fímda para decir eso. 

En Castellanos, K4, hay un ejemplo de/)fl/i 
otro contrario con diptongo. Y como creo qut 
to, digo que debe conjugarse pdiio-as, paitan 
vicioaa (J.), 672" 



-342- 

jy.— radiar. 

Del presente de este verbo no tengo apuntado ningún ejemplo; pero el 
nao viilffur hane dintoncrt nn tildas sus ínflexioneB. Yo digo también que esa 
debo hacer constar que el participio radía»' 
1 en los poetas con algunas ^éresis. Siento 
isoB de diptongo, pues ahora Tendrían bien; 
a anteriores ó posteriores al periodo clásico, 
vez la diéresis Tejada, Jáuregui, Valbiiena, 
edo, con algún otro. El total de diéresis por 
de ellas, debemos decir radiante y no ra- 
eberíamos conjugar el verbo así: radiolas, 

nn caso: Solís (D), 255; pero este mismo le 



s; véanse dos de rúmto-as. 

I Forner, S5a 

Torpe btge 
I Hacia la tierra el rostro, y rumie el heno. 

irios, antiguos y modernos, todos con dip- 



i vácto-as, vaciamos, siempre con diptongo, 
al, como 66 verá por el catálogo: 
rao ¡amos, vaciar. 

Anón,, XVI 

Galderen 

Bojas 

Ulloa 

Iforeto 

Fomperosa 

Zamora 

Cañizares 

Iglea 



vaciar 

Ribera (Lnie), 287' 

González del Castillo, 
tomo XLII, prólogo pá- 
gina, XXX. 

Lista, 309' 



igo, contra 3 diéresis. 



I xno ai 



Por esto, y aunque Salva dice que el uso de v4do ó vado es varío, afir- 
que el decir vacío-as, ó vacié, vació, eta, es incorrecto y gratuito, y 
«lebe corregirse. 



Qnevedo, 2lM' 




Bestia do noria, qae ciega 


Elgaata 


Con los arcodnoes andas, 


Vacíala 


Y on vacíándolúB, los lionas, 


Vil 


Y en llewándolos, loa vacias. 




Deapnés 


Lope, 1.», 39-2. 


Qne su ] 






Tolvióae & un lado y Taciónoa. 


Quonoi 



Xota. — Del verbo afiliat, que, según Sicilia, deb 
no hallo ejemplo alguno. Es más: opino contra él qnt 
primera (', afilio-as. Lo mismo digo acerca de los ve; 
Jriar, que deben conjugarse expatrió y repatrio, y n 
Véase el n.° 184, regla 2.', 5." 

§ 2.°— ComhinaciOB i6. 

644. De esta combinación hay que decir lo mísm 
■(n," 641). En los poetas hallo muchas veces con azei 
■cabios: 

"Siaion = Asterion,centurion,CipÍOH ó ScipioH ó i 
■caliOM, Efestion, Endimion , foUon, gavión, Gerio», , 
na, MeridiOM, Merion, Paladión, Pandion, Pelion, f 
lian, rebelión, Talasion, talion, y otros muchos grioj 

En ior = exterior, interior, inferior, superior, i 

En ioso = curioso, estudioso, envidioso, espacioí 
imperioso, ingenioso, insidioso, precioso, religioso 
rioso, y otros muchos, especialmente en Castellanos, 

En iot = gaviota, paviota (á no ser derivada de Pi 
«er azeuxis), caftdiota (do Cáiidia, véase n." 217, 7), I: 

Acerca de todos éstos yo no acierto á formular ] 
cual los incluyo en la general. 

Los adjetivos ocioso y odioso son excepciones de 
sidero como excepciones, pues superan on mucho los 
«is. Una sola observación quiero hacer acerca del ad. 

El uso común ya desde algunos siglos observa er 
azeuxis. Sin embargo, debo hacer constar que dui'ai 
fiico casi iguala el número de diptongos al de azeuxis: 
cilaso. Herrera, Silvestre y Montesino que siempre 
<5omo Hurtado (Luis), Hita y Laso siempre hacen dif 
varían en el uso. Desde Lope en adelante disminuyt 



— 344 — 

azeuxis, y crece notAbleroente el de diptongos, desapareciendo aquéllas casi 

~"l en adelante. En el periodo postclásico se hallan 

ler, Ferreras, Arjona (Manuel), Eeinoso, Carvajal, 
ro; pero son pocas y deben ser consideradas como 

to á los poetas antiguos puede tolerarse la diéresis- 

n autoridad del uso general desde Lape acá, debe 

como legalmente ortológico. 

rds de muda y líquida ¿ de rr. 

azeuxis, exceptuando los vocablos industrioso y 

Dmun de todos los poetas hace diptongo. 

str'ioso hay una azeuxis en Quevedo, 647; otra ea 

in Iglesias, 479', De patriota, una an Barbero, 560', 

Lhora discutamos las palabras en que debemos re- 



Itar, debe tener azeuxis, aunque ©1 ünico ejemplo 

a") es de sinéresis. . 



Calderón 


1 


Tireo 1 


Polo 


3 


OMtro (G.) 1 


Zarate 


1 


Kpj« 1 


Cubillo 


2 


Villarroel 1 


Nieto 


1 


Forner 1 
JúTallanos 1 



verdadera desviación del uso clásico. 

n picckr aprieta, 

ibnola ó zapateta. (YÜlaTioiosa, 587'). 

azeuxis en el verbo derivado cabriolar. 



Suma ant. 


26 




Suma aní. 


30 


8 


Valbnena 






Enriquez 


^__ 


T^ 


Alaroón 


1 




Zarate 


1 




QneVedo 


2 




Bojaa 




2 


Anón XVI 


1 




Diamante 

JovellanoB 

Total 


* 


2 

1 


Puííia 


~ro~ 


8 


83 


13 


ble conoíco yo 












B Carrion, 












wn ninjercB 




(Alar 


con, 420"). 







Z).— gorrión. 










Ax, 


Bin. 


Suma anl. 
Onyales 


14 '. 


Anón. LVm 


1 




1 


Góngora 


2 




Tirso 




Hnerta ( J) 


1 


. 


Qnevedo 


1 


Lope 


10 


. 


Salinas (Jnan) 


4 




• 


2 


Bojas 


1 


Suma 


14 


2 ' 


Sitma 


21 . 




' Pico de go 


-rfon Bon lae orejas 


E.— morrión. 










At. 


Sin. 


StmaoHt. 
Ribera (Luis) 


42 


Ercílla 


2 






Anón.X 


1 




Valhnena 




Bnfo 






Aoevedo 




Virnés 


3 




Valdivielso 






16 




Herrera (J) 




AiJon*{J) 


3 




Anón XVI 




Iforillo 


1 




CJnbiUo 




Oña 


5 




Morete 




G*ngora 


2 




Isla 




Lope 


9 




Nieto 


2 1 



Puede agregaree Hermosilla: ^ azeuxis, 2 
£1 sol mira 
En coda morrión nn sol mentira 

í".— Otros vocablos. 
AlecírióH.— Yaca, 313'. 
CflS/n"o/o.— Esquiladle, 333' bis, 334'.— Mo 
a^río/íi.— Ercilla, lai.-Eufo, 64, 114'.— G 
/erríí3«.— Montalbaj], 617'. Con sinéresis. ] 
turrioH (torreón).— Sepúlveda, XVI, 159 
una vez. 

iwrrtowrfo.- Quevedo, 296'. 



646. Observación general acerca de tas ci 

Cuando estas combinaciones correspondei 

son siempre diptongos en nuestros poetas; t 

bottus. Las diéresis de esta especie son muy i 

-vedo, 304: 

Huésped, ñié hierbas, fué 



-346- 

ús ruego y sueño de Jovellanos (37' 56'). Las palabras 
311 hospes, herba, rogar, sotnnus. 
Eidae de otra azeuxÍB castellana, también son azeuxis, 
neral (ndm. 277), v. gr., en envié, gradué, iliense, in- 
íradüar, Ilion, influir, 

origen latino, hebreo ó griego existe la miema com- 
jion de coDsonante, es frecuente en castellano la diso- 

Tocales. Siu embargo, es de notar que en este punto 
in fué cambiando poco á poco, é inclinándose cada vez 

esto, y ateniéndome al estado actOal de la lengua, no 
i siguiente 

'naciones ié, li, no procedentes de aaeuxis castellana, 
os. 

? deben exceptuarse. 
:: cítente, Líeo, Pleres, Pieria, Pierio, Piérides, riel 

el verbo rielar (rielo, ríelas, etc.; del latino rutilare). 



8'— Argeneola (B.), 345-Béjar, 506— Moratin (N;), 104' 
liegos, 15— Arjona (M.)619, 522, 6il' — TotaI,9 azeusis. 



No hnyera en la vejez & ser c'íente 

De nn griego rey. (Arg. B.). 



va-Q-allego), 58 azeuxis: no hay sinéresis. 

La rosa de Cupido. 

Juntemos & Ideo. (TiUegos B. 657). 



rides) hay un solo ejemplo: Valbuena, 318. 
a, ocho azeuxis: Herrera, 298, 299=Villaviciosa (J.), 
)=ArgavJo, 4ÍS'— Salazar y Torres, 229— Moratin (N.), 
esis, áos: Jovellanos y Arjona (Manuel). 

iftlve, bella Occítania: oh tu querida 

Mansión do las Pierias. (Lista). 

etas {Garcilaso-Barbero), 21 azeuxis, y 3 sinéresis en 
;)igaiaos, pues Fléridea: Un dia, etc. (Fr. Loi^ 23). 

12'— Valbuena, 306' 212': véase este último: 
(son) Sos dulcea labios de coral rieles. 



- 347 - 

!£■.— Rielo-a8. 

Un solo ejemplo hay: Herrera (Fem.)» 2 
Si en el aileacio oscuro i 
Biela por el cielo algon 

Espronceda también le emplea dos Tdi 
tongo átono, Lista, 320*. 
f— Tiestos. 

Asi como en el luto d 
Betlra las demás 1qc« 

Otras doa: Castellanos, ^7'— Noroña, 4A 
C— Viena. 
' Así se prontmció siempre en el siglo de 



Castillejo.. 2 

Ercilla 1 

Rufo 1 

Castellanos 1 



S, anterior.. 5 

Lope 2 

Anón XVI, 2 

Calderón. . . 8 

Rojas 18 

Suma 35 



Agora se reaiei 
De aquella retirada d 

848. Discusión de otras palabras. 

alt'er. — Aunque Virués le usa con aze 
toarle. 

AndcUien. — Lo mismo digo de este no 
cilla. 

arriero. — De arria {= recua), de arrt 
Alarcon usaron, esta palabra con azeusis. 
es Tario: desde Morete en adelante es gene 
las emplea la azeuxíe. Por esta razón, creo 
regla general; pero entre las diéresis que pi 
es la de arriero. 

Ateniense, Curieno, Labieno, Galieno, 1 
Viedma, Montiel, Gudiel, y hit;Ma se hallar 
cialmente en los poetas del siglo XVL Esf 
la regla; {véase también el mim. 619, C.) 

Viendo, Vieque, y Rieros, se hallan en 
otras razones, no las exceptúo. 

Mariene se encuentra diversamente usa 
siguientes); tampoco merece la excepción. 



-¡m — 

C^ienfuegos; üríel en Jovellanos y Lista; si no hay otras 
)or diéresis. 

gmel, Daniel, Gamalielj GaftnW se hallan no pocas ve- 
os antiguos poetas. Mas como el uso general en estos 
ago, le considero legal; aunque bien mirada la cosa, de- 
juxis, por ser compuestos en su idioma originaL 
en Cerrantes, 606; pero el uso general le hace diptongo, 
iempre Herrera (Femando) y Montesino; los demás le 



laturalmente pide la azenxis, como sus afines/íar, con- 

glo XVI la usan generalmente, á excepción de Castille- 
Tez (Miguel), en que es común el diptongo. Lope, Hoje- 
Elnrfquez y algún otro, usan casi tantos diptongos como 
á partir de Huerta (Jerónimo), comunmente le hacen 
ía de hoy. Por esto no puede dudarse de la legalidad de 
lie no debiera haberse cambiado el ubo de los antigaos 
nciaban con azettxis, como Castellanos, Góngora, Bofo, 



Y tlaado Helos de innelea 

Entraron en loo débiles bajelee. (CastcllmnoB, 190). 



Ta fiel leogna siendo el fiel 

De la una ; otra balanza. (Tana, 324') 

Hete sido fiel en todo 
Y en todo me has sido infieL (Anón., XYI, éSS*). 



inquieto, inquietar, aquietar, quietar; del latino gutetus. 
siglo XVI, no todos, usan siempre estos vocablos con 
cilasO) Castillejo, Herrera y Castellanos. Lope los em- 
te, según le conviene. Pero en general el uso del dipton- 
ho m¿B frecuente que el de fiel; por consiguiente, no hay 
i en demostrar el diptongo. 



pecboB inquietos, mas laa maaoa 
etas con temores dol castigo: 



Ta amigo soy, no te tarbea: ' 
El pecho inquieto sosiega. 



§ 4-°— Comblnaolon tU. 

651. Presupuesto lo que dijimos en el n." 646, die 
palabras que deben exceptuarse de la regla, y son las Bi{ 

FrüelOi genüense, Josué, Süecía y su derivado süet 
rivado suevo, Süea y süeces. Ueste y su compuesto Mori 

^.— Früela. 

A lo que creo, es igual que FroÜa, y tal vez deriva 
como fruto. Por todos conceptos debe tener azeuxis, y co: 
naestrOB poetas: G^arcía, Anón., X, Lope (cuatro), Tárre 
Valbnena (cinco), Quevedo, Quintana (dos), y Q-áUego. 
contra H»a sinéresis de Yalbuena. 

va don FrQela, ¿qué bas heclio? 
Don Prñela, ¿no te tbb? (Tárrega, 

Le prometieron Teudis y Früela. (Qnintana 

B. — genQense. 

Derivado de Génua (=Gónova), se halla con azeuxis 

Un tomo 
Del triste G«nuen8e dee troncado. 

y correctamente, si se compara con los derivados de otrc 
tivos latinos ©n «5, um, uus, ua, etc. 

C, — Josué. 

Con azeuxis: Rufo, Valdivielso, (dos), Lope (seis), H( 
ma, Quevedo (dos), Alarcon, Calderón (tres), y Moratin ( 
azeuxis contra 15 sinéresis de Sepúlveda ('<í05y). Romancen 
Boíl, Alarcon y Calderón (ocho). Ya sabemos que Oalde 
SQCuente. 

El gran Cortés fné JoaDé católico. (Lope, LY 

Joaflé, que á tna congojas 
Paras el Sol de justicia. (YaldiTÍe 

D. Sllecia, sueco. 

Mirademesona, 64' 
Yo me be de ñngir al panto 
Un embajador qne vengo Tanta sajona i 

De Süeoia: tú bns de ser... Tempestad, qc 

Otras azauxis: Lope, 2.°, 269"— Valbuena, 146' — M 
lio, 157'-Moreto, LVIII, 65.3-Morales (Alonso), XVI, 
Total, 10 azeuxis contra 3 sinéresis de Hurtado y Ercilla 



102' I Esqnilache, 829' 

irda. Loriina de stLeTos 7 cantonee. 

w;— Argensola L., 266'— Vélez^Loia), 163— Esquila- 
n (oHceJ—Arjona Jí., 512. Total, 22 azeusis y 8 ainá- 
deron, Samaniego, Jovellanos y Tapia'. 



ryo 



Castellanos, SOI 
Dejamos de decir en sus IngareB 
Cémo también etiopes eüecés 
Alli se rebelaron por dos veces. 



,e norueste en Castellanos, 109, 608. 

.eban exceptuarse más palabras. I^i los poetas se ha- 

mxis Aranjues, Asuero, asueto, cantueso, tnansue- 

Santuel, compuestos hebraicos que deberían tener 
5.*, se hallan también frecuentemente con azeuxis; 
exóticos y do composición poco asequible al vulgo, 
ser legal el diptongo. 

' origen próximo es francés, aunque primitivameste 
lusitado ntinüir, tampoco (á mi juicio) debe ofrecer 
ingo. Sin embargo. Nieto, 686, le usó con azetijds. 
ra qne necesita discusión detallada, y voy á hacerla. 

ibablemente se pronunciaría ;zie¿.- como ello sea, digo 
a, ser azenxis. Véase el catálogo adjunto (aunque algo 
lo 1700. Desde esta fecha apenas se halla una azeuxis. 
slásico estaba ya dado el impulso hacia el diptongo, 
nceros, los Argensolas, Villaviciosa, Tirso y Queve- 
iamente á prevalecer. No digo que hoy debamos ex- 
e la regla general; pero debo notar que no es verdad 
tasen en disolver el diptongo de juez, como ahrma 
i está que la azeuxis era lo general y corriente, y el 
encia. 

D de jQez, de jfiez mana. (Castellanos, 380). 

e y juee en nn estrado, 

02 fué juez, padre no. 

macho, pneB, si él faltó 

' padre por ser jnoB, 

lo jaez y hijo esta vez 

■alte á ser hijo yo? (Cayeron, S.<» 205'). 



Temeridad 
sabía qué habí 
y paciencia, pi 
caro lector, el 
esperaba. Sea, 
dido vida, intí 

Que el ca8< 
mia, que lo o 
elogia por la < 
das por haber 
lectura de est 
Yalbuena (174 



Y tanto, qt 
sas, aunque mt 
casi intactas, ] 

£1 lector h 
tüitamente las 
la autoridad h 
©so pruebo y t 
cosas opinable 
entre muchas 
escribir de to( 
bosidad y la e 
de que verdad 



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Cap. 

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Cap. 

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